domingo, 31 de mayo de 2009

Y de los concursos literarios..., ¿qué?

Y de los concursos literarios…, ¿qué?

Si, entre el uso de negros que escriben por el que luego firma la obra y los plagios permitidos una vez adoptado el escritor por una editorial que le respalde, el mundo de la literatura parece haberse convertido en un auténtico lodazal…, ¿qué tal si añadimos el exasperante timo de los concursos literarios?

Y es que numerosos son también los comentarios acerca de los corruptos tejemanejes que se urden en los concursos literarios. Al parecer…, siempre están dados de antemano. Uno muy famoso que corre de boca en boca y de blog en blog es el que atañe al certamen literario nacional por excelencia. De nuevo manifiesto mi ignorancia al respecto, pero no me resisto a dejar pasar la ocasión de jugar con las palabras y señalar que, con relación a los concursos literarios, desde luego, algo huele a podrido en el planeta.

Hablo de oídas, por supuesto, porque mi inexperiencia en este tipo de menesteres es palpable: sólo una vez participé en un concurso (¡ah, juventud!), espoleada por el ímpetu de una compañera de facultad. Lo hice a regañadientes y, desde el preciso instante en que el gigantesco sobre que contenía mi relatito cayó por el buzón de correos…, lo lamenté. ¡Nunca más!, me dije. Y he cumplido mi palabra. Confieso que hay algo de vergüenza y mucho de altivo en esta decisión. En cuanto a la primera, soy una persona demasiado cohibida, con relación a las historias que produce mi cabeza, como para lanzarlas al público veredicto así como así. Con respecto a la segunda; ¿por qué consentir que un ser ignorado, sin rostro y de alma desconocida califique, con glacial apatía, lo que con tan ardiente entusiasmo se compuso? ¡Ah, no!, que otros soporten los estiletes helados con los que los jurados de esos concursos dirimen la sentencia; yo… no colocaré a mis criaturas en esa incómoda posición. Hasta el Juicio Final, donde el alma se juega, cuestión no baladí, como ésta, el destino eterno, será más cálido que la resolución dictada por estos seres anónimos. Además, hay que educar bien a nuestros niños y…, como nos enseñaron de críos, advertirles de que no deben hablar con desconocidos. :-)

miércoles, 27 de mayo de 2009

Proyectos...

Proyectos…

Proyectos…, ¡qué bonito epígrafe lleva este artículo! Pero…, ¿y qué viene ahora? El encabezamiento ya está logrado, sin embargo, me bloqueo en estas primeras letras. ¿Será por qué no tengo proyectos? ¡Oh!, no…, sería absurdo comenzar un nuevo bloque si no se tiene nada que incluir en él. En realidad…, proyectos tengo muchos; el problema es si se harán realidad algún día… Voy a ser sincera: suelo tener arrancada de caballo andaluz y parada de burro manchego, por eso me produce aprensión hablar de estas cosas: ¿llegará el día en que vean la luz o se quedarán por siempre en el ordenador durmiendo el sueño de los justos? Esa es mi duda.

Sí, sí…, ya sé que proyecto es, precisamente, la “idea que se tiene de algo que se piensa hacer y de cómo hacerlo” (María Moliner, dixit), pero yo sigo recelando de la parada de burro manchego… Aunque…, en realidad…, en tu pantalla tienes ahora mismo refulgiendo uno de mis proyectos. Sí, claro…, me refiero a este blog. ¿Por qué lo escribo? Pues precisamente para dar a conocer mis proyectos (¡y estoy embarcada en unos cuantos!), el relato de los cuales, no obstante, dejo para otros días. ;-)

De negros y plagios

De negros y plagios

He leído en un blog un comentario sobre cierta escritora española bastante famosa que me ha sorprendido grandemente. Dice de ella que navega con frecuencia por las páginas de escritores aficionados de donde suele tomar las ideas que luego conforman sus novelas, y añade que ha sido denunciada por plagio en numerosas ocasiones sin que ello le importe demasiado: paga la multa y continúa ganando dinero a espuertas con la venta de sus novelas, elaboradas de este modo. No sé si es cierto… [por ello escondo púdicamente su nombre: ¿propagar rumores desde un blog serio como éste? ¡Jamás! :-)], pero no descarto que lo sea… Todos conocemos a alguna presentadora de televisión, celebérrima entre los programas matinales, que fue pillada en pleno plagio (¿propio o del negro contratado para la ocasión?) sin que por ello se viera su prestigio, a ojos del público ramplón que la sigue, mermado en lo más mínimo.

Y hablando de negros… Está también el caso, aunque éste lo trataré con mayor afecto por lo mucho que admiro a este hombre cultísimo, de un afamado locutor radiofónico y escritor prolífico para quien el tiempo, desde luego, es relativo… En su caso, debe estirarse como los objetos que caen en un agujero negro, casi ad infinítum, por la cantidad de obras que coloca en el mercado. Sólo en 2005 publicó 4 (si no más que yo desconozca) él solito… Contemos que tiene un programa radiofónico que le ocupa 4 horas diarias de lunes a viernes, más otro los domingos. Contemos, además, que participa en al menos una tertulia de una cadena de televisión (aunque puede que lo haga también en otras minoritarias y, por tanto, bastante desconocidas) y contemos que escribe para un periódico de ámbito nacional…, amén de otras muchas colaboraciones con revistas diversas. ¡Caray!, ¿cómo lo hace? ¿Se hallará la respuesta entre las negras tintas de los escribas anónimos a sueldo de una gran firma?

No creo que Galdós, tan prolífico al menos como el ejemplo con que ilustraba el párrafo anterior, tuviera un negrito de las colonias escribiéndole el triángulo amoroso que configuran los vértices de Fortunata, Jacinta y el vividor Juanito Santa Cruz; de modo que admito el hecho de que existan seres de tan fecunda creatividad que den vida a incontables obras en un pispas. Mi humilde experiencia da para tan poco…, que no puedo sino concederles el beneficio de la duda y reconocer que cabe tal posibilidad.

En cuanto a mí, que para eso éste es mi Boletín Personal, las ideas, buenas o malas, que recorren mis escritos las extraigo de mi magín. Ni plagio, ni poseo un esclavo que me haga el trabajito. ¿Qué satisfacción habría, por otra parte, en ello? Salvo por una razón meramente pecuniaria… (poderoso caballero es don Dinero), no veo dicha ninguna en simular que es tuyo lo que nació de otro. Yo pongo las neuronas a trabajar y echo mano de mis horas libres cuando quiero desparramar sobre el teclado del ordenador. Cada vez que esto sucede, olvido que el mundo existe y me sumerjo en una deliciosa aventura que sabe muy bien porque es mía. He ahí el premio al esfuerzo: satisfacción personal y divertimento.

¡Bienvenida!

¡Felicidades! Muack, muack y remuack. Me lleno de besos y me felicito. ¿Por qué? Porque ya tengo a mi primera seguidora del blog. Quizá vengan algunos más (tal vez muchos) después, pero es la primera y ninguno (lo siento por los demás) será tan apreciado como ella. :-)
¡Qué feliz me ha hecho no verme tan solitaria ahí abajo, en "Seguidores"! Ya tengo la sombra de una cabeza junto a la sombra de la mía :-). Somos dos sombras haciéndonos compañía :-).
Bienvenida y a seguirme mucho (se admite tu participación y colaboración, si lo deseas).
Muackis, Flavia.

Igual-da II

Igual-da II

Vuelvo justo una semana después al apartado de Varios y tengo que hacerlo con una continuación del comentario anterior merced a la mini-ministra, creo que la llaman, de igualdad (permítaseme expresarme en minúscula). Oigo esta mañana en la radio, mientras me aseo, que habló de nuevo la ministrita ayer para soltar otra de sus perlas, con la que pretendía, sin duda, amparar la atroz ley del aborto que piensa imponer y por la cual una niñita de dieciséis años podrá abortar sin ni siquiera el conocimiento de sus padres (toma, Jeroma, pastillas de goma: los menores no pueden comprar alcohol ni tabaco, pero pueden abortar sin más ni más). Con tal objetivo, se le ocurre a la mini-mistri argumentar que si, según la Ley de Autonomía del Paciente de 2002, las niñas de dieciséis años pueden “ponerse tetas” (así, tal cual); ¿por qué no van a poder abortar?

Ya tenemos un elemento más con el que ir conformando el pensamiento que adorna la cabecita de esta jovenzuela: si la semana pasada nos anunciaba que el feto es un ser vivo, por supuesto, por ejemplo un tulipán, pero no un ser humano hasta la semana no sé cuántos; hoy nos enteramos de que para la señorita Bibiana Aído (quede registrado su nombre en este blog para la posteridad, porque no creo que el tal llegue algún día a los libros de historia) el aborto no es, ni más ni menos, que una enfermedad.

¿Y a esto lo llaman Ministra de Igualdad? ¡Vaya paradoja! Una ministrita de igualdad para quien el embarazo es una enfermedad no hace sino convertirnos a las mujeres en permanentes posibles enfermas a las que, en cualquier momento, les puede caer encima la maldición de esa espeluznante patología que es un embarazo. Con lo que ello supone, oiga: visitas al médico, bajas… Vaya usted, en estas condiciones, a solicitar un empleo a la par que lo hace un varón…, a ver qué le dice el empresario. Eso sí…, mientras yo esté intentando encontrar empleo, mi hija de dieciséis años podrá estar abortando o “poniéndose tetas”, como los varones, supongo, que para eso somos iguales.

martes, 26 de mayo de 2009

domingo, 24 de mayo de 2009

El sempiterno agujero negro

El sempiterno agujero negro

Al igual que los personajes de Buero Vallejo en su Historia de una escalera, a lo largo de mi vida me he visto muchas veces subir y bajar los peldaños de la existencia, cargada siempre con el mismo tipo de zozobras y sinsabores, y camino cada día de la misma rutina, en una especie de inmovilismo personal que, en ocasiones, me ha llevado al borde de la alienación. Y, si bien nunca he sobrepasado el horizonte de sucesos, o zona de no retorno, de ese agujero negro, comilón empedernido que engulle todo lo que cae en sus fauces insaciables, he de admitir que, no obstante, sí he llegado a sentir mi marcha estorbada por el lastre de esos fardos tan enojosos y alienantes hasta el punto de quedar paralizada al borde del abismo, como si el tiempo se hubiera detenido, tal y como dicen los entendidos que ocurre en ese horizonte o línea que marca la frontera del agujero negro y de la que, una vez traspasada, nada puede escapar.

Afortunadamente para mí, mi madre me trajo al mundo con una imaginación descomunal colgada del cuello, que jamás me ha abandonado y de la que me he aprovechado no pocas veces para esquivar esa sima de profundidades ignotas que en ocasiones se abre ante nuestros pies. He cubierto ya la mitad de mi vida y, en toda encrucijada que se ha abierto en mi camino, ha estado siempre la creatividad con la que nací haciéndole quites al destino. Así, cuando el mundo ingrato, egoísta o aburrido me ha puesto la zancadilla, he echado mano del ingenio y lo he transformado en un orbe a mi medida, donde dejo a la mente campar a sus anchas y a los sueños proponerme ilusiones miríficas en las que perderse despreocupada.

Y, en fin, que pierdo el hilo de mis reflexiones, viene tanta locuacidad a explicar que entre palabras ha encontrado mi espíritu la placidez y la dicha. Bien cuando leo, bien cuando escribo, encuentro el gusto por lo que es sólo mío: un mundo hecho a mi medida, sin perturbaciones ajenas, pleno de autonomía, embriagador, optimista, sedante o euforizante, según se precise, y, sobre todo, extraño a todos esos elementos, humanos o propios de la existencia, que me alienan la vida y comercian con ella de nueve a cuatro y media cada día. Bienvenido al blog, si es que, leyendo hasta aquí, me has proporcionado la oportunidad de darte la bienvenida.

sábado, 23 de mayo de 2009

Cuentos para pensar

Cuentos para pensar (Jorge Bucay)

Recopilación de cuentos variados entre los que se encuentran algunos que poco me han dicho y otros, sin embargo, que, por un motivo u otro, me han llamado la atención. Destaco: El buscador, o de cómo los años de vida que computan al final se reducen al número de minutos felices que hemos vivido; El temido enemigo, bello cuento que encierra la enseñanza de que incluso ese temido enemigo que todos tenemos y del que tanto recelamos posee tesoros que podemos llegar a apreciar si se nos da la oportunidad de conocerlo; Juan Simpiernas, o de cómo, a causa de fijar la vista en el ombligo propio, entender las cosas al revés; y, quizá el que más me ha gustado, Carta de un asesino confeso, perfectamente escrito e intrigante de principio a fin.

Librito, al fin, que da para un ratito de lectura rápida ,si lo tomamos como mera recopilación de cuentos curiosos; o para un dilatado periodo de tiempo, si el autor consigue captar nuestro interés y llevarnos hasta una reflexión más profunda que la de simplemente conocer la moraleja que encierra cada historia.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Igual-da

Igual-da

He leído en el periódico esta mañana que nuestra Ministra de Igualdad dijo ayer que el feto, a las no sé cuántas semanas, es un ser vivo, pero no un ser humano. Lo primero que me pregunté fue: ¿qué es, entonces, un delfín? Pero la cuestión no es lo que piense ella sobre el feto de tantas semanas o lo que piense yo, aunque la frasecita de la ministra se las trae. Lo importante aquí es lo que piensa cada uno… de forma permanente. Esto es, no podemos opinar blanco cuando se trata de X y negro cuando ese X está un poco, sólo un poco, modificado.

Viene todo esto a cuenta de que esta mañana, cuando leí la noticia, me vino al magín el gran tumulto que se forma en el planeta cuando los científicos auguran que podría haberse descubierto vida en Marte o en tal o cual meteorito porque… han hallado en tal objeto (planetario o del tamaño de un pedrusco, igual-da) un diminuto resto de algo que quizá hace eones fue una célula. Cuando la noticia salta a la prensa, la radio o la televisión y acapara las webs de noticias de Internet, entonces todos nos maravillamos y comenzamos a hacer elucubraciones sobre el origen de la vida y bla, bla, bla… En cualquier caso, se deduce de todo ello que a una célula… la consideramos vida. Eso sí, cuando procede de Marte o de un meteorito. Si la célula está agarrada a una placenta… entonces… igual-da.

Ahora me explico por qué a nuestra flamante ministra, algunos la llaman Ministra de Igual-Da. ¿Ha pasado ya usted, señora ministra, la etapa de ser vivo a la de ser humano? ¡Qué pregunta más estúpida, por retórica! Si todo el mundo sabe que… igual-da. Pues eso…

lunes, 18 de mayo de 2009

Sabios

El sabio es un hombre enfrentado a todos los peligros. Lo que le diferencia de la vulgaridad es que sabe contenerse, mientras los demás se dejan arrastrar por la desesperación. CONFUCIO

viernes, 15 de mayo de 2009

El jugador



El Jugador (Fiódor Dostoievski)
Esta novela fue escrita en unas circunstancias que merecen ser contadas, por ello no comienzo hoy con mi comentario, que vendrá después, sino con el relato de los acontecimientos, los cuales bien podrían conformar una auténtica novela por sí mismos, que rodearon la creación de El jugador.

En el otoño de 1866, Dostoievski se hallaba envuelto en una densa nebulosa cuya salida se perfilaba difícil de encontrar: endeudado a causa del juego y presionado por su editor, Stellovski, con el que había firmado un contrato por el cual se comprometía a escribir una novela de la que, sin embargo, aún no había garabateado la primera letra pero que sí le había proporcionado ya un adelanto monetario, Dostoievski se balanceaba peligrosamente sobre el filo de una navaja que podía, si caía del lado equivocado, llevarle a la cárcel. Algunos amigos, deseando ayudarle, proyectaron incluso escribir un texto que poder presentar al editor y con el que salvarle la cabeza. El desenlace, sin embargo, transitaría por otros cauces: se contrató a una secretaria que copiara prestamente aquello que Dostoievski fuera dictando. Una secretaria, Anna Grigórievna, por cierto, que acabaría convirtiéndose en su mujer.

En pocos días, El jugador estuvo rematada y Dostoievski listo para dejarla en manos de su editor que, sin embargo, astuto como era, pretendía hacerse con los derechos de autor, por lo que se ausentó de la oficina cuando Dostoievski se presentó en ella. A punto de que el plazo de entrega diera su última campanada, el autor acudió a una comisaría donde depositó su manuscrito.



Abandonar el destino de uno mismo al azaroso trotar de una bolita por la ruleta es el tema del que se ocupa esta novela, cuyo final es, precisamente, el siempre inacabado final de un jugador, esto es: el recurrente y tedioso “Una vez más… Sólo una más…” que vive en la mente del que ha perdido el norte en la sala de juegos. Es el caso de Alexéi Ivánovich, tutor de los hijos del general Zagorianski, que acaba por jugarse el futuro a un golpe de suerte y tirar su vida entera a la ruleta para que, como la bolita, trote sobre ella a golpes de azar. Quizá lo más triste de su caso no es que decida poner su vida en manos del juego, sino la indiferencia con que lo hace. Para el lector es desesperante ver la apatía que muestra Ivánovich al gastar el dinero ganado. No hay sensación de futuro en su mente: ya ha ganado, donde se vaya el dinero… le da igual, y ahí está la señorita Blanche para pulírselo. ¿Es insensible, pues, Alexéi Ivánovich? En realidad, no. Es consciente, y se lo hace saber al lector, de que si pudiera dominarse durante una hora, podría cambiar su futuro…, pero no lo hace.

¿Es un problema de juventud? ¿De inexperiencia, tal vez? El jugador no lo cree así: la senectud no puede sentirse a salvo del peligro que supone la ruleta. La abuela, que llega de forma inesperada y muestra al principio la sensatez que no parece poseer nadie más, acaba a su vez por ser atrapada en esa viscosa tela de araña. La vejez, sin embargo, posee ya esa sabiduría de la que carece la juventud y, a diferencia de Ivánovich, la abuela habla sabiamente: “Buenas noches, Alexéi Ivánovich. Disculpe que le haya molestado de nuevo, usted sabrá perdonar a una anciana. He dejado allí, amigo, todo lo que poseía, casi cien mil rublos. Tenías toda la razón cuando ayer te negaste a acompañarme. Estoy sin blanca, no tengo ni un céntimo. No quiero demorar mi marcha, y saldré a las nueve y media. […] Ahora, vete tú, Alexéi Ivánovich. Me queda un poco más de una hora; quiero acostarme, me duelen todos los huesos. Sé indulgente conmigo, soy una vieja tonta. Ahora ya no acusaré de frivolidad a los jóvenes, ni a ese pobre desgraciado, al general, tampoco; sería injusto. De todos modos, no pienso darle dinero porque, a mi juicio, es tonto perdido, aunque yo, vieja estúpida, no sea más inteligente que él. Está visto que el Señor también sabe encontrar en los viejos el orgullo y castigarlo.”

martes, 12 de mayo de 2009

La dama del Nilo


La dama del Nilo (Pauline Gedge)

Desde tiempos inmemoriales, cualquier hombre que aspire a ser faraón ha de casarse con una mujer de estirpe real, pues sólo por ellas fluye la sangre de Dios. Esta costumbre se romperá con Hatshepsut, la primera mujer faraón de Egipto. Entre intrigas cortesanas urdidas por su hermano Tutmés, que aspira a sentarse en el Trono de Horus, y el amor imposible, vivido a escondidas, que siente por Senmut, el arquitecto, se desarrolla esta apasionante biografía novelada de Hatshepsut, la reina del Nilo.
"Como reina soy mujer, pero como faraón, gobernaré como un hombre".
"Si me quito la corona y el cartucho, la cruz egipcia del brazo y el sello de la cintura, y los coloco sobre el césped, ¿me besarás, Senmut?".

domingo, 10 de mayo de 2009

Fundación y Tierra


Fundación y Tierra (Isaac Asimov)

¿Está el ser humano destinado a perder su individualidad? ¿Ha de convertirse cada alma, cada ser viviente, cada partícula minúscula del más diminuto elemento inorgánico en una parte prescindible de un todo omnisciente y omnipotente por bien de la Humanidad? Ésta es la decisión que ha tomado Golan Trevize, pero… ¿es la adecuada? Para responder a esta pregunta, Trevize se embarca en una aventura que le lleva en busca de la Tierra, un planeta que, según cuentan las leyendas, fue origen de la especie humana y punto de partida de la colonización que se extendió por toda la galaxia. Un planeta, dicen, inhabitable ahora por la radiactividad que lo envuelve, acompañado por un satélite enorme y con un vecino maravilloso: un gigante gaseoso rodeado de anillos. Éstas son las pistas con las que cuenta Golan Trevize para encontrar ese planeta, origen de todo, que le dará la respuesta que anda buscando. Con su nave gravítica, la Far Star, recorrerá la galaxia, en un viaje interestelar que le llevará por diferentes mundos, siguiendo la débil huella que la Tierra ha dejado tras de sí.

viernes, 8 de mayo de 2009

Libros, libros, libros y... libros.


Hablemos de libros… De los famosos y de los que aún no han sido publicados, de los que has leído y te han llamado la atención, por una razón u otra, y de los que, sin haber leído, has oído hablar.

Belén 2013

Belén 2011