miércoles, 31 de marzo de 2010

Shutter island

Shutter island

Decía Edgard Allan Poe que la ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia y para Heinrich Heine, la verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo ha tomado la inteligente resolución de volverse loca. Es curioso que para ambos no sea la locura sino una forma de protección que la inteligencia adopta.

El pasado fin de semana fui a ver la película Shutter island, y lo hice un poco renuente porque los avances que había visto auguraban una cierta dosis de miedo que a mí me echa para atrás de inmediato: terror y S. Cid son antagónicos por definición. No hay tal, sin embargo, y si bien es cierto que hube de apartar la vista de la pantalla o cubrirme los ojos con las manos en un par de ocaciones, la película aun anunciada como thriller no da miedo... Miedo de ese que dan las películas de miedo, quiero decir, porque un repentino miedo a la mente... sí que te da. ¿Estamos a salvo cualquiera de nosotros... de nuestra propia mente? Es la única cosa de la que no podemos huir, con la que no podemos poner tierra de por medio: siempre va allá donde vamos nosotros. Y, así: ¿puede llegar a ser la mente nuestra enemiga más mortal? ¿Trasladarnos hasta un paroxismo demencial que nos conduzca al sufrimiento extremo? ¿O es la mente la última tabla de salvación que crea mundos falsos en los que podamos vivir con una cierta tranquilidad? ¿Está loco un ser que toma una decisión brutal sobre la premisa: "prefiero morir como un hombre bueno a vivir como un monstruo"?

En Shutter island nada es lo que parece y lo que es parece increíble. Muertos que están muy vivos en la mente de quien los ve, doctores de pasado nazi que forjaron su conocimiento sobre prácticas inhumanas cometidas en campos de concentración, policías que persiguen fantasmas...

Buenísima película que hay que ver.


lunes, 29 de marzo de 2010

Fotos de Toledo

Fotos de Toledo

Bueeenooo, aunque trampeando un poco con las fechas (ahí arriba aparece la entrada publicada el 29 de marzo, pero en realidad no se publicó hasta el 2 de abril), aquí están algunas de las fotos de mi excursión a Toledo que prometí, aunque me parece que, con la entrada sobre la película de Shutter island publicada en fecha posterior, ésta caerá ya fuera de la vista del lector, de modo que probablemente no tendrá mucho éxito.

Un par de rinconcitos toledanos:



Sorprendente que algo como esto pueda seguir viéndose en la España de hoy... Será que ha pasado desapercibido a los comisarios zapateriles:



Una bonita panorámica tomada desde Toledo, con el Tajo al fondo:



Y... un par de guerreros salidos directamente de la exposición sobre el Temple a la que asistí y que, hay que ver las coincidencias que tiene la vida, Elentir también ha visitado: aquí podéis leer la entrada que publicó con respecto a ella:


Mi coche..., que es así de ahorrador

Mi coche..., que es así de ahorrador

Una de las cosas buenas que tiene Madrid es que está a un paso de Toledo, de modo que una puede plantarse en la ciudad imperial en menos que canta un gallo. Y eso fue lo que hice ayer, Domingo de Ramos, plantarme en Toledo por un dedal de gasoil (¡que ahorrativo es mi coche! que, amenazando la luz de reserva, me llevó y me trajo ayer de Toledo y me ha acercado hoy hasta Leroy Merlin y devuelto a casa después sin que ésta se encendiera. ¡Ay, cochecito lindo, qué buen aliado de mi bolsillo y útil herramienta anti-ZP-exprimidor-del-sufrido-y-paganini-contribuyente-ex-pañol).

Pues sí, allí estuve y disfruté de un primaveral y entretenido Domingo de Ramos, subiendo cuestas y merodeando por callejuelas estrechas, algunas sucias y malolientes, pero todas llamativas por razones diversas. Además de la catedral, en cuya visita no empleé mucho tiempo, pues ya la conocía, asistí a una exposición sobre templarios y a otra sobre antiguos instrumentos de tortura. Si la primera reverdeció mi afición por el Temple y avivó el fuego de mi corazón en el que se consumen Felipe el Hermoso y el Papa Clemente, la segunda colgó una sonrisa de mis labios al saberme tan afortunada como para haber nacido en tiempos donde ya no se estila el uso del aplastapulgares, la máscara infamante o la horquilla de hereje. ¡Qué espeluznante... y qué doloroso! Rocé suavemente con la palma de la mano las púas que cubren la silla de interrogatorio y casi debo acudir a un centro médico a que me la curaran. ¿Sentarse allí? Por Dios, ¿cómo no confesar lo que fuera? Yo hubiera cantado la Traviata, sin rubor lo digo. No extraña, pues, que hombretones duros y curtidos como los templarios acabaran por admitir que adoraban a Bafumet y no dudaran en inculparse de lo que fuera. ¡Pobre Jacques de Molay! Pero qué bien te fue lo de la maldición, ¿eh?: Dios sabe quién se equivoca y ha pecado y la desgracia se abatirá pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razón. Dios vengará nuestra muerte. Señor, sabed que, en verdad, todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir. Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!... A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año...


Al llegar junto al tajo donde los nobles apoyaban la cabeza para que el verdugo, con un hacha afilada, los decapitara, leí interesada una información según la cual la aristocracia sufría muerte por decapitación porque se la consideraba instantanea e indolora, fortuna de la que no gozaban los plebeyos, a los que siempre les destinaban muertes lentas y con mucho, mucho sufrimiento. No obstante, añadía la información, según recientes opiniones de neurólogos, la muerte por decapitación no es tan instantánea como se ha creído y el cerebro, aun después de ser desprendido del tronco, guarda en su interior unos segundos de vida suficientes para hacerle consciente de su situación... Uuuuuuuufffffffffffffff, ¿qué pensaría la cabeza de María Antonieta durante esos escasos segundos, mas suficientes para dar vida a un breve pensamiento, que permaneció consciente en el sucio cesto al que cayó..?
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PD: mañana, si puedo, subiré alguna fotica ;-)

viernes, 26 de marzo de 2010

El médico rural

El médico rural (Felipe Trigo)

Me da la impresión de que los escritores extremeños son bastante desconocidos para el público en general. Hablo desde mi personal punto de vista, claro, y tal vez me equivoque y sean estos, sin embargo, de sobra conocidos para el común de los mortales, hallándose en ese caso el problema en mí y mi profunda incultura.

Introduzco así el comentario que viene hoy hasta el blog porque admito que hasta el año 2001 no supe que había existido un escritor, de nombre Felipe Trigo y nacido en tierras extremeñas, que había dado al editor obras de gran valía. Lo conocí gracias a una de las colecciones de libros que de vez en cuando sacan al mercado los periódicos. En concreto, merced a la colección “Las mejores novelas en castellano del siglo XX” que publicó el diario El Mundo. No compré todas las obras que conformaban esta colección, pero sí algunas y entre ellas se encontraba Jarrapellejos. Una novela cruel, se dice de ella en su prólogo, escrito por Antonio Pérez Henares, que cuenta la historia de un cacique en la terrible, famélica y ardiente Extremadura de principio del siglo XX.

La novela verdaderamente lo es: cruel y bestial, pero magníficamente escrita, y a través de cuya lectura pude conocer a este escritor, melancólico residente hasta entonces en los amplios campos de mi ignorancia. El pasado verano, por casualidad fui a toparme con otra novela salida de su pluma: El médico rural, de raíces infinitamente menos cruentas que la anterior; más alegre y colorida, a pesar de las penosas condiciones que con frecuencia, y sin duda producto de la sociedad de entonces, que a través de ella se descubren.

Desarrollada también en los inicios del siglo pasado, narra los tambaleantes pasos profesionales con los que un joven y novato médico apenas si acierta a mantenerse en pie. Constituye esta novela un documento de memoria y reflexión individual y de crítica social de primer orden, para cuya realización se basó Felipe Trigo en sus años de experiencia como médico en tierras extremeñas. Las dificultades de todo orden que dicha profesión encontraba frente a una sociedad carente de medios, inculta, fanática, manejada por un abusivo caciquismo, en la que la falta de higiene, la sensualidad desvergonzada y la absoluta falta de fe en la ciencia eran los principales obstáculos que Esteban Sicilia (protagonista de esta obra) tendrá que vencer.

Gregorio Torres Nebrera, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Extremadura, es el responsable de la edición que reposa aquí, a mi lado. En su prólogo a la misma, enumera las distintas ediciones que se han realizado de la novela y señala que en la publicada por la Editorial Turner en su colección de “Novela social” se recoge un elogioso y reivindicador prólogo de José Begamín en el que se afirma -si bien de manera un tanto excesiva, a juicio del propio Torres Nebrera-, que por la plasticidad visual de su lenguaje, el genio novelesco de Trigo supera con mucho el de todos los demás novelistas españoles de su época (exceptuando a Galdós). Yo, que no soy catedrática de nada, creo que también es un poquito exagerada tal afirmación, lo que no es óbice para que mantenga firme mi idea de que se trata de una excelente novela que merece la pena leer.

martes, 23 de marzo de 2010

Meme literario

Meme literario

Aunque he visto la palabra ya varias veces y creo imaginar qué es, lo cierto es que tampoco estoy muy segura de haber entendido cien por cien qué es un meme. En cualquier caso, poco me importa el oculto significado final de la palabra para la entrada de hoy que viene a hablar..., no, de su libro no, sino de los míos. Y es que hace tiempo que leí en el blog de Bookworm un meme literario que me entretuvo bastante y que he decidido traer hasta aquí, eso sí, con mis respuestas :-) Así, además, me puede conocer el lector amigo de estas páginas un poquito más. Espero que no se haga largo sino que, por el contrario, os resulte interesante:


USOS Y COSTUMBRES

1. ¿Acostumbráis a leer un libro de cada vez o simultaneáis varias lecturas?
Siempre varios al mismo tiempo. Rara es la ocasión en que tengo un solo título en mi bolsa de lectura. Por cierto que no me duelen prendas confesar las muchas risas habidas en mi casa durante años a cuenta de mi extraña forma de leer. Decían de mí que tenía hasta un horario de lectura: “De 10 a 10:30, lee tal libro; de 10:30 a 11, tal otro; de…”. Y el caso es, debo admitirlo, que tenían razón. Sí, en mi juventud juvenil repartía, con exactitud matemática, el tiempo de lectura entre los distintos libros que me ocupaban. Si no me cansaré de decir por aquí que soy rara para estas cosas del orden y el método. Una mente cuadriculada me adorna, al parecer, para absurdos varios. Ya lo he superado, no obstante, y aunque sigo leyendo varios libros a la vez… no me fijo horarios. Será que ya soy mayor ;-)

2. ¿Qué sistema empleáis para recordar donde lo habíais dejado?
Cualquier cosa. Tengo multitud de marcapáginas: largos, anchos, estrechos, cortos, de propaganda, de diseño… Los uso indistintamente, pero también utilizo, si cuando empiezo un libro no tengo ninguno de ellos a mano, un trozo de papel que le arranco al periódico, a un folleto de publicidad o incluso la mismísima lista de la compra. Uno de los marcapáginas que con más frecuencia utilizo es cualquier bonometro ya gastado que tenga a mano.

3. ¿Leéis en el baño? En ese caso, ¿qué tipo de lectura?
Paso palabra.

4. ¿Vais con libro a ….?
Todas partes. Tengo que estar muy, muy, muy cansada para no aprovechar cualquier minuto libre del que pueda disfrutar, y un minuto libre te sorprende en cualquier parte, así que cargo con un libro allá donde voy; pero uno de los lugares donde más he leído es el metro. Aprovecho hasta el último escalón (y no me refiero sólo a los de las escaleras mecánicas, sino a los de piedra de la salida también) para leer. De hecho, no he dudado nunca en continuar con mi lectura, incluso, una vez en la calle si, alcanzada ésta, no había llegado yo al final de un párrafo. Razón de ello pueden dar mis sufridas espinillas, que en más de una ocasión han chocado por manía tan insana con los bolardos que nos coloca en los pasos de cebra el señor alcalde.

5. ¿Releéis?
Poco, aunque de vez en cuando sí lo hago. La teoría es que hay tanto por leer que releer te quita tiempo para las novedades (quiero decir, los libros que aún no han pasado por mis manos). Sin embargo, hay algunos libros tan buenos… que merecen ser leídos más de una vez. Si bien en ocasiones la relectura puede llegar a ser contraproducente: a veces tienes un recuerdo estupendo de un libro que leíste hace tiempo, decides volver a disfrutarlo… y de repente te sorprende con que ahora ya no te parece tan bueno. Eso me disgusta, porque prefiero mantener el buen regusto de la primera lectura a sorprenderme con una segunda percepción que desvirtúe la primigenia y me deje con mal sabor de boca. Un ejemplo que me viene a la mente en este instante: Salgari. De niña leí sus novelas con pasión desenfrenada (si es que a esa edad puede una sentir ese tipo de pasión, claro) y cuando llegué a la veintena decidí releer aquellas maravillosas novelas de mi infancia. ¡Qué desilusión! Recuerdo que me pregunté cómo alguien había podido publicar alguna vez a un tipo que escribía así… Entonces comprendí que hay una literatura para niños… y otra para adultos. Con Julio Verne, sin embargo, no he vivido tan frustrante experiencia. Será que hay autores que saben escribir para todos los públicos.


FILIAS Y FOBIAS

1. Un autor que no soportes
Cualquiera de esos que deben su fama y fortuna literaria al peloteo político.

2. Prejuicios literarios.
Hummm, creo que no. Salvo el señalado en el punto anterior. Aunque si escarbo…, igual encuentro alguno.

3. Uno de tus autores preferidos.
Galdós.

4. ¿Circulo de Lectores sí o no?
Mi madre fue socia del Círculo de Lectores cuando yo era pequeña y me encantaba echarle un vistazo a la revista cada vez que llegaba. Aunque los libros que allí se mostraban aún no fueran adecuados para mi edad (si bien confieso que siempre me caía alguno de los de la sección infantil), me encantaba ver las portadas y leer los pequeños resúmenes de cada título. Yo nunca he pertenecido al Círculo, aunque a veces he sopesado la posibilidad de hacerme socia, pero eso de que tenga que comprar un título obligatoriamente aunque no haya ninguno que me guste… es algo que no me convence. Además, afortunadamente vivo en un lugar donde no hay problema alguno para adquirir cualquier libro con sólo darse una vueltecita por ahí. Por otra parte, me encanta pasearme tranquilamente por una librería, parándome en cada estante y pasando, a veces, toda una tarde mirando libros, algo que no se puede hacer con una revista. De modo que, en principio, pues, Círculo de Lectores no.


FONDO DE BIBLIOTECA

1. ¿Qué libro crees que no puede faltar en una biblioteca?
El Quijote, por supuesto, y la Biblia. ¿Pero sólo me preguntas por uno? He colado dos, pero hay tantos que incluiría…

2. ¿Qué libro falta en tu biblioteca?
¡¡¡Puuufffff!!!! A montones. Eso sí, si me ciño a los que tengo en mente durante los últimos tiempos, en breve quiero hacerme con:
-London, de Edward Rutherford (que conocí a través de un comentario sobre el libro y el autor que hizo Bookworm en su blog).
-Alguna obra de dos autoras húngaras (Magda Szabó y Agota Kristoff) de quienes supe merced a uno de los comentarios que hace tiempo hizo Guido aquí mismo, en Finis Terrae.
-Quiero probar también algún título de Ellery Queen, que mencionó hace tiempo Miguel Baquero en este blog.
-La saga “Jeeves”, de Wodehouse, de la que me ha hablado esta Navidad una de mis hermanas.
-La ciencia del adiós, de Elisabetta Rasy, que me recomendó Seleucus, de Proyecto Seleucida.

3. ¿Seguís algún sistema para ordenar los libros?
Sí: como Dios me da a entender. No obstante, creo que a quien no conozca mi biblioteca, después de un ratito de observación y estudio, le sería fácil dar con cualquier libro porque su orden es bastante lógico: clásica y por países, por una parte; batiburrillo actual, por otra. Luego, por temas: historia, lengua, ciencia, etc. . No obstante, siempre hay algún título que no sé donde colocar y que… acaba yendo por libre.

Y, finalmente, y aunque esto no se incluía en el meme de Bookworm, yo he decidido adornar el mío con la foto de uno de mis rincones de lectura en casa:

domingo, 21 de marzo de 2010

Soledad y soledumbre

Soledad y soledumbre

Aunque la RAE no recoge divergencia alguna, hace años un profesor me hizo notar la diferencia entre las dos palabras que titulan el texto de hoy. "Soledad, decía mi profesor, es la falta de compañía por más que ésta se haya buscado y deseado; soledumbre es la soledad querida, la que se disfruta en esos momentos en los que uno se aparta porque desea estar, simplemente, consigo mismo. Mientras la primera daña, la segunda es un bien para el alma propia".

Estos días he ido a ver la película Up in the air, que cuenta la historia de un tipo, encarnado por George Clooney, que se gana la vida despidiendo a los empleados de empresas ubicadas a lo largo y ancho del país, razón por la cual se ve obligado a saltar de aeropuerto en aeropuerto y a sobrevivir con una simple maletita donde casi no cabe más que la muda y, eso sí, una considerable cantidad de tarjetas de índole muy variada que le abren todo tipo de puertas allá donde va.

Este tipo, cuya máxima prioridad en la vida es acumular vuelos hasta alcanzar la cifra de diez millones de millas voladas, no sólo disfruta un trabajo que consiste en comunicar a otros que han perdido el suyo, sino que adora la vida que lleva: una vida sin hogar, sin pertenencias, sin familia, sin amigos…, una vida para vivir con lo puesto y en plena soledad.

La película trajo a mi mente una noticia que leí hace poco: la que hablaba sobre la concesión del premio Julio Camba a Ángela Vallvey por un artículo titulado La soledad, publicado en el periódico La Razón en noviembre el año pasado, y con el cual la escritora abogaba por el derecho a estar solo: El dictado de los usos sociales -decía- ya empieza desde la escuela. “No estés solo”, le dicen al niño, porque podría parecer un psicópata, un enfermo. “El patio de recreo de la vida lo tortura con su ruido y su furia, al niño solitario”, dice la autora con su ironía característica. Así describe Vallvey la presión más temprana. A los niños se les dice: “Tú eres tu peor compañía”. En ese microcosmos de las relaciones sociales empieza a adentrarse el peor tópico de las series americanas, la popularidad: “No seas el patito feo del recreo”.

Ciertamente, Vallvey tiene mucha razón: el solitario es el tipo raro…, ése que no quiere andar con nadie y que con el tiempo acaba por ser señalado como “ése con el que nadie quiere estar“. Se suele murmurar a sus espaldas si tendrá alguna carencia mental o es simplemente un maleducado, sin contar con que el pobre tipo probablemente es tan sólo un solitario que se encuentra feliz en su propia compañía y que, por el contrario, con frecuencia se siente sumamente desgraciado cuando ha de quebrar ese mundo ideal en el que habita para pasar unos instantes de inquietud y disgusto en la compañía de otros a quienes casi con toda probabilidad ni admira, ni soporta y de quienes con certeza casi absoluta sólo obtiene fastidio y desazón.

El protagonista de Up in the air no tiene ningún complejo por vivir como vive, ni siente vergüenza alguna cuando aboga por la vida en soledad. Sin embargo, la vida da muchos vuelos y cuando el personaje que encarna George Clooney descubre que quiere pasar el resto de su existencia con alguien al lado…, la vida le sorprende con que como única compañía contará con una nueva tarjeta (que tan sólo seis más como él tienen en el mundo) que certifica los diez millones de millas voladas, las cuales, bromas del destino, serán las únicas que le acompañen.

Al fin…, solemos tener lo que tanto anhelamos. Habrá que decidirse, pues: ¿soledad o soledumbre?

jueves, 18 de marzo de 2010

La señal de la cruz

La señal de la cruz (Chris Kuzneski)

Una serie de extrañas crucifixiones ocurren en pocos días en muy diversos lugares del planeta. Mientras, una excavación arqueológica secreta, llevada a cabo en el interior de unas catacumbas italianas por un profesor inglés y una estudiante, desvelará un secreto guardado durante cientos de años que, cómo no, podría “sacudir los cimientos de la cristiandad”. ¿Y si la crucifixión de Jesús hubiera sido un montaje?, podemos leer en la portada del libro. Pues eso…, uno más de la serie.

Thriller sin demasiadas pretensiones, con momentos de tensión y algunos aciertos que te hacen pasar el rato, pero nada más. Novela adecuada, pues, para una tarde morriñosa en que no hay nada mejor que hacer, pero de la que cualquier biblioteca puede prescindir sin ningún rubor.

martes, 16 de marzo de 2010

Sólo en esta extraña España...

Sólo en esta extraña España... donde los niños no pueden estudiar en su idioma y si en él se expresan son suspendidos, donde la policía llama a los delincuentes para ponerles sobre aviso antes de comenzar la persecución sin que a estos agentes se les caiga un solo pelo, o donde... (siga usted, querido lector, que hay mucho donde elegir), pues sólo en esta extraña España donde este tipo de chocantes estravagancias acaecen, podía suceder que un país entero deba aceptar una subida de impuestos porque así lo han decidido dos partidos cuyas comunidades no van a sufrir esa subida. Olé su caradura, señores canarios, y olé los del fuero vasco.

Y mientras tanto, politiquillos del PP, ¿a qué están esperando para retirar su apoyo a Coalición Canaria en las islas?

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De paseo por la RAE, echo un vistazo en busca de aclaraciones que al parecer necesitan esos demagogos del PSOE que juegan a cambiar las palabras de Esperanza Aguirre:

Rebelión: Acción y efecto de rebelarse. / Rebelarse: oponer resistencia (en su uso pronominal).
Insumisión: falta de sumisión. / Sumisión: Sometimiento de alguien a otra u otras personas. 2. Sometimiento del juicio de alguien al de otra persona. 3. Acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones.

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Un poco de historia para todos aquellos que la necesiten:


La rebelión fiscal está en el origen de la democracia, señores de la izquierda. Así, por ejemplo, nació un país donde rige la democracia desde su primer día de vida: ¿recuerdan los demagogos del PSOE el motín del té en el puerto de Boston?

lunes, 15 de marzo de 2010

El Follonero

El Follonero

Buenas tardes, amigos. Estoy corrigiendo un examen de recuperación y me encuentro con que, cuando llego a la pregunta: ¿Qué son las Comedias "a noticia"?, la contestación que el alumno me ha dado es: Las comedias que van de la actualidad, como el Follonero.

Ésa no es, por supuesto, la respuesta que esperaba, pero como no tengo ni idea de qué demonios es el Follonero, puede que esté cometiendo una horrible injusticia con mi alumno si no le doy por válida la respuesta. Así pues, imploro vuestra ayuda: ¿puede alguien decirme, por favor, qué se oculta tras ese Follonero?

Gracias por ayudarme en este terrible dilema con que me acosa la tarde y salvarme de este follonero desajuste de mi conocimiento académico ;-)

viernes, 12 de marzo de 2010

Erasmo de Rotterdam

Erasmo de Rotterdam (Stefan Zweig)

Sentada ante el ordenador, dispuesta a escribir sobre este libro, me planteo que…, en realidad, no sé muy bien por qué optar: si por el libro en sí, y por tanto alrededor de la figura de Erasmo, o del autor, Stefan Zweig. Ambos personajes me llaman poderosamente la atención. Del autor mucho habría que decir, aunque un simple bosquejo se quedaría en que fue un escritor austriaco y judío al que le horrorizaron los nacionalismos y las guerras europeas, en principio; mundiales, al final, que asolaron el pasado siglo. Tal fue su pesimismo respecto de la naturaleza humana y del futuro europeo, que acabó por suicidarse con su segunda mujer.

Con respecto al primero, me queda en la mente una idea después de haber leído el libro: Erasmo fue un gran humanista que atizó a diestro y siniestro…, mas sin comprometerse nunca. Evitó aparecer en momentos cumbre de la Historia, cuando tal vez su palabra hubiera cambiado el curso de ésta. Él, que estaba entre mis héroes intelectuales, ha bajado algunos escalones en mi estima después de leer la autobiografía que Zweig compuso. Sin embargo, el libro está maravillosamente escrito y me alegra infinito haberlo leído. Se trata, sin duda, de un libro que te reconcilia con la lectura, hoy que tantos bodrios se publican por ahí.

martes, 9 de marzo de 2010

¿Quién vencerá?

¿Quién vencerá?

¿Griegos, que no tirios, y troyanos? ¿Romanos y cartagineses? ¡Menudencias! La gran batalla, la madre de todas las batallas, entérate Sadán, donde quiera que estés, era la que se libraba en aquel momento en el cerebro de una débil mujer, de quien nadie sospecharía, a la vista del frágil aspecto que mostraba, la muy pesada carga que había echado sobre sus hombros y que trataba de sobrellevar mientras entablaba la dura lucha que habría de decidir... quién vencería.

Agarró un bolígrafo y abrió el periódico por la página del crucigrama. La cuestión era pensar, pensar en algo diferente, conducir al cerebro por sendas apetecibles que le obligaran a dejar atrás ese ligero, pero terrible pasado, y a superar esas tétricas necesidades que habían venido conduciéndole todos estos años por los inhóspitos caminos de la autodestrucción y le llevaban directo hacia la decrepitud. "¡Oh, dioses del Olimpo!, ordenad a los oráculos ser heraldos portadores de auspicios venturosos y derramad sobre mí vuestra protección y favor. Mostradme cuál es el talón que no bañaron las aguas de Estigia y que me vuelve débil ante la batalla que he de enfrentar. Decidme, dioses, a qué pruebas me someteréis y, al fin de todas..., quién vencerá".

"Planeta", decía el crucigrama. Contó el número de casillas y recitó para sus adentros: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, miércoles, jueves...". Hubo de reírse. Por más que quisiera, el cerebro era tan independiente a su control como lo es el caballo desbocado de las riendas del jinete. "¡Estúpida! -se dijo-, ¿cómo pretendes controlar al cerebro si es él quien domina todo tu yo?" . Mordió el boli con crueldad extrema, mas las fieras dentelladas fueron calmando su furor hasta transformarse en una desesperada succión que acabó por llenarle los labios de tinta. Los primeros proyectiles de la batalla habían sido lanzados.

"¡Mierda! -exclamó". Corrió al lavabo y se enjuagó cuanto puedo los dientes tintados de azul. Estiró los labios y se miró el interior de la boca en el espejo. "¡Qué horror! -se dijo-". Su boca parecía mellada, lo que le daba el tenebroso aspecto de una oscura hechicera, adoradora sin duda del ínclito -en los infiernos, claro- Lucifer. Se frotó los dientes con el dedo y de nuevo los observó. Se preguntó cuánto tiempo duraría aquella tinta sobre el marfil mientras le mostraba al espejo una sonrisa tan tenebrosa que, de haber sido interrogado (Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más bella dama del Reino?) y de haber gozado éste de capacidad para responder, no hubiera dudado en mentir: "Vos, sin duda, sois la más bella dama del lugar". ¿Qué, si no, podría contestársele a una bruja de aspecto tan maligno? Y, sin embargo, la auténtica maldad la aguardaba casi a las puertas del baño: una batalla hasta entonces aplazada y hoy ya dispuesta, empero, a mostrarse intransigente a los plazos. Hoy, sin excusas, habría de comenzar a decantarse la lucha por uno de los bandos. El final del día, pues, anunciaría el vencedor.

"En fin... -suspiró-, el tiempo que me ha llevado el asunto de la tinta es tiempo que he ganado o que he perdido -reflexionó un instante-, a saber, para enfrentarme a la batalla final". Volvió al comedor y miró a ambos lados del cuadrilátero en que se había convertido la mesa de centro. Los contendientes se observaban con fiereza. En una esquina, con calzón azul, el paquete de tabaco; en la otra, ornado con vistosas rayas verdes, el de chicles de nicotina. La decisión estaba en su mano... ¡Oh, dioses!, ¿quién vencerá?

domingo, 7 de marzo de 2010

¿Qué apostamos?

¿Qué apostamos?

Esta tarde, oyendo la radio en el coche, pude escuchar parte del discursito que Mayor Oreja ha pronunciado a cuenta de la manifestación anti-aborto que ha tenido lugar hoy. Decía el pepero europeo que cuando el PP llegue al poder derogará esta ley del aborto que Bibi -tres millones de abortos se provocan anualmente en Europa, tres millones de seres humanos exterminados en su etapa más débil e indefensa por gente como esa niñata necia- ha parido no sólo sin dolor sino, para mayor escarnio, con sonrisas y entre aplausos.

No sin mucha pena, sonreí al oír la voz de Mayor Oreja tirándose a la piscina con una promesa que su partido no cumplirá, porque, en el extraño caso de que a Mariano le cruzara las mientes esa idea de la derogación, raudo notarían sus orejas el aliento de Arriola -casado con Celia Villalobos, como todo el mundo sabe, pro-abortista declarada, también como todo el mundo sabe, incluidos sus votantes- susurrándole en el oído el peligro de adentrarse en zona boscosa donde uno puede perderse con facilidad.

No me lo creo, señor Mayor Oreja, sencillamente no me lo creo. Ustedes no moverán un dedo por mandar esta ley asesina al cubo de basura al que son enviados los fetos tras el aborto. Una vez llegados al poder, ustedes no pestañearán, siquiera, ante la ley bárbara que ha parido el despreciable cerebro de la ridícula e inútil Aído. Allí, en la poltrona, se está calentito, muy, muy calentito. ¿Para qué, entonces, andar removiendo el cubo de residuos fetales? Allá se pudran los restos abortados, que a ustedes, plim.

No la derogarán, señor Mayor Oreja. ¿Qué apostamos?

miércoles, 3 de marzo de 2010

The Lady and the Reaper

The Lady and the Reaper

En uno de mis paseos por el blog de la Editorial C & M encontré este corto absolutamente genial que no podía dejar de traer a Finis Terrae. Tomaos unos minutos de descanso para verlo porque de verdad que merece la vida.




Si deseas más información sobre este corto, puedes encontrarla aquí.

martes, 2 de marzo de 2010

Extra, extraaaaa: Gongeland declara la guerra a España

Extra, extraaaaa: Gongeland declara la guerra a España

Desde un refurgio seguro, entrevistamos a nuestra nueva periodista, S. Cid, que nos desvela -en primicia para los lectores del Gongeland News- las últimas noticias referentes al caso del músico corrupto.
-¿Cómo estás, S.?
-Bien, asustada pero resistiendo.
-¿Por qué asustada?
-Siento en el cuello el aliento del mal... Sé que está ahí, husmeando tras mi pista y temo lo que pueda ocurrirme si me descubren.
-¿Hablas del Presidente, Olaf Komoestaftú?
-Sí, aunque no exactamente...
-¿Puedes explicárnoslo?
-Komoestaftú no es más que un muñeco, una marioneta en manos del músico español que ha empezado todo esto.
-¿Hasta qué punto lo dirige?
-Por completo.
-¿Tienes la identidad de este sujeto?
-Sí, claro..., pero aún no quiero darla.
-¿Por qué?
-Seré franca: por miedo.
-Lo entendemos, S., y no insistimos. Ante todo debe primar tu seguridad. ¿Pero puedes contarnos algo de él?
-Es la maldad personificada. Suya es la idea, por ejemplo, de "tener que bañarse en pelota picada en el lago Stronsesngemn el primer día del invierno, y a 28º bajo cero" y también la de la tortura aeromodelística a la que debe verse sometido todo aquel aspirante a la nacionalidad gongelandesa.
-¡Pero eso es una barbaridad! Somos un pueblo encantador y nunca hemos exigido nada así.
-Lo sé, pero algo trama..., aunque aún no lo he descubierto.
-Sin embargo, sí qué sabes algo más..., ¿no?
-Sí, este tipo está intentado contactar con el Mossad.
-¿Con el Mossad?
-Bueno..., o algo así. He oído que quiere meter a los judíos en el ajo.
-¿Y la guerra con España?
-Tampoco puedo confirmarlo por completo, pero creo que con ello intenta zafarse de la investigación que un juez (investigado a su vez por el Supremo español) quiere iniciar contra él por crímenes contra el oído humano.
-¿El oído humano?
-Sí... Es por lo coñazo del nuevo himno.
-Ah, vale..., que no te entendíamos. Bien, S., vamos a cortar la comunicación por ahora. Cuidate.
-Por mi bien..., lo haré. Si no lo hiciera... sé lo que me espera.
-Dinos..., dinos qué.
-Me convertiría en el plato especial para una banda de esquimales carnívoros.
-¡Qué crueldad!
-¡Ya..., pero qué se le va a hacer...? Este hombre es así...

Escándalo en la ONU

Escándalo en la ONU

Un escándalo recorre los pasillos de la sede neoyorkina de la ONU después de que el diario Gongeland Times descubriera ayer que la consulta sobre el himno nacional que se realizó hace pocos días en la Isla independiente de Gongeland ha sido un fraude y que la supervisión efectuada por comisarios enviados desde la ONU ha tapado los engaños cometidos a fin de que el venciera sobre no.

Las pesquisas realizadas por nuestra corresponsal en la Isla de Gongeland, S. Cid, han descubierto que el escándalo alcanza ya a un país de la Europa meriodional, donde, al parecer, un joven compositor habría conseguido un contrato millonario con el gobierno de Gongeland para cambiar la melodía y la letra del himno nacional, para lo cual el músico español se habría valido de los servicios de una tal María Antonia Munar, que al parecer se había quedado en paro recientemente.

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Noticia de última hora: el diario Gongeland News informa de que Calgary ha solicitado, después del escándalo que asola las tierras gongelandesas, hacerse con la Competición de Comedores de Hamburguesas de arce o de alce (según se hable en andaluz o no), cuya organización disputaba a brazo partido con la desgraciada y corrupta isla.

Para otras informaciones: deBate sobre el himno de Gongeland

lunes, 1 de marzo de 2010

Willy Toledo

Willy Toledo

Una, que es bastante leída, no debería sentir remilgo alguno a la hora de utilizar una expresión como hideputa, que se encuentra, sin que sea necesario buscar muy lejos, por ejemplo en el mismísimo Quijote; pero una, que ha recibido una educación muy cuidada, encuentra reparos, sin embargo, a la hora de escribirla (no digamos a la de pronunciarla) en público.

No obstante..., encuentro difícil dar con una expresión que concentre en ella sola todo lo que se puede decir de gentuza como un tal Willy Toledo (creo que profesión actor subvencionado), que hoy se ha permitido no sólo insultar la inteligencia de todos esos necios que lo miran con devoción y degluten sin pesar ninguno lo que tipos como este, mamá Bardém o cualquier otro aprovechado sin escrúpulos quiera endosarles, sino que ha mancillado la memoria de un muerto sin pestañear una sola vez, demostrando con ello la muy repugnante condición de vástago de ramera por la que puede conocérsele y por la que tiene el honor de abrir, con su nombre, Willy Toledo, una sección en este blog dedicada a la progenie que meretrices de todo tipo y condición han traído a este planeta, en un rincón del cual, conocido como España, tenemos la desgracia del albergar probablemente la mayor concentración de hideputas por metro cuadrado de toda la galaxia.




Belén 2013

Belén 2011