lunes, 31 de diciembre de 2012

¡Feliz Año Nuevo!

¡Feliz Año Nuevo!


¡Hala, hala, 2012, con viento fresco!


Y bienvenido, 2013. A ver si te portas bien, majo.

;-)

¡Feliz Año Nuevo, amigos!

sábado, 29 de diciembre de 2012

Love I've found in you, Lady Antebellum

Love I've found in you, Lady Antebellum 



¡Me encanta esta canción!, así que es mi elección para cerrar el año, que tuvo sus cosillas complicadas y asuntos de envergadura, duros y tristes, pero también un montón de días absolutamente geniales e inolvidables.

Las cosas pueden ser de una u otra forma, según se las tome, y, para llevarlas bien, a mí la música me ayudó (bueno, y los libros, y la escritura, y los amigos, y la familia...).

De libros, ya os recomiendo alguno de vez en cuando. De escritura..., vaaaaaleeee, se va alargando el asunto, pero algún día os llegará el resultado de muchas horas de trabajo. De familias..., cada cual con la suya. De amigos..., hummmmm, bueno, espero poder llevar ese nombre. Y de música..., pues toca esta canción para acabar el año.

Saludos a todos, amigos. Nos veremos para fin de año.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Atracón de helado de chocolate

Atracón de helado de chocolate

Sí, más o menos lo mismo: corregir un texto es como darse un atracón de helado de chocolate. Cucharada tras cucharada, una deja de percibir el sabor dulce y acaba por sentir sólo el frío del helado en el paladar. 

El bote de helado va disminuyendo poco a poco, pero muy poco a poco. Tan poco a poco.., de hecho. Una lo mira con desgana, harta ya de tragar, y lo ve aún tan lleno que en un arrebato piensa en tirarlo por la ventana y que le aproveche a quien le caiga encima. Sin embargo, el movimiento de la mano parece automático: con la cuchara bien agarrada, del bote a la boca y vuelta a empezar. Una y otra vez, la cuchara viene y va. Para entonces, la lengua hace ya rato que se ha insensibilizado y los dientes rechinan de frío, y los labios intentan darles calor, y la cuchara vuelve. Y el bote sigue a la mitad.

Ya no se percibe el sabor, ya casi ni se siente el frío. Sólo se quiere acabar. 

Peeeeero, si se es persistente, el final acaba por llegar. Y una sonríe al fin, temerosa de que los labios se le quiebren, como si, después de haberlos untado con hidrógeno líquido, en un despiste fuera una y se los mordiera. Y, pese a la sonrisa, es tan intenso el cansancio y tan largo el zigzag mental, que se arroja el bote a la basura, con la promesa solemne de que nunca, ¡jamás!, volverá a ocurrir.  

Ay..., es tan corto el amor y tan largo el olvido. Pero al final se olvida, sí, ¡vaya si se olvida! La carne es débil...y tan intenso el amor.

Y qué dulce sabe el cucurucho con esas dos enormes bolas de helado meses después. ¡Qué dulce! 

Queda menos de la mitad y empieza a verse la palabra fin en el fondo del bote. Abro el ojo cada mañana a las cinco y me esfuerzo por volver a dormir, para que corra el tiempo, para que vuele, para que amanezca ya y pueda levantarme sin tener que preguntarme si estoy loca o qué. Y al fin llega ese momento en que puedo volver a ello y, con un café bien cargardito delante, se hinca de nuevo la cuchara en el texto. Y la mente ignora el zigzag que le corre por dentro a cuenta de tanta lectura, relectura y tanta indecisión: que si suena mejor esto, que si esto suena mejor.

¡Qué ganas de que pase el tiempo, qué ganas de que llegue el olvido! y pueda tomar mi cucurucho, y degustar de nuevo el grato sabor del texto. Sin dudas sobre si esto o aquello, sin prestar atención a la puntuación. Sólo leer, todo seguidito y complacerme en los aciertos, que con los errores ya se luchó. Y entonces, a degustar las frases memorables y los párrafos inolvidables que te vuelven del revés el corazón. Porque, a veces, incluso yo encuentro dentro una  pizca de talento.

¡Srulup! ¿Un poco de helado?




miércoles, 26 de diciembre de 2012

Una pregunta...

Una pregunta...

¿Por qué hay gente que, al escribir, con una sola frase consigue ponerte del revés el corazón? ¿Qué tienen? ¿Cómo han conseguido esa habilidad? ¿Dónde se compra? ¿O es cuestión de trabajo? ¿Es eso? Porque, si esa es la respuesta, yo debería ser uno de ellos y llevar en la cartera la tarjeta platino que me identificara como miembro honorario del club. 

¿Qué tengo que hacer para alcanzar esa pericia? ¿Meditar? ¿Dejarme atravesar por una especie de agitación solar al amanecer y permitir que prenda mis emociones con su fogosidad? ¿Comprarme un billete para el transbordador astral y vivir la experiencia en otro universo? ¿Subvertir mi corporeidad y transformarla en sentimiento? ¿Arrancarme el corazón del pecho y examinarlo bajo el microscopio? 

¿Alguna respuesta?

lunes, 24 de diciembre de 2012

Merry Christmas!

Merry Christmas!*





*Como este año volví a ser teacher, la cosa toca en inglés. Y al que le españorrorice, que se lo tome navideñamente ;-)

¡Feliz Nochebuena y feliz Navidad, amigos!


domingo, 23 de diciembre de 2012

Serenidad

Serenidad

Imprescindible visitar esta Serenidad de Urumo.

Premios literarios

Premios literarios

Hace unos días, en estas mismas páginas, se me preguntó si tenía en mente presentar alguno de mis relatos a un premio literario y mi respuesta fue negativa. 

Tres veces lo he hecho: 

-La primera, hace mucho tiempo, creo que acababa de salir de la universidad, a instancias de una compañera de facultad. Me presenté con una relato de mediana longitud (el segundo que había logrado acabar), nacido al albur de una conversación filosofico-teológica-epistolar mantenida con MGae. Aprovechando la frase bíblica, y adaptándola a las necesidades del texto, titulé el relato como El amor os hará libres. No estaba nada, nada convencida de querer participar y, de hecho, recuerdo perfectamente lo mal, horriblemente mal, fatal fatalísimo que me sentí diez milésimas de segundo después de echar el sobre al buzón de correos. Veinte milésimas de segundo después de haberlo hecho me prometí que jamás volvería a participar en un concurso: mi pequeño engendro había salido de mis brazos para ir a caer en los de sabe Dios quién.

-La segunda ocasión tuvo lugar hace uno o dos años y si con ella rompí mi promesa fue sólo porque, navegando por ahí, me encontré con un premio literario que proponía un tema tan absolutamente ininteligible (de esos que pretenden ser profundos y bla, bla, bla) y absurdo, que  no pude sino decirme que aquello merecía una buena tarde de pitorreo. Y, hala, gasté una tarde de mi vida en escribir un texto, con el tema que se pedía, compuesto de befa, burla, guasa y choteo general. Y me quedé más a gusto...

-Mi tercera participación fue hace poco, animada por Posodo, en un concurso literario que promovía InfoCatólica. Espero que Posodo me perdone por lo que voy a decir (aunque debe saber que agradezco mucho, mucho, muchísimo su interés), pero participé en ese concurso precisamente sólo por eso que aparece entre los paréntesis: agradecimiento por su interés. Un interés, el de Posodo, que el mío no igualaba ni de lejos, pues no tengo absolutamente ninguno por los concursos literarios. En este tercer caso supe de los ganadores (cosa que no había ocurrido en los dos anteriores) y me satisfizo bastante saber que 3 ó 4 de ellos eran miembros de InfoCatólica y promotores del concurso; y otros tantos, asiduos lectores y comentadores de los blogs de InfoCatólica. Todo lo cual, no quita un ápice de mérito a sus relatos que, según Posodo* (yo no puedo opinar, pues no los he leído), eran bastante majos.

He oído por ahí que la mayor parte de los concursos literarios están amañados, pero son rumores que una oye porque en realidad nada sé sobre ello (aunque parece que eso es lo que ocurre en muchas ocasiones). Yo no tengo muy claro si uno debería enfadarse por ello o no porque, al fin, cada cual puede premiar a quien le venga en gana. 

Lo que sí tengo claro es que:
1º.  tengo muy poco tiempo y no puedo perderlo en hacer de comparsa, 
2º. me da mucha vergüenza lanzar a mis chiquitines por el mundo, lejos de mi protector regazo y 
3º. el mejor premio literario que hay en el mundo (y del que siempre resulto ganadora) es lo mucho que disfruto escribiendo mis relatos y la satisfacción que siento cada vez que los termino.

PS: recordadme que he de borrar esta entrada si alguna vez gano uno... ;-)

- - - - - -
*Posodo, si tienes a bien darme la URL de la anotación donde comentaste los relatos la enlazaré con mucho gusto (es que no recuerdo en qué etiqueta guardaste tu anotación).

jueves, 20 de diciembre de 2012

Estoy leyendo...

Estoy leyendo...

...cosas no muy bonitas sobre los españoles.

Pirate Latitudes, Michael Crichton está resultado un libro tan predecible que aburre sólo por eso. Luego, además, está el tedio a que conduce la propia historia, tan manida, tan oída, tan mortalmente plomiza. A saber: un pirata inglés se hace con un galeón español cargado de tesoros. El pirata inglés es un caballero, culto y versado en lenguas clásicas (hasta el punto de que pretende utilizar las teorías bélicas ideadas por Leonardo para, con un puñadín de magníficos marineros británicos que no les da para manejar más de un cañón en el galeón atrapado, acabar con una nave de guerra española bien armada y con su tripulación al completo). Los españoles, sin embargo, son crueles, sucios, holgazanes, fanáticos religiosos y, además, se de ellos se dicen lindezas como ésta: The Spaniards were notoriously bad seamen. ¡Toma, chúpate esa! y el Crichton se queda más fresco que una lechuga campestre al relente en una serena y estrellada noche invernal.

 
La sanción de Loo, Trevanian

Esta novela no me está resultando tan tediosa como la anterior, aunque es quizá un poco lenta. No obstante, me están gustando los personajes y los diálogos, entre los cuales se pueden leer cositas tan monas como ésta: [...]. Sí, los ingleses han sido líderes mundiales en muchos aspectos, pero ya no lo son. Ahora se acogen al Mercado Común y se convierten en los enfermos de Europa. Dentro de quince años, tan sólo España y Portugal gozarán de un nivel de vida más bajo. Y es culpa suya. Con una dirección miope y con los obreros más gandules y menos competentes de Europa, sufren de deficiencia congénita. No es la plácida y feliz ineficacia de los latinos, con su mentalidad "del mañana" y su languidez hedonista. No, la clase de incompetencia británica es intrincada y elaborada.

Ea, en un parrafito nos han puesto como chupa de dómine: miopes, gandules, incompetentes, deficientes congénitos, ineficaces, lánguidos y hedonistas.

Venga, españoles de España, agachemos la cabeza y entonemos nuestra letanía: soy una pig por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Bethany Joy Lenz

Bethany Joy Lenz

Parece que es una chica miscelánea. Nacida en 1981, es cantante, compositora, actriz y directora de televisión. Por algún lado he leído (en la Wikipedia, para qué nos vamos a andar con rodeos) que en este momento interpreta el papel de Haley James Scott en la serie One Tree Hill , que no tengo el gusto de conocer, pero sobre la que sin duda husmearé un poco. 

La descubrí por casualidad. Descubrí una de sus canciones, en realidad, que ya traje a Finis Terrae. Luego, como aquella canción me gustó, continué investigando aquí y allá, escuché, elegí, recoloqué, ejem, ejem, de internet al mp4, y hoy traigo otra, esta vez en formato mp3:


Feel this:

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martes, 18 de diciembre de 2012

¡Feliz cumpleaños!

¡Feliz cumpleaños!



Aunque..., claro...


;-)

Y, no, no me he olvidado de MIS tortitas, pero, eso sí, para que sientas mi agradecimiento eterno por el embuche de calorías extra al que me vas a invitar, te dejo la canción que está haciendo furor en tu corazón estos días pre-navideños, para que te la pongas siempre que quieras y no me pidas a todas horas que te la cante. Aunque ya sé que la idea no te satisface por completo porque el coro que le hago a la canción en la última estrofa sé que te encanta y es algo que ningún vídeo de Youtube puede emular. No llores, anda, te la cantaré por la tarde y te alegraré este día en que se cumple el sexagésimo aniversario de tu nacimiento:

domingo, 16 de diciembre de 2012

Detrás de un escrito: trabajo de campo

Detrás de un escrito: trabajo de campo

Decía hace unos días, en la entrada relativa a mis notas, que, a la hora de escribir una historia, no toda la labor de documentación se reduce a investigar, leer, tomar notas y estudiar (además de apuntarse la lista de pigmentos venenosos que te envían las amigas -¡gracias, Alawen!-). A veces hay que ponerse el mono de trabajo y salir por ahí a  probar el crimen. Porque, a ver, si digo que el asesino necesitó 30 metros de sedal para matar al pobre jardinero, habrá quien se dé por satisfecho y continúe la lectura sin mayor sobresalto para su curiosidad que saber qué pasa después. Pero, claro, no todos los lectores son así. Los hay muy picajosos, de esos que detienen su lectura, toman papel y lápiz, y hacen números: Si un camino suele tener X metros de ancho y el promedio en lo que se refiere al perímetro del tronco de un árbol medio es de tal, resulta que para asesinar de este modo al desdichado jardinero se necesitan, en realidad, 8,20 metros de sedal. Y, hala, ya está el lector quisquilloso tocando las narices.

De modo que una tiene que emplear una mañana de descanso dominical en ir a echar estas cuentas y dar gusto al lector puntilloso:

Primero se toma un rollo de sedal prestado por una amiga que, como siempre, tiene de todo (¿por qué demonios tendrá una cosa como ésta si en su vida ha ido a pescar?)


Luego hay que ponerse a abrazar un árbol, quitarse los guantes (que el sedal se escurre que da gusto) y sufrir el frío helador de la mañana en los dedos. Cualquier cosa por el lector. (¡No, que le den por saco al lector: los guantes se quedan puestos! ¡Jesús, qué frío!):


Una vez que el nudo está hecho (más bien simulado), toca caminata entre las ortigas y repetición de la jugada en el árbol del otro lado del camino. Hala, ya tiene el lector susceptible su cifra: 8,20 metros (sí, sí, tenía usted razón, señor lector).

Luego, y ya que está una en faena, procede el estudio de las huellas de un bastón con la punta de acero. En primer lugar hay que dejar la huella, claro. Se intenta hacerlo andando, por aquello de lograr la mayor naturalidad posible, pero como el suelo está duro de narices, no queda más remedio que realizar el experimento de forma un tanto... artificial



Y, finalmente, hala, agáchate, llénate el abrigo de tierra y estudia la huella. Que no se deje nada al azar. Así el lector puñetero quedará ampliamente satisfecho.




Y de este modo, amigos, es como poco a poco se le va dando forma a una historia. 

Al menos, eso sí, mis métodos no son agotadores, como los de otros...




¿Será esto cosa habitual entre los dibujantes?

sábado, 15 de diciembre de 2012

Un fragmento de noche en un frasco

Un fragmento de noche en un frasco

Ya apareció por aquí, Un fragmento de noche en un frasco, la nueva novela de Daniel Hernández Chambers. Ahora llega su vídeo promocional:

viernes, 14 de diciembre de 2012

Nooooooooooooooo

Nooooooooooooooo

Me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento,  me arrepiento, me arrepiento...

Y todo comenzó así:
-¿Me acompañas al chino a comprar un burlete?

Claro, ¿cómo decir que no? ¿Y cómo resistirse, ya que estaba una allí, a echar un vistazo a los complementos del Belén? ¿Y cómo evitar escuchar la voz de la del burlete susurrándote al oído: qué mono, qué mono, qué mono? ¿Y cómo no venir dándole vueltas en el coche? ¿Y cómo no vas a montarlo este año? ¿Y cómo, ya que había que bajar el garaje para aparcar, no acercarse al trastero y subir el belén?

Jooooooooooooooooooo, que no tengo tiempo. ¿Por qué soy tan blanda? ¿Pero por qué? No puedo montarlo, no puedo..., no tengo tiempo, jooooooooooooooooooo.

Voy a reunir fuerzas esta noche y mañana lo bajo todo al trastero otra vez. Sí, definitivamente: ¡mañana, lo bajo!

Swing IV







 





 

Nil satis nisi optimum

jueves, 13 de diciembre de 2012

Detrás de un escrito: tomando notas

Detrás de un escrito: tomando notas

El otro día decía, en mi breve comentario a The picture of Dorian Gray, que novelas como ésa no sólo enseñan a escribir, sino que también muestran una atmósfera británica de la que se pueden aprender muchas cositas interesantes que luego trasladar a los escritos propios. 

Sin embargo, no es (o al menos no debería serlo) la atmósfera retratada por un escritor en su novela la única fuente de inspiración. Aquí y allá, en libros sobre costumbres, animales, hechos históricos, en tebeos e incluso en series de televisión, encuentra una cientos de ideas que luego llevar al texto a fin de darle esos pequeños toques que, sumados entre sí, logran construir la consistencia necesaria para hacer creer al lector que la historia tiene visos de ser real. 

Procuro no perder ni una de esas ideas, al menos de las que más me llaman la atención, y suelo anotarlas antes de que la desidia o el paso del tiempo las extravíen. Ya lo he comentado por aquí en más de una ocasión: tengo la casa llena de papelitos en los que he ido apuntando esas cositas con las que me topo y que me resultan aprovechables, unas; curiosas, otras. En ocasiones pierdo esos papeles (y suele dar una rabia...), pero no todo es caos y desorganización en la tarea de documentación. Con paciencia, voy pasando los apuntes a mi cuaderno de notas que, ése sí, está a buen recaudo:



No todas las páginas de este cuaderno tienen imágenes. Algunas están llenas de letruja apretada, sin dibujos que las alivien:


Y, no obstante, el lector avispado (y por aquí pasa más de uno) se percatará de que, pese a su densidad, estas páginas también ofrecen algún que otro encanto, pues, al curiosear un poco por ellas, ese lector perspicaz descubrirá el feliz hecho de que una simple anotación de cinco líneas puede excitar tanto la imaginación como para dar vida a una historia que ya lleva cuarenta mil palabras a sus espaldas. ¡Qué gran invento ese de la fantasía! ¿No es genial pertenecer a la especie humana y disfrutar de su cerebro? Cosas como éstas me reconcilian con la especie.

Sin embargo, no todo es estudio y ratonería bibliotequil. A veces hay que atarse los machos y salir a practicar. ¿Cómo, si no, se podría estar segura de que el crimen será efectivo?

Pero de eso hablaremos otro día...

;-)

miércoles, 12 de diciembre de 2012

lunes, 10 de diciembre de 2012

Hit me baby one more time, la Britney

Hit me baby one more time, la Britney

Al lorito con el título... Pero lo mejor viene después. 

Amigos..., no podía dejar de compartir con vosotros la profundidad y el denso contenido emocional de esta letra...



Claro que cuando ves el vídeo..., la niña acaba de arreglarlo...


¡Es que no puedo con esta tía!

Pero, bueno, al menos la cancioncita ha tenido una utilidad y ha dado lugar a una escena muy divertida en Being Erica, que es la responsable de que yo haya conocido esta canción.

Y, pese a las risas que me he echado con la escena, no hay perdón posible: ¿qué hacemos con la Britney, su pantalón de chándal y su top? ¡Dios mío, voy a tener pesadillas esta noche! ¿Pero por qué demonios te empeñas, S. Cid,  en ver pelis de miedo, si sabes que luego no puedes dormir?

sábado, 8 de diciembre de 2012

41.027 palabras

41.027 palabras

Seguramente, tras leer el título de la entrada, Caraguevo habrá llegado resollando desde las Afoticas, con su modo de ironía ON puesto y frotándose las manos, imaginando ya lo mucho que se va a reír al creer que el número en cuestión se refiere a las palabras que pronuncio cada día (no sé de dónde se habrá sacado eso de que soy una charlatana: así se crean las leyendas urbanas, ¡ja!), pero no, 41.027 no son las palabras que pronuncio en un día (por cierto, ¿alguien tiene idea del promedio de palabras que se dicen en un día? -Caraguevo, abstente de contestar esta pregunta en referencia a mi persona: ¡no me voy a reír! ;-p-. Es que me ha entrado la curiosidad al respecto).

Pero, sigo con lo mío: digo que no, que no tiene nada que ver ese número con el de palabras pronunciadas por nadie. De hecho, 41.027 (y seguimos avanzando) eran, a 5 de diciembre de 2012, las palabras que llevaba escritas en Quadrivium (al que todavía le queda algo de trabajo creativo por delante y mucho, mucho, mucho de desbroce y mejora), y esa cifra supone la mejor de mis marcas. Nunca antes había llegado tan lejos. Con Gamma alcancé las 35.000 (y sabe Dios cuántas le quedan por delante, si algún día la continúo), pero esos cuarenta millares..., ¡uufffff!, esos cuarenta millares suponen casi 120 páginas de un libro. ¡Estoy ojiplática!

Igual llego a las 150 páginas (sólo hay que escribir 10.500 palabras más, y no es difícil, con lo que aún me falta por contar) y, entonces, se me plantea un problema... ¿Qué hago con esta historia? En principio, iba a ser la 5ª y última de los cinco relatos con que iba a componer mi primer librito del Atrápame. Pero cada historia estaba pensada para contarse con una media de 10.000 a 15.000 palabras. Et alors...?

La verdad es que es una pregunta retórica. Me importa un comino que la 5ª historia llegue a las 150 páginas mientras las otras se plantan en las 30, 40 ó 50. Las cosas se quedarán como están. Salvo que la 3ª y 4ª historias (que aún están por escribir) alcancen un volumen palabreril tal. Entonces habrá que repensarse el asunto.

Pero, en el ínterin, ya he tenido palique para endosar una nueva anotación al personal y acercarme a esas 650 entradas que pienso alcanzar para el 31 de diciembre.

Números, números..., ¿qué sería de la vida sin ellos? Tedio y hastío sin fin. ¡Menos mal que tenemos números!... y palabras para hablar de ellos ;-)

viernes, 7 de diciembre de 2012

The picture of Dorian Gray, Oscar Wilde

The picture of Dorian Gray, Oscar Wilde

When the exquisitely handsome Dorian Gray sees his portrait he dreams of remaining young forever while his painted image grows old and, in a sudden moment, he offers his soul in return for perpetual youth. While his beauty remains unblemished, the portrait begins to reflect the wildness and degradation of his soul as he surrenders to a worship of pleasure and infinite passion.

The picture of Dorian Gray caused outrage when it was firts published in 1890 and marked the onset of Oscar Wilde's own fatal reputation and eventual downfall. An evocative portrayal of London life and a powerful blast against the hypocrisies of Victorian polite society it has become one of Oscar Wilde's most celebrated works, full of the flamboyant wit for which he is justly renowned.

Hace bastantes años que leí esta novela en español. Luego, en la carrera, hube de leerla en inglés y ahora he vuelto a releerla en el idioma en que fue escrita, y aunque, en principio, soy de la opinión de que sólo en la propia lengua puede una admirar en profundidad un texto, en esta ocasión me he llevado una grata sorpresa al leerla en inglés. La  he disfrutado probablemente muchísimo más de lo que lo habría hecho en una traducción al español que, con seguridad, nunca alcanzará el grado de deliciosa delicadeza y cinismo que Wilde imprimió a este texto. 

Por falta de tiempo no he podido ir anotando expresiones y hasta párrafos enteros para aprenderlos de memoria, escribirlos y reescribirlos, hasta captar la sutil forma con que Wilde imprime carácter al texto, el modo de construir un personaje en el que el cinismo es una prenda más de su vestuario y la atmósfera británica tan genialmente retratada en las páginas de la novela, y que tanta falta me hace aprender para trasladarla a mis historias. Una pena que se haya acabado la novela y sólo me haya quedado el regusto dulce de su lectura, sin ninguna lección verdaderamente aprendida de ella.

Una novela absolutamente recomendable, en inglés, a poder ser.

domingo, 2 de diciembre de 2012

España es un Estado comunista

España es un Estado comunista

En este asco de país, lo de la propiedad privada es una falacia tan grande como lo de la separación de poderes. Aquí una se compra una casa, paga religiosamente por ella, hasta apoquinar el último céntimo del valor de la casa y de los cienmiles de impuestos con que al Estado le parece bien atracar tu bolsillo, y, cuando te mueres, tus herederos tienen que volver a pagar a ese Vampiro Estatal por heredar una propiedad que, mira tú, resulta no ser propiedad de quien la compró, sino de ese ente fantasmal llamado Estado. 



Procrastinación

Procrastinación

O ¿qué pasaría sí...?

Navegar por internet suele hacernos topar con sorpresas curiosas. Hoy me he encontrado con este sustantivo con el que se nombra una experiencia no demasiado grata que me suele acontecer con cierta frecuencia cuando pretendo ponerme a escribir. 

Por aquí y por allá he oído hablar del famoso miedo al folio en blanco, un temor que yo, de momento al menos, no he sentido. Y, sin embargo, sí que he pasado por la experiencia de retrasar el instante de ponerme ante ese folio en blanco. ¿Por miedo? Ya digo que no. Es simple pereza. Cuando llega el momento de escribir, algunas veces me siento desasosegada por una especie desgana que se apodera del cerebro y lo llena de pensamientos del tipo: Ufff, ¿y ahora por dónde empiezo? Uffff, ¿de veras tengo que leerme otra vez todo el capítulo para encontrar la parte X sobre la que debo escribir de nuevo en el capítulo tal? Ufffff, ¿en serio he de trabajar esta parte del texto de nuevo? Y entonces llegan las excusas. Son un motón y de lo más variado: hacer la comida, limpiar el baño, llamar a no sé quién, continuar la lectura de tal libro, que se quedó tan interesante la otra noche, barrer el patio, ordenar los archivos de tal, escribir una entrada en el blog...

Pues bien, hoy me enteré de que esas excusas que la mente amontona para no ponerse a escribir se llama procrastinación. Es curioso el articulito al que conduce el enlace, en el que se puede leer que Steven Pressfield dedicó todo su libro The War of Art a hablar sobre el concepto de Resistencia: qué es esta Resistencia, de qué forma puede complicar el trabajo de un escritor y, sobre todo, cómo puede vencerse. A pesar de lo llamativo de su nombre, la Resistencia no es más que otro modo de referirnos a la Procrastinación. [...] Pressfield postula un modo muy sencillo de vencer la Resistencia. He dicho que es muy sencillo, pero no he dicho en ningún momento que NO vaya a ser costoso. Tendremos que luchar cada día por superar esta Resistencia y ser conscientes de en qué momentos nos dejamos llevar por ella, pero podremos vencerla si somos constantes.

Constancia, ¡qué palabra tan valiosa y qué lejos suele llevar! Pues bien, hete aquí la explicación a mi pregunta de ahí arriba: ¿qué pasaría si... utilizara la constancia para algo más que alabarla? ¿Qué pasaría si, por ejemplo, escribiera (voy a ser cauta y en lugar de "escribiera" voy a decir "trabajara en el relato") una hora y media o dos horas al día?

Se me ha antojado salir de dudas al respecto, razón por la cual voy a realizar un estudio. No se trata de un reto, sino de un experimento en el que me ofrezco como conejillo de Indias. ¿Qué pasaría si trabajara en mi texto entre una hora y media y dos horas cada día durante el próximo mes? Haciendo cuenta de los previstos y sumándole los imprevistos (que a saber cuántos son al final), ¿qué pasaría? 

Vamos a verlo.

L, 3-Dic: :-)                                        L, 10-Dic: :-(
M. 4-Dic: :-)                                      M, 11-Dic: :-)
X, 5-Dic: :-)                                       X, 12-Dic: --------
J, 6-Dic: :-)                                         J, 13-Dic: :-(
V, 7-Dic: :-)                                        V, 14-Dic: :-)
S, 8-Dic: :-(                                        S, 15-Dic: :-)
D, 9-Dic: :-)                                       D, 16-Dic: :-)

L,  17-Dic: :-(                                     L, 24-Dic: --------
M, 18-Dic: :-)                                    M, 25-Dic: --------
X,  19-Dic: :-)                                    X, 26-Dic: :-)
J,  20-Dic: :-)                                      J, 27-Dic: :-)
V,  21-Dic: :-)                                      V, 28-Dic: :-)
S,  22-Dic: :-)                                      S, 29-Dic: :-)
D, 23-Dic: :-)                                      D, 30-Dic: :-)

Belén 2013

Belén 2011