sábado, 31 de agosto de 2013

De por qué (entre otras cosas) escribo

De por qué (entre otras cosas) escribo 

Eres un jodido gracioso, ¿sabes?, es lo que Mackenzie le dice a Dios en el noveno capítulo de la primera temporada de The Newsroom

Yo me enrollo algo más: Vale ya, ¿es que no te cansas? Toc, toc, ¡eh!, ¿estás ahí? Contesta. Oh, pero vamos, ¿a ti qué más te da? ¡Joder, qué más te da! ¿Tengo que golpear con el puño? TOC, TOC ¡Contesta de una vez! No estoy sorda, ¿sabes? Si no te entiendo es que no estás utilizando el registro adecuado. Baja a mi nivel. Yo no puedo subir al tuyo.

Tengo un folleto de la madre Teresa de Calcuta sujeto con un imán a la puerta de la nevera. En él leo muchas veces (aunque parece que no las suficientes) que Dios te habla con el silencio. ¿Paradójico? 

El ordenador casi se abría solo...

[...]
—Aunque quizá tan sólo estemos confundiéndonos entre la bruma de una lógica difusa, incierta en cuanto a la verdad o falsedad de sus proposiciones.
—Nunca descarto esa posibilidad —aseveró Carter—. La incertidumbre sobre lo que es verdad y lo que no lo es determina una molesta constante en mi trabajo, doctor, pero inevitable.
—Ja, ja, ja —el médico no escondió su regocijo ante la insoslayable sinceridad del policía—, no podría ser de otra forma, inspector. La sospecha es la base de la labor detectivesca. Si su trabajo se apoyara en certezas, todo crimen estaría resuelto antes incluso de haber sido cometido. Pero aun la sospecha debe tener unos visos de certeza. ¿No lo cree así? 
—Podría creerlo, sí… —Carter contestó con cautela. Aquel médico parlanchín lo estaba sorprendiendo.
—Si supiera de qué estoy hablando, ¿quiere decir? —el doctor terminó la frase que el policía había dejado en suspenso—. Pensaba en posibles paradojas —añadió—: una sospecha cierta; una certeza sospechosa… 
—¿Plantea una paradoja o una antítesis?
[...]

—¿Ha leído a Chesterton?
—¿Las paradojas de Mr. Pond?
—Los dilemas a los que nos somete este buen señor son, en gran parte de los casos, de orden psicológico. Y estará conmigo en que éste es el motor primordial que impulsa las acciones humanas —el doctor se interrumpió un instante y estudió a Carter antes de continuar—. ¿Está de acuerdo?
—Bastante.
—Opino que es precisamente esa naturaleza psicológica que arropa las historias de Chesterton la que vuelve sus historias verosímiles y las asemeja a la realidad con la que usted debe bregar, pues doy por hecho que la policía no siempre encuentra huellas dactilares, pisadas en los arriates del jardín o relojes atrasados que den una explicación satisfactoria, aunque pobre desde el punto de vista intelectual, al crimen que se investiga y, por ende, lo resuelvan.
—No parece ser éste el caso, sin embargo —discrepó Carter—. El intento de suicidio de mistress Faulkner parece bastante claro.
—Oh, sí, inspector. En este caso las pruebas son concluyentes. Ella estaba sola en casa, ¿no?
—Efectivamente.
—Luego nadie la empujó. Eso parece bastante cierto.
—¿Sólo bastante cierto?
—¡Ajá! —asintió.
—¿Acaso encuentra alguna sombra en todo este asunto? Porque, si es así, confieso que a mí se me está escapando y le agradecería que, con su sombra, pusiera algo de luz en mi oscuridad.

Unos dicen que Dios no juega a los dados con el universo y otros lo llaman jodido gracioso. Para mí sigue siendo un ser bastante (¡demasiado! -¿me oyes?-) silencioso y, sin embargo, a cada cual le da su ventana abierta para que pueda escapar. De hecho, si eres tan ciego que no la ves, te limpia los cristales para que caigas en que está ahí... o te abre el ordenador.

Escribir da luz a mi oscuridad. No despeja las paradojas, pero durante un rato, al menos, disipa la ansiedad y me hace sentir casi, casi como si todo estuviera bien.

Y, aunque no tenga nada que ver (¿o sí?), preciosa la canción con que acaba el capítulo de The Newsroom. Si bien no es ésta la versión que suena en la serie, dejo la que hizo Amy Whinehouse. (Por cierto, Dios, ¿por qué tuvo que morirse?).


Antes de irme, una pregunta para aquellos a quienes les gusta probar platos de este sabor: puesto que Dios es eterno, lo cual invalida el concepto humano de tiempo, si le hiciéramos a Él la pregunta de la canción, sería una paradoja, ¿no? ;-)

jueves, 29 de agosto de 2013

Castle, 5ª temporada

Castle: 5ª temporada

Extras del DVD de la 5ª temporada.

Tomas falsas:


Escenas eliminadas: 

miércoles, 28 de agosto de 2013

jueves, 22 de agosto de 2013

Pues va a ser que la cosa funciona...

Pues va a ser que la cosa funciona...

Hace unas semanas planteaba mis dudas sobre si avanzaba o no con mi inglés. No contaré las extrañas anécdotas  (algunas son tronchantes) que me han ocurrido en los últimos tiempos ni las jugarretas con que me ha sorprendido mi propio cerebro en esto de mejorar la competencia lingüística en una lengua extranjera, pero sí hablaré (sólo un poco) de la increíble plasticidad de la materia gris y su adaptación a un medio extraño y hostil (al menos al principio) cuando le das cancha, cuerda y, además eres constante.

Hoy, después de cenar, me tumbé un rato en el sofá. Eran las ocho y media y había decidido leer hasta las nueve la curiosa novela de Joël Dicker, La verdad sobre el caso Harry Quebert. Conecté el libro electrónico y comencé a leer por la página donde me había quedado ayer. La lectura me absorbió. La verdad es que las tres novelas que estoy leyendo ahora me están cautivando y a veces se hace difícil optar por una u otra. Es la única dificultad que le veo a esto de compaginar lecturas porque, ciertamente, tengo facilidad para leer varias novelas a la vez (creo que he llegado a tener 5 ó 6 lecturas al mismo tiempo) sin que se molesten entre sí ni interfieran las unas con las otras. Abro el libro, comienzo a leer por donde lo había dejado y ello no me crea ningún conflicto con ninguna de las otras que estoy leyendo. Me sitúo sin problemas. 

Hoy, como dije, abrí el libro electrónico y retomé mi lectura por donde la había dejado ayer. Veinte minutos después de comenzar, me di cuenta de que estaba leyendo Heat rises. Y, sí, lo estaba haciendo en inglés sin que a ninguna neurona de por ahí arriba le hubiera parecido de interés advertirme de que el libro que leía no era el que pretendía leer ni, ¡asombroso!, de que lo estaba haciendo en una lengua que no era el español. Sólo puedo explicármelo de una manera: mis centros anglófilos van gozando ya de autonomía y se activan automáticamente sin que yo me dé ni cuenta de ello.

Sí, parece que la cosa funciona.

lunes, 19 de agosto de 2013

Lector perplejo

Lector perplejo

Sigo con mi librito sobre intriga y suspense, pero esta vez tengo que retractarme de algo: si ayer dije que nunca he podido encontrar en los ejemplos propuestos aquello que explican en la teoría, hoy debo decir que al menos en una ocasión (ésta), sí que lo he visto claro.

El epígrafe de hoy se titula Sacar partido a la perplejidad. Dice el libro: Sin lugar a dudas, la narración de acontecimientos extremos puede provocar en el lector un impacto emocional inmediato y contundente. [...] El  relato titulado "Obras Públicas", de Francisco Ferrer Lerín [...] describe una angosta y empinada carretera comarcal que conduce a un pequeño pueblo en la montaña. [...] Hacia la mitad de la subida, la carretera se ensancha en un mirador construido precariamente sobre el barranco, protegido del mismo con una barandilla de madera en mal estado, donde los turistas pueden detenerse a contemplar el paisaje.

El narrador parece ser el capataz de una cuadrilla de obreros que comienza a narrar lo sucedido un 31 de octubre de 1970 desde que el grupo llega a la carretera a las 6:34 de la mañana:

Llegamos al mirador del kilómetro 6, donde bajamos el material, y mientras el chófer conducía a otro hombre hasta el repecho del kilómetro 6,4 empezamos a trabajar. A las 7.16 el sol daba ya en nuestras caras. [...]

El hombre de X informa que la furgoneta se halla a unos 700 metros de él. En el mirador, bajo el estruendo del agua que corre a nuestros pies, distribuyo a los dos hombres. La furgoneta llega a donde está el hombre de X y éste, escondido, me informa de lo que ya sabíamos, un hombre un chico dentro. La furgoneta aparece en la recta anterior al mirador, mis hombres acarrean tierra mientras me dirijo hacia el centro de la carretera. La furgoneta se detiene al obstaculizarle el paso. Me acerco a la ventanilla, sonriente, y le digo al conductor que estamos cambiando la barandilla y construyendo un drenaje para el terraplén de enfrente, lo que obliga a restringir el paso, le invito a que se coloque a un lado y pare el motor. Lo hace, y, a través de la ventanilla abierta, hago dos disparos.

La exposición impasible del hecho brutal inesperado produce una conmoción súbita en el lector, que casi con seguridad volverá una o dos frases atrás para comprobar que lo que acaba de entender es correcto, que no ha sido un error.

Efectivamente. Como lectora, eso me ha pasado muchas veces. Ahora ya sé en qué consiste causar perplejidad en el lector y cómo conseguirla. Otra cosa es que lo logre, pero, en fin, el ejemplo ha sido extraordinariamente visual en este caso.

domingo, 18 de agosto de 2013

Cliffhangers

Cliffhangers

Estoy leyendo un libro que me ha hecho llegar un buen amigo. Es un libro del que, si fuera un poco más
avispada, probablemente sacaría buenas ideas para mejorar mi modo de escribir. No obstante, y pese a que me resulta incomprensible el modo en que este tipo de libros procura un apoyo práctico a su parte teórica (nunca he podido encontrar en los ejemplos aquello que explican en la teoría), lo cual normalmente acaba por estimular mis glándulas cabreantes, sí que estoy disfrutando el librito. En algunos puntos es como volver a la universidad, a las clases de teoría literaria. 

Hoy leí el apartado dedicado a los cliffhangers,  o puntos de máximo suspense. Los estudié en la facultad y fue allí donde aprendí que Dickens los utilizaba en sus novelas escritas por entregas para periódicos. También fue entonces cuando supe que el término cliffhanger, más o menos algo así como al borde del precipicio, puede que viera la luz en la novela de Thomas Hardy A pair of blue eyes, en la cual uno de los personajes queda, al final de un capítulo, colgado de un acantilado mirando los pétreos ojos de un trilobites incrustado en la roca*.

Ha sido divertido volver a encontrarse con estos datos, de los que no había oído hablar desde que acabé la carrera; como ha sido estimulante recordar lo que dijo Pantera Rosa (además de las acertadas correcciones que le hizo a la historia y que nunca podré agradecer lo suficiente) al acabar de leer Quadrivium: Ahora lo que quiero saber es lo que ocurre tras esas 49 millas...

Bueno, parece que algún cliffhanger sí consigo de vez en cuando. Habrá que emplearse más a fondo de ahora en adelante. Y gracias, Posodo, por tu empeño en que aprenda a hacerlo ;-)

- - - - - - - - - - - - 
*Del libro Intriga y suspense. El gancho invisible, María José Codes.

viernes, 16 de agosto de 2013

Lecturas veraniegas III

Lecturas veraniegas III 


Venganza en Devil's Acre, Anne Perry

"Dos horas más tarde, el inspector Thomas Pitt cerraba la puerta del matadero e iluminaba el patio con su linterna. Miró el cadáver, que yacía tal como lo había encontrado el agente. Su aspecto a la tenue luz del amanecer incipiente era grotesco... Lo observó. El muerto no tenía el menor rastro de sangre en las manos. Incluso las uñas estaban limpias, lo que resultaba muy curioso en cualquier persona que frecuentara muy curioso en cualquier persona que frecuentara una zona como aquella..."

En las brumosas calles del Londres victoriano se cometen varios asesinatos inexplicables cuyo turbio móvil remite a oscuras pulsiones sexuales. Sólo el inspector Pitt, con la ayuda de su perspicaz esposa Charlotte, conseguirá esclarecerlos.

Me gustó la novela. El caso es curioso e interesante, además del morbo que provocan las mutilaciones sexuales que sufren todos los asesinados. En ciertos momentos, parece que pudiera llegar a aparecer Jack el destripador. Además, Charlotte representa un papel especial en esta historia: no sólo acude con su hermana a husmear en las casas elegantes de Londres, a fin de ayudar a su marido en la investigación. En este caso, además, aparece un antiguo personaje de otra novela anterior: el de un militar retirado, aficionado a escribir historias militares y a quien Charlotte ayudó, haciéndose pasar por secretaria, en esa aventura previa. Si ya entonces el militar se vio especialmente interesado por Charlotte, en esa nueva entrega se sentirá verdaderamente arrastrado por ella, que, para desgracia de él, jugará sus cartas con torpeza. Me ha gustado el dibujo que Anne Perry ha hecho de este personaje. Es natural, que no lo haya abandonado tras aquella primera aventura y lo haya rescatado para esta otra. Yo, incluso, iría un poco más allá y lo haría aparecer en alguna otra posterior.

Novela sin pretensiones, como el resto de la saga, con la que se pasa un rato entretenido.

Epidemia, Frank G. Slaughter 

Ésta, junto con La Casona, es otra de las adquisiciones que mi biblioteca hizo vía biblioteca de mi tía. Me gusta mucho Frank G. Slaughter y sus historias de médicos. De él ya había leído un par de novelas: Hombres de blanco y El infierno de las sombras, y las dos me había gustado mucho, así que no dudé un instante cuando me topé con este nuevo título en la biblioteca de mi tía. Lo cogí y lo añadí a la mía, y seguro que no será el último. Sé que mi proveedor me prestó una novela en formato electrónico que aún está en lista de espera, pero tampoco ésa será la última.

Frank G. Slaughter tiene una narrativa agradable, unos personajes bien definidos y con la complejidad suficiente para hacerlos creíbles, sus tramas son entretenidas, curiosas y atrapan al lector desde flancos muy diversos: una investigación científica, una historia romántica, un joven médico que parece acabado y logra salir a flote...

En Epidemia, la peste bubónica llega a Nueva York a través de un mercante que arriba a su puerto. Los intentos para detenerla se solapan con los entresijos políticos en los que una huelga de recogida de basura tiene un papel especial junto con una banda juvenil que asesina y requiere una investigación criminal. Todo ello, entremezclado con la vida de un cirujano, un bacteriólogo y una enfermera, en un triángulo amoroso que, en esta ocasión, me ha decepcionado porque no ha cumplido mis expectativas: ella se va con el chico equivocado. Al menos yo me habría ido con el otro.


Naked Heat, Richard Castle

When New York's most vicious gossip columnist, Cassidy Towne, is found dead, Heat uncovers a gallery of high profile suspects, all with compelling motives for killing the most feared muckraker in Manhattan.
Heat's murder investigation is complicated by her surprise reunion with superstar magazine journalist Jameson Rook. In the wake of their recent break up, Nikki would rather not deal with their raw emotional baggage. But the handsome, wise-cracking, Pulitzer Prize-winning writer's personal involvement in the case forces her to team up with Rook anyway. The residue of their unresolved romantic conflict fills the air as Heat and Rook embark on a search for a killer among celebrities and mobsters, singers and hookers, pro athletes and shamed politicians.
This new, explosive case brings on the heat in the glittery world of secrets, cover-ups, and scandals.

Me ha gustado bastante esta novela. No sé si por mi afición a la serie o qué (porque calidad no debe de tener mucha, aunque no me atrevería a juzgar ese punto), pero las novelas de Heat me atrapan. Si bien, esta segunda me ha gustado bastante más que la primera, a la que parece que sólo me atreví a calificar de simpática.

En Naked Heat, el caso ha resultado bastante interesante y los personajes me han resultado mucho más atractivos. Incluso Rook se me ha hecho simpático (algo que, me parece recordar, no había conseguido en Heat Wave). Además, en esta novela la relación entre ellos es más seductora para el lector (al menos para esta lectora). Sí, hay sexo (por aquellos impacientes que no puedan esperar a leerla), pero mucho menos explícito que en la primera y, sobre todo, se introduce esa incertidumbre romántica que es infinitamente más sugerente que una simple escena tórrida que no da más de sí que las tres páginas de heat.

Ahora, la pregunta con la que acababa mi comentario sobre la primera novela queda contestada: sí, claro que habrá amor, pero nos harán sufrir, jaja, hasta que la cosa romántica se vaya aclarando.

Pensaba dejarme la tercera novela para más adelante (tan adelante como el próximo verano), pero he cambiado de opinión y la voy a empezar hoy mismo. Algo que me ha fastidiado un poco la lectura de Naked Heat es que no recordaba bien la trama de Heat Wave, por lo mucho que hacía que la había leído, y a veces me preguntaba a qué se referían cuando hablaban del pasado. No quiero que me ocurra eso con la tercera.


jueves, 15 de agosto de 2013

Blas de Lezo, ¿dónde está?

Blas de Lezo, ¿dónde está?

Hace un par de semanas nos reunimos parte de la familia en casa de mi madre. Entre unas conversaciones y otras, apareció una que comenzaron uno de mis hermanos y uno de mis sobrinos. El tema era: Blas de Lezo. Nos dimos un buen baño patriótico, pero también de decepción. Si el héroe de aquella gesta hubiera sido británico, decía mi hermano, tendrían una estatua de Blas de Lezo en cada esquina de Londres. ¿Y aquí?, se preguntaba, ¿dónde podemos encontrar una?

Parece que hay alguien que ha pensado en ello. Veremos dónde acaba el asunto. Igual que veremos si el subvencionado cine español hace un huequito entre sus prostitutas, homosexuales y drogadictos para dedicarle un ratín a algo diferente. Hummmm, no, seguro que esto no lo veremos.

Me toca las narices el asunto. ¡Qué injustos somos con nuestra historia y nuestro pasado! Yo tengo muy claro que no pienso escribir ninguna carta que vaya a quedar, como siempre, sin respuesta, pero aquella tarde, en casa de mi madre, decidí que le pondría mi particular estatua a Blas de Lezo en Finis Terrae. Y aquí está, para que, el que se sienta español, pueda bañarse de historia, orgullo y honor, y también, ¡qué grande es el olvido!, de frustración.

No deberíamos permitir que nuestra historia se fuera con La brisa del recuerdo.

El mejor amigo de una chica

El mejor amigo de una chica 









Y además ¡le gusta el café!

miércoles, 14 de agosto de 2013

Con sujetador o sin sujetador

Con sujetador o sin sujetador...

...esa es la cuestión. Aunque no para Stana Katic. Cada día elige una forma y tan pichi:



¿Pero esta niña por qué no se viste siempre de Beckett? Iría mucho más mona. 

Gatitas, gatas y otras felinillas de poca monta

Gatitas, gatas y otras felinillas de poca monta

Hay gatitas.

Hay gatas que manejan el callejón y horrorizan a Chistopher.

Hay también felinillas aprovechás que va a pedir azúcar.

Y luego dicen que los tíos son simples. ¡Ja!, si necesitan un infinito catálogo felinil

Lo nuestro sí que es sencillo: preferimos los cánidos fieles y que sepa hacer café.

Vd. está aquí

Vd. está aquí



domingo, 11 de agosto de 2013

sábado, 10 de agosto de 2013

Lleno, por favor

Lleno, por favor


Castle: promo de la 6ª temporada

Castle: promo de la 6ª temporada.



¿De verdad? ¿En serio? ¿Pero estos de la ABC de qué van? 

Están los foros Castle que echan humo con esta promo. Tomadura de pelo es lo más bonito que le han dedicado a la ABC, de quien dicen que maltrata Castle y la toma como una serie menor en su parrilla. 

Bueeeeno, en esta casa intentaremos arreglarlo un poco diciendo que las imágenes del vídeo promocional son todas un refrito de temporadas pasadas, ¡¡¡pero!!! (juguemos un poco) incluyen una (sólo una) de la nueva temporada. 

¿La has visto? ¿No? Vale, aquí te la dejo:


viernes, 9 de agosto de 2013

La música de Stana Katic

La música de Stana Katic

Hay quien no podría ganarse la vida con sus dotes adivinatorias, pues parece que lo del iPhone ha durado más de dos meses. También lo ha hecho el iPod y, precisamente en relación con un iPod, brujuleando por internet he encontrado un artículo en el que Stana Katic habla de la música que lleva en el suyo. Naturalmente, escuché las canciones por si hubiera alguna que me gustara lo suficiente para incluirla en mi mp4. No ha sido así, la verdad. El gusto de Stana es bastante ecléctico, pero no coincide con el mío en absoluto. 

Quizá habría metido I want to break free, de Queen, pero no me ape esa canción en estos momentos de mi existencia vital (jaja), así que se quedó fuera. Desde luego, nunca incluiría una como When the levee breaks, de Led Zeppelin. La mejor canción del planeta, según Stana Katic, para darse el lote (lo dice ella, yo sólo transcribo).

Tal vez sí que podría llegar a plantearme esta otra:


Dice Stana Katic que es una canción "un poco de chicas", quizá por ello me ha llamado un poco más la atención (soy una chica, a ver). Pero aun así creo que no viajará, a través del cable USB, desde mi ordenador a mi mp4, aunque los tamborcitos suenan bien.


Y parece que de vez en cuando también escucha música en español... (¡!), aunque ésta tampoco la incluiré en mi lista de canciones. No porque la canción no tenga su aquel, oye, sino porque, como dije por ahí arriba, el cuerpo me pide ahora otra tipo de música.

Me dejo muchas canciones sin enlazar, pero esta entrada ya va aburriéndome, así que mejor paramos aquí.

Stana, en general no me gusta tu música, sorry. Siento, pues, que esta entrada no haya servido como expiación de aquella otra... :-(

jueves, 8 de agosto de 2013

As you go along

As you go along

Hoy hablé con MGae por teléfono.
-¿Qué tal? -me preguntó.
-¡Mal!
-¿Por qué? (voz de Venga, cuéntaselo a mami MGae ya colocada en modo ayuda-a-amiga).
-Porque no avanzo en inglés.
-Oh, venga.
-En serio. Me estoy esforzando mucho y no veo resultados. Todo lo contrario: cada vez me atasco más. Se me hace la lengua un nudo. Confundo unas cosas con otras...

MGae quiso animarme, pero cuando estoy cabreada lo mejor es darme la razón: sí, no tienes ni puñetera idea de inglés, o quedarse en silencio. Así se me pasa antes el mosqueo. De modo que le dije que mejor que animarme me contara algo. Y ella empezó a chacharear. La oía al otro lado de la línea, hablando y hablando y hablando, pero en mi cabeza yo seguía erre que erre con mi mosqueo personal.
-Bla, bla, bla sobre la marcha -la oí decir.
-As you go along -farfullé entre dientes.
-¿Cómo?
-Sobre la marcha..., as you go along.
-Ah, sí, bien. 
Y siguió con su bla, bla, bla. 

No sé por qué el cerebro había saltado con esa expresión, pero ahí estaba la frase donde la aprendí: You're making it up as you go along. La leí hace tiempo y hoy, al parecer, había decidido hacerme una visitita.

Después de colgar, seguí con mi lectura, que en ese momento era Naked Heat. De repente, Rook salió con la expresión otra vez: Bla, bla, bla as I go along. ¿Habría un complot? 

Me levanté y me fui a la nevera a coger un helado con el que calmar mi mosqueo, que aún seguía por ahí arriba dando la lata. Pero me planté delante del congelador con el interrogante puesto: ¿Helado, agua, helado, agua? Que mi inglés no marche conforme a lo esperado no es motivo para que encima me ponga redonda como un globo. Normalmente solvento estas disyuntivas personales con un cabreo mayor, pero hoy no debía de estar por la labor y me he tomado el helado. En realidad..., es que estaba decidiendo entre el agua y el helado cuando me asaltó de nuevo la expresión: As you go along, as you go along... De repente no le encontraba traducción. Nuevo ataque de frustración. Esto era el acabose: ¡¡¡se me había olvidado!!! ¿Cómo demonios era en español? Estuve en un tris de llamar a MGae para preguntarle por la expresión que había utilizado cuando la traduje al inglés. Afortunadamente para mi imagen, recordé el significado y no tuve que telefonear a mi dicharachera amiga.

Me senté en la hamaca mientras me comía el helado y pensaba: de modo que esto es así como funciona: las cosas rulan por ahí dentro y salen cuando una menos se lo espera. Lo mosqueante es que el cerebro saca las cosas cuando a él le da la gana y no cuando yo las necesito. It's out of control y eso me pone de muy mala uva. 

Sin embargo, hago una lectura positiva del dichoso as you go along: el Universo me ha hablado hoy por segunda vez, y me quedo con la optimista idea de que mi esfuerzo, en el fondo, fondo, fondo, sí está rindiendo frutos, aunque sean tan independientes como para hacer de su capa un sayo sin atender a mis deseos y necesidades. Lo cual, amigos, creedme, a veces es realmente frustrante.

El domingo he quedado con Michelle para pegarnos una charleta por Skype. Veremos qué tal se da el día. Si veo que la cosa va por libre y no soy capaz de hilvanar media frase..., bueno, entonces..., siempre nos quedará el español.

Únete al movimiento PAA

Únete al movimiento PAA

Amigos, se abre la campaña Pro-Afoticas-Abiertas. ¿Pero este niño que quiere cerrarla de qué va, a ver?

Ya voy viendo cómo podemos hacerlo, amigos. La cosa es plantearle intereses que le estimulen, como que nos hable de una actriz que le cortaba el pelo a Sansón y que inventó no sé qué historia para los torpedos.

También está la estrategia de mandar a los sobrinos a Australia (yo estoy dispuesta a soportar sus azulporalaradas, si es imprescindible -¡que sacrificadita soy!-).

Hala, todos a ponerse manos a la obra. Yo ya me he hecho con una tanda de preguntas para el niño caprichosón que nos quiere cerrar las Afoticas:

1. ¿Habrá alguien, aparte de Ussía, que se trague el mensaje navideño de Su Majestad, el Rey?
2. ¿Qué demonios significa la parte final de 2001, una odisea del espacio?
3. Todo el mundo ha oído hablar de la Sexta Flota, ¿pero y de la Primera, de la Segunda, la Tercera, la Cuarta y la Quinta? ¿Ha oído alguien hablar de ellas? En realidad..., ¿existen? Pues si existen, queremos que Caraguevo nos hable de todas ellas.

Y que sepas, Caraguevo, que me conecté esta mañana para trabajar: debería llevar ya dos horas de estudio y otra de preparación de clases para el curso próximo, pero me has tenido ocupadita toda la mañana. Eres una mala influencia y debería evitarte, y, sin embargo, aquí me tienes: haciendo campaña por las Afoticas. ¿Qué tendrán los niños malos que nos llaman tanto la atención? ¡Ay!, ahora me voy a sentir culpable por no haber trabajado nada. ¡Cuántos disgustos das!

martes, 6 de agosto de 2013

Imágenes que se mueven

Imágenes que se mueven




¡Caray con los efectos ópticos!

Moon over Andromeda



Women

Women


 Prison Garb 1924. Belva Annan murderess whose trial records became the musical "Chicago"



 Evelyn “Jackie” Bross (left) and Catherine Barscz (right) at the Racine Avenue Police Station, Chicago, June 5, 1943. In 1943 Evelyn “Jackie” Bross, was arrested on her way home from work for violating Chicago’s cross-dressing and public indecency ordinance. Bross, 19yrs at the time, was a machinist at a WWII defense plant. Chicago outlawed cross-dressing as early as 1851



 One of the most successful female pirates in the history of the world. During her active years as a pirate lord in early 19th century, she commanded over the famous Red Flag Fleet that was consisted from over 1800 ships and 80 thousands male and female pirates. Under her rule, Chinese pirates became invincible, resisting attacks from every major naval power of her time.

¿Y por qué no?

¿Y por qué no?




Lecturas veraniegas II

Lecturas veraniegas II

La casona, Louis Bromfield

Louis Bromfield nos ofrece en La casona una visión de los años de entreguerra en una pintoresca ciudad del sur de los Estados Unidos, dominada por el caciquismo y la inercia que, con mayor virulencia que otras veces, precedieron a la crisis del año veintinueve. Por estas páginas desfilan hombres y mujeres que se agitan febrilmente entre un mundo que desaparece y otro que se anuncia. El autor no se limita a narrar la peripecia humana de los personajes, sino que, a través de ella, nos permite ampliar nuestro conocimiento de una de las primeras potencias de esta hora del mundo.

Esta adquisición pleistocénica llegó a mi biblioteca hace pocos meses directamente desde la de mi tía. Me quedé con la novela porque había leído un par de títulos de este autor: Vinieron las lluvias y Noche en Bombay, que me habían dejado un buen sabor de boca. La casona no me ha gustado tanto. Hay algún personaje interesante y el ambiente provinciano y decadente está bien dibujado, pero poco más. Como curiosidad, simplemente un apunte: el precio del libro fue de 40 pesetas, jaja. Me ha hecho tanta gracia.



El enigma de la calle Calabria, Jerónimo Tristante

En el tercer caso de Víctor Ros, el autor combina personajes y situaciones reales con pura ficción para ofrecernos un apasionante retrato de la Barcelona de finales del siglo XIX. Gerardo Borrás, un acaudalado empresario, toma su coche de caballos para trasladarse a la estación de Sants y viajar a Madrid. Al llegar al fin del trayecto, su cochero se encuentra con que su señor ha desaparecido. A petición de su buen amigo, Alfredo Blázquez, ya que el desaparecido es amigo de su prima, Víctor Ros acude a Barcelona a investigar el caso adentrándose en una compleja y peligrosa investigación durante la cual recorremos con él la populosa Barcelona del siglo XIX; desde los ambientes elegantes del Liceo a los poblados chabolistas de los inmigrantes; Gaudí, Monturiol, los últimos románticos y los primeros modernistas estarán presentes a lo largo de esta novela  y acompañarán a nuestro protagonista en la resolución de un gran misterio en una sociedad en plena evolución a las puertas del siglo XX. Un cruce entre Holmes, Marlowe y Espronceda.

Los siento, pero, pese a que la novela presenta una trama interesante y bien hilvanada, El caso de la calle Calabria ha resultado una tris(tan)te decepción. El final arregla un poco el asunto, pero aun así no consigo dejar de pensar que la novela me ha hecho perder más tiempo que placer me ha proporcionado. Este autor tiene mucho trabajo por delante en lo que se refiere a la redacción y, sobre todo, respecto de los diálogos. Son malísimos. ¡Pero malísimos!, hasta el punto de que su lectura me disturba y molesta. Voy más allá: me altera.

Luego, además, está ese buenismo social que el autor ya había apuntado en sus novelas previas, pero que en ésta ha agotado mi capacidad para digerir tanta melosidad. Uno puede hacer crítica social y abogar por un mundo diferente, pero, por favor, búsquensen mecanismos más inteligentes que los usados por Tristante. Lo mismo puede apuntarse del análisis político de la época. Es tan aburrido... Es demasiado recurrente, demasiado visto, leído, oído... Es todo tan previsible.

La novela me ha dejado un regusto bastante agrio: sus aciertos no compensan sus errores y, al final, de toda esta saga de Víctor Ros, lo mejor (aparte las tramas) van a ser los títulos y las portadas de los libros.

sábado, 3 de agosto de 2013

OVNIS en Castle

OVNIS en Castle

Pues va a ser que mi copia de la cuarta temporada de Castle no es la única que tiene OVNIS. Mi proveedor de libros, pimpineladas y otros buenos ratos me hace llegar estas fotos:






La del brillo en el ojo de Castle pone los pelillos de punta.

jueves, 1 de agosto de 2013

:'(

:'(

Pues sí que empieza bien el dichoso agosto.


Nena afoticatiense en plena desesperación. Pobres... ¡A ver a quién le van a ir a ordenar la biblioteca ahora!

Damas de la LXLDYLC (o como fuera) retirándose a sus cuarteles de invierno, ahora que ya no tienen nada que hacer:


Belén 2013

Belén 2011