martes 8 de diciembre de 2009

Verdad

Verdad:

La verdad se guarda en nuestro interior, y lo externo nada más que es apariencia. CONFUCIO

domingo 6 de diciembre de 2009

El espejo se rajó de parte a parte

El espejo se rajó de parte a parte (Agatha Christie)

Saint Mary Mead, el pueblecito de la campiña inglesa donde vive miss Marple, es el enclave en el que tiene lugar esta historia de asesinatos en la que, como es propio de las novelas ideadas por la imaginativa mente de Agatha Christie, nada es lo que parece y la amenaza procede de donde uno menos se lo espera.


Personalidades ocultas, un asesinato cometido por rencores dormidos durante largo tiempo que despiertan repentinamente, una bella y famosa actriz, un pueblo repleto de entrometidos que van y vienen con chismes, pasados misteriosos, más crímenes indescifrables y… frente a todo ello una anciana atraída por la naturaleza humana, que conoce y comprende mejor que nadie, que se sirve de su lúcida inteligencia para penetrar el alma y alcanzar los más profundos y oscuros entresijos del ser humano.


Interesante historia de final sorprendente, aderezada toda ella con las pinceladas costumbristas de la vida inglesa que tan agradable hacen leer a esta maestra del crimen.

viernes 4 de diciembre de 2009

Hora M... de "me piro"

Hora M... de "me piro"

Pues eso..., que me voy, me abro, me esfumo, desaparezco, me desvanezco...

A la hora en que se esté publicando esta entrada, yo estaré abrochándome el cinturón de seguridad.

Buen puente a todos. He dejado programadas un par de entradas para estos días, pero espero que no podáis leerlas porque estéis todos de vacaciones :-).

A la vuelta..., más.

Saludos.

S. Cid

miércoles 2 de diciembre de 2009

Choque de planetas

Choque de planetas

Leo en la sección de Ciencia del periódico El Mundo (Miércoles, 12-Agosto-2009) que el telescopio Spitzer localizó los restos de un colosal impacto entre dos cuerpos planetarios de tamaño similar al de Mercurio y al de la Luna. La foto, aunque espectacular, no muestra en realidad el impacto, pues éste tuvo lugar hace miles de años junto a una estrella situada en la constelación del Pavo, a 100 años luz de la Tierra.

El brutal choque entre los dos planetas, que debían de moverse a una velocidad superior a los 36.000 Km. por hora, desintegró el cuerpo de tamaño similar a la Luna, “vaporizó sus rocas y lanzó al espacio enormes estelas de lava”. Algo similar a lo que ocurrió con nuestro propio planeta, tal y como ya se dijo en el artículo Una estrella frustrada, cuando, en su etapa de formación, la Tierra chocó contra un cuerpo del tamaño de Marte que, a decir de los expertos, pudo ser la causa de la formación de nuestro satélite, la Luna.

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Nota: la foto, tomada del periódico El Mundo (Miércoles, 12-Agosto-2009), es una recreación artística realizada por la NASA que simula el choque entre dos planetas.

lunes 30 de noviembre de 2009

Al fin..., ángeles

Al fin..., ángeles

Leyendo hace unas semanas Plato por plato, encontré que Posodo había dedicado el pasado 29 de septiembre, día de los Santos Arcángeles, una anotación a estos seres etéreos: Tres que son siete. Sin que albergue mi ánimo deseo alguno de parecer petulante, puedo decir que no me sorprendió el número de siete, pues sabía que hay más arcángeles de los que habitualmente se conocen: Miguel, Gabriel y Rafael; pero confieso (tal vez con sonrojo…, o sin él) que no podría decir el nombre del resto.

Pocos días después de leer tal anotación, publicó Posodo otra sobre el Yom Kipur Desconociendo el Perdón, fiesta judía extraña, sin duda, para la mayoría de los españoles. Me pregunté yo entonces si ese desconocimiento no sería inducido. Ya se sabe: se teme y odia lo que se desconoce. Y hablaba, creo recordar, en un comentario que escribí de que no hay que trasladarse a la religión judía para encontrar un amplio desconocimiento entre los españoles: basta con hacer cuatro preguntitas sobre la católica y veremos “alfabetos sueltos” (que los llama Guido) por todas partes.

Y, entre una y otra anotación de Posodo, fui a dar en mis lecturas con una que me reveló el porqué de que haya 4 y sólo 4 Evangelios. O, al menos, uno de los porqués. Al parecer, y según una de las varias razones que aduce San Ireneo para ello, El Verbo creador del universo reina y brilla sobre los querubines, los querubines tienen cuatro formas, y he aquí por qué el Verbo nos ha obsequiado con cuatro Evangelios. De nuevo los ángeles se abrieron paso en mis lecturas. Así pues, intrigada por esa pirámide jerárquica de arcángeles, serafines, querubines y demás… me puse a investigar (que horroriza a mi ánimo convertirme en una “alfabeta suelta“), y he aquí el resultado de mis pesquisas:

De acuerdo con la teología medieval, se organizan los ángeles en nueve coros agrupados en tres jerarquías.

A la Primera Jerarquía pertenecen los Serafines, primeros en este orden jerárquico y cuya principal función es alabar a Dios. Le cantan y se recrean en Su infinita bondad y belleza (Isaías 6, 1-7); los Querubines, guardianes de la luz (¿era Luzbel uno de ellos?) y con respecto a los cuales corre cierta controversia, pues no está claro si los Querubines están dentro del nivel donde se encuentran los Ángeles o algunos escalones por encima. Son cuatro y cada uno muestra un rostro diferente: de águila, que representa la sabiduría de Dios; de toro, la fuerza; de hombre, el amor; y de león, el poder. (Genesis 3, 24; Ezequiel 10, 17-20; y 1 Reyes 6, 23-28) y Tronos, constructores del orden universal y encargados de trasladar el trono de Dios por el paraíso.

Dentro de la Segunda Jerarquía encontramos a las Dominaciones, cuya labor consiste en gobernar las funciones de los ángeles inferiores y asegurar el orden del universo; Virtudes, que supervisan a las personas; y Potestades guardan las conciencias y entre ellos se encuentran los ángeles del nacimiento y la muerte de cada ser humano.

Ya, por fin, en la Tercera Jerarquía, la de grado inferior y, por tanto, donde se encuentran los ángeles más cercanos a los hombres, se hallan los Principados, cuya labor consiste en guardar las naciones; los Arcángeles, agentes especiales con licencia para llevar a cabo misiones de máxima relevancia; y los Ángeles, que aunque ocupan el nivel más bajo dentro de esta jerarquía son, sin embargo, los más conocidos por los hombres pues a ellos se les encomiendan las labores que tienen que ver con éstos.

Luego, además, está Ramón… que es mi ángel de la guarda. ;-)

domingo 29 de noviembre de 2009

Rebelión cívica

Rebelión cívica

En esta mañana dominical, lluviosa y desapacible para los que andan fuera de casa, que para los que estamos en ella no deja de ser sumamente tranquila, mansa y agradable, tengo tiempo para sentarme con mi estupor mientras le echo un vistazo al periódico. Durante su lectura, encuentro letras que conforman pensamientos asombrosos sobre los que podría hablar largo y tendido. Y, sin embargo, se detiene mi pasmo, esta mañana dominical y lluviosa, en las declaraciones salivadas por un tal Ramón Bagó, empresario catalán, ex alcalde de Calella (dice el periódico que paradójicamente gracias a los populares) y presidente del grupo turístico Serhs. El adverbio "paradójicamente" de la frase que he he escrito en cursiva, por ser cita exacta del periódico, en esos paréntesis, se entiende a la perfección cuando se añade la información de que el tal Bagó considera que este partido es el culpable de los males que tiene Cataluña y se animó a decir en público que "habría que matarlos a todos".

Después del Editorial conjunto publicado hace unos días por 12 periódicos catalanes sostenidos con las subvenciones -obtenidas, como no podía ser de otra forma, de nuestros impuestos- mediante las cuales los políticos pagan favores; después de haber escuchado y leído de todo durante estos días, incluida una exhortación de Ussía al conde de Godó para que renuncie al título -qué pena no oírle otra simultánea dirigida a la Corona para que se lo retire- y, sobre todo, tras haber tenido que digerir las palabras, no recuerdo ahora si de los políticos o los periodistas -al fin son lo mismo- catalanes sobre una posible rebelión cívica si el Tribunal Constitucional no acata la extorsión nacionalista; en esta mañana dominical, lluviosa y tan mansa, no puedo sino pensar en mi propia rebelión cívica.

Al fin y al cabo, mal que les pese a algunos, también yo soy ciudadana, a pesar de mi nacionalidad española -y quizá vengan a cuento aquí las palabras que Clarín recita en su Regenta: porque es la patria, al que dichoso fuere, de donde se nace, no; de donde se quiere-, pues yo, decía, como española -por nacimiento y por deseo- dotada de ciudadanía -que nadie me puede negar ni quitar- y, puesto que nací ser humano, equipada con el libre albedrío con el que llega al mundo todo ser de esta especie, declaro que también a mí me da el gusto de comenzar mi propia rebelión cívica y, por tal razón, desde este preciso instante, no volverá a entrar en mi casa producto catalán alguno. Empezando por los viajes que pueda ofrecer el grupo turístico Serhs, del que un tal Ramón Bagó, que escupe palabras aversas y antipatías, es presidente.

sábado 28 de noviembre de 2009

Tormento

Tormento (Benito Pérez Galdós)

Me topé por primera vez con Galdós de la mano de mi profesora de Lengua, cuando tenía 15 años, en las páginas de Tristana y desde entonces se convirtió en mi escritor favorito. A lo largo de los años he devorado muchas de sus novelas, pero hacía largo tiempo que no me daba al placer de leer una. Esta racha se interrumpió con Tormento, una historia en la que encontramos a personajes conocidos, como Rosalía Pipaón, mujer de Bringas y que tiene su propia novela bajo el título de La de Bringas. En Tormento, sin embargo, desempeña un papel importante pero secundario.

Aquí los protagonistas son dos: Amparo Sánchez Emperador, la Emperadora o Tormento, como quiera llamársela, y Agustín Caballero, entre los cuales se teje un nudo amoroso que ha de acabar mal a causa de un pecado de juventud cometido por Amparo con Pedro Polo, un sacerdote que deja de serlo para tornar de nuevo a la sacristía a regañadientes.

Galdós establece dos luchas en el interior de los dos protagonistas. Por una parte, Amparo se enfrenta a la duda terrible de si debe confesar su falta nefanda a aquél que le ha propuesto matrimonio y parece la solución total a su pobreza. Por otra, una vez las malas lenguas han hecho su trabajo, Agustín Caballero, un hombre hecho a sí mismo y más acostumbrado a vivir entre los indios americanos que en la sociedad hipócrita europea, debe decidir qué hacer con ella: perdonarla u olvidarla. Con el final de la historia, Galdós se permite escandalizar a la de Bringas, arpía donde las haya, de la boca de su propio marido.

Bonita novela, estupendamente escrita y desarrollada de principio a fin. Lo afirma alguien totalmente parcial y que no podría decir otra cosa de una obra de (mi) Galdós.

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Nota extra: no se me ha escapado que en esta novela Galdós utiliza dos veces la palabra “antípodas” con género masculino, que es uno de los dardos que lanza Lázaro Carreter en su El dardo en la palabra. ¿Alguien, en la tele y la radio de nuestros días, ha oído o ha leído en los periódicos otra cosa que no sea “las antípodas”? Claro que… Galdós pertenece a un tiempo en el que los escritores sabían escribir.
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