viernes, 26 de diciembre de 2014

Tres pasos por el misterio, Agustín Fernández Paz

Tres pasos por el misterio
Agustín Fernández Paz.
Anaya.
Novela juvenil.
158 páginas

Tres pasos por el misterio es un libro constituido por 3 relatos de misterio-terror.

El primero de ellos, Las sombras del faro, tiene un buen desarrollo en cuanto a personajes, suspense y ambientación. Narrado en primera persona, la voz del protagonista, un joven estudiante que llega nuevo a un pueblo gallego, nos va conduciendo por una suerte de misterio mientras relata su vida en la villa y su relación amorosa con una compañera de clase.

Si bien el desarrollo del relato, como digo, está muy logrado y el autor crea una atmósfera de suspense que intriga al lector, el final es catastrófico. No sólo por lo manido del tema, sino porque Agustín Fernández Paz echa mano de la Guerra Civil para explicar las extrañas apariciones del faro y lo hace, además, de una forma tan sesgada que es obvia su intención de aleccionar y de mantener esa idea de buenos y malos en una guerra fratricida en la que todos cometieron barbaridades. Al autor se le ve el plumero tanto, que el relato pasa, en un pispás, de historia de suspense a folletín panfletario.

El segundo relato, La serpiente de piedra, es interesante, es curioso y está bastante bien construido, con la particularidad de que el autor aprovecha la escritura de un diario (más bien la escritura de una especie de "carta" de despedida" ante el atroz final que espera al progatonista) para presentar el relato. Me ha gustado bastante, pero el final lo he visto demasiado apresurado. Como si el autor no se hubiera atrevido a narrar ese final atroz. Es posible que su intención fuera la de dejar esas escenas abiertas a la imaginación del lector, pero creo que, tratándose de una novela juvenil, un final cerrado con una buena escena de terror habría sido más apropiado.

En cuanto al tercer relato, Una historia de fantasmas, no voy a entretenerme demasiado en comentarlo: es típico y tópico. No vale nada.

Dudo entre votar este libro con dos o con tres estrellas, de cinco. El feo sectarismo aleccionador de la primera historia, la carencia en el segundo relato de un final con garra y la chorrada del tercero me empujan a optar por las dos estrellas. Sin embargo, le daré tres por su buena narración y la naturalidad de los diálogos.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

viernes, 24 de octubre de 2014

¿Se avecina la muerte del libro impreso?


¿Ha entrado el libro impreso en un bucle del que no puede escapar, en una espiral que acabará por destruirlo? El libro electrónico juega sus bazas y el de papel parece que va perdiendo las suyas.

Una batalla que no ha dejado indiferente a nadie: editores, autores consagrados y autores indies, libreros, lectores...
 
Interesante artículo en la web de Ana Bolox sobre la guerra abierta entre el libro electrónico y el de papel.

miércoles, 8 de octubre de 2014

El médico, Noah Gordon

El médico, Noah Gordon

Ediciones B, S. A.
5ª reedición: marzo 1991.
616 páginas.
Traducción de Iris Menéndez

Esta deslumbrante epopeya describe la pasión de un hombre del siglo XI por vencer la enfermedad y la muerte, aliviar el dolor de sus semejantes e impartir el don de sanar, casi místico, que le ha sido otorgado. Es una pasión que le llevará desde la brutalidad y la ignorancia de la Inglaterra de su época a la sensual turbulencia y el esplendor de la Persia remota.

Una pasión cuyo conjuro resucita para nosotros un mundo exótico, bárbaro, pero también exquisito, donde el legendario maestro Avicena, Ibn Sina para los suyos, está experimentando con las primeras armas de la medicina moderna.

El interés por la nueva ciencia hará que el londinense Rob Cole se finja judío, aprenda las costumbres, la religión y la lengua hebráicas y bajo un arriesgado disfraz emprenda el larguísimo viaje a Oriente que cambiará para siempre su vida.

Nueve siglos han transcurrido desde aquel entonces, pero el talento narrativo de Noah Gordon hace de este viaje iniciático una experiencia única, que convierte la historia en vida real.


El médico es una novela ambientada en el siglo XI que narra la historia de un hombre con una vocación tan fuerte por la medicina que le hace recorrer medio mundo, desde su Inglaterra natal hasta Ispahán, donde conocerá al mítico Avicena de quien será alumno.

La novela, que pertenece al género histórico, está divida en siete partes a lo largo de las cuales se va narrando la vida del joven Rob J. Cole, desde su dura infancia en Londres hasta su vuelta a Gran Bretaña y su definitivo establecimiento en Escocia. A lo largo de 616 páginas, el lector va acompañando a Rob Cole en el viaje que emprende en pos de su sueño. Un viaje que se entremezcla con otro de carácter personal en el que el protagonista busca su propia identidad y va cimentando los pilares sobre los que se apoyará su forma de concebir la vida.

Repleta de peripecias, peligros, intrigas políticas, guerras, epidemias y, por supuesto, amor, la novela está construida de forma magistral y magníficamente narrada. El despliegue de personajes que realiza Noah Gordon es asombroso y, aunque sólo dos de los personajes que aparecen en ella existieron: Avicena y al-Juzjani, el resto están tan bien construidos que el lector los siente reales y es capaz de convivir con ellos durante esas 616 páginas sin poner en duda su verosimilitud en ningún momento.

La edificación del espacio es también genial y, desde luego, producto de una vasta investigación por parte del autor. En todo momento, el escenario de la historia envuelve al lector, desde las brumosas tierras británicas hasta los áridos caminos de Persia; al tiempo que se combinan tres religiones, la cristiana, la judía y la musulmana, en una inteligente y a veces mansa, a veces airada, amalgama.

Preciosa novela que he disfrutado de principio a fin y que recomiendo sin ninguna duda.

Quedan todavía las dos partes pendientes de esta trilogía: "Chamán" y "La doctora Cole", que desde luego no pienso perderme.

jueves, 2 de octubre de 2014

La Corona de Aragón

La Corona de Aragón.

Nueva oportunidad para conocer al ilustrador, Alfredo Ugarte Gondra, gran amigo de esta casa, y la autora, Adela Rubio Calatayud, y conseguir su dedicatoria. Si estás en Zaragoza, no te lo pierdas: Domingo, 5 de octubre.


miércoles, 24 de septiembre de 2014


El secreto de Nag Hammadi, Tucker Malarkey

Gemma Bastian es una enfermera inglesa que acaba de vivir los terribles bombardeos en el Londres de la segunda guerra mundial. Cuando recibe la noticia de la muerte de su padre, arqueólogo, en El Cairo, vuela a Egipto y allí advierte que nada es lo que parece.

Su último proyecto, un grandioso y revelador hallazgo arqueológico, la lleva a pensar que su muerte no ha sido natural. Consternada, halla consuelo en la hospitalidad de un amigo de su padre y sus dos hijos, Michael y Anthony. Pronto, Gemma se siente atraída por ambos, aunque será Anthony quien le ayudará a investigar lo ocurrido.

Charles Bastian buscaba nada menos que los evangelios gnósticos: preciosos documentos históricos tachados de heréticos, y teóricamente destruidos por la jerarquía eclesiástica en el siglo IV. ¿Llegó a encontrarlos? ¿Son estos textos sagrados la clave del misterio?
"El secreto de Nag Hammadi" desvela el misterio de los evangelios desaparecidos hace unos dos mil años, redescubiertos en la década de los 40 en el desierto al sur de El Cairo.

El secreto de Nag Hammadi es una novela de tipo policíaco en la que se mezclan extrañas muertes con documentos históricos desaparecidos, todo ello en el entorno del mundo arqueológico, en la ciudad de El Cairo, justo después de la Segunda Guerra Mundial.
A la historia no le falta nada: hay crímenes, amor, investigación arqueológica y detectivesca. El ambiente y el escenario de la novela, además, están magníficamente retratados. Los diálogos son fluidos y logran lo que muchos otros nunca llegan a alcanzar: la verosimilitud de una auténtica conversación entre unos personajes que la autora ha conseguido hacer totalmente creíbles por su extraordinaria definición y a través de un desarrollo a lo largo de la historia que los lleva a parecer reales.

Me gustó la historia, su desarrollo, la intriga. Me gustaron los personajes, los diálogos, la trama... En la crítica de The New York Times se dice: Malarkey es una escritora con duende, con un agudo sentido de la situación. Estoy de acuerdo. Me alegro de haber leído esta novela. Recomendable, pues.


jueves, 18 de septiembre de 2014

Cómo organizar tu novela en 10 preguntas

Cómo organizar tu novela en 10 preguntas

Interesante serie de anotaciones de Ana Bolox para organizar una novela desde el principio y tener una base bien estructura sobre la que comenzar a escribir. Además, puedes bajarte gratis el pdf de la infografía.



Encuentra a Ana Bolox en:

Twitter 
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Goodreads
y en su página web.

domingo, 7 de septiembre de 2014

El regreso, un relato de Ana Bolox publicado en revista Almiar

http://anabolox.com/
El regreso, un relato de Ana Bolox publicado en la revista Almiar

En el número 76 de la revista literaria Almiar, correspondiente a septiembre-octubre de 2014, podéis encontrar publicado el relato El regreso, de la escritora Ana Bolox.

El enlace a la revista, en cuya portada podéis encontrarlo, es éste, y el enlace directo al relato, éste.

También comienzan a aparecer en los paper.li de tuiteros las primeras menciones de su serie Carter & West (cuyo primer borrador está en proceso de reescritura y en espera de poder ser publicado para principios del próximo año).

jueves, 7 de agosto de 2014

Información para Posodo

Información para Posodo

La lucha por el Polo Sur, de K. W. L. Bezemer. Editorial Labor S. A. (del año pun)

¿Te acuerdas de aquel libro sobre el que comenté en tus Platos que me gustó tanto -siendo yo joven- sobre la conquista de la Antártida? ¿Te acuerdas de que me pediste datos sobre él? Pues lo busqué en el cuarto de mi hermano, pero tiene tantos que no pude encontrarlo. 

Ahora, como estamos vaciando la casa, él lo ha encontrado y me lo ha regalado :-)

Ésta es la portada (un poco viejita)


Hala, dos o tres años después, ¡misión cumplida! :-)

martes, 8 de julio de 2014

Henry Poole is here

Queridos amigos (ya sabéis quiénes sois)

Hace tiempo que tengo a este pobre Finis Terrae descansando y le despierto sólo de vez en cuando con alguna aparición esporádica y más bien insulsa. Yo, sin embargo, no he parado desde ese día de febrero en que lo unpluggeé.

Si alguno tiene la curiosidad de mirar la etiqueta a la que he añadido esta anotación, verá que es la de Proyectos, abandonada desde el 2012. Y es que es eso en eso en lo que estoy metida hasta las cejas (y más arriba aún): un proyecto. ¡Un proyecto guay!

A lo mejor es un tópico, pero lo cierto es que hay momentos en la vida en que de repente ves con claridad lo que quieres y te preguntas: ¿Por qué no? No se pierde nada. Tópico o no, yo tuve uno de esos momentos... En realidad, los tres primeros meses de este año estuvieron tan llenos de momentos únicos (algunos desconcertantes, algunos impactantes y otros terribles) que creo que viví en ellos más de lo que había vivido en mis 44 años previos. El caso es que decidí, por fin, dar el paso, pasito (uno cada vez), y voy recorriendo poco a poco el camino que me propuse.

Primero me puse a estudiar y practicar. Luego me atreví a tomar en serio la cosa de la escritura y mandé un pequeño texto que fue seleccionado para su publicación. Envié también otro a una revista, cuya respuesta espero para el otoño, y ahora estoy trabajando en otros de los que espero que (alguno, al menos) alcancen el propósito para el que fueron (o lo están siendo) escritos.

Mientras tanto:
  • Sigo estudiando y practicando.
  • Continúo escribiendo mi serie de Carter&West (esta vez en serio y mejorada).
  • He elegido por fin un pseudónimo tras el que esconderme ;-)
  • He comprado un dominio para ese pseudónimo que ya es mío, mío, sólo mío. :-)
  • He comprado espacio web donde alojar mi web de autor.
  • Porque..., sí, estoy diseñando mi página de autor (lleva su tiempo y hay que aprender de todo, pero, apoyada en mi nueva y práctica forma de pensar: pasito a pasito, y con la ayuda inestimable de MGae, se va resolviendo el asunto. Cada pequeño éxito en el mundo del html es un subidón, os lo aseguro.
  • Tengo cuenta en Twitter, donde van empezando a conocer a Carter y West, y donde voy empezando a aprender cómo funciona el asunto (camino con pies de plomo, pero camino, camino...)
Me he fijado unos plazos, pero abiertos. No quiero agobiarme y quiero hacerlo todo bien, de forma que, si no los cumplo para el día previsto, lo haré para dos días más tarde o para una semana o un mes. Da igual, de momento cada día sólo me planteo un nuevo pasito.

Así que, amigos, ésta es la razón por la que Finis Terrae sigue de vacaciones. Y la razón de que no haya dicho nada hasta ahora es que tenía que probarme. De hecho, quizá he hablado demasiado pronto. En cualquier caso, no me he ido. Sigo en la Red y espero poder invitaros algún día a mi nueva casa y enseñaros mi sueño. Pese a que no os visito mucho, creedme, seréis mis invitados de honor :-) Los más apreciados.

Os dejo ahora, que tengo que seguir currando. Mientras tanto, y para los momentos de duda..., ya sé que Henry Pool is here ;-)


Abrazos.

¡Qué pasada!

¡Qué pasada!
 
 

miércoles, 14 de mayo de 2014

jueves, 24 de abril de 2014

Superando complejos de escritor

Superando complejos de escritor

Los escritores tienen complejos, o quizá sólo los aprendices de escritor, o tal vez sólo los tenga yo. El caso es que hay asuntos sobre los que me cuesta sudores escribir y una vez se me ocurrió pensar que, a lo mejor, escribiendo sobre ellos acabaría por curar esa especie de manía psicótica, como la de pensar que con mis textos hacía perder el tiempo a los demás, o como la de ser incapaz de escribir una escena de amor, aunque toda ella estuviera condensada en un sencillo (y casto) beso -en esta ocasión no lo conseguí e hice pasar un autobús por delante-, pero aquel primer paso me llevó, con el tiempo, a escribir una sencilla (y bastante casta) escena de sexo en una de mis historias, que, no obstante, está a buen recaudo en mi ordenador.

Otro de mis complejos es el de la construcción de personajes soeces y embrutecidos. Parece que fueran a confundirme con ellos, que fueran a creer que hablo como hablan ellos. Y, entonces, ¿qué es lo que suelo hacer? Un asesinato liteario: transformo una mala bestia en una princesita delicada. ¡Zas!, ya me he cargado al personaje y conseguido que el lector de despiporre de mí. Así que he decidido aplicar el remedio explicado en el párrafo anterior: no quieres sopa, pues toma dos tazas. 

El ejercicio literario que se me pide para esta semana es la creación de un personaje redondo. Para ponerme en situación, la tarea me obliga a dar una serie de pasos: primero, debo escoger a alguien que haya visto últimamente y que me haya llamado la atención por algo. Estuve pensando un rato y decidí elegir a un alumno al que ayer vi dar una patada a la puerta del pasillo para abrirla. ¿Para qué utilizar las manos si podemos dar coces, eh? Luego le añadí unos años de vida y, conforme a esa edad, contesté las preguntas preparatorias que se me hacían antes de colocar a mi personaje en una escena. Las instrucciones eran sencillas: no pienses al contestar las preguntas. Déjate llevar por lo que un personaje así inspiraría.

Le enseñé las respuestas a MGae. Me dijo que (ella conoce al alumno de la patada) le irían que ni pintadas. Le pregunté que qué le parecía si las publicaba en el blog. Ella me contestó que no, que eran desagradables y ordinarias (sonreí: eso era justo lo que buscaba). Y, además de sonreír, decidí no seguir su consejo y publicarlo. Un pasito más en mi superación de complejos. Al fin y al cabo, yo no soy Aníbal Foster (¿alguien hace asociación de ideas con el nombrecito?, jajaja). Y el que crea que lo soy, es que no tiene ni idea de lo que tiene que hacer un escritor, o un aprendiz de escritor, o al menos yo, para dar vida a un monstruo como éste. 

Ahí va, pues, la primera parte de mi ejercicio (MGae, quedas disculpada de comentar esta anotación) ;-)

Paso 1
En esta ocasión, vamos a sacar a nuestro personaje del mundo real. Vas a tomarte un día completo, desde que te levantes hasta que te acuestes, para buscar entre las personas que veas fuera de tu casa a aquella que se convertirá en tu personaje. Puede ser una vecina, el quiosquero, un compañero de trabajo, una amiguita de tu hijo, un jubilado que veas en el metro, una chica con quien te cruces por la calle, un obrero de la construcción subido a un andamio...
Escógela y ponle un nombre ficticio.
Nombre ficticio: Aníbal Foster

Paso 2
Supongo que si has elegido a esa persona (y a ninguna otra de las decenas que te has encontrado a lo largo de la jornada) será por algo. Trata de expresar esa razón por escrito en un par de líneas.
Es un personaje de espíritu embrutecido cuyas formas sociales son inaceptables y que cree que el mundo tiene que aguantarle como es. Es todo lo que un espíritu refinado rechazaría. 

Paso 3
A continuación, transforma lo anterior en un rasgo del personaje en forma de adjetivo o de frase adjetiva: «soez», «enfadado con el mundo», «dulce», «sonámbula», etc. No tiene por qué ser un rasgo exagerado (no estamos ante la construcción de un personaje plano, sino redondo), pero sí va a ser uno de sus principales rasgos.
Es soez y embrutecido.

Ahora, inventa (como ves, nos vamos alejando de la realidad) otro rasgo que se oponga de algún modo al que has elegido y únelo al primero mediante la conjunción pero o aunque («soez pero amable con los animales», «enfadado con el mundo aunque tierno con su nieto», «dulce pero interesado», «sonámbula pero enamorada», etc.). Ya tenemos, pues, a un personaje un poquito contradictorio y bastante humano.
Soez y embrutecido, pero con sus bárbaras acciones intenta ganarse el respeto y admiración de sus amigos porque necesita ese apoyo emocional.

Paso 4
Ha llegado la hora de meterte en la piel de tu personaje. Haz que él mismo conteste brevemente al siguiente test de una forma detallista y no genérica. Tú, mientras tanto, no pienses ni frunzas el ceño: disfruta, sonríe, déjate llevar por lo primero que le venga a la cabeza a tu personaje. No tienes nada de lo que preocuparte. De hecho, no tienes nada que hacer. Tu personaje (no lo olvides) está haciendo el trabajo por ti. Lo digo en serio.

Nombre y apellidos: Aníbal Foster

Acción
  • ¿Qué haces nada más levantarte por las mañanas? Ir a mear y eructar.
  • Has quedado con un/a amigo/a en un bar o en otro lugar que se te ocurra, ¿qué haces (cómo te mueves) al entrar hasta localizarlo/a con la vista? Entro como si el mundo me perteneciera, echo una ojeada alrededor con mirada desafiante. Cuando localizo a mi amigo, me dirijo hacia él de forma directa. Soy grande y fuerte, así que no espero que nadie se atreva a interponerse en mi camino.
  • Cuéntanos algo que hagas solo cuando nadie te ve y que te avergüence. Lloro porque la mujer que me gusta no me corresponde.
Habla
  • Busca una situación en que le digas algo a un/a niño/a que está llorando (solo tienes que registrar el diálogo, una o dos líneas).
–¿Por qué lloras, chaval?
–Porque aquellos chicos me han quitado la pelota.
–Los hombres no lloran, ¿no lo sabes o qué? Si te ven llorar, creerán que eres un marica. Ve a enfrentarte con ellos, dales cuatro leches y recupera el balón. No seas gallina.

  • Elige a alguien a quien pedir un favor. ¿Con qué palabras exactas se lo pedirías?
–Eh, tú, tío, tengo el alerón del coche jodido. A ver si me lo arreglas.
  • Quéjate en voz alta de algo que no te guste.
–Me tienes hasta los huevos, Manolo. La carne siempre está fría y no me gusta la verdura, ya te lo he dicho. Ponme unas patatas fritas, coño, que siempre me haces lo mismo.

Apariencia
  • Fíjate en tus pies y traslada, a través de una descripción de estos, cuál es la imagen que crees que das a los demás.
Tengo los pies tan grandes que piso a todo aquel que se acerque demasiado. Me cuesta encontrar zapatos de mi número y siempre tengo que llevar zapatillas de deporte. Lo peor es que las jodías acaban siempre por romperse por delante y asomo el dedo a los cuatro días. Al que se cachondea de mí le hundo el cráneo de un puñetazo, pero el frío y la humedad del invierno no hay quién me lo quite. Esos se cuelan sin permiso y no hay golpe que les valga pa marcharse. Creo que son feos. Creo que son demasiado grandes para que le gusten a nadie. Quizá por eso no le gusto a la Vane.
  • Ahora descríbenos tu cara trasladando qué imagen tienes de ti mismo/a.
Yo creo que soy normal, pero, cuando era un chaval, una profesora del colegio me dijo que no tenía alma. Que era una mala bestia. Me miro al espejo y sólo veo a un tío cabreado. No es que lo esté, la verdad, es que la costumbre de ir dando miedo por ahí me ha dejado un careto de mala leche que ya no puedo evitar.
  • ¿Cuál es el objeto pequeño al que le tienes más apego? ¿Crees que te define? ¿Por qué?
Un llavero que le birlé a un profesor en el colegio. Es ovalado, de metal y pesa como un demonio. No sé si me define, pero me sentí muy satisfecho cuando se lo birlé sin que se coscara. Llevarlo es como demostrarme que puedo hacer cualquier cosa. Es como un talismán: haz lo que te dé la gana, que nada te pasará. Tú eres más listo que nadie, tío. Además, cuando tengo que darle una tunda a alguien, lo meto dentro del puño y pego con más fuerza. Les dejo el careto hecho un asco.

Pensamiento
  • Evoca dos cosas de las que te acuerdes y dos de las que no te acuerdes.
De chaval me gustaba aplastar las latas de Coca-Cola en el recreo con una sola mano delante de mis colegas. Los dejaba alucinaos. Cualquiera se atrevía a decirme fu después de ver lo que podía hacer con una lata y una sola mano. Un día, golpeé a mi mejor amigo porque me había hecho una faena. Le di fuerte. Demasiado fuerte, hasta yo me hice daño. Me acuerdo de que le sangró la nariz. Era un buen colega y me arrepentí. Sólo se da tan fuerte a los gilipollas. Le pregunté si le había hecho daño, como si no fuera evidente, y me mandó a la mierda. Joder, aquello me dolió.
No me acuerdo de lo que hacía en clase. Sé que era un pésimo estudiante y que cada día me ganaba un castigo. Pero realmente no me acuerdo de cómo pasaba aquellas horas interminables. Tampoco me acuerdo muy bien del día que mi padre se fue de casa. Recuerdo a mi madre llorando en la cocina y el portazo que dio mi padre al salir. Recuerdo que los había oído discutir mil veces, pero no me acuerdo de la discusión de aquella noche.
  • Expón un pensamiento recurrente que por nada del mundo revelarías a nadie.
¿Por qué no me quiere la Vane?
  • Te despiertas en medio de la noche, inquieto/a, y vas al baño a orinar. Por favor, déjanos asistir a tu flujo de conciencia, a lo que piensas a tiempo real, mientras ejecutas esa acción.
Venga, tío, acaba de mear de una vez, que estoy muerto de sueño. Tardo menos en hacerme una paja que en mear, coño. Y hace un frío del carajo. A ver si sacudiéndomela se despierta la jodía, mea de una puta vez y me deja volver a la cama.
  • Uno de tus seres queridos (elige quién) te dice: "Eres maravilloso/a". ¿Qué piensas inmediatamente?
Vete a tomar por el culo, mama. Si alguno de mis amigos te oye decir eso, te juro que no me ves más la jeta.


Bueno, yo tampoco, como MGae, me siento muy a gusto escribiendo así, pero al fin quien habla es Aníbal Foster. Si algún día tengo que utilizarlo en un texto de verdad, seguro que suavizo el asunto, pero de momento ya me he forzado y he avanzado un poquito: puedo hacer hablar mal a la gente, puedo embrutecerla y quizá hasta conseguir que al lector le caiga mal. 

Próxima parada: el Paso 5 de la tarea. Veremos cómo me las apaño para llevar a ese bruto hasta el papel. Veremos si soy capaz de construir un personaje redondo con ese alumno proyectado hacia el futuro y veremos qué dicen mi profesor y mis compis. Aunque seguro que la sangre no llega al río, jaja. Tengo una compañera que escribió una escena de sexo tan explícita y brutalmente visual, que me ruboricé al leerla (aunque estaba sola en casa y nadie me miraba). Lo peor fue la de vueltas que tuve que dar hasta encontrar una manera de comentar su texto. Así que supongo que mi bestia no dará tanto de qué hablar, pese a mis complejos.

Y esto es todo. Hasta la próxima.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Unplugged

Unplugged




Es hora de que Finis Terrae se tome un descanso. Pero antes de irte, llévate una de éstas: 



Hasta la vista, amigos.

¡Gracias, EriSada!

¡Gracias, EriSada!

Gracias, Ana Laura, porque pensaste en Finis Terrae cuando te pidieron que premiara a 15 blogs. Gracias, igualmente por las razones que diste para nombrar el mío: me alegra que te gusten mis cuentos, mis imágenes, mis reflexiones y, sobre todo, el café ;-)

Si no he entendido mal, tengo que:

1º. Nombrar el blog que me premió. Eso es fácil: uno de los más inteligentes y divertidos que tengo en mi blogroll: EriSada.

2º Nominar a 15 blogs con menos de 200 seguidores para el premio. Esto ya es más difícil y me temo que no voy a poder cumplir este punto sencillamente porque no conozco 15 blogs con menos de 200 seguidores. Ni siquiera conozco 15 blogs que visite con asiduidad. ¿Puedo ser perdonada por fallar este punto? ;-)

3º. Contar 7 cosas sobre mí. Vale, ahí van:

1. Aunque no lo parezca, soy una persona muy introvertida. La imagen sociable y abierta que doy es pura apariencia precisamente para no parecer tímida.

2. Aunque no lo parezca, soy una persona a la que le gusta estar en silencio y a la que le aturde el ruido. Mi aparente infinita verborrea es una segunda capa de la apariencia mencionada en el punto 1.

3. Soy metódica y ordenada hasta la paranoia. Me estresa el caos y tengo que llevarlo todo anotado en la agenda. Luego, además, cumplo a rajatabla el programa establecido o de nuevo me estreso (estoy intentado a aprender a relajar este asunto: esto es punto positivio para mí, ¿no?).

4. Soy extremadamente puntual y me molesta llegar tarde porque otros no están preparados a tiempo.

5. Soy un torbellino que tienen que hacerlo todo ¡AHORA! para poder respirar: ¡YA ESTÁ HECHO! Pago por ello dos facturas altas: me estreso con facilidad y me sacan de quicio las personas lentas (también estoy trabajando en ello. ¿Otro punto positivo?) ;-)

6. Soy hipocondriaca y me asusta la enfermedad. No el dolor, la enfermedad (también este asunto está en mi lista de mejora). Por otra parte, me angustia horrores el sufrimiento de mis seres queridos. Más, mucho más que el mío.

7. Detesto el teléfono. Por eso el 99,9% de las veces lo tengo apagado, lo cual me vale continuas broncas por parte de mi madre, mis hermanos y de MGae.


4º. Responder las preguntas que Ana Laura plantea en su EriSada. Muy bien, vamos a ello:

1. Si pudieras tener un romance con un personaje de ficción, ¿con quién lo tendrías? Con Charlton Heston.

2. ¿Crees en el amor a primera vista? No. Ni tampoco en el amor a segunda vista, ni a tercera, ni a cuarta, ni... Alcáncese el número n.

3. Si fueran a hacer una película biográfica sobre tu vida, ¿a quién te imaginas interpretándote? Ni idea. Lo siento. Ni idea, ni idea, ni idea.

4. Dime una cosa que realmente te guste sobre ti mismo. Mi mente inquieta y mi imaginación inagotable.

5. ¿Tienes algún tatuaje o piercing? ¿Dónde y qué? No, no tengo ninguna de las dos cosas.

6. Si pudieras eliminar un mal hábito que tengas, ¿qué dejarías de hacer? No comment ;-p

7. ¿Cuáles son tus placeres culpables? Esas cosas que te encanta hacer pero que te sientes un poquito ridículo haciendo. ¿Hablar sola? No sé si es un placer y tampoco si me siento culpable por ello, pero sí un poco ridícula. Sobre todo porque he empezado a hacerlo por la calle, especialmente cuando voy tramando uno de mis crímenes, lo cual me ha valido más de una mirada desconcertada.

8. Si pudieras mudarte a una casa de la literatura, ¿dónde te gustaría vivir y por qué? No entiendo muy bien la pregunta. Mi casa es una casa de la literatura. Si no pudiera vivir aquí, la de mi madre también lo es. Si se busca una respuesta exótica, ahí va: me mudaría a un monasterio con una biblioteca de impresión donde pudiera estar leyendo en silencio todo el día y, de vez en cuando, pasear por un huerto. Si el monasterio tiene vistas al mar, mejor que mejor, no sólo por el mar en sí, sino también por la humedad. Le viene muy bien a mis ojos, que se ahorrarían un montón de problemas. Sobre todo, si fuera a pasarme el día leyendo.

9. ¿Alguna vez te gustó más la película que el libro? Si contestas que sí, ¿cuál? No sé..., no recuerdo.

10. Si te sientes bajoneado, ¿qué cosas te levantan el ánimo? Los paseos y la soledad. Después de un rato conmigo misma, me siento mejor.

11. Si fueras parte de un circo, ¿qué parte te gustaría hacer? He estado en el circo una sola vez en mi vida y no me gustó, así que no recuerdo muy bien cuáles son sus atracciones. ¿Hay cama elástica? Si sí, me encantaría probarla.


5º. Tengo que plantear, a mi vez, 11 preguntas más, pero, si se me disculpa, no lo voy a hacer. Estoy en blanco. Las de Ana Laura, además, están más que bien.

Pues eso es todo amigos. ¡No!, eso no es todo. Aprovecho esta entrada de carácter más personal para hacer un anuncio que hace tiempo venía rumiando.

domingo, 2 de febrero de 2014

Que sí, que la tienen

Que sí, que la tienen

Decía en la entrada anterior que los personajes tienen vida propia y no sé cómo convenceros de que es verdad. No es que lo diga P. D. James, es que es verdad, verdad, verdad. Tú sólo tienes que escucharlos y ellos te la van contando.

Hace un ratín estaba escribiendo una escena pelín tensa: mi protagonista está robando unos archivos cuando es sorprendida por la recepcionista que ha vuelto a la oficina porque ha olvidado su monedero. Estaba esmerándome en utilizar frases cortas para darle un ritmo rápido y conseguir cierto puntito de suspense cuando de repente me pregunté: Vale, y ahora cómo hago para que la recepcionista se vaya sin descubrir a mi protagonista. Entonces se me ocurrió que el novio estaba esperándola abajo e, impaciente, la llama por teléfono para que se dé prisa. Ya tenía la idea: el móvil comenzaba a sonar. Hilada a esta idea llegó el nombre de One Direction: puesto que la recepcionista era joven (tanto que no alcanzaba la veintena) se me ocurrió que el móvil podía sonar con una música casi de adolescente y tengo entendido, al menos por lo que dicen la mayoría de mis alumnas, que One Direction las vuelve locas. 

Nunca antes había escuchado una canción de este grupo, pero eso tenía fácil arreglo. Googleé y lo primero que encontré del grupo fue el nombre de la canción What makes you beautiful. Ya tenía musiquita para el móvil de la recepcionista. Sin embargo, siempre hay por ahí una especie de alarma que se pone en marcha cuando parece que el trabajo se ha quedado a la mitad. No valía con poner el nombre de la canción, tenía que escucharla, hacerme una idea de la música y saber de qué iba:



Y entonces, ¡zas!, ahí estaba Anna Gallagher hablándome. Tenía yo esbozada una escena posterior a la descrita arriba y me rondaban ciertas ideas sobre el personaje que no sabía muy bien cómo poner en pie. Bueno, parece que Anna se ha encargado de aclararme algunas cosas, aunque sea a través de una canción para quinceañeras. ¡No te pensé tan complicada, Anna! Un poco, sí; pero no tanto...

Lo dicho: los personajes tienen vida propia y te la van contando entre susurros. Tú sólo tienes que poner el oído y escuchar, aunque sea a través de canciones escritas para adolescentes.

Los personajes tienen vida propia

Los personajes tienen vida propia

Los personajes crecen como las plantas en la mente del autor durante los meses que dedica a escribir la obra, de forma que cada vez enseñan más de sí mismos. No obstante,por muy bien que conozca a mis personajes, éstos se definen con mayor claridad durante el proceso de escritura del libro de tal forma que, al final, por mucho que me esmere en programar la obra de forma minuciosa, nunca obtengo exactamente la novela que he planificado. La sensación, en realidad, es que los personajes y todo lo que les sucede existe en algún limbo de la imaginación, de manera que lo que yo hago no es inventarlos sino ponerme en contacto con ellos y plasmar su historia sobre el papel, es decir, que es un proceso de revelación y no de creación

P. D. James

¡Amén!

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Cita tomada de la Agenda Negra 2014.

lunes, 27 de enero de 2014

The Book Thief

The Book Thief

Había oído hablar muy bien de esta película y tenía muchas ganas de ir a verla, de hecho iba a hacerlo este fin de semana. Sin embargo, hace unos días, una compañera del departamento me aconsejó que fuera a verla en versión original porque, según dijo, tenía un inglés tan... Bueno, no recuerdo la palabra que utilizó, pero me llamó la atención. Así que el sábado pasado me planté en el cine, en sesión tardía y V.O. Ahora puedo poner la palabra por mí misma: un inglés muy germanizado, pero perfectamente entendible y, aunque raro al oído, con su punto de encanto.




La película es absolutamente encantadora, deliciosa y con mucha moralina. ¡Una preciosidad! Mi recomendación no tiene dudas: ve a verla.

Belén 2013

Belén 2011