viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz Año Nuevo

Feliz Año Nuevo

Se acaba el año, pero antes de que lo haga, me paso por aquí (en realidad me lo dejo preparado, porque a la hora en que se publique esta entrada estaré de viaje o recién llegada) me paso por aquí, decía, a cerrarlo en el blog y daros un último saludo en este 2010.

Espero que paséis una buena noche y, antes de que empiecen a sonar las campanadas y os lieis a tomar uvas, os mando desde aquí mi felicitación para el año nuevo y mis mejores deseos, amigos.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Crónicas de Clovis

Crónicas de Clovis    (Saki)

Macabro, ácido, ingenioso, satírico, elocuente, humorístico, inteligente... todos estos adjetivos pueden aplicarse a Saki y a su obra. Quienes hayan disfrutado de la lectura de Animales y más que animales recordarán sin duda a Clovis, uno de los héroes decadentes y escépticos -cuya lengua epigramática le haría digno de figurar en cualquier obra de Oscar Wilde- de los que se vale Saki para zarandear y mortificar a la sociedad eduardiana de su tiempo

En las Crónicas de Clovis el lector encontrará todos los elementos que caracterizan la obra de Saki, desde lo puramente macabro al humor más disparatado, sazonado con diálogos ingeniosos y personajes tan absurdos que sólo pueden ser británicos. Todos los cuentos de Saki son un ejemplo de brevedad y eficacia; un cuchillo lanzado al lector, ya sea para provocar su risa  o moverle al espanto. No es extraño que entre sus discípulos se encuentren Tom Sharpe y Roald Dahl. "Si empiezas un relato de Saki, lo terminarás. Cuando lo hayas terminado, querrás empezar otro; y cuando los hayas leído todos, jamás los olvidarás", decía Tom Sharpe. Y en palabras de Borges: "Con una suerte de pudor, Saki da un tono de trivialidad a relatos cuya íntima trama es amarga y cruel. Esa delicadeza, esa levedad, esa ausencia de énfasis puede recordar las deliciosas comedias de Wilde".

El texto anterior, transcrito directamente desde la contraportada del libro, explica muy bien qué son las Crónicas de Clovis. No mucho más podría añadir (o tal vez sí, aunque me abstengo, a fin de no robarle al lector de este blog un rato más de su tiempo), salvo que me han encantado esas crónicas clovianas por su refinado humor, absurdo a veces hasta rozar el disparate, y el irónico retrato de la sociedad inglesa que  el autor traza con mano magistral en cada uno de sus relatos. Ahora bien..., ¿quién fue ese tal Saki? Si el lector aún dispone de unos minutos, lo invito a leer lo que de este autor británico se dice en la Noticia sobre el autor que se encuentra al inicio del libro:

Como Kipling, Thackeray, y tantos otros escritores británicos, Saki -seudónimo de Hector Hugh Munro- nació en una de las colonias del Imperio, en Birmania, en 1870. Era hijo del inspector general de la policía británica en aquel país. Siendo aún niño, murió su madre, por lo que fue enviado a Inglaterra, a casa de dos viejas tías solteronas, Augusta y Carlota, para completar su educación. Fue un infancia desdichada, lejos de su padre, bajo la estricta vigilancia de dos estúpidas damas victorianas, empeñadas en una infatigable guerra doméstica, y que cobijaban un odio irracional contra los animales -odio que quizá sea el origen del amor que siempre profesó Saki por los animales, y la frecuente utilización de aborrecibles personajes autoritarios y llenosd e prejuicios que desfilan por su obra-. Completada su educación universitaria, Saki regresó a Birmania, donde se enroló en la policía militar, empleo que sólo pudo desempeñar durante un año deido a los constantes ataques de fiebre que padeció. De vuelta a Inglaterra, inició su carrera de escritor, realizando sketches políticos para la Estminster Gazette y como corresponsal para el Morning Post en los Balcanes, Rusia y París. Su primera recopilaciónd e historias, Reginald, vio la luz en 1904. Fue seguida por Reginald en Rusia (1910), Las Crónicas de Clovis (1911), El insoportable Bassington (1912), Animales y más que animales (1914), etc. En 1914 publicó When William Came, una fantasía bélica sobre Inglaterra bajo la ocupación alemana. Sus sketches patrióticos desde el frente fueron recopilados en The Square Egg, en 1924, ocho años después de su muerte, pues en 1914 se alistó voluntario para combatir al ejército alemán en Francia, donde murió en 1916, en el ataque a Beaumont Hamel. Según cuenta Graham Greene, instantes antes de su muerte se le oyó gritar desde el fondo de un cráter de obús: "Apagad ese maldito cigarrillo". Un segundo después una bala le atravesó el cráneo: al parecer, el anónimo y rudo soldado alemán no sabía comprender el fino humor británico. Borges sugiere que no es imposible que esta últimafrase se refiriera a la guerra. El seudónimo de Saki viene de la última stanza de Rubaiyyat de Omar Khanyyam, y significa "copero"

lunes, 27 de diciembre de 2010

¿Y cómo nos va a ir...?

¿Y cómo nos va a ir...?

Es una pregunta retórica, no os apuréis por encontrarle respuesta, y viene a cuenta de esto: las manos en las que el PSOE ha puesto el futuro de nuestras pensiones pertenecen a una señora que se expresa así.

No os perdáis los comentarios a la entrada.

¿No da vergüenza?

domingo, 26 de diciembre de 2010

Hasta la vuelta

Hasta la vuelta

Me voy unos días, amigos, a ver si me oreo un poco. Algo de campo, mucho brasero y muchísima lectura es lo que busco. Os veré a la vuelta y contestaré a vuestros comentarios, si es que tenéis a bien visitarme durante mi ausencia (para entretener la cual dejo un par de entradas programadas) y dejarme alguna palabra.

Hasta entonces, descansad y pasadlo bien.

viernes, 24 de diciembre de 2010

¡Feliz Noche!

¡Feliz Noche!

Gracias a una entrada de Elentir y que ayer Carlos también incluyó en el blog de la Editorial C&M, descubrí este vídeo que he decidido que sea mi felicitación navideña para este año. Es muy curioso y divertido. Espero que os guste.





Añadido posterior a la felicitación.

Gracias a la recomendación hecha por un amigo anónimo de este blog, se añade una segunda parte a la felicitación de Nochebuena.




Muy bonita canción. Gracias por dármela a conocer, amigo Anónimo (lástima que no pueda llamarte por tu nombre).  ;-) Feliz Nochebuena.

Feliz Noche a todos, amigos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Efemérides, 23 de diciembre

Efemérides, 23 de diciembre

Estoy empeñada, amigos, en cerrar el año con 200 entradas publicadas. ¿Por qué? Porque soy así de terca. No hay más. Así que se me ha ocurrido que una nueva publicación sobre efemérides me ayudará a conseguir el número bicentenario. De modo que, he aquí algunas fechas llamativas:

-1672, Giovanni Cassini descubre Rhea, satélite de Saturno.
-1790, nace Champollion, artífice del descifrado de la piedra de Rosetta.
-1808, José Bonaparte es repuesto en el trono de España por el ejército francés.
-1881, nace Juan Ramón Jiménez.
-1932, es promulgada en España la Ley del Impuesto sobre la Renta.
-1947, Bardeen Brattain y Shockley inventan el transistor en los laboratorios Bell.
-1968, el español es declarado idioma de trabajo en el Consejo de Seguridad de la ONU.
-1986, el avión experimental voyager da por primera vez una vuelta alrededor del mundo sin paradas.

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Información tomada de:

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Minar

Minar

La tercera acepción que da la RAE a este verbo es: consumir, destruir poco a poco. Pensando sobre ello, he llegado a la conclusión de que a los jefes les deben de dar un cursillo de técnicas de mina del espíritu humano, de manera que, con trabajo y tesón, como un topo con las entrañas de la tierra, lleguen a tener la moral de sus empleados totalmente destruida, los hayan convertido en unos guiñapos (4ª acepción) y puedan, así, hacer con ellos lo que mejor les plazca. 

Un ser humano con el alma destruida es el mejor esclavo que hay: no se pregunta, no se plantea, no duda, simplemente actúa, trabaja, se desloma, produce beneficios a cambio de un salario que le dé de comer y le mantenga con vida para continuar laborando en pro de la empresa que le mantiene y los incentivos y productividades que el jefe se gana con ello.

¡Qué asco de mundo es éste que se ve regido no por las grandes mentes, los corazones generosos y la piedad, sino por los mayores HP!

Os dejo. Me vuelvo a mis asesinatos. 

Qué entretenido es matar... sobre el papel, siempre sobre él... ¿A que no me pilláis? ;-)

lunes, 20 de diciembre de 2010

¡Tiembla, Belén!

¡Tiembla, Belén!

La aparición de aquellas dos plumillas por encima de las orejas me dejó perpleja. Recién levantada, juro que me creí aún inmersa en un sueño delirante que se complacía en mostrarme con aquella ridícula apariencia. Ladeé un tanto la cabeza, entorné los ojos y observé mi imagen reflejada en el espejo del baño. Una áspera mueca se dibujó en mi rostro a modo de sonrisa bufa; y es que, mientras contemplaba aquel irrisorio rostro que, reflejado en el espejo, a su vez me observaba a mí, sorprendí, corriendo por mi mente, el disparatado pensamiento de que, si me colocaba un capucha azul con máscara y dibujaba una  A sobre la frente, parecería el mismísimo Capitán América.

Obviamente, no fui a trabajar. Telefoneé a la oficina y dije que me encontraba mal. Perpleja aún y, por qué no confesarlo, con el ánimo intranquilo, salí de casa con la cabeza escondida bajo una ridícula pamela digna de ser exhibida en el mismísimo Ascot y conduje hasta el hospital. Allí, hube de esperar un buen rato  que dio  para sumergirme en conmovedor monólogo de donde brotó la lacerante pregunta de si la dichosa pamela no estaría atrayendo sobre mí miradas más intensas y abundantes que la seducción que fueran capaces de producir las plumillas incrustadas en mi cuero cabelludo.
-¡Fascinante!
-¿Doctor...? -susurré angustiada.
-Jamás había visto nada parecido.
-¿Pero qué hacen ahí esas dos plumas?
-Ni idea.
¡Qué gran penetración la que prolifera en la profesión médica! Miré desesperada al doctor que, al fin, borró la sonrisa estúpida con que observaba las plumillas y se recompuso.
-No se preocupe, lo averiguaremos. Ahora váyase a casa, descanse hoy y a partir de mañana haga vida normal.
-¿No me va a dar la baja?
-¿La baja? ¿Se encuentra mal?
-No, pero usted comprenderá que no puedo ir por el mundo con estas...
-Lo siento, no es razón suficiente. Pase por la recepción y pida cita para las pruebas.

Mi compañera no cesó un instante de mirarme. A la hora del desayuno, intenté escabullirme, pero ella anduvo más lista que yo y se sentó junto a mí en la cafetería.
-¿Dónde te has hecho con ellas? -preguntó mientras removía el azúcar en el café y miraba asombrada las plumillas.
-¿Eh? -acerté a balbucear sorprendida.
-¡Me encantan! Quiero unas iguales.
-Me las trajo mi hermana del Soho -contesté inspirada.
-¿En Londres?
-A ver...
-¿Hay que ir hasta allí para conseguirlas?
-Sí -contesté con firmeza, viendo en aquella perogrullada el deus ex machina que me salvaría del ridículo-. Sólo las tienen allí.
Ella torció los labios y arrugó la nariz con un resoplido que demostró su disgusto.
-¡Vaya! -exclamó. Y quedó pensativa.

A la mañana siguiente, se me cayeron los ojos de las cuencas al verla entrar en la oficina con dos plumillas sobre las orejas.
-¿Te gustan? -me preguntó sonriente.
-Sí -contesté aún asombrada-, pero... ¿cómo?
-Soy mañosa para los trabajos manuales. En el colegio siempre sacaba sobresaliente en Pretecnología.
-Ah.

Pocas semanas después, las calles, el metro y los autobuses rebosaban de mujeres con plumillas en la cabeza. Las había de todos los tamaños y motivos: largas, cortas, blancas, como las mías, de colores, estampadas, a rayas, a cuadros, con lunares y motivos geométicos variados... Paris Hilton no salía de casa sin sus plumillas, en las cuales había incrustado una considerable cantidad de piedras preciosas, y las de Belén Esteban eran tan grandes que más parecían las de un casco vikingo que un adorno plumífero, estilizado y femenino.

-No damos con la razón -dijo el doctor semanas y cientos de pruebas después-, pero, tranquila, tenemos la solución. Quirúrgica, naturalmente, pero no se preocupe: será una intervención rápida y fácil.
-¿Cómo dice, doctor?
-Se las extirparemos en un pispás y la recuperación será rápida.
-¡De ningún modo, doctor! -exclamé alterada.
-¿Cómo? -preguntó sorprendido.
Sonreí barruntando ya mi periplo por las cadenas de televisión. Al fin podría abandonar la horrible oficina.
-Ni se le ocurra tocarme las plumillas. ¡Ahora, no!


domingo, 19 de diciembre de 2010

Literatura entretenida II

Literatura entretenida II

Como dije esta mañana, se imponía en las horas vespertinas una seria reflexión sobre el asunto propuesto por Carlos a fin de poder elegir mis cinco libros preferidos. De modo que he pasado la tarde sobre un reclinatorio, velando armas y pidiendo inspiración al Señor. Ahora, después de que mis rodillas hayan purgado la penitencia impuesta por el pecado de indecisión, estoy aquí de vuelta para hablar de los cinco libros que más me han gustado.

1. El Quijote (Cervantes). Sí, sí..., ya sé que algunos pensarán, al leer este título, que lo incluyo porque necesariamente debe estar comprendido dentro de una lista oficial de libros, pero no, no es esa la razón. A mí, me marcó. Bien es verdad que esperé muchos años a leerlo (mi madre cuenta, por ejemplo, que su padrino se lo leyó cuando era una niña de 7 años y luego (¡al lorito!) lo leyó por sí misma a los 11). Yo no fui tan precoz. Como digo, tenía ya una edad (estaba, de hecho, en la universidad) cuando me decidí a hacerlo. Pero debo admitir que me lancé a su lectura porque era un libro oficial de esas listas oficiales de libros, de las que antes hablaba. Esto es, no podía pasar por la vida sin leerlo, pero no confiaba mucho en que me atrapara su lectura. Lo había estudiado en el cole, había oído hablar maravillas de él..., sin embargo anidaba en mí la duda de si no sería un libro de épocas pasadas, admirado sólo porque así lo establecieron viejos estudiosos de la literatura. Me equivoqué, obviamente. El libro me atrapó, me subyugó y me enseñó mucho. Es muy entretenido, está muy bien escrito, pero, sobre todo, en él descubrí el espíritu que anida en el pueblo español. Cervantes hace un magnífico retrato de las grandezas y vilezas del español (nacionalidad, no idioma) y, al leerlo, una entiende el porqué de tantas y tantas obscenidades y triunfos de nuestra historia.

2. Misericordia (Galdós). Descubrí a Galdós en el colegio con la obra Tristana. Lloré mucho al leerla (también es cierto que tenía quince años) y aquélla fue la novela que me enganchó para siempre al mundo galdosiano. He leído mucho de él, pero sin ningún género de dudas, de entre todas sus novelas, me quedo con ésta. Absolutamente deliciosa, magníficamente escrita, con unos personajes maravillosamente construidos (cuantos adverbios estoy incluyendo, pero son necesarios, lo siento) y, sobre todo, una novela en la que se aprende el verdadero significado de la palabra ingratitud. Si no la has leído, amigo, no conoces la verdadera dimensión que puede alcanzar el desagradecimiento.

3. Cuentos de la Alhambra (Washington Irving). Con más o menos la misma edad con la que mi madre leyó El Quijote, leí yo esta obra de Irving. Por cierto que fue ella quien la puso en mis manos. Y, a esa tierna edad, esta novela o recopilación de cuentos, como quiera que se defina, es también una lectura laboriosa, eh... De hecho, recuerdo que,  acostumbrada a lecturas juveniles, Cuentos de la Alhambra supuso un cierto reto. Sin embargo, me gustó tanto desde el primer momento (sí, desde el primero, mucho antes de que empiecen a narrarse los cuentos), que no desfallecí ni un instante durante la lectura y este título quedó grabado en mi cabeza para siempre como un libro muy especial. Voy a ser franca: no he vuelto a leerlo. Sí que lo compré para mi propia biblioteca (según consta en su página inicial, el viernes, 3 de septiembre de 1999), pero no lo he releído. ¿Por qué? Pues creo que porque tengo tan buenos recuerdos de él, que me da un poco de miedo hacer una relectura y encontrar que aquella impresión tan favorable que me llevé en edad tan tierna no se vea respaldada tras una nueva lectura. Sin embargo, es un libro que siempre tengo en mente y a cuyas páginas sé que, tarde o temprano, volveré.

4. El hombre del traje color castaño (Agatha Christie). ¿Cómo iba a faltar mi Agatha?, jajajaja ;-). Éste no es el título de Agatha Christie que más me ha gustado, pero sí es el que me presentó a la autora y me  introdujo en el maravilloso mundo del crimen, jajajaja. Recuerdo perfectamente cuándo y por qué lo leí: era yo adolescente y estaba viviendo una aburrida tarde de sábado invernal, gris, fría, lluviosa y triste. Me acerqué a la segunda de mis hermanas, que estaba leyendo en el salón, y le pedí que me recomendara un libro. Me dijo: "¿Por qué no lees a Agatha Christie?" Y le contesté: "Vale, ¿pero qué libro leo?". Ella se levantó y eligió éste. Me gustó muchísimo, pero muchísimo, muchísimo del verbo muchosear, y ya quedé enganchada para siempre a mi querida Agatha.

5. Hummmmm, querido Carlos, con las rodillas desolladas a causa de la mucha y muy larga penitencia que he debido padecer esta tarde, hube de levantarme, no obstante saber que el menester encargado no había finalizado, porque tan abultado periodo de tiempo postrada de hinojos volvió papilla mis rótulas. No he podido, a pesar del esfuerzo, elegir un quinto libro. Muchos vienen a mi mente: lecturas de capa y espada, novelas de Verne, Dickens, Dumas, Victor Hugo que me apasionaron en mi infancia y adolescencia, otras en épocas posteriores, ya más madurita, e incluso algunas leídas recientemente, pero soy incapaz de decidirme por una. ¿Oliver Twist? ¿Príncipe y mendigo? ¿Dos años de vacaciones? ¿La isla misteriosa? ¿Los miserables? ¿Y Corazón? Ay, Corazón..., cuánto lloré. ¿La reina del Nilo? ¿Los cuentos de Asimov? Y tantos otros... Imposible decidirse. Lo siento.

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Creo que, al realizar este meme, se puede proponer a otros blogs para que también los administradores de esas bitácoras confeccionen una lista. Yo no voy a hacerlo, aunque de los lectores que pasan por Finis Terrae sí que gustaría conocer sus cinco libros más queridos, sin embargo, no me atrevo a requerirles para esta tarea. Ojalá lo hagan motu proprio y así pueda curiosear en sus gustos. 

No obstante..., hay una excepción (si es que... donde hay confianza da asco). Como el señor Posodo es siempre tan amable conmigo y responde a mis propuestas cada vez que le hago una, con él sí me atrevo. Así que emplazo a Posodo para que..., cuando encuentre un momento, haga su Lista de los Cinco.  ;-)

PD: no me tires ningún trasto a la cabeza, Posodo..., ni ninguno de tus platos, ni tampoco ninguno de esos libros que no sabes dónde colocar ;-)

Literatura entretenida I

Literatura entretenida I

De vez en cuando, me encuentro por ahí algunos memes (desconozco por qué se les llama así) que me resultan entretenidos. Sucedió hace tiempo con uno propuesto por Bookworm, que tuvo su realización en estas páginas en la entrada Memes literarios.

Hoy, vuelvo al blog con otro meme liteario, en esta ocasión propuesto por Carlos en su Rincón Cultural de la Editorial C&M, en el que (además de premiarme, jejeje) me invita a hablar sobre los cinco libros que más me han gustado. No soy la única por estos lares a la que se le ha hecho la propuesta. Otro lector de Finis Terrae también ha sido invitado a contestarla y cuya respuesta podéis encontrar en la entrada Cinco libros del blog de Paco Gómez Escribano.

Yo aún estoy dándole vueltas al asunto, que se las trae... ¿Sólo cinco? Uffffff, eso es dificilísimo, Carlos, por ello estoy tardando en contestar. Sin embargo, esta tarde me he propuesto como tarea sentarme a reflexionar sobre lo que ya he reflexionado, de hecho, porque desde que me propusiste el meme, estoy venga a darle vueltas al asunto. Espero, pues, traer la segunda parte de la entrada con mis cinco libros antes de que acabe el día.

En cualquier caso, Carlos, gracias por el premio ;-) y por la propuesta. Son cosas que una no se suele plantear y, por ello, está bien que vengan a lanzarle el anzuelo desde fuera. Ello obliga a recordar lecturas, pensar sobre ellas y, al fin, lo más difiícil, tomar una decisión. 

Hasta luego, pues.

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Horas después, y concluida la reflexión, puede leerse la lista de mis cinco libros preferidos en Literatura entretenida II.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Hoy, dos opciones

Hoy, dos opciónes

1. ¡Hola!
Ya está. Se acabó la entrada. Gracias por tus comentarios :-)


2. Belenear es divertido

Hoy he pasado un día muy relajado. Ayer, cuando me fui a la cama, tenía en mente un buen montón de actividades previstas para este sábado, pero, ay, amigos, ya se sabe que el hombre propone y Dios dispone. Y hoy dispuso bien para mí, pues lo que me había reservado fue un relajante y agradable perezoseo. Lo cual no equivale a tirarse en el sofá y pasarse el día de charla con Bartola. No. 

Esta mañana salí a desayunar y después, bien abrigada y armada con unas cuantas bolsas del supermercado, me fui a caminar por el campo en busca de aire puro, sol invernal, silencio campestre y... elementos varios para el Belén. He vuelto cargada: ramitas, piedras, piñas, bayas, infrutiscencias varias y hasta un puñadito de ceniza*.  Todo lo cual, modificado primero  según las necesidades y colocado después con arte y esmero, hará de mi Belén del próximo año motivo de satisfacción personal (o al menos así lo espero..., claro, que una cosa -como muy bien se demostró hoy- son los planes y otra el resultado final).

Y eso es todo por el momento, amigos. Sé que os importa un rábano lo mucho o poco que haya beleneado, pero... pasaba por aquí  y tenía dos opciones (saludaros o contaros mi día) que os ofrezco al inicio de la entrada. Que cada cual elija la que más le plazca.

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*Aviso para los ecologistas: todos los elementos campestres recogidos durante el beleneo matinal, han sido tomados del suelo, donde sin duda la Madre Naturaleza tenía la intención de pudrirlos. Ni uno solo ha sido arrancado de su lugar a la fuerza, ultrajado ni ofendido en forma o manera alguna.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Buenas noticias

Buenas noticias

Las buenas noticias para un amigo son buenas noticias para mí, por eso traigo hoy hasta Finis Terrae una nueva sumamente grata que me ha procurado buenas dosis de alegría y que quiero compartir con mis lectores. 

Se trata de un libro recopilatorio de cuentos, relatos y microrrelatos, algunos de ellos de extraordinaria factura, que tiene algo muy especial:  esta antología de relatos cuenta con uno muy singular. ¿Por qué singular?, os preguntaréis. Sencillo, porque se trata de una historia escrita por un amigo cuyo buen hacer literario ha sido recompensado con la publicación de su texto, que se codea ya, para toda la eternidad, junto a textos pergeñados por escritores de la talla de Vázquez Rial, Savater, Sánchez Dragó y Leguina, también incluidos en esta recopilación. 

 Me permito, pues, la libertad de recomendaros este libro, Microantología del microrelato II, donde sin duda encontraréis un buen y gratísimo rato de lectura.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La mente geométrica

La mente geométrica

Probablemente es una pérdida de tiempo tratar de encontrar una representación geométrica a la mente, puesto que ésta es, según el Diccionario de la RAE, la potencia intelectual del alma, y ciertamente uno no puede sino plegarse a la evidencia, trivial, pero indiscutible, de que una facultad del alma no disfruta de corporeidad. Y, sin embargo, a pesar de la irrebatible aseveración que exponen estas líneas, tenemos en ellas al pensamiento, consciente de su propia inconsistencia corpórea, pensándose materia e imaginando un diseño para su forma. Y, así, puestos a imaginar, se presenta ante nosotros una amplia gama que la geometría despliega orgullosa de sí misma: pirámides, cubos, prismas, tetraedros, conos, icosaedros, cilindros... De entre todas ellas..., ¿cuál elegir?

Los griegos consideraban la esfera como la figura ideal, hasta el punto de creer que la divinidad debía de ser esferoidal, y el propio Platón, en su Timeo, afirma que la esfera es la figura más perfecta y más uniforme. Por ello, es bastante probable que no corromperá el juicio esclarecido de estos ilustres pensadores nuestra utópica figuración, merced a la cual estimamos que la mente, de tener cuerpo, sería esferoide. Y, sin embargo, puestos a visualizar lo invisible, prefiero imaginar la mía con una ordenada y previsible forma cúbica, lejos de esa abrumadora infinitud esférica. Y es que, tal y como le dijera el ponzoñoso escorpión a la incauta rana, es mi naturaleza: cuadriculada y metódica.

Por ello, tal vez, este universo en el que el caos, que hasta cuenta con una teoría, campa por sus respetos y tiende siempre a la entropía, no suele ser plato de mi gusto. Afortunadamente, y a pesar de las horas que una ha de sobrellevar en ese mundo inhóspito, existen también momentos en los que se es dueño de uno mismo y es precisamente entonces cuando cobra vida esa cuadrícula tan organizada en la que sustento mi existencia. Y, sin embargo, cuán enojosa se torna la pacífica existencia que, a base de afanosa brega y silencio, sobre todo silencio, ha logrado uno construir, cuando agentes externos vienen a irrumpir en ella con sus demandas e imposiciones. ¡Ay de esos momentos!, entonces, en los que cualquier mudanza del ensamblaje cósmico personal llega hasta el umbral de tu existencia... Se vuelve el mundo del revés y dejas de ser tuyo para ser, una vez más, un simple grano de polvo en la inmensidad cósmica de este universo áspero y fastidioso.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Autoestima

Autoestima

¡Crash!
El último espejo de la casa tampoco sobrevivió. Tan grande era el desengaño vital.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Dar el matarile

Dar el matarile

A propuesta del señor don Bate y al hilo de lo comentado en la entrada 100 historias secretas de la Segunda Guerra Mundial, se abre de nuevo este espacio para el De/Bate, en esta ocasión para hablar sobre si es lícito o no darle el matarile a gentuza como Himmler.

Pues eso..., a De/Batir.

sábado, 11 de diciembre de 2010

100 historias secretas de la Segunda Guerra Mundial

100 historias secretas de la Segunda Guerra Mundial   (Jesús Hernández)

¡Magnífico libro! De lo mejor que he leído últimamente. Un buen puñado de anécdotas, secretos e historias acaecidas por todo el planeta a lo largo de la Segunda Guerra Mundial es lo que le aguarda al lector de este libro. Un fabuloso anecdotario, pues, narrado  de forma tan interesante y amena que atrapa la atención y te deja siempre con ganas de más.

La Segunda Guerra Mundial -leemos en la contraportada- encierra todavía muchos secretos. Millones de documentos esperan todavía a ser desclasificados, pero poco a poco vamos conociendo historias impactantes y sorprendentes que se han mantenido ocultas durante décadas.

En esta obra, el lector podrá conocer los planes aliados para secuestrar a Hitler, asesinar científicos enemigos o atacar las ciudades alemanas con bombas bacteriológicas. También descubrirá los esfuerzos realizados para ocultar a la luz pública accidentes y tragedias que se saldaron con centenares de muertos, así como el turbio pasado de colaboración con el régimen nazi de marcas comerciales que hoy gozan de un gran prestigio.

Un velo de silencio cayó también sobre la vida personal de los grandes protagonistas de la contienda; la imagen virtuosa de Roosevelt, Eisenhower o Patton quedó salvaguardada durante años al encubrir sus relaciones extramatrimoniales. Pero en otros casos menos frívolos, como las muertes de Mussolini o Himmler, el misterio sobre las extrañas circunstancias en que se produjeron -y que siguen archivadas bajo el sello de "Alto Secreto"- continúan alimentando todo tipo de especulaciones...


viernes, 10 de diciembre de 2010

Dominoteca

Dominoteca

En el blog de la Editorial C&M, Carlos se afana por entretener a sus lectores con interesantes entradas de todo tipo y condición. Pero es que, además, el amigo Carlos tiene una mano especial para encontrar fotos, textos, noticias y vídeos curiosos. Lo último con lo que nos ha sorprendido es un vídeo que ha llevado hasta su casa bloguera y que es genial. Me he permitido (con su permiso, eso sí) copiárselo y traerlo también hasta esta casa, que es la vuestra, amigos.

Espero que lo disfrutéis.




jueves, 9 de diciembre de 2010

Luchadores

Luchadores

Hace un mes, traje hasta estas páginas un largo chiste, que  titulé Franquistas de ayer, progres de hoy, en el que, al amparo de una supuesta resurrección de Franco, se caricaturizaba a la ralea socialista que nos (des)gobierna, para desgracia nuestra.

Era un chiste, sí, pero basado en la realidad: todos los casos a los que se hacía  mención en la historieta son reales: Fernández de la Vega, Pérez Rubalcaba, Juan Luis Cebrián, etc., etc., etc.,  proceden de familias que, de una u otra forma, habitaron al abrigo del cálido brazo franquista, lo cual no entro a valorar, pues me importa un comino las ideologías de los antepasados de unos y otros. Lo que ya sí me importa, por hartazgo, (que se cansa una de tanto oírles en la boca la palabra demócrata, asignada a sí mismos, y el insulto fascita, escupido a los que no piensan como ellos) es que hagan gala de antifranquismo todos esos franquistas o hijos de franquistas que vivieron de la mamandurria franquista y besaron el franquista trasero de Franco. 

Fíjense bien en el guapo joven de la derecha...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hogar navideñeado

Hogar navideñeado

La foto es mala (obsérvese, entre otros aciertos, cómo he partido  por la mitad la estrella que corona el falso abeto). Sí, es mala, lo sé, ¿pero qué le voy a hacer si soy una fotógrafa nefasta? Sin embargo creo que aun así, se puede apreciar mi precioso (¡ay del que diga lo contrario!) árbol de navidad. Ésta es la tercera Navidad que mi arbolito le da color a ese rincón donde, habitualmente, hay un macetero vacío en espera de que tenga ánimos para cargar con una palmera gigante que aún tengo en casa de mi madre. Es un árbol atípico, porque si algo tenía claro es que no quería un árbol lleno de bolas. De hecho, hasta este año no había ni una sola bola,  y las cuatro que cuelgan ahora de él me las regalaron. Los adornos los fui comprando poco a poco, a lo largo de los años, antes de tener árbol y, por supuesto, antes de tener casa. Los hay de lata, de madera, de paja, de tela y de porcelana. Lo último que he adquirido, hace tan sólo unos días,  para vestir el árbol ha sido la funda cubrepié, muy navideña, aunque no habría sido mi primera elección (había otras mucho más bonitas, pero también muchísimo más caras) y el erizo que descansa feliz sobre ella, junto al motivo de la estrella.

Lo que no tenía, sin embargo, era el Misterio. No por dejadez, sino porque nunca encontraba uno que me gustara (bueno, en realidad, sí los encontraba, pero a precios exorbitantes). Tres años con árbol y sin Misterio*, me iba sabiendo mal. Porque está muy bien navideñear la casa con adornitos laicos (no he mostrado aquí el centro de mesa que me ha quedado bastante apañao ni  la guirnalda de la entrada), pero que faltara el Misterio en éste, que es un hogar cristiano, me ofendía el espíritu. De modo que, para ponerle remedio al asunto, ayer aproveché el día de asueto para acercarme al centro y echar un vistazo. Vi muchos, muchos Misterios, a cuál más bonito, pero también a cuál más caro. Finalmente me llegué hasta la Plaza Mayor y allí, finalmente, me compré... esto:


Las figuras no son muy bonitas, pero, con los años, ya tendré tiempo (y espero que trabajo para poder pagarlo) de ir comprando otras de ésas que a mí me gustan... y que, cuando aparecen a los ojos, asustan a la tarjeta de crédito, que huye despavorida.

De momento sólo he colocado el Misterio, pero tengo muchos otros complementos, entre ellos algunos que he ido haciendo yo misma, como palmeras, cestas, panes... (sí, sí..., soy asidua visitante de un Foro de Belenismo que es de lo más interesante que se puede encontrar en la Red, y que te enseña a hacer cosas de ésas). Algún día (si encuentro tiempo y espacio en casa para ello), me montaré un Belén como Dios manda. Hasta entonces, amigos, esto es todo lo que puedo mostraros.

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En honor a la verdad, sí que tenía un pequeño Misterio, churripero y horrible y que venía incrustado dentro de una calabaza (sí, sí, leéis bien, amigos, en una calabaza), que me regalaron en uno de los colegios donde trabajé y que, a pesar de su fealdad, colocaba siempre bajo el árbol (tan pequeño era). Ahora, ya no lo necesito. ¡Tengo uno de verdad! :-)))

domingo, 5 de diciembre de 2010

Democracia

Democracia

-¿Por qué eres demócrata, Alexias?
Si tuviera ahora que contestar por el joven que se sentaba a la mesa, quizá habría dicho: "A causa de mi padre, o de la rodiota. Porque te amo". Pero, por supuesto, repliqué que pensaba que la democracia era lo más justo.
-No te engañes a ti mismo, querido -díjome-. La democracia puede ser tan injusta como cualquier otra cosa. Piensa en Alcibíades, quien, dicho sea de paso, supongo que pronto vendrá a mandarnos.
Le miré con fijeza, pues aquella misma idea acababa de ocurrírseme.
-Ve acostumbrándote a ello -prosiguió él-. Puede parecer versátil, y quizá lo sea, pero es discutible la lealtad que a la Ciudad debe un hombre que por ella ha sido injustamente puesto fuera de la ley. Sea lo que fuere lo que hizo en su tiempo, no quebrantó las leyes más que tú o que yo... Dime, ¿es mejor que sean injustos todos los ciudadanos, o sólo unos pocos?
-Sólo unos pocos, desde luego, Lisias.
-¿Es mejor sufrir el mal o hacerlo?
-Sócrates dice que es peor hacerlo.
-Entonces una injusta democracia debe ser peor que una oligarquía injusta, ¿no?
Medité las palabras de Lisias.
-¿Qué es democracia, Lisias?
-Es lo que la palabra indica: el gobierno del pueblo. Es tan buena como bueno sea el pueblo, o tan mala.

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Diálogo tomado de la novela El último vino, de Mary Renault.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Exhumación

Exhumación

-¿Tenemos el permiso del juez?
-Sí.
-Pues proceda.

Y, así, palada tras palada, prozac a prozac, extrajeron de la tumba mi ánimo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Juntas de evaluación...

Juntas de evaluación... (15:30)

...(19:02) me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro (20:35), me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro (21:17), me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, (22:04), me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro (22:43)... (y siguiendo, oye)

lunes, 29 de noviembre de 2010

¡Ya lo tengo!

¡Ya lo tengo!

Amigos..., ya lo tengo. Aunque no corrí -por causas ajenas a mi voluntad, bien es verdad-, al fin lo tengo. El pasado viernes, aparte de librear, estuve, como ya dije, disqueando. Y fue entonces cuando conseguí mi Breakfast in America edición Deluxe, que contiene dos CDs, uno del disco original remasterizado y un segundo CD titulado Breakfast around the world que contiene grabaciones en directo, y al parecer inéditas, realizadas en el año 1979 en París, Londres y Miami.


Del primer disco no puedo decir mucho. No sé en qué consiste eso de remasterizarlo y a mí me suena igual que el antiguo. En cuanto al segundo..., es una maravilla. ¡Qué bien suenan estos tipos en directo! Estoy, pues, muy contentita con mi compra. Sin embargo... (sí, hay un sin embargo), mañana (creo) saldrá la edición super deluxe que es para empezar deshidratarse por el babeo. Según he leído en efe eme, contiene: 

CD 1:“Breakfast in America” remasterizado en 2010 por Greg Calbi (Sterling Sound)
1. Gone Hollywood
2. The Logical Song
3. Goodbye Stranger
4. Breakfast In America
5. Oh Darling
6. Take The Long Way Home
7. Lord Is It Mine
8. Just Another Nervous Wreck
9. Casual Conversations
10. Child Of Vision

CD 2:
“Breakfast Around The World - Live in Concert 1979”
1. The Logical Song (Miami)
2. Goodbye Stranger (París)
3. Breakfast In America (Londres)
4. Oh Darling (Miami)
5. Take The Long Way Home (Londres)
6. Another Man’s Woman (París)
7. Even In the Quietest Moments (París)
8. Rudy (Londres)
9. Downstream (París)
10. Give A Little Bit (París)
11. From Now On (Londres)
12. Child Of Vision (París)

DVD:
1. Documental “Les Enfants du Rock” de la televisión francesa (1983). Presentado por John Helliwell, cuenta la historia del grupo con imágenes inéditas y entrevistas con Rick Davies, Roger Hodgson, John Helliwell, Dougie Thomson y Bob Siebenberg.
2. Documental “Old Grey Whistle Test” de la televisión británica (1979). Contiene el “making of” del álbum “Breakfast in America”, con el legendario presentador musical Bob Harris visitando a la banda en Los Angeles durante las grabaciones del álbum.
3. Video-clips originales de las canciones “Breakfast in America”, “The Logical song” y “Goodbye stranger”, grabados en la televisión norteamericana (1979).

VINILO:
Edición especial de 180 gramos del LP de “Breakfast in America” remasterizado en 2010 por Greg Calbi (Sterling Sound).

EXTRAS:
1. Libro de 60 páginas con tapas duras que contiene un extenso reportaje de Phil Alexander, redactor jefe de la prestigiosa revista musical “Mojo”, con entrevistas a los miembros del grupo y fotografías inéditas.
2. Réplica de 28 páginas del programa original de la gira de 1979.
3. Póster “El desayuno está servido”, con unas medidas de 83x55 centímetros.
4. Sobre con un “fac-simil” de una entrada para el concierto de 1979 en el Empire Pool Wembley.
5. Laminado de la gira de “Breakfast in America”.
6. Parche con la imagen de Supertramp en 1979, ideal para coserlo a la ropa.

Vamos, que quiero que los Reyes Majos me lo traigan esta Navidad. Aunque..., supongo que será carísimo...  Tendría que haber sido buenísima este año y no sé si he sido tan, tan buena como para merecerlo :'(




sábado, 27 de noviembre de 2010

Libreando espero...

Libreando espero...

Ayer por la tarde quedé con una amiga que, por motivos que no vienen al caso, hubo de retrasar nuestra cita cuando yo ya estaba de camino. Hacía frío en Madrid..., bastante, bastante frío y, aunque di un paseíto abriendo bien los ojos esta vez -que va una siempre deprisa a todas partes y no se fija en aquello que cree ya tiene más que visto-, pues aunque di un paseíto, decía, que disfruté de lo lindo viendo qué bonita es esta ciudad,  estaba fresca..., muy fresca la tarde-noche y no era cuestión de andar callejeando como un perro sin amo en espera de que mi amiga llegara. Así que busqué un lugar donde refugiarme y darle un poco de calor a la nariz, que el resto del  cuerpo iba bien abrigado. Lo encontré, naturalmente..., no, no en una cafetería o similar, sino en La Casa del Libro. Cuando entré, porque me conozco bien, me dije: "S. Cid, S. Cid..., cuidadito con lo que haces... Si acaso, un librito o dos..., pero no más". Sí, me conozco bien, pero no me obedezco nada. Así que me obligué a salir de allí cuando ya los brazos no eran capaces de sostener más libros. Y es que para esto del esperar, librear será más sano que fumar, pero hay que ver lo que le cuesta a una en esfuerzo físico (mis bíceps son más bien debiluchos) y el palo que se le da a la tarjeta... Eso sí, la nariz recuperó su color sonrosado.

Sólo hay que cruzar la calle (en realidad, las dos calles: Alcalá y Goya) desde La Casa del Libro para plantarse en el Corte Inglés, cuya calefacción es tan buena como la de La Casa del Libro, de modo que allí me entretuve otro rato. No libreando, en esta ocasión, sino disqueando. Pero ésa es una historia que tendrá su propia entrada, de modo que nada hay que decir sobre ella por el momento. Y después, ¿qué? Pues callejear de nuevo. Esta vez Goya abajo. Entré en el VIP's, establecimiento que tampoco tiene nada que envidiar a los otros dos en lo que a calefacción se refiere, y estuve echando un vistacillo a los libros. Por suerte para mi cuenta corriente, ninguno de ellos me llamó a gritos. Y ya, en la calle de nuevo, mandé un mensaje a mi amiga, harta de dar vueltas e ir aprovechándome de la calefacción ajena: "Estoy en Ppe. Vergara esquina Goya, voy para allá y te espero en la puerta". Allá era San Manuel y San Benito, donde ella estaba asistiendo a un cursillo para el bautizo de una sobrina -y donde se casó mi hermana mayor, por cierto-. Y allí que me planté. Claro que, para cuando lo hice -y eso que la distancia no fue larga-, mi nariz comenzaba a sentirse congelada de nuevo e incluso las manos, a pesar de los guantes, pedían una nueva parada calórica. ¿Y dónde meterse? El Retiro, justo enfrente, mandaba un vientecillo helado que te quitaba el aliento. Pero, ¡ah!, las puertas de la iglesia estaban abiertas y había luz en su interior. ¿Misa a esas horas? -eran las nueve-. Me extrañó, pero lo importante es que ahí estaba un nuevo refugio calentito esperando a mi nariz. ¡Cuál sería mi sorprensa cuando, al entrar, me encontré la iglesia a rebosar y... una escolanía cantando a pleno pulmón! Y allí me quedé, calentita y disfrutando de la Escolanía del Real Monasterio del Escorial, que daba un concierto para celebrar el centenario de San Manuel y San Benito.

Lo que da de sí un retraso..., ¿eh?

martes, 23 de noviembre de 2010

Más botones

Más botones

Yo sigo con lo mío, que para eso he venido aquí: para hablar de mi libro y de los botones necesarios para escribirlo.

Amigos si, como decía ayer, imprescindibles son los botones para la amnesia, hoy vengo a contaros que más necesarios aun son los botones clarificadores. Se trata de unos botones sopladores que, cuando se activan, envían ligeras ráfagas de aire sobre la cabeza para alejar la irritante espesura que a veces se concentra sobre el cerebro, perjudicando así la ligereza con que las ideas deben salir de ahí arriba para desparrarmarse alegremente sobre el papel.

Con esto de la crisis, todavía no he ahorrado lo suficiente para comprarme los botones y que me los instalen tras las orejas, junto a los de la amnesia. Así que esta noche, después de pasar la tarde dándole vueltas al texto que viene torturándome últimamente, estoy deprimida :-(. Vaaaleeee, exagero un poco: no estoy deprimida, pero sí que voy a dejar el textito de las narices en barbecho durante un tiempo, a ver si dentro de unos días la frecura natural de este otoño madrileño me hace el efecto de los botones y veo las cosas con más nitidez.

Mientras tanto, cambiaré de aires (jeje) y de siglo, y voy a ver si entretengo esos días de impasse con algo diferente... He pensado en continuar esto. Pero antes de lanzarme a ello, una pregunta  para mis lectores: ¿qué nombre prefieren para el personaje: Miguelillo -que era el nombre con el que nació- o Frascuelo? Opiniones, please...

lunes, 22 de noviembre de 2010

Amnesia

 Amnesia

Hace unas semanas, Paco Gómez Escribano publicó en su blog un delicioso cuentecito titulado Amnesia que recomiendo al lector de Finis Terrae. El cuentecito en sí ya merecería una mención en esta, mi casa, pero es que además me voy a permitir la libertad de tomar su título para mi entrada de hoy porque, amigos, me encuentro en una situación que precisa sin remedio de una cierta cantidad de amnesia. No se trata de una amnesia total, de una amnesia que me lleve a olvidar hasta el nombre con que me llama este mundo. No, no... Se trata de una amnesia selectiva: necesito poder olvidar lo que escribo, amigos, para poder juzgar mis textos con una mente abierta que no prejuzgue porque ya conoce... 

Estoy últimamente muy activa en esto de la escritura (cumpliendo a rajatabla mi lema: nulla dies sine linea) y concentrada de lleno en mis asesinatos. De hecho, acabo de perpetrar el último de ellos, a falta sólo de algunas pinceladas estilísticas por aquí y por allá. Eso es fácil, lo del estilo, quiero decir. Lo que ya presenta serias dificultades es asegurarse de que cada elemento se encuentra en el lugar que debe y cuadra perfectamente con los demás. Es difícil, muy difícil, porque mi mente no es capaz de tener una perspectiva... limpia: sé quién es el asesino, cómo cometió el crimen y por qué. Así pues,  ¿cómo estar segura de que todo está atado y bien atado sobre el papel, sin fallos evidentes que mi cerebro llena de forma automática con el conocimiento que tiene de los hechos delictivos?

Si fuera posible sufrir esa amnesia. Si hubiera un botoncito detrás de las orejas que pudiera apretar cada vez que quisiera sentir la lectura de un texto como si fuera la primera... Ay, si así fuera..., ¡cuántos quebraderos de cabeza me ahorraría!

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Por cierto, Posodo: ni en inglés, ni en español. La historia tiene título nuevo ;-)

sábado, 20 de noviembre de 2010

Ethan Frome (Edith Wharton)

Ethan Frome (Edith Wharton)

Un joven ingeniero retenido por su trabajo en una pequeña localidad de Massachussets observa a un hombre lisiado y envejecido que recoge en la oficina de correos una revista y un sobre con medicamentos. Es invierno y el ambiente del pueblo es claustrofóbico. El aspeto educado del hombre, la edad que no corresponde a su físico, los misteriosos silencios y prevenciones que despierta su presencia en los demás, su vida casi aislada en una destartalada granja con dos mujeres, llevan a preguntarse al ingeniero por qué sigue viviendo en un sitio de donde, como dicen los lugareños, "casi todos los listos se marchan". Pero el hombre tiene un motivo para no haberse marchado, o para haberlo intentado y nunca conseguido: una historia en la que se mezclan la fatalidad del destino y todas las sutilezas del amor prohibido. Ethan Frome (1911) es una nouvelle cuyo escenario -los pueblos y bosques de Nueva Inglaterra- es toda una tradición de la más distinguida literatura norteamericana (de Hawthorne a Lovecraft) pero una excepción en una novelista esencialmente moderna y urbana como Edith Wharton. Sin embargo, desde su publicación, no dejaría de ser una de sus obras más caracerísticas, uno de los ejemplos más celebrados de su sensibilidad y de su estilo. Un auténtico clásico norteamericano y una auténtica lección de arte narrativo.

El resumen de la contraportada, que acabo de copiar, ya es bastante sugerente por sí mismo como para avivar la curiosidad del lector e incitarle a hacerse con este título, pero si me permite añadir mi opinión, diré: compre esta novela y léala. La disfrutará mucho.

Éste es uno de los títulos con los que me hice en la última Feria del Libro de Madrid. No conocía (o tal vez sí había oído hablar de ella y simplemente mi memoria la había olvidado -de hecho probablemente tuve que estudiarla en la carrera, aunque sucintamente, si no, no encuentro motivo para haberla borrado totalmente de mi cerebro-) a esta autora, pero cuando leí el texto arriba reproducido, no lo dudé: me encanta esta época, me encanta el lugar donde se desarrolla la historia y, sobre todo, lo que inclinó definitivamente la balanza hacia la compra del libro fue leer que se trata de una nouvelle cuyo escenario [...] es toda una tradición de la más distinguida literatura norteamericana (de Hawthorne a Lovecraft). El nombre de Hawthorne ya evoca suficientes buenos recuerdos en mi memoria como para excitar la necesidad de repetir, aunque sea merced a un nombre diferente, en este caso el de Edith Wharton, las buenas experiencias que tuve con La letra escarlata. De modo que ahí está la novela, en mi biblioteca, sin aguardar turno de lectura porque saltó por encima de otras muchas que esperan pacientes desde hace eones.

Preciosa historia de un hombre bueno cuyo final, además, aunque predecible, no aparece nítido, sin embargo, hasta justo, justo las últimas páginas, lo que le regala una enorme sorpresa al lector.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Ruleta rusa

Ruleta rusa

Desde el principio sospechó que aquello sería como jugar a la ruleta rusa, porque desde que se conocieron supo que era el tipo de hombre capaz de dejarla a una plantada en el altar. Aceptó el envite, sin embargo, y por eso ahora, después de que le llegara el turno a la bala en el tambor, volvía sola a casa de la iglesia.

martes, 16 de noviembre de 2010

Este tipo es tonto

Este tipo es tonto



Si alguien tenía claro que no votaría al PSOE en las próximas elecciones, que vaya pensando a quién va a votar, porque con éste...

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Nota para la maledicencia: murmuraciones lanzadas por las malas lenguas aseguran que ese memo papanatas de ahí arriba piensa ofrecer un puesto en su futuro gobierno a este felón, sinvergüenza e infame:

¿Qué más nos puede pasar, Señor?

domingo, 14 de noviembre de 2010

La novela (Francisco Nieva)

La novela   (Francisco Nieva)

Por su interés, en cuanto al contenido, y su deliciosa perfección, en cuanto a la forma, traigo hasta Finis Terrae un extracto del artículo de Francisco Nieva  titulado La novela y publicado el Jueves, 15 de julio de 2010, en La Razón.

Que tanta novela se publique -incluso de más- es señal inapelable de un altísimo porcentaje de "lectores noveleros" (...). Lo que sí es un dato certero es que el lector de novelas es joven. Digamos, relativamente, pues en los países desarrollados, la juventud se prolonga mucho. Una persona, sea hombre o mujer, en plena madurez (...), con menos horas para el ocio a su disposición, deja de leer novela para frecuentar otras distracciones que necesitan menos concentración imaginativa y reflexiva, pues la novela concita nuestra personal imaginación y nuestra capacidad reflexiva. Estimula a soñar sobre la vida, y a meditar sobre lo real y lo fantástico que ésta puede ofrecernos.

La novela, aunque sea pura invención, es siempre una mentira que dice la verdad sobre la condición del ser humano, sus formas de sentir, de soñar, de enfrentarse con la realidad y la tragedia. La novela es una universidad lúdica. Puede ser muchísimo lo que aprendamos, divirtiéndonos, y leyendo tan solo novelas, aunque sean de baja calidad.

La novela del siglo XIX y principios del XX ya no puede llegar a más en profundidad, en complejidad, en sutileza, en refinamiento, y en la que muy altos talentos explicitan su experiencia vital, desde la originalidad de sus formas. Dickens, Balzac, Melville, Manzoni, Dostoievsky, Tolstoi, Proust, Henry James... ¡Y Joyce! Y a cuántos más no me dejaré en el tintero. El que quiera enterarse de lo que es la gran novela, en su extrema decantación -como pilar de la cultura literaria-, no tiene más remedio que tirarse a esa piscina, para lectores de profesión (...).

Novelas hay para todos los gustos y no todas tienen que ser un paradigma de novela. La mala novela también es pedagógica sin pretenderlo. Y además, existen los géneros supuestamente menores, que cuentan con sus correspondientes maestros. El joven lector de todo lo que cae en sus manos también saca una ventaja sideral en concocimientos prácticos al que no lee nada en absoluto. Por esto se recomienda la lectura, porque no todo puede depender de la formación o de la instrucción pedagógica, que las gentes pongan algo de su parte, si saben leer: "Lea usted lo que sea, lo que le dé la gana. Lo que quiera que lea le demostrará algo sobre la vida que lleva entre sus semejantes". Pues bien, dicho esto, no vivimos una etapa de oro para la novela, porque el tiempo de ocio se ha repartido en otros sistemas bien atrayentes, en el deporte, en el cine, en la televisión y, sobre todo, en Internet.

¡Benditos tiempos legendarios, en donde, para distraernos, sólo existía la novela como medio de evasión, con todas las maravillas que la imagniación pueda concebir. La novela griega nació con la intención de ser evasión y recreo para altas damas en su gineceo y su tocador. (...), Es un misterio de la literatura novelesca que nazca pensando en la mujer y no deje de hacerlo, de un modo intermitente y aleatorio. El principal lector -y aun escritor- de "novela gótica" es mujer.

Pero también hay "novela machista", el género policíaco en un elevado porcentaje. La mujer es menos proclive a este género, aunque hay excepciones tan interesantes como Agatha Christie, leída con pasión por "el sexo fuerte". Y con el sexo fuerte se medía ella -con el propio Conan Doyle y compañía- en imaginación y plasmación de personajes fetiches y simbólicos, compitiendo con Sherlock Holmes en caracterización. Yo he leído con sumo placer a la Christie. Me encantaba su tono de "cotilla inglesa", fiel reflejo de la vida británica, de su clase y su tiempo.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¡No, no y mil veces no!

¡No, no y mil veces no!

Desde luego, hay que admitirlo: estos tiempos convulsos que nos han tocado en gracia son esforzados y laboriosos, y no cejan en su empeño de hacer de nuestra vida un trémulo revoltillo de días difícil de sobrellevar.  Pocas son las cosas que me dan un menguado respiro y escasas, también, aquéllas sobre las que me siento segura, pero alguna hay, para bien y descanso de mi alma fatigada. Una de ellas es la ortografía, de cuyas trampas, aunque sin aspirar a la perfección absoluta, bien es verdad que me defiendo con cierta autoridad, de manera que suelo salir airosa de las trabas y dificultades que esta ladina traidora tiende a nuestras plumas.

Pero ahora, ¡ay, amigos!, ahora me siento temblar las piernas porque no es pequeño el enemigo al que he de enfrentarme. Toda una Real Academia Española de la Lengua... contra un tan minúsculo ser como el mío.  "Cuántos tropezones di -sollozo- cuando la ch y la ll fueron arrojadas a las simas abisales de la nada". "Con lo bien que le ponía yo las tildes a los pronombres demostrativos", me digo, y tuvo que venir ese monstruo a desbaratar mis esfuerzos infantiles, de los que, como el Sancho de la Ínsula Barataria, no mengua el mérito de mi éxito decir: "si buenas tildes ponía, buenos azotes ortográficos me costaba". Pero no, no ha tenido el monstruo alimento suficiente con la sangre que me ha hecho derramar. Tal que un draculilla insaciable, quiere más. Ahora:

-la z se escribirá ceta y no zeta. ¿Alguien la reconoce así escrita? Yo, lo confieso, al leerla siento un vacío que me acogota. Se me queda coja la palabra y viene enseguida mi mente a defenderme del vacío y lo llena con lo que cree que falta: ceos. No, amiga mía, mente querida, no te esfuerces. Ahora ya es ceta. Vete acostumbrando.

-Fuera la tilde de la conjunción disyuntiva o cuando va entre cifras. Justo, justo lo que le había explicado la semana pasada a mis alumnos. -Borrad, chicos, ya no vale. / -¿Y ahora en el examen, qué? / -Poned lo que os dé la gana. Sea lo que sea, seguro que el monstruo lo admite.

-Muerte a las tildes diacríticas en el adverbio "sólo", momento a partir del cual probablemente comenzará a sentirse solo.

-Y, al lorito (sí, sí, mostruo asqueroso, al lorito, expresión coloquial que uso porque me sale de las narices), abominación horrible, aversión plena, odio mortal a sus inventores: ¡¡¡declarada la defunción de nuestra i griega!!!, que a partir de ahora será... ye. ¡Toma, Jeroma, pastillas de goma!

Y díganme, hórridos caballeros, ¿para cuándo el asesinato de la ñ?

¿Pero a qué juegan los señores académicos? ¡Se han vuelto locos estos romanos! Váyanse a freír espárragos los doctos merluzos: no me da la gana, académicos de pacotilla. Seguiré incluyendo la ch y la ll en mi recitado del abecedario, dibujando una tilde sobre el adverbio sólo y sobre la o entre cifras. Y, sobre todo, jamás, jamás, jamás pronunciará mi lengua esa ye hortera. Caiga sobre mí la maldición divina si alguna vez me retractara.

Hala, ya me he desahogado. Me voy.



lunes, 8 de noviembre de 2010

Cooperantita

Cooperantita

–¿Dónde vas, Cooperantita? –pregunté sorprendido al verla cometer el mismo error, meterse en el bosque lleno de peligros, a pesar del mal trago por el que había pasado y del que se había librado por los pelos.
–Déjame –contestó–. Tengo prisa.
–¿Pero no aprendiste la lección? Sabes que además del rescate que se pagó por ti y tu abuelita, Lupo, el primo del Lobo, hubo de ser sacado de la reserva donde estaba retenido. Ahora anda suelto por el bosque. Sin entras ahí…
–Déjame –insistió.
–No vayas al bosque, es peligroso. Sigue el consejo de tu mamá…
–Que me dejes –gritó ya seriamente irritada conmigo–. Es tarde y, si no me apresuro, cerrará la Delegación del Gobierno.
–¿Cómo? Pero Cooperantita, así no es el cuento. ¿Te has vuelto loca?
–Ja, ja, ja… –rio–. Loca estaría si no pidiera una indemnización por ser víctima de secuestro lobuno.

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viernes, 5 de noviembre de 2010

Dura lex

Dura lex

Le acerqué un pañuelo. Había acabado con todas sus existencias y estaba a punto de hacerlo también con las mías.
–No puedo creerlo –sollozó.
–Anímate…, ya pasará.
–¡Me ha dejado! –exclamó de nuevo entre llantos–. Me ha dejado por esa mujer… Y todo por culpa de mi padre. Si mi madre se hubiera casado con otro, esto jamás habría sucedido. Él me quería…, Ramón… me quería –balbuceó entre hipidos.
–Tu padre no tiene la culpa. Es la ley.
–No, no, él es el culpable. ¡Maldito, maldito seas, padre! Tu apellido me ha traído a esta situación. ¿Quién le mandó apellidarse Álvarez? –me interrogó retóricamente–. Ahora Ramón se ha buscado a una Zuloeta para que los hijos que tenga con ella lleven su Zamarra en lugar de mi Álvarez. Odioso abecedario… ¿Por qué la a tenía que aparecer antes que la z?
Dura lex, sed lex –sentencié.

jueves, 4 de noviembre de 2010

¡Cobarde!

¡Cobarde!

Ataqué sin piedad, adelantando los pies hacia su posición, y lo alcancé sin que sentimiento alguno de indulgencia asomara en mi ánimo. Escuché un gruñido de protesta en su garganta y advertí cómo procuraba apartarse para evitarme. Propósito inútil, pues el espacio era escaso  y, una vez tomadas las posiciones, resultaba difícil modificarlas en pos de una ubicación guarecida que lo amparara de mis acometidas.
–¡No huyas, cobarde! –le recriminé.

Lo oí rezongar entre dientes mientras con un movimiento de las piernas trataba de zafárseme de encima.
–¡Quita! –dijo al revolverse entre las sábanas–.  Tienes los pies fríos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Propaganda y maldad II

Propaganda y maldad II

El vídeo es largo, pero si no hay nada bueno que ver en la tele (lo cual no es nada difícil), merece la pena pasar una horita viendo este documental.

martes, 2 de noviembre de 2010

Propaganda y maldad

Propaganda y maldad

Hay que admitirlo, Joseph Goebbels fue un hombre inteligente, con una gran habilidad para la retórica y que supo sacarle el máximo partido a estos dones hasta transformarlos en una máquina de propaganda perfectamente engrasada que realizó un extraordinario trabajo en pro de la Alemania nazi. Pero, obviamente, el éxito de la empresa que acometió no se debió en exclusiva a su inteligencia y capacidad oratoria. Gran parte de ese triunfo vino motivado por el hecho de que, primero, se hizo con el control total de los medios de comunicación y, segundo, logró enaltecer los sentimientos de los alemanes y plantar en ellos la semilla del odio. 

Su fin fue el de un cobarde: se suicidó junto a su mujer, después de haber matado a sus seis hijos. Sin embargo,  ese su fin es una manera de hablar, claro, porque en realidad, Goebbels sigue entre nosotros, al menos a través de sus métodos. Sólo hay que echar un vistazo a España para ver quiénes son los que manejan los medios de comunicación y quiénes son (anda..., los mismos, oye, qué casualidad) los que se pasan el día exaltando el ánimo de los españoles y removiendos tumbas con las palas de una memoria parcial y sesgada. Pero dejemos ese asunto... que me enaltezco. Goebbels sigue vivo... y entre nosotros.

Hace pocos días, por ejemplo, saltó a algún medio de comunicación (que yo sepa, sólo se hicieron eco dos y ocultar noticias también es goebbelsiano) la nueva de que la policía de Marruecos había dado la falsa noticia de que la policía española había asesinado a un jovén marroquí. Ya tenemos, pues, los ánimos marroquíes exaltados a partir de un hecho falso. Hay ciertos asuntos turbios en este planeta que me suelen poner de muy mala uva. Uno de ellos, seguro que al lector asiduo de Finis Terrae no le pilla de sorpresa, es la cara dura con que los países musulmanes se aprovechan de la debilidad de occidente para hacer de su capa un sayo y tratarnos a patadas, a las cuales sólo respondemos con buenismo y más buenismo. Veremos hacia qué obscuro rincón nos lleva esta demencial costumbre de acariciar la mano que te abofetea.

Ya nos va tocando, pues (me refiero a Occidente), pero esta actitud no es nueva en el mundo musulmán. Llevan haciéndolo décadas con el único país democrático que tiene la desgracia de verse rodeado por todas estas teocracias brutales. Sí, claro, me refiero a Israel. El malvado Israel. Ese Estado terrorista que mata niños palestinos y bla, bla, bla. ¿Cuánto hay de verdad en todo ello? Si uno quiere responderse con franqueza, no lo tiene difícil: basta con abrir un poco los ojos y los oídos, y, sobre todo, leer, leer mucho y en muchas partes, de manera que la información no venga siempre del mismo lado. Otra forma de enterarse, claro, es tener espías y fuentes de información muy bien documentadas que te informen al respecto. Y como yo las tengo, puedo adornar hoy mi Finis Terrae con un par de enlaces jugosos que las mentes verdaderamente libres no dejarán pasar por alto. Todas esas otras que obedecen a la corrección política y el pensamiento único marcado desde la ideologización de los sectarios incompetentes que nos gobiernan, que pasen de largo. Total, siempre será ciego quien no quiera ver.



lunes, 1 de noviembre de 2010

Canaan negro y otros relatos de horror sobrenatural

Hace meses escribí un cuentecito de terror que, volando tontamente, había venido a posarse en mi cerebro, desde donde salió disparado hacia el papel. Poco después de verlo allí, negro sobre blanco, me dije que muy bien podía servir para traerlo al blog precisamente el día de Todos los Santos, como ya hiciera con otro el año pasado. Sin embargo..., ay, amigos, ¿dónde está? Se ha esfumado. Lo he buscado por todas partes, pacientemente he ido abriendo cada una de las carpetas del ordenador... y no lo he encontrado. Así pues, sin tiempo para pergeñar otro, tiro de reservas y os traigo una reseña literaria... de un conjunto de relatos de terror que leí hace poco:


Canaan negro y otros relatos de horror sobrenatural      (Robert E. Howard)

Otro de los libros adquiridos de esa joya que es la editorial Valdemar*, en esta ocasión durante la Feria del Libro de Madrid de este año, fue éste de Canaan negro y otros relatos de horror sobrenatural. Pertenece a la colección Gótica, definida por la propia editorial como clásicos imprescindibles que cimentaron el género gótico y la literatura de terror, y compuesta de 80 títulos (según el catálogo con que me obsequiaron durante la mencionada feria), de los cuales alguno más caerá.

El libro en cuestión, contiene 18 relatos de terror, relacionados todos ellos con hechos sobrenaturales de imposible explicación.  Algunos están mejor, otros son un poco más flojos, pero en general es una interesante colección de relatos que me ha inspirado, además, alguna historia… terrorífica que quizá visite algún día estas páginas ;-)

Una información más exhaustiva que la que yo pueda aportar aquí, la encontramos en la contraportada del libro, de la cual copio: A pesar de la brevedad de su carrera literaria, Robert E. Howard (1906-1936), que nunca abandonó la casa familiar en la localidad texana de Cross Plains, contribuyó de un modo decisivo al surgimiento y auge de la literatura pulp norteamericana en los años veinte y treinta del pasado siglo con la publicación en revistas populares, como Weird Tales, de centenares de relatos de terror, aventuras, fantásticos, históricos, etc., fruto de su poderosa imaginación. Impulsó junto con su amigo epistolar H. P. Lovercraft y el californiano Clark Ashton Smith, “los tres mosqueteros de Weir Tales”, el fenómeno fandom, que tanta influencia ha tenido en la cultura popular, y dio origen, anticipándose unos años a JRR Tolkien, al género de fantasía heroica (Espada y Brujería) con su héroes bárbaro Conan el Cimerio o el peregrino justiciero del siglo XVI Solomon Kane. Sobre la variedad de registros y temáticas de que era capaz la fértil imaginación de Howard, el aficionado encontrará en este volumen, Canaan negro y otros relatos de horror sobrenatural, una buena muestra. Los dieciocho relatos reunidos en esta antología han sido traducidos directamente de los textos originales, la mayoría publicados en vida de Howard, desechando las ilegítimas adulteraciones que sufrieron en ediciones posteriores. Entre ellos se puede destacar Los moradores bajo la tumba y Canaan negro, dos soberbias narraciones de horror sobrenatural; los cuentos de fantasmas La perdición de Dermod y Aguas inquietas; los relatos de civilización perdida Delenda Est, La Casa de Arabu y La marca del cabo, o dos piezas que podrían adscribirse al género de “weird menace, La Cosa con pezuñas y El fantasma del anillo.

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*Si deseas más información sobre esta editorial, aparece incluso en la Wikipedia: Valdemar en Wikipedia.

viernes, 29 de octubre de 2010

De tarugos y... "tarugos"

De tarugos y... tarugos

No, no, no…
–¿Eso dijo?
–Sí, fueron las últimas palabras razonables que pronunció. Después, se volvió loca.
–¿Pero por qué?
–Tras la promulgación de la ley, los niños quedaron sin juguetes ante la posibilidad de que nuestros infantes incurrieran en la nefanda diferenciación de los géneros.  Pero ella creyó encontrar la solución…
–¿Eso? –preguntó despectivamente mientras señalaba un burdo taco de madera.
–Sí, eso –corroboró el otro–,  pero no lo desprecies. En su momento fue el juguete estrella de la Navidad. De hecho, fue el único juguete. Todos los demás se prohibieron: balones, muñecas, arcos y cocinitas… Eso fue lo único que tenían nuestros niños para jugar. Una idea increíble, en el fondo: el juguete unisex. Y ella… se forró.
–¿Pero, entonces…, su locura?
–La acometió el día en que comprobó que las niñas acunaban el tarugo y los niños probaban a meter goles con él.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Proporción

Proporción

Como ayer os decía, hoy voy a proponer en estas páginas un juego:

12/9  =  8/6

¿Quién empieza...?

Pista 1: esa proporción es el resultado de la primera experiencia científica de la que la historia ha dado cuenta. Se podría decir que con las comprobaciones que llevan a este resultado comienza el método experimental (si bien la historia que lo narra tiene bastantes visos de ser apócrifa).
 
Pista 2:

Pista 3: Jámblico dio a esta proporción un nombre muy armónico.

Pista 4: si el que pesa 12 marca la partida, el de 9  da la cuarta; el de 8, la quinta; y el de 6, la octava.  De manera que 12/9 = 8/6.

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Tomo prestada la explicación del libro Pitágoras, el filósofo del número:

Pitágoras [...] fue el primero en encontrar una correlación entre los sonidos consonantes o armónicos y los números.

Sobre las circunstancias en que debió tener lugar el descubrimiento, han corrido leyendas e historias [...]. Se cuenta que pasó Pitágoras por azar delante de un taller donde unos herreros golpeaban el yunque. Se detuvo a escuchar el sonido candencioso de los martillos, observando que el tono melodioso de tres de ellos era alterado por la disonancia de un cuarto. Sorprendido por el fenómeno, pidió prestados los martillos para realizar una experiencia científica, la primera de la que la historia haya dado cuenta. Pesó cuidadosamente los martillos y los colgó de cuatro cuerdas de modo que al quedar tirantes tuviesen la misma longitud. Haciendo vibrar las cuerdas apreció que los sonidos que emitían se correspondían con los de los martillos al golpear en el yunque. Añadiendo un trozo de arcilla al martillo que producía la disonancia, puso la nota emitida por la cuerda correspondiente en armonía con las otras. Como conocía los pesos de los martillos (que eran proporcionales a 12, 9, 8 y 6) dedujo la ley aritmética que rige los intervalos musicales: el martillo cuyo peso era 12 producía el tono, el de peso 9 la cuarta, el de peso 8 la quinta y el de peso 6 la octava, estableciendo la proporción 12/9 = 8/6, que, según Jámblico, "se llama musical porque contiene las relaciones musicales de los sonidos armónicos". Como buen científico experimental, Pitágoras repitió la experiencia empleando, en vez de cuerdas de igual longitud y pesos distintos, pesos iguales para tensar cuerdas de distinta longitud, y observó que las que daban el tono, la cuarta, la quinta y la octava, tenían longitudes proporcionales a 12, 9, 8 y 6.

Belén 2013

Belén 2011