I love books
Presenta Bookworm un nuevo meme literario en su Bitácora de (mis) lecturas, titulado, como se ve ahí arriba, I love books, en el que he decidido participar. Consta de 15 preguntas... que voy a intentar contestar, aunque lo cierto es que cuando he leído algunas de ellas me he quedado en blanco.
1. El último libro que has leído. El último que he terminado es La cúpula, de Stephen King. Creo que era el primer título que leía de este autor (aunque podría ser que ya hubiera leído algo y sencillamente no lo recuerdo) y me ha gustado. Me decidí a leerlo porque pensé que no era de miedo y, efectivamente, miedo no da, aunque sí bastante sensación de angustia, sobre todo al final, que no lo hace apto para personas asmáticas o que sufran cualquier tipo de dolencia pulmonar.
2. Un libro que cambió mi forma de pensar. No creo que hasta el momento me haya topado nunca con un libro que, por sí solo, haya cambiado mi forma de pensar radicalmente. De hecho, no creo que haya nada en el mundo que me haya conducido a un cambio de ese tipo. Sí que ha habido libros que me han influido de una manera u otra, que me han hecho reflexionar, que quizá han cambiado alguna idea que había en mi mente con respecto a algún asunto determinado..., pero no podría dar títulos concretos. Lo siento.
3. El último libro que me hizo llorar. Hummmmmm, no recuerdo. Llorar, llorar, creo que no (aunque quizá con alguno de los últimos se me escapó alguna lagrimilla que ya se ha secado y no recuerdo), pero un libro de los que he leído últimamente que me ha emocionado, impresionado y provocado en mí algunas otras emociones, algunas bastante intensas, ha sido Marco el Romano, de Mika Waltari.
4. El último libro que me hizo reír. Es difícil que un libro me arranque carcajadas (no suelo leer mucho humor y el poco que he leído me ha resultado más bien insípido. Será, quizá, porque escribir humor del bueno, del que te hace reír, es muy difícil). Sin embargo, un título que he leído en los últimos tiempos y en el que he recibido unas cuantas dosis de buen humor, ha sido la novela de uno de los amigos de este blog, Miguel Baquero, que ya apareció por estas páginas de Finis Terrae: Vidas elevadas.
5. Un libro prestado que no me han devuelto. No presto libros, así que no tengo ese problema. Vaaaaleeee, seré franca: hay un grupo de personas a las que no me importa prestar libros: mi madre, mis hermanos y una amiga. El resto del mundo queda fuera de este grupo, y cuando alguien no perteneciente a él me pone en el brete de que le preste un libro, el asunto me desasosiega porque, ¡es verdad!: la gente te pide un libro, no suele leérselo y, para colmo, no te lo devuelve o tarda años en hacerlo, mientras tú tienes que contemplar, día a día, el hueco que dejó tu tesoro en tu biblioteca.
6. Un libro prestado que no he devuelto... todavía. No pido prestado ningún libro. Cuando veo que alguien tiene uno que me interesa, lo compro. De hecho, en ocasiones me ha ocurrido que he descubierto en la biblioteca de alguien un título que me ha llamado la atención y, al intentar anotarme los datos para comprármelo, el dueño del libro me ha dicho: No, no te lo compres. Llévate éste y léetelo. Cuando le he explicado que, gracias, pero no, prefiero comprármelo y él ha insistido en que me llevara su ejemplar, me he quedado sin saber cómo explicarle que si un libro me interesa, prefiero tenerlo en propiedad. Además de que, en cualquier caso, no me gusta pedir libros prestados. No obstante, algunas veces sí lo hago, pero sólo a un grupo muy reducido de personas... Sí, justo, habéis acertado: mi madre, mis hermanos y una amiga.
7. Un libro que volvería a leer. Muchos, hay muchos que volvería a leer, pero no suelo darme a la relectura porque tengo demasiada literatura pendiente y escaso tiempo. No obstante, si se me pone en el brete, diré que algún día volveré a leer El Quijote y que me gustaría repetir con La dama del Nilo. También hace tiempo que estoy obsesionada con una relectura, la de Los intereses creados, hasta el punto de que probablemente con éste sí tropiece.
8. Un libro para regalar a ciegas. Hummmmm, no entiendo bien esta pregunta o propuesta. He regalado muchos libros en mi vida. De hecho, es el regalo que más me gusta recibir y el que, a su vez, más he hecho. Sin embargo, últimamente me he vuelto un poco reacia a ello (a regalar libros, quiero decir), porque, aunque a mí me gusta recibir un libro como regalo, cualquiera que sea, voy percatándome de que al resto del personal mundial no le ocurre lo mismo, con lo cual me da reparo meter la pata y regalar un libro que, aunque quizá a mí me pareció maravilloso, a la persona que lo recibe puede parecerle un tostón infumable. Además, cada vez se lee menos, ¿no? Eso dicen, al menos. En cualquier caso, si se me pide un título concreto que regalaría, contesto que La muerte viene a cenar y otras historias. No está escrito todavía (no totalmente), pero ése sería el que envolvería mi paquete con lazo. O..., probablemente no. Ése sería el libro, en realidad, que regalaría a un grupo muy reducido de personas. Sí, sí..., no vais desencaminados en lo que estáis pensando...
9. Un libro que me sorprendió para bien. Uuuuufffffffffff, ¡y yo qué sé! Seguro que ha habido muchos, pero no guardo en la memoria ese tipo de recuerdos.
O, voy a expresarlo de otra manera: quizá lo guardo durante un tiempo y luego lo olvido.
O, una nueva forma de aproximarme a la oculta idea que guarda mi mente caótica: seguro que este tipo de información sí está por ahí, en algún parte de mi memoria, pero soy incapaz de encontrarla.
Así, a bote pronto..., no sé qué contestar... A ver, piensa, S. Cid, piensa... No sé. Si se me ocurre alguno más adelante, volveré a estas líneas para informaros de ello.
10. Un libro que robé. ¿Pero cómo pueden plantear esta pregunta siquiera? ¿De verdad hay gente que roba libros?
11. Un libro que encontré perdido. Creo que nunca he encontrado un libro perdido. Pero, como en la pregunta 9, tal vez sí lo he hecho y ya lo he olvidado.
12. El autor del que tengo más libros. Hummmmm, creo que en mi biblioteca hay una lucha denodada entre Galdós y Agatha Christie. De ésta tengo sus obras completas; de aquél, no; pero ya sólo con los Episodios Galdós presenta una fuerte vanguardia dispuesta al ataque con 46 títulos y luego, además, tengo bastante novela suya, así que supongo que gana Galdós.
13. Un libro valioso. ¿Valioso en qué sentido? ¿En sentido crematístico? En ese caso, no sé. Tengo algunos libros antiguos que quizá valgan algo más que el resto, pero no tengo una idea cierta acerca de este punto. Si es valioso en cuanto al contenido, algunos clásicos de los que abundan en mis estanterías son valiosos. Si es por el esfuerzo que requiere escribir uno, todos lo son. Incluso los peor escritos. En cualquier caso, un libro es un tesoro, ¿no? Así que...
14. Un libro que llevo tiempo queriendo leer. A ver, a ver..., en mi lista tengo, por ejemplo, Los hombres lloran solos, de Gironella, que aún no he podido encontrar; La saga Jeeves, de Wodehouse; Una temporada para silbar, de Ivan Doig y, el último añadido a la lista por obra y gracia de Plato por plato, Cremas y castigos, de Anne Martinetti. Lo dejo aquí porque, si siguiera, agotaría el espacio de la entrada para hoy.
15. El próximo libro que voy a leer. El narrador de cuentos, de Saki.
8. Un libro para regalar a ciegas. Hummmmm, no entiendo bien esta pregunta o propuesta. He regalado muchos libros en mi vida. De hecho, es el regalo que más me gusta recibir y el que, a su vez, más he hecho. Sin embargo, últimamente me he vuelto un poco reacia a ello (a regalar libros, quiero decir), porque, aunque a mí me gusta recibir un libro como regalo, cualquiera que sea, voy percatándome de que al resto del personal mundial no le ocurre lo mismo, con lo cual me da reparo meter la pata y regalar un libro que, aunque quizá a mí me pareció maravilloso, a la persona que lo recibe puede parecerle un tostón infumable. Además, cada vez se lee menos, ¿no? Eso dicen, al menos. En cualquier caso, si se me pide un título concreto que regalaría, contesto que La muerte viene a cenar y otras historias. No está escrito todavía (no totalmente), pero ése sería el que envolvería mi paquete con lazo. O..., probablemente no. Ése sería el libro, en realidad, que regalaría a un grupo muy reducido de personas. Sí, sí..., no vais desencaminados en lo que estáis pensando...
9. Un libro que me sorprendió para bien. Uuuuufffffffffff, ¡y yo qué sé! Seguro que ha habido muchos, pero no guardo en la memoria ese tipo de recuerdos.
O, voy a expresarlo de otra manera: quizá lo guardo durante un tiempo y luego lo olvido.
O, una nueva forma de aproximarme a la oculta idea que guarda mi mente caótica: seguro que este tipo de información sí está por ahí, en algún parte de mi memoria, pero soy incapaz de encontrarla.
Así, a bote pronto..., no sé qué contestar... A ver, piensa, S. Cid, piensa... No sé. Si se me ocurre alguno más adelante, volveré a estas líneas para informaros de ello.
10. Un libro que robé. ¿Pero cómo pueden plantear esta pregunta siquiera? ¿De verdad hay gente que roba libros?
11. Un libro que encontré perdido. Creo que nunca he encontrado un libro perdido. Pero, como en la pregunta 9, tal vez sí lo he hecho y ya lo he olvidado.
12. El autor del que tengo más libros. Hummmmm, creo que en mi biblioteca hay una lucha denodada entre Galdós y Agatha Christie. De ésta tengo sus obras completas; de aquél, no; pero ya sólo con los Episodios Galdós presenta una fuerte vanguardia dispuesta al ataque con 46 títulos y luego, además, tengo bastante novela suya, así que supongo que gana Galdós.
13. Un libro valioso. ¿Valioso en qué sentido? ¿En sentido crematístico? En ese caso, no sé. Tengo algunos libros antiguos que quizá valgan algo más que el resto, pero no tengo una idea cierta acerca de este punto. Si es valioso en cuanto al contenido, algunos clásicos de los que abundan en mis estanterías son valiosos. Si es por el esfuerzo que requiere escribir uno, todos lo son. Incluso los peor escritos. En cualquier caso, un libro es un tesoro, ¿no? Así que...
14. Un libro que llevo tiempo queriendo leer. A ver, a ver..., en mi lista tengo, por ejemplo, Los hombres lloran solos, de Gironella, que aún no he podido encontrar; La saga Jeeves, de Wodehouse; Una temporada para silbar, de Ivan Doig y, el último añadido a la lista por obra y gracia de Plato por plato, Cremas y castigos, de Anne Martinetti. Lo dejo aquí porque, si siguiera, agotaría el espacio de la entrada para hoy.
15. El próximo libro que voy a leer. El narrador de cuentos, de Saki.

