jueves, 26 de abril de 2012

España y los españoles de hoy

España y los españoles de hoy

Parece que anda rulando por ahí un correo que explica por qué España está como está. A mí me lo mandaron hace un par de días y hoy lo traigo hasta Finis... a ver qué os parece y si estáis de acuerdo con él:

¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos”. Aforismo castellano

Cuando analizas lo que ocurre en una empresa o una sociedad, debes buscar las causas que provocan su situación, porque sólo trabajando sobre las causas, puedes cambiar los efectos. Y no tengo ninguna duda de que una de las principales causas de la prosperidad que vivimos en los años pasados fue la actitud de la generación de nuestros padres, y una de las principales causas de la crisis, es haber perdido esa actitud.


Recuerdo que hace años, un empresario brillante que viajó a China para hacer negocios, me comentaba: “China va a ser imparable. Cuando llegas allí el ambiente te recuerda la España de los años 70. Todo el mundo quiere trabajar mucho, ahorrar, comprarse su casa, su coche, que sus hijos vayan a la universidad… Cuando una generación está así centrada, no hay quien la pare” Este pensamiento me hizo reflexionar entonces y me ha vuelto a la memoria al contemplar a las tres generaciones que convivimos.

Mis padres tienen en torno a 70 años, y siempre han sido un ejemplo de trabajo, honradez, austeridad, previsión y generosidad. Pertenecen a una generación que, como dice mi padre, les tocó el peor cambio: de jóvenes trabajaron para sus padres y de casados para sus hijos.

Son gente que veían el trabajo como una oportunidad de progresar, como algo que les abría a un futuro mejor, y se entregaron a ello en condiciones muy difíciles. Son una generación que compraba las cosas cuando podía y del nivel que se podía permitir, que no pedía prestado más que por estricta necesidad, que pagaban sus facturas con celo, y ahorraban un poco “por si pasaba algo”, que gastaban en ropa y lujos lo que la prudencia les dictaba y se bañaban en ríos cercanos, disfrutando de tortillas de patata y embutidos, en domingos veraniegos de familia y amigos.

Y tan sensatos, prudentes y trabajadores fueron, que constituyeron casi todas las empresas que hoy conocemos, y que dan trabajo a la mayoría de los españoles.

Sabían que el esfuerzo tenía recompensa y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia. Se podía ser pobre, pero nunca dejar
de ser honrado.

La democracia significaba libertad y posibilidades y seguir viviendo en armonía y respeto.

Y cometieron los dos peores errores imputables a esa generación:

1)  “Que mis hijos no trabajen tanto como trabajé yo”. Nos cargamos la cultura del esfuerzo y del mérito de un plumazo, convirtiendo el trabajo en algo a evitar.

2)  “Como tenemos unos ahorrillos, hijo, tu gasta, que para eso están tus padres”. Con lo que mi generación empezó a pensar que el dinero nacía en las cuentas corrientes de sus padres, que daban la impresión de ser inagotables y que los bancos eran unas fuentes inagotables de hipotecas, rehipotecas y contrarehipotecas.

Y entonces, eclosionó nuestra generación (yo soy del 67). La generación de los nuevos ricos, la generación de “los pelotazos”, del gasto continuo, de la especulación, de la ingeniería financiera, de la exhibición del derroche, la de lo quiero todo y lo quiero ya, la de “papá dame”.

Y todos nos volvimos ricos (en apariencia), todos nos convertimos en gastro-horteras. ¿Conocéis a alguien que se atreva a comer un bocata de chorizo? Le corren a gorrazos por paleto. Ahora hay que comer hamburguesas deconstruidas al aroma de los almendros al atardecer. ¿Y qué decir del vino? Pasamos del Don Simón con Casera, al Vega Sicilia sin fase de descompresión. El vino ya no está “bueno”, ahora tiene matices a fruta del bosque, con un retrogusto alcohólico, que adolece de un cierto punto astringente, con demasiada presencia de roble.
Esto, por supuesto, a golpe de docenas de euro, que para ser un “enterao” hay que pasar por taquilla. ¡Y es que pocas cosas cuestan tanto, como ocultar la ignorancia!

Somos la generación de “endeudarse para demostrar que eres rico”.
Increíble pero cierto.

-  ¿Sólo debes 500.000 €? Es que eres cutre. Mira, nosotros debemos ya 2.000.000 y nos están estudiando una operación por otros 2 más.

-  Vosotros sí que sabéis sacar provecho al sistema… Ojalá yo algún día pueda deber esas cantidades. ¡Cuánto envidio tus préstamos!

En Alemania no daban abasto a fabricar Mercedes, Audis, BMW para los españoles.

Irrumpió Europa en nuestras vidas y llegó en forma de mega infraestructuras que producían mega comisiones para todos los involucrados. ¡Viva el cazo! ¡Viva el yerno del Rey! ¡Que se besen los padrinos! Además llovían las subvenciones, nos daban una fortuna por plantar viñas y luego a los dos años otra fortuna por arrancarlas. Que llegaba un momento que no sabías si tenías que plantar o arrancar. A propósito, ¿Qué toca este año?

Si algún “tarao” dice que hay que parar esto, se le lapida y  “que no pare la fiesta”. Por supuesto que todos estamos de acuerdo que esto es imposible que se sostenga, pero hay que empezar a recortar por el vecino, que lo mío son todo derechos esculpidos en piedra en la sacrosanta constitución.

De la siguiente generación mejor no hablar (lo dejaré para otro post).
Esa es la generación que dice el aforismo que será pobre, por ser nieta de ricos.

Si somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad sostenible, nos hundiremos, eso sí, cargados de reivindicaciones.

En mi casa siempre he tenido un ejemplo vivo de cordura, honradez y esfuerzo. Y no han sido menos felices que nosotros. Los psiquiatras, de hecho, dicen que al revés, que han sido bastante más. Debe ser que la sencilla tortilla, el melón fresquito, comprar el sofá cuando se podía, poner las cortinas cosidas por nuestra madre, con ayuda de la abuela, trabajar y echarle huevos para emprender (aunque no lo llamaban así) no debía ser mala receta.

Desde aquí quiero dar las gracias a mis padres y a toda esa generación que nos regalaron un país cojonudo, que nos hemos encargado de arruinar (entre todos, que todos hemos aplaudido la locura), y que sólo con que nos descuidemos un poquito más, le vamos a dejar a nuestros hijos un protectorado chino, donde serán unos esclavos endeudados y tendrán unas historias legendarias sobre la prosperidad
que crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar los nietos.

Estamos a tiempo de cambiarlo, pero cada vez tenemos menos. Podemos encontrar maestros en casa.

11 comentarios:

posodo dijo...

Sí, correos como éste (o sobre los diputados, o la gasolina, o...) pululan en demasía... porque luego no se ve una actitud general en consonancia con la abundancia de los correos.
Un saludo.

URUMO dijo...

Posodo: Quizá no se perciba una actitud general pero yo conozco unas cuantas actitudes particulares que honran a abuelos y padres y me hacen sentir muy orgulloso de los "españoles de hoy".
Hay que elegir hacia dónde se mira. Yo hasta doy gracias a Dios por estar viviendo lo que vivo, con personas como las que me rodean, mi "España de hoy", a golpe de voluntad y actitud.
No suelo, ya sabes S. Cid, pero esta vez tenía...
Porque tu entrada es magnífica y quizá porque también soy Vino de Mesa. Del 67.

caraguevo dijo...

S. Cid: Me has hundido en la miseria. Estaba preparando varias anotaciones sobre un curso que hice sobre vinos y me vienes con Don Simón.
En todo lo demás estoy de acuerdo.
Un saludo

S. Cid dijo...

Perdón, amigos, por haber tardado tanto en contestar.

Posodo: Tienes razón en cuanto a la actitud general. Es una pena, porque las palabras de este chico (o chica, que no sé nada del autor) tienen su punto de razón.

Urumo: Yo me veo reflejada en muchos aspectos de los que describe el autor del texto. Y creo que, pese a la "actitud general" de la que habla Posodo, todavía hay muchos españoles que piensan así.

Caraguevo: El vino Don Simón (o similar) lo utilizo para cocinar y va bien. Al menos el blanco.

Saludos, amigos.

Anónimo dijo...

España y los españoles son históricamente una raza inferior y bruta. Donde sea que van, éstos tipejos africanos causan desgracias y malasuerte, y si no me creen lean los diarios sobre lo que hace esa vulgar y mediocre nación en el mundo, sobre todo en Latinoamérica. Por el momento se han aficionado a traficar drogas hasta en los calzones y ojetes de las zorras íberas e íberos y de ahí su mala fama.
Españoles hispamoros ("panchitos de Europa"): charlatanes, orgullosos e intelectualmente flojos, su fama de mediocres y racistas ya cubrió el mundo y espero los hunda en el excremento de su pereza y soberbia.
ESPAÑA ES AFRICANA, NO ES EUROPEA.
EUROPA EMPIEZA DESDE LOS PIRINEOS.
Viva Francia, Viva Italia, Viva Europa!

KUTO dijo...

SI TIENES RAZON, ESPAÑA ES GENETICAMENTE AFRICANA Y CASI NUNCA FUE AL PASO DE OTROS PAISES EUROPEOS, HASTA SUIZA ES MUCHISIMO MEJOR.
HE LEIDO QUE LOS ESPAÑOLES HACEN TODO LO POSIBLE POR NEGAR SUS RAICES ARABES Y GITANAS Y SE CREEN ARIOS VIKINGOS, PERO QUE YO SEPA LOS VIKINGOS RUBIOS DE OJOS AZULES NO PROVENIAN DEL NORTE DE AFRICA (DE DONDE SI PROVIENEN LOS ESPAÑOLES) SINO DEL NORTE DE EUROPA, CREO DE ESCANDINAVIA?.
SALUDOS

Carlos dijo...

España está como está por bruta, soberbia e intelectualmente floja. Si eso no lo entienden los mismos españoles (raza inferior hispamora de Europa), entonces ¿quién les hará entender?.
Mi punto de vista coincide con anónimo quien afirma que España es más africana que europea, por eso está como está.

Galo dijo...

ESPAÑA ES AFRICANA.
ESPAÑA ES POCO EUROPEA.
Es por eso que está como está, con la salvedad de las Vascongadas y Catalunya.

S. Cid dijo...

Señores (los llamo así porque doy por hecho que no son españoles -modo ironía on, que diría un amigo de este blog-), ¿se han puesto todos de acuerdo para venir a visitar esta humilde casa y poner a parir a España al mismo tiempo, o es siempre el mismo señor el que habla, adoptando distintas identidades?

Les despide una celtíbera (de piel clara, rubia y ojos azules) que les invita a no volver a aparecer por aquí: en esta casa a España se la llora, no se la insulta.

Anónimo dijo...

Tienes calzón S. Cid, tienes calzón.

posodo dijo...

Anónimo (el de anteayer):
En efecto, calzón (o falda, a su gusto), y razón.
Mucha.
Un saludo.

Belén 2013

Belén 2011