domingo, 14 de octubre de 2012

Uno para todos...

Uno para todos...

Brindis en honor de Panterita



Gracias, amigos valencianos :-)

Cuando me reponga de la paliza que me habéis dado, seguiré.

jueves, 11 de octubre de 2012

Voy a mil, Ole Ole

Voy a mil, Ole Ole




Y qué ganitas de de sentarme en el tren y relajarme un rato.

martes, 9 de octubre de 2012

¡Oooooooohhhhh, qué bonito!

¡Oooooooohhhhh, qué bonito!

Castle, 5ª temporada, capítulo 3, minuto 30. 

:-)))))))

Primero te dejan la cara tonta y luego te arrancan la carcajada con la mano sudorosa. Muy casteliano.

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¿Pero de verdad hay tipos con  esos recursos imaginativos? Pues, a ver, que se pongan a la cola, que voy a empezar el proceso de selección.

lunes, 8 de octubre de 2012

Dolores Claiborne, Stephen King

Dolores Claiborne, Stephen King

¡Alucinante! Libro alucinante. Me ha encantado de principio a fin. El mejor de los tres que me dejó Alawen, sin duda.

¿Qué has preguntado, Andy Bissette? ¿Que si entiendo mis derechos tal como me los has contado? 

¡Joder! ¿Por qué algunos hombres son tan burros?

No, no te preocupes. Deja de darle a la boca y escúchame un rato. Me da la sensación de que te vas a pasar la mayor parte de la noche escuchándome, así que será mejor que te vayas acostumbrando. ¡Claro que entiendo eso que me has leído! ¿Tengo pinta de haber perdido el cerebro desde que te vi en el mercado? Eso fue el lunes por la tarde, por si has perdido la pista. Te dije que tu mujer te daría la bronca por haber comprando el pan el día anterior y supongo que tenía razón, ¿no?

Y así el resto de 307 páginas. Una historia oral de principio a fin. Una historia en la que sólo hay una voz, que, sin embargo, está tan bien construida, que te hace consciente todo el tiempo de que esa voz no está hablando sola, sino contestando a un interrogatorio policial. 

Absolutamente genial la manera de plantear la narración de la doble historia de Dolores, con su familia por una parte y con Vera, por otra; e increíblemente fantástico el modo de conseguir que el lector crea que las está escuchando y no leyendo.

Sin haber salido de la sala de interrogatorios, el lector ha recorrido la isla, ha sido testigo de los desmanes de Joe, del despotismo y posterior demencia de Vera y ha sentido en carne propia el sufrimiento de Dolores, y todo ello sin melindres ni ñoñerías. Un lenguaje oral que imprime fuerza y retrata la realidad con toda su crudeza exquisitamente utilizados para narrar unas tramas imbricadas de forma tan inteligente que, cuando parece que todo está dicho y hecho, fin de la historia, libro acabado, a por otro..., pues no, cuando parece que ya está, no está. Aún queda lo mejor: desatar el nudo y comprobar lo bien hecha que estaba la lazada.

Buenísimo.


sábado, 6 de octubre de 2012

Las cosas importantes de la vida

Las cosas importantes de la vida

Nadie ha podido pestañear desde hace cinco semanas, pero esta última  ha puesto la guinda al pastel de estrés que el estómago digiere como mejor puede cada día. 

Los correos sin abrir se van amontonando, algunos de ellos, según anuncia el Asunto, importantes, pero importantes de verdad. ¿Cuántos están marcados ya con la estrellita de urgentes? ¿Y cuántos han sido atendidos y contestados? Un rápido vistazo basta para ver una columna de estrellitas, inabarcable a simple vista, que se extiende más allá de lo que la pantalla da de sí.

En mi mesa, a la izquierda, la agenda tiembla feroz. Las tapas vibran y oyes cómo rugen las páginas en su interior.  Con espanto, la miras de reojo, no sea que se percate de que la observas y acabe por explotar creyendo que así tendrá por fin tu atención. ¡No seas tonta! Sé muy bien lo que guardas -bisbisean los labios mientras la vista continúa fija en el ordenador, como si simulando ignorarla pudieras apaciguar sus bramidos-. Pese a lo cargada que vas, tengo presente todas las tareas que esperan turno.
-¡Se mueve! -una pitufilla de 1º que entra en el intercambio se ha dado cuenta y la mira con recelo.
-Shhhhhh, calla -susurro-. Ni la mires siquiera. Corre a tu sitio y siéntate.

Por la tarde, durante la reunión, el ordenador griiiiitaaaaaa tu nombre y te llama sin dar descanso a la insistencia. Dentro del servidor está todo lo que necesitas para darle un empujón más  a esa montaña inabarcable que tienes que ir allanando a ritmo de hormiga. Lo miras varias veces con gesto compungido y la frente fruncida por la impotencia. Quieres ir allí, quieres abrir tu perfil y ponerte a trabajar, pero te agarras al asiento, hasta que los dedos se te ponen blancos, y cruzas fuerte las piernas, enganchando los tobillos entre sí a modo de nudo marinero. Aguantas, aguantas, aguantas... Hasta que ya no puedes más: ¡Ya basta de memeces! Y decides tirar por la calle de en medio. ¡Que me llamen la atención si quieren. Tengo que acabar con esto! Vuelvo la espalda a la reunión, abro mi perfil, busco en mis carpetas y me pongo a teclear fieramente: dosieres, programaciones, pruebas iniciales, asignaturas pendientes, listas...

¡Es mi día de suerte! Ahí está medio Equipo Directivo y nadie me ha dicho ni media. Cierro mi perfil y me vuelvo hacia la reunión, pero, ¡Eh!, ¿qué es eso? Una imagen ha pasado fugaz ante mis ojos. Giro la cabeza hacia la derecha y entonces veo mi rostro reflejado en el cristal de la ventana, ahora que las luces están encendidas y fuera comienza a oscurecer. ¡Oh, Dios!, ni tres toneladas de crema hidratante lograrían relajar esa tensión. Y me quedo ahí, mirando esa cara abrumada. 

Vale, respira... Cierro los ojos un instante nada más, un segundo para mí. Sólo necesito eso y me recompondré. Pero el esfuerzo es baldío, tengo los sentidos aturdidos y no logro desconectar. De fondo se oye la voz de alguien hablando: ...y no olvidemos nunca priorizar. Recordad que las cosas tienen un orden de preferencia y, aunque todos vamos cargados de trabajo, es importante que estas estrategias estén funcionando a lo largo de la semana en 3º y 4º...

Rendida, vuelvo de nuevo la cara hacia la ventana. El rostro me mira y yo lo miro a él. Y..., ¡oh! Levanto las cejas sorprendida..., ¿me ha guiñado un ojo? Me llevo las manos a la cara y noto los míos abiertos y bien abiertos. Ningún tic me aqueja, en serio, pero juraría que me hizo un guiño. Vuelvo a mirarme  y veo cómo mi reflejo me hace un gesto que dirige mi interés hacia ahí fuera. Después, cuando le devuelvo mi atención, ahí está de nuevo el guiño. Y, entonces, sonrío con ganas,  me decido y, ¡ploc!, apago el mundo y destapo el tarro de las esencias...
...

...

...

Alguien me da un codazo. La voz vuelve a ser audible: ¿Se me ha entendido? Lo primero es atender las cosas importantes. Un murmullo de aprobación ronronea. ¿Allí al fondo también? Nuevo ronroneo y, esta vez, una ligera patadita por lo bajo hace que mi pie se balancee suavemente. 

Pese a estar en modo stand-by, asiento mecánicamente.

El rosado color del atardecer se va difuminando ahí fuera, igual que el rostro del cristal, ahora ya relajado y sonriente, como yo, mientras ambos escuchamos cómo el sonido de las últimas notas se va apagando. Un nuevo guiño, ya desvaído entre volutas de puro bienestar, me llega desde el cristal y, antes de que la música se extinga por completo, vuelvo a darle al play en mi cerebro. 



¡Jeje!, noto que el hoyuelo se me ha marcado en la mejilla, así que debo de estar sonriendo. La voz sigue hablando allá, en alguna parte, y yo, mientras comienzo a tararear mentalmente, pienso que, en efecto, nadie podrá decir de mí que no atiendo a las cosas importantes... de la  vida.

jueves, 4 de octubre de 2012

¿Por qué escribes?

¿Por qué escribes?

Me manda Daniel Hernández Chambers un artículo que ha publicado en el Diario Tiramilla

Le he encontrado un encanto tan especial, que lo traigo a Finis Terrae por si alguien desea disfrutarlo también.

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Creo que a mí nadie me ha hecho nunca esa pregunta, excepto yo misma a mí misma, y la respuesta es bien simple. Por si algún amigo de Finis siente curiosidad, se la dejo con una canción:

Belén 2013

Belén 2011