sábado, 26 de enero de 2013

Una tienda en París, Màxim Huerta

Una tienda en París,  Màxim Huerta

¿Alguna vez has pensado empezar de cero en otra ciudad? Fue entonces cuando todo cambió. Justo al acercarme a aquel viejo cartel de madera escrito en francés que vendían en un anticuario improvisado de Madrid. Aux tissus des Vosges, Alice HUMBERT, nouveautés. Entré sin decir nada. Tenía la mirada perdida del que logra lo que quiere. En pocos segundos presentí un vuelco y una irreprimible necesidad de cambiar de vida. Traducido quería decir: tejidos de los Vosgos, Alice Humbert, novedades. Significaba más, mucho más... 

Màxim Huerta nos transporta al París de los felices años veinte de la mano de dos mujeres maravillosas, irresistibles y arrebatadoras. Una novela conmovedora, sensible y terriblemente sentimental que te hará soñar. Sin duda alguna, el libro más romántico del año.

Me pidieron mi opinión sobre este libro y aquí la traigo: un poco zigzagueante, llena de altibajos y, al final, y sólo gracias a Alice, un poco menos equívoca de lo que esperaba que fuera según iba avanzando en la lectura de la novela.

Y es que la historia me ha dejado un regusto agridulce: comenzó interesándome con una Teresa inicial que me atrajo. Después, parece que tomamos una pendiente descendente que me llevó a posar el libro sobre la mesa del salón un par de días sin que sus llamadas lograran hacerme extender el brazo y tomarlo de nuevo. Fue el viaje de Teresa a París el que alejó mi interés de sus páginas. 

Aunque la primera parte de la novela es lenta y narrada con ese tono confesional al que se entrega Teresa para contarnos su pasado, me resultó lo suficientemente llamativa como para mantenerme fiel a la lectura. Luego, sin embargo, con su traslado a París, el personaje se vuelve plano y aburrido. Sólo cuando aparece el señor Ardinsson volví a interesarme de nuevo un poco.

Por otro lado tenemos a Alice, que no llamó mi atención al principio. El ambiente bohemio nunca ha despertado mi interés, ni tampoco el mundo de la pintura. Sin embargo, el autor consigue con Alice lo que no logra con Teresa: crea un personaje que te gana. Mientras Teresa no deja de ser un personaje gris, por mucho que al final ella asegure que ha encontrado el color, Alice resplandece como un arco iris. Mi opinión respecto a ella cambia, pues, a medida que el personaje va viviendo la historia. De hecho, de la reseña que se da en la contraportada del libro, los adjetivos maravillosas, irresistibles y arrebatadoras sólo se los aplico a ella. Teresa no logra, creo, lucir ninguno de ellos.

Igual ocurre con los personajes masculinos: Laurent parece más un remiendo en la historia que el depositario de un amor profundo y total. En el lado opuesto, Ënro es el digno compañero para una mujer como Alice. Y son precisamente estos dos, ella y él, los que han conseguido que mi opinión acerca de la novela haya vuelto a subir, después de esos zigzagueantes zarandeos y esos altibajos a los que me empujaron Teresa y Laurent, y la haya acabado con una sonrisa, un poco melancólica, pero sonrisa al fin, esbozada en los labios.

Me gusta cómo narra este autor. Tiene una prosa fluida que recurre a la primera persona en la figura de dos narradores distintos, Teresa y Alice. La historia se va construyendo a base de recuerdos, con frecuencia no lineales, que encajan perfectamente, no obstante, hasta levantar una obra bien cimentada y consolidada con habilidad. En ciertos puntos, el autor roza una especie de prosa poética que no echa a perder, sin embargo, la narración con un estilo melifluo y empalagoso.

No me ha gustado, sin embargo, el elemento paranormal que introduce en la historia y que, desde mi punto de vista, es totalmente innecesario y la vulgariza.

9 comentarios:

caraguevo dijo...

¡Qué obediente!

Me alegra comprobar que no he sido el único al que no le ha gustado el libro.

Pues si te ha parecido empalagoso no veas cómo resulta ver los mensajes de las Maris en twitter diciendo cómo les ha cambiado la vida leer el libro.
El autor todavía no ha retuiteado ninguno en el que no le pongan por las nubes.
Un saludo

S. Cid dijo...

Caraguevo: He pasado por diversos estados al leer la novela y también he tardado en leerla porque la mayor parte del tiempo no ha captado mi atención. Sólo el final de Alice y Énro lo arregla un poco. El autor sí ha logrado moverme un poquito el corazón con ellos dos, pero no acierto a ver dónde está eso de "el libro más romántico del año".

En Anobii le he puesto sólo un Regular. No me ha transtornado la novela, como parece que sí ha hecho con las twitteras.

Está pendiente el de Ángeles Caso y ya vendrá por aquí. De momento estoy liada con otras lecturas, una de las cuales, por cierto, sí que me está gustando bastante; y tengo pendiente otra (que he conseguido prestarme yo a mí misma -voy haciendo mis pinitos, jajaja-) de la que he oído hablar bastante bien. Ya veremos.

Saludos.

Dama Camelias dijo...

Entonces sólo me quedaré con esta frase: "¿Alguna vez has pensado empezar de cero en otra ciudad?" (muchas veces pienso en hacerlo), y si algún día cae en mis manos el libro pues lo leeré... o no.

Saludos ;-)

S. Cid dijo...

Dama: Si lo quieres, puedo prestártelo. A mí me lo prestó el señor de ahí arriba.

caraguevo dijo...

S. Cid: Jorge Javier Vázquez, el rey de la telebasura, ha sacado un libro. Te dejaré el libro y lo lees y comentas tú, que a mí me produce arcadas el personaje.
;-P

S. Cid dijo...

Caraguevo: ¡Ja!

;-p

Dama Camelias dijo...

S. Cid: Bueno, pues si te lo prestó el señor de arriba... ejem, ejem... entonces tengo la duda, ¿me atrevo o no a leerlo? Jajajajaja... Bueno, venga, si te pones asíííí... préstamelo anda.

Gracias, y gracias también al señor de arriba.

;-)

S. Cid dijo...

Dama: Te lo enviaré, pero no sé yo si merece la pena que le dediques tu tiempo, con todo lo bueno que hay por ahí.

He visto en mi "carpeta-biblioteca" que el prestador también me envió otro título de este autor (no sé qué de las caracolas), que tendré que leerme, porque ya que está aquí...

Dama Camelias dijo...

Pues, la verdad, si crees que no merece la pena, no, como dices, hay tanto bueno por ahí y tan poco tiempo.

:-)

Belén 2013

Belén 2011