domingo, 3 de marzo de 2013

Narrador y punto de vista I

Narrador y punto de vista I

Hace mucho tiempo que vengo dándole vueltas a un asunto para el que no acababa de encontrar solución: ¿quién ha de ser el narrador de mis historias detectivescas? 

Como empecé narrándolas en 1ª persona, y supongo que por aquello de seguir a la mula por su rodera, continué con esa voz narrativa. Sin embargo, no acababa de encontrarme a gusto con ella y, sobre todo, veía ciertas dificultades, a la hora de narrar los hechos, que no encontraría con un narrador en 3ª persona y omnisciente.

La verdad es que algo de mula por la rodera hay, porque soy un poco terca, pero no tanto como para no saber dar marcha atrás cuando me doy cuenta de las dificultades. El hecho de continuar con la 1ª persona se debe sobre todo, y más que a la obstinación, a que quiero que en cada historia aparezca el punto de vista de un determinado personaje. 

La cosa funcionó mientras las historias fueron cortas y, sobre todo, giraban en torno a un personaje principal, que era el que la narraba. Así, por ejemplo, en Salto Mortal, el narrador es Charles Carter; en El fuego de Vesta, Kate West; en Una broma americana, de nuevo lo es Carter, y así sucesivamente. No obstante, Quadrivium fue el primero que me planteó un serio problema al respecto, y todo por culpa de Scrivener.

Y es que, al utilizar este encantador programa, las historias ya no son cortas, cortas..., sino que se van alargando sin que una se dé cuenta. En el caso de Quadrivium alcancé las 61.000 palabras, lo cual requiere, entre otras cosas, un mayor número de personajes. Así, en esta historia, que en principio iba a ser narrada por Herbert Rush, el ya jubilado inspector del Yard y exjefe de Carter, un buen día me encontré, repentinamente, con que Charles y Kate tenían que viajar a Londres en busca de cierta información sin la compañía de Rush. ¡¡¡Problema!!! ¿Cómo narrarlo? Es evidente: se imponía la introducción de otro narrador.

Podía haber elegido a cualquiera de ellos dos, pero no lo hice: tenía cierto reparo a mezclar diversos narradores en 1ª persona dentro de la misma historia. Algo que ya he solucionado gracias a P. D. James: todo consiste en cambiar narrador en 1ª persona por punto de vista, y esto ya sí que lo admito siempre y cuando (estoy de acuerdo con ella, pero a eso ya llegaremos, porque en aquel momento todavía no había leído Todo lo que sé sobre novela negra) cada personaje dé su punto de vista en capítulos diferentes. De modo que en aquel momento opté, por primera vez en las historias del Atrápame, por mezclar un narrador en 1ª persona con otro en 3ª y omnisciente. Creo que el experimento no quedó mal (¡aunque aún estoy esperando que alguien me responda al respecto!, ejem, ejem...).

Sin embargo, la solución no acababa de convencerme. No era eso lo que buscaba. No, no, no... 

¿Y entonces?

Bueno, como seguramente ya se habrá intuído al leer uno de los párrafos anteriores, P. D. James vino en mi ayuda. Pero ésa es materia para otra anotación, si es que el lector está interesado en leerla. Yo seguro que la escribiré.

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De hecho, la escribí y sigue aquí.

4 comentarios:

Alawen la Arquera dijo...

Lo del punto de vista desde el que se narra es algo peliagudo. Es lo que me mantiene en el limbo en aquella historieta que te prometí, que también empezó como cuento corto pero ha pegado un estirón por su cuenta.

Para Semana Santa te la haré llegar, esté como esté.

Abrazos.

caraguevo dijo...

Una reflexión my interesante.

Marta Querol contó en su Liturgia que su tercer novela, todavia sin publicar, la estaba escribiendo en tercera persona y veía que no resultaba fluida. Llevaba 80 páginas y empezó de nuevo escribiendola en 1ª persona.

Miguel Ángel Badal opina que al escribir en 1ª persona le das más importancia a los personajes.

Y Javier González nos contó que quería que su libro Conde de Aranda 14-14 bis fuera más personal y por eso lo escribió en 1ª persona, en la voz de una niña de nueve años.

Esto es lo que cuentan algunos escritores.
Yo, como lector, siempre asocio la 1ª persona a una historia más intimista, personal.

Combinar voces debe ser complicado al escribir pero también puede dar mucho juego en una novela policiaca dependiendo, claro, de cómo sea el detective.

Un saludo

posodo dijo...

También está el ejemplo de "Drácula", como novela epistolar, que reúne cartas de diversos personajes, cada uno, lógicamente, con su conocimiento parcial de la historia.

En una novela policíaca, se puede añadir (a modo de tercera persona cuando falta la primera), un aséptico informe de la reunión, escenario del crimen, autopsia, análisis de pruebas,...

Bueno, y siempre tenemos disponible el punto de vista del muerto, que, aceptando una presencia fantasmal, sirve como narrador omnisciente.

Naturalmente, todo esto me lo ha contado un amigo.

S. Cid dijo...

Alawen: Comiéndome las uñas me tienes en espera del ansiado relato. Menos bloguear y más vampiros al canto, hombre ya. ;-)

Caraguevo: Y un comenatario también muy interesante. Gracias. Me ha gustado mucho.

Posodo: Desde Pamela quedé ahíta de novela epistolar. Los truquis que mencionas son hábiles herramientas para dar cierta información en un momento determinado, pero no sustituyen la voz del narrador. Lo del no se me había escapado, pero ese cartucho lo tengo guardado para otra cosa... y no precisamente para que sea voz narrativa :-p

Saludos.

Belén 2013

Belén 2011