martes, 23 de febrero de 2010

Limosna para el alma

Limosnas para el alma

Estoy suscrita a un foro de literatura por el que me paso de vez en cuando a curiosear. Hace poco, entre los mensajes recientes destacaba uno que se hacía titular Se despide Kimismo. Quizá sea que me llama la atención la palabra despedida o tal vez se deba a una razón distinta, da igual, el caso es que entré a ver qué se cocía allí y encontré un texto quejumbroso en el que una mujer se lamentaba por el piélago de indiferencia en que su libro autoeditado había naufragado. Contaba, llorosa, la cantidad de dinero que había invertido, entre unas cosas y otras, no sé si en Bubok o en Lulu, para... que ni un sólo ejemplar se hubiera vendido. Nada, cero, ni uno solo a excepción de los que ella misma había comprado. Fracaso total.

¿Qué cuesta dar aliento a quien se siente hundido? Nada, es gratis. Quizá por ello los comentarios de ánimo que dejaron otros participantes del foro fueron numerosos. Yo también dejé uno..., y al cabo de los días volví por allí y encontré su respuesta, triste y sincera, pues no era tanto el fracaso de la autoedición sino el cosechado entre los "cercanos" lo que más dolía: Y, si te soy, sincera, ni siquiera los conocidos y "amigos" me están leyendo porque creen que es una "chorrada" lo que escribí. Mendigué lectores entre la familia y los amigos, les pasaba el libro en documento word, y nada, nunca tenían tiempo de leer. En las cincuenta editoriales a las que lo mandé, ni me han contestado. Creo que el problema de este libro está en que la gente no se anima a leerlo.

Entendí el porqué de su pena: mendigué lectores entre la familia y los amigos [...] y nada, nunca tenían tiempo de leer. Comprendí el fondo de su lamento: ni siquiera los conocidos y amigos me están leyendo porque creen que es una chorrada lo que escribí. Queda meridianamente claro: nuestra caridad es realmente corta de entendederas a veces. Desenfundamos con rapidez el monedero para socorrer, en la medida de nuestras posibilidades, las necesidades de aquellos que carecen de lo imprescindible, sin embargo..., ¡ay, sin embargo!, qué ciegos somos con las necesidades del alma. Creo, dice la fracasada autora del foro, que el problema de este libro está en que la gente no se anima a leerlo.

Exacto, ahí está el problema. Esta mendiga de lectores ha dado en el clavo: cuán excasas son las imprescindibles limosnas para el alma.

8 comentarios:

Carlos dijo...

Es el triste recorrido en el que pasan muchos escritores desconocidos, que ni sus propios familiares ni amigos quieren leerles.
Por eso, en nuestra editorial cuando publicamos a un escritor novel, me llena de alegría las caras que ponen en la presentación de su obra. Irradian felicidad y eso es impagable, funcione o no el libro.
Besos.

Guido Finzi dijo...

Basta que le des, o recomiendes, algo a alguien, para que no lo lean. Es una verdad ya establecida y pensar lo contrario, es un acto de angelical ingenuidad. Lo siento por ella, por empatía, pero no se puede esperar mucho del prójimo. Más bien poco y, si acaso, nada bueno.

Un saludo

bate dijo...

Me gusta mucho el título de tu artículo "Limosna para el alma", suena a una canción mía que todavía no he compuesto pero que me entran ganas de componer, si aún siguiese conmigo la guitarra, claro. Es muy difícil resaltar en algo en esta vida, pero hay que seguir intentándolo si crees en tu mercancía. Hay gente con mucho talento que no valora su arte, y gente con poco talento para el arte que son verdaderos maestros vendiendo un producto.
Me gustaría ponerme en contacto con ella para comprarle un libro, ¿Como es posible S.Cid?
Incluso a lo mejor le podría echar una hojeada...jejej.

Bookworm dijo...

Me parece muy fuerte, que ni en su propia familia haya encontrado apoyo. Por poco que te guste leer yo creo que la curiosidad por saber cómo y sobre qué escribe un amigo o familiar me animaria a robar unos minutos de mi tiempo.
Me da pena. Y entre quienes la consolabais ¿nadie se animó a comprarle un ejemplar?

bate dijo...

Yo estoy por comprarle un ejemplar Boookworm.

S. Cid dijo...

Carlos: Sí que es un camino duro, Carlos, y llenos de espinas. A los que alcanzan el final, les espera una flor hermosa, pero a los que se quedan en el camino..., caray, como les deben de picar las espinas.

Guido: Yo también creo que cada vez el prójimo da menos, pero si ese prójimo es alguien cercano a ti e incluso así te niega la lectura...

Bate: Pues si te gusta el título para una canción, tuyo es. Y no me vengas con monsergas de guitarra... Cógete una partitura y a componer :-p ;-) En cuanto a lo de leer el libro..., puedes echarle un vistazo a algunos capítulos que ha publicado en un blog: http://kimismo.blogspot.com/

Bookworm: Ya, a mí fue eso también lo que más me llamó la atención. Sin embargo..., seguro que es más común de lo que parece. Si eres un escritor ya publicado, probablemente tienes muchos amigos que quieren leerte antes incluso de que publiques tu nuevo libro; si eres un aficionado..., entonces probablemente no tienes tanta afición detrás :-)

Saludos.

S. Cid

Miguel Baquero dijo...

Es un camino muy triste el de escritor, lleno de desengaños, humillaciones, desprecios... Yo contemplo con infinita lástima a esos pobres que escriben una novela y piensan (pensamos) que con ella vamos a dar el pelotazo y vamos a ascender a los cielos literarios.

S. Cid dijo...

Miguel:El del escritor que aspira a publicar lo es, sin duda, aunque nunca lo he probado; pero el del escritor al que no leen ni sus amigos..., eso es ya como para tirar la pluma a la basura y dedicarse a hacer macramé. Hay que tener mucho amor por la escritura para seguir escribiendo y guardando unos textos que sólo lees tú.

Pero, bueno..., eso son cosas para gente como la pobre autora de kimismo, que tuvo mala suerte; o como yo misma, que escribe de vez en cuando alguna historieta y ya está ;-). Con respecto a ti..., las cosas son distintas y ojalá algún día alcances esos cielos literarios :-)

Saludos.

S. Cid

Belén 2013

Belén 2011