miércoles, 19 de septiembre de 2012

Misery, Stephen King

Misery, Stephen King

A veces hago experimentos con mis alumnos (y en algunas ocasiones hasta tienen cierto éxito). Uno que realizo con bastante frecuencia es contarles una historia, siempre tomada de una novela entretenida, narrarla lo mejor que puedo, con pausas y gestos estudiados, cambios en el tono de voz que les provocan emociones que no pueden enmascarar y miradas con las que logro captar toda su atención. Es curioso ver cómo aquellos que tanto protestan cuando se les manda leer un libro, están en esos momentos de narración callados como monas, quietos, con la mirada fija en ti y toda su atención pendiente de cada una de tus palabras.

Dependiendo del tiempo de que dispongas y de las ganas que tengas de reírte, extiendes la narración tanto como quieras disfrutar. Luego, cuando se ha alcanzado el punto culminante de la historia, haces una pausa, dejas caer sobre ellos los puntos suspensivos y, con un cambio en el tono de voz que vuelve a ser el de la profe de Lengua, das un grácil giro de cintura, te aproximas a la mesa y dices (aguantándote la risa lo mejor que puedes): 
-Y ahora volvamos a lo nuestro, ¿quién corrige el siguiente ejercicio?
-Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo.
Es invariable. Su respuesta, siempre es la misma: Noooooooooooooooooooooooooooooooooo. Y luego vienen las súplicas: 
-Jo, profe, termina la historia, cuéntanos cómo acaba.
Ahí llega el momento de disfrute total: te quedas callada unos instantes, como ordenando algunos papeles de tu mesa mientras aparentas estar considerando la propuesta. Luego, levantas la cabeza, los miras y dices:
-No, pero si queréis saber el final, el título de la novela es... (y lo escribes en la pizarra) y su autor... (nueva anotación en la pizarra). 

Y a veces lo consigo. Sí, sí, a veces logro que algunos que se sienten especialmente  interesados en la historia acaben por leerla. Un método como cualquier otro (aunque reconozco que frustrante para aquellos que no se deciden a aventurarse en la lectura para conocer el final de la historia) con el que ganar un nuevo adepto a la causa de la lectura.

Hace un par de días, cuando les hablé del libro que deberían leer esta evaluación, su respuesta fue la esperada: protestas, refunfuñeos, leer es muy aburrido, bla, bla, bla. Nuevamente se entabla el diálogo recurrente: no es aburrido, sí, no, sí, no, bla, bla, bla. Pero esta vez alguien preguntó:
-¿Qué estas leyendo tú ahora?
-Misery, una novela de Stephen King.
-¿Y de qué va?
(Je, je, je. Ahí está mi oportunidad).
-Pues... (léanse los dos primeros párrafos de la entrada).
La diferencia en este caso es que, aunque hubiera querido, en esta ocasión no habría podido contarles el final porque aún estaba leyendo la novela. Quizá por ello hubo también una diferencia al día siguiente:
-Profe, ¿has leído más de la novela?
-Sí.
-Cuéntanoslo.
Y al siguiente:
-Profe, ¿qué leíste ayer de la novela? 
Y yo conté...

Esta mañana descubrieron que me quedaban apenas 20 páginas para terminarla, así que me emplazaron a que mañana les contara el final. 

Algunos de vosotros pensaréis que mañana será un nuevo día D para mi regocijo personal, ese que tanto me gusta dejando caer sobre ellos los puntos suspensivos, pero en esta ocasión no podré hacerlo. Hay una alumna que ha visto la película y me estropearía el truco. :-(

Pero..., esto..., yo venía a hablar de Misery. ¡Qué pirada está la tal Annie de las narices! y excelente lección la que te enseña esta historia: mejor no fiarse del hombre del tiempo y, en invierno, quedarse en casita.

Novela espeluznante, pero que me ha entretenido mucho. Gracias de nuevo, Alawen.

9 comentarios:

Gabriela dijo...

¡Quién tuviese clases así de entretenidas! (Otra vez) ;)

S. Cid dijo...

Gabriela: Heeeeyyyyyy, ¡¡¡eres tú!!! Qué alegría saber de ti. ¿Qué haces, cómo estás, cómo te va? ¿Sigues escribiendo? No te pregunto por la lectura porque seguro que continúas devorando libros.

Quién tuviese alumnos con una novela oculta en la cajonera para leer a escondidas... (otra vez) ;-)

Veo que tienes un blog. Te visitaré.

Muchos, muchos besos.

Editorial C & M dijo...

Pero muchas veces es la mejor idea para que todos estén atentos a la profe y te sigan hasta el final.
Porque, al fin y al cabo, ¿a quién no le ha gustado que le cuenten una historia?

Gabriela dijo...

Todo bien. :) Estoy estudiando Ingeniería Informática y Matemáticas en la Autónoma, aunque lo segundo me está costando. A veces pienso que debería haberme metido en Estudios Ingleses o Hispanos, que seguro lo hubiese disfrutado más.

Escribir apenas (no tengo mucho tiempo libre) pero leer sigo igual que siempre. Los viajes en transporte público dan para mucho y sigo escondiendo el libro en la cajonera de vez en cuando. ;)

Llevo por aquí desde que comenzaste y algún que otro Anónimo es mío, pero al final en caído en las redes del blogging y no he podido evitar darme a conocer de forma un poco más oficial.

Seguiré por aquí. :) ¡Besos!

Alawen la Arquera dijo...

De nada, mujer, a mandar...

Me alegra que te haya gustado. La adaptación cinematográfica es estupenda, (¡esa Kathy Bates en el papel de Annie!)
Ya te dejaré más cositas de éstas...
Abrazos.

S. Cid dijo...

Carlos: Eso me pregunto yo: por qué, si de niños les gustan tanto los cuentos, cuando llegan a adolescentes le toman tanta tirria a la lectura...

Gabriela: Haces bien estudiando lo que estás estudiando. Tienes una cabeza prodigiosa, así que te lo puedes sacar ¡con la gorra! (no me creo eso de que te está costando, será que en clase le prestas más atención a la cajonera que al profe :-p). Por cierto, conozco a alguien que conoce a una profe de la facul que te ha dado clase (y ya que estamos, tú también conoces a ese "alguien". De hecho, también te dio clase, jajaja).

Así que sácate esa ingeniería, vive de ella y deja los
Estudios Ingleses e Hispánicos para después y como simple disfrute personal.

Con lo de leer en el tren y el metro me recuerdas a mí misma. Yo, además, también leía por la calle, y por eso sufrieron tanto mis espillas con los bolardos de los pasos de cebra, jajaja.

En cuanto a lo del Anónimo..., alguno me mosqueó un poco: tenía que ser alguien que me conociera. En algún caso pensé que era mi sobrino, pero ahora creo que eras tú ;-) Yo estuve ayer visitando tu casa internáutica. Es curiosa, pero tengo que releer antes de comentar.

Nos vemos por el blogomundo este. Claro que también un día puedes pasarte por el cole (sigo en la B-05) ;-)

Alawen: Guay, ya sabes que cualquier cosa tuya es bienvenida, pero... ¡aún estoy esperando cierto relatito de vampiros!, ejem, ejem... ;-)

Saludos, besos y abrazos, amigos.

Anónimo dijo...

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A mi me gusto la peli, fascinante el papel de Kathy Bates (apellidándose así, normal), encarnando a una psicópata más loca que una cabra de monte, Me pareció también magistral la actuación de James Caan, un convaleciente enfermo en cama y a expensas de la majara de Bates y sus paranollas. No sé si con el libro te divertiste, pero con la peli te aseguro que me pegue una panzá de reír de las que hacen época.

Dama Camelias dijo...

A mí esta peli me encantó, y Kathy Bates lo borda, bueno en realidad los dos, ella y James Caan. ;)

Belén 2013

Belén 2011