jueves, 19 de enero de 2012

Tintin y la censura II

Tintin y la censura II

Como ya avancé en su momento en la entrada Tintin y la censura I, aquélla sólo era la primera parte de un todo que se vería completado con la publicación de una segunda entrada al respecto. Entre unas cosas y otras, entretenida como he estado en asuntos varios, se ha hecho esperar la continuación y viene a ver la luz casi un mes y medio después de aquella primera. Pero, ¡albricias!, y espero que esto sea lo importante, viene al fin. Empecemos, pues:

A nadie (quiero decir, a ningún buen tintinólogo) se le oculta que el capitán Haddock es un poquito aficionado a las bebidas espirituosas. Su devoción por el alcohol es especialmente visual y harto frecuente, sobre todo en los primeros álbumes en los que este personaje aparece, y es fácil encontrarlo en postura apropiada para darse con embeleso a su pasatiempo favorito, esto es, empinando el codo sin ningún tipo de rubor o mesura. 

Poco parecía importarle a Hergé que aquello no fuera un modelo ejemplarizante y educativo para la juventud de la época, pues no encontraba reparo alguno el dibujante en presentar a su personaje tragando una botella entera en un par de sorbos:

El cangrejo de las pinzas de oro

Y, sin embargo, no sólo eran suyas las decisiones sobre cómo debía aparecer un álbum de Tintin a los ojos de los lectores, y veíase obligado, por ello, a realizar cambios, como éste exigido por los editores americanos, a los que el dibujante belga hubo de doblegarse:

El cangrejo de las pinzas de oro (versión post-censura)
Las imágenes son muy similares, tanto, que si uno no se detiene un instante y las observa con atención, podría pasar por encima de ellas sin darse cuenta de la diferencia, aunque lo que se ha borrado es evidente: en la segunda, no se niega (o esconde, si se prefiere) el alcoholismo del capitán, pero sí se evita la imagen de Haddock con los labios besando la botella y tragando el combustible que tanto necesita.

Con La estrella misteriosa, Hergé se va a adentrar en un mundo onírico con el que pretende alejarse todo cuanto le sea posible de la Bélgica ocupada del momento y de la censura estricta a la que estaba sometido. Aun así, el álbum, del que existen dos versiones, una de 1942 y otra de 1952, sufre algunos cambios de la primera a la segunda. Por ejemplo, en la de 1942, el malvado es un empresario judío estadounidense que se transforma en la versión de 1952 en un banquero del inventado país de Sao Rico. Visualmente, el cambio se observa con claridad meridiana en la bandera que preside la expedición de la primera versión (la de las barras y estrellas) por la inventada enseña del inventado Sao Rico en la segunda:

La estrella misteriosa

Más cambios, estos debidos a una mala interpretación de la realidad inglesa, se producen en La isla Negra. La principal originalidad de este álbum, leemos en "Tintin y el mundo de Hergé",  reside con seguridad en las muy numerosas transformaciones que esta aventura sufrió. Se trata de hecho del único álbum de toda la historia del cómic que tuvo tres versiones diferentes...

De las dos primeras (1937-1938, 1943) poco hay que decir. [...] No sucede lo mismo con la nueva versión, totalmente redibujada en 1965. El motivo de ello fue, sin embargo, totalmente circunstancial: el álbum no se había traducido jamás al inglés y el editor británico, antes de publicarlo, le planteó a Hergé los dos problemas que se le presentaban. El primero era el gran número de errores de detalle que contenía este volumen desde el punto de vista de la realidad inglesa; el segundo era que este antiguo álbum corría el riesgo de parecerles pasado de moda a los lectores que acababan de descubrir Objetivo: la Luna o El asunto Tornasol.

La versión original sufrió innumerables cambios, siempre en el sentido de ofrecer una mayor autenticidad y modernización. Los trajes se cambiaron según la moda, los vehículos se actualizaron, se modificaron los nombres de algunos lugares. Detalle tras detalle, el álbum se transformó profundamente

La isla Negra
Estas modernizaciones de todo orden que no atañen nunca al guión de origen, no dejan, sin embargo, de incidir en él: llevan en efecto a unos desfases imprevistos que modifican en gran medida nuestra visión del relato.

Es así como el episodio de las llaves extraviadas del garaje de los bomberos, acorde con los antiguos coches manuales de la antigua versión, queda incongruente en la edición redibujada: es como mínimo soprendente que un equipo de bomberos con un vehículo tal no haya pensado en mejorar el sistema de apertura del garaje.

Vosotros diréis que versión os gusta más.

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Por cierto que, si os interesa el mundo de Tintin, alguna otra curiosidad acerca de él y de lo que no es él podéis encontrar en el Ahora se ve, ahora no se ve de Posodo.

17 comentarios:

URUMO, bocetólogo dijo...

Yo me quedo con la primera versión del bombero Enrique, sobre todo porque sigue corriendo en el ejercicio de su profesión, un aspecto narrativo que se pierde con el nuevo camión.
Gracias por la entrada pues soy tintinólogo, por lo visto de grado elemental, y desconocía estas censuras.

S. Cid dijo...

Urumo: Hay algo especial en la primera versión que me gusta mucho, aunque en la segunda el dibujo es mejor y más completo. Pero, sí, la narración no cuadra con los dibujos de la segunda versión.

De nada por la entrada y gracias por tu visita, que te devolveré en cuanto publique este comentario.

Saludos.

S. Cid dijo...

Urumo: He intentado dejar un comentario en tu Botánica parda, pero no he podido: no se me abre el cuadro de comentarios. Lo siento.

posodo dijo...

Tiene razón Uromo, en resaltar la continuidad del agobio del bombero al seguir corriendo él, no ya con el camión.
También es cierto que los detalles más ingleses, como las flores junto al edificio, mejoran el dibujo de la última versión.
Lo que no entiendo es la presunta incoherencia entre la llave y el moderno camión. Los mandos a distancia no son de hace tanto, o sea que, salvo mejor criterio, a mí si me parece plausible la anécdota.

Por otro lado, antes dejo programada una anotación para mañana, antes sigues con tu serie sobre Tintín. Si es que...

Un saludo a todos.

S. Cid dijo...

Posodo: Si es que... parece que nos leemos el pensamiento, jajaja.

Visité tu anotación sobre el eclipse (aunque no he dejado comentario de momento) y voy a añadirle un enlace a mi entrada que lleve hasta la tuya.

C S Peinado dijo...

El mundillo de Tintin siempre ha sufrido de ciertas polémicas que, sin embargo, han ayudado a reigir su gran leyenda y hacerlos contemporanizar con todas las generaciones que lo han disfrutado.
Es cómo tener un cuadro magistral, no pasa nunca de moda.

Un saludazo.

posodo dijo...

Sí, además de leernos estos diarios, nos leemos el pensamiento. Lo que no sé aún es cómo publicar los comentarios en esta última modalidad ;-)

Gracias por el enlace.

Seguimos en contacto telepático.

S. Cid dijo...

C. S. Peinado Las generaciones van pasando y todas, no falla una, oye, se van enganchando a este personaje fantástico, con o sin censura.

Posodo: Me temo que lo que tú quieres, con esos comentarios telepáticos, es como lo que yo quiero con mi grabadora de pensamientos.

Saludos, amigos.

caraguevo dijo...

Ya sé que me repito más que el ajo, pero tengo que volver a decirlo: Una anotación muy interesante.
Por cierto ¿cómo quedó el juicio a Tintín por racismo?
Un saludo

posodo dijo...

Hasta donde sé, de momento está visto para sentencia, y en espera de ella.
Supongo que ahora, en cuanto Garzón quede libre de trabajo (y de cargos), se pondrá a ello.

Ana Laura dijo...

Estoy con Posodo, no creo que haya incongruencia con el tema de la llave del garage, y también me gusta más la segunda versión, con mejores detalles y más adecuados a la cultura inglesa.

Que el 'malo' original de La estrella misteriosa sea un judío tampoco me extraña, teniendo en cuenta la época. No es de extrañar que ese detalle lo haya cambiado, sino ahora Hergé tendría dos juicios pendientes.

Está muy buena esta nueva reseña, Cid. Saludos!!

S. Cid dijo...

Yo no sabía cómo iba la cuestión de sentencia, pero si Posodo lo dice, así será.

Ana: A mí también me gusta más la segunda versión (el dibujo es mucho mejor), pero en la primera hay algo... que también me gusta mucho.

Saludos, amigos.

URUMO, bocetólogo dijo...

...Vuelvo, sí, a defender la primera versión, porque me quedó algo por decir y es el juego que propone Hergé en la última viñeta y que se pierde con el flamante camión, pues hace que el lector tenga que descubrir a Enrique entre "bomberos que corren" con las pistas del bigote (no basta ¡hay otro!... pero con gafas), el sofoco (otro bombero "gotea"... pero menos)y... ¡Eso es! ¡los galones!
¡Cómo le crecen los árboles entre versiones!

S. Cid dijo...

Urumo: Me paso por tu casa internáutica con frecuencia y me quedo embobada con tus bocetos y tus postales, sin saber qué decir, pero sin poder apartar los ojos de ellos; y, sin embargo, hay que ver tú la tesis doctoral que te sacas del coleto a cuenta del pobre Enrique, jajaja.

Podríamos decir mucho de su carácter observando la reacción del jefe de bomberos ante la bronca de su mujer. ¡Pobre, pobre Enrique! Menos mal que le compraron un camión nuevo ;-)

posodo dijo...

Al hilo de una casualidad, te he enlazado las tres anotaciones tuyas sobre Hergé y Tintín.

Un saludo.

S. Cid dijo...

Posodo: Antes vi las anotaciones sobre Hergé y sobre las pirámides, pero no me había percatado de los enlaces porque aúno no las he leído. Gracias por ellos y nos vemos luego en tu casa.

posodo dijo...

Observo que sí 'aúnas' el ver con el no leer.
Mejor, porque así cuando nos veamos, no me leerás ;-)

Belén 2013

Belén 2011