miércoles, 9 de marzo de 2011

Las aventuras de Tom Sawyer

Las aventuras de Tom Sawyer   (Mark Twain)

A estas alturas de la película, probablemente no voy a descubrirle a nadie quién es Tom Sawyer. Casi seguro que gran parte de aquellos que rondáis mi edad (y no, no preguntéis sobre ella porque nadie logrará nunca hacérmela confesar) lo habréis leído, aunque probablemente... en vuestra infancia. Ése es mi caso, al menos. Hace eones que leí este libro... y, sin embargo, era un título que no se encontraba en mi biblioteca. Cuando lo leí, vivía en casa de mis padres (naturalmente, como que fue en mi infancia), de modo que el ejemplar de Las aventuras de Tom Sawyer que por primera vez cayó en mis manos pertenecía a la biblioteca materna (y digo materna porque, aunque era de los dos, de mi padre y de mi madre, obviamente, era -y que continúe siéndolo por muchos años- mi madre quien con más pasión, fruición y constancia la alimentaba, como buena ratona de bibliotecas que es).

Así pues, era un título que siempre estaba archivado en la cabeza  dentro de la lista de pendientes, de manera que, un día u otro, había de hacerme con él. Pues bien, hace unos meses que vino el Destino a ponérmelo delante de las narices y, claro, ¿cómo resistirse? Lo curioso del asunto no es que lo haya comprado (¡pues vaya una tontería!), sino dónde lo compré. Y es que, cuando una va a hacer la compra, anota en su lista productos de lo más variado: cebollas, naranjas, pescado, leche..., pero no lleva apuntado un Tom Sawyer y, sin embargo, fue una mañana, en un supermercado..., donde me topé con él.

Es cosa curiosa que por tal razón traigo hasta aquí. Entre las lentejas y los botes de ajo cocido, encontré una estantería de cartón (¡Eh! -sí, eso fue lo que exclamé-) donde estaban bien colocados una decena de títulos, entre los que se encontraba éste. Y, uniendo el hecho de que era uno de los pendientes con el hecho de que la edición me encantó (obsérvese la portada ahí arriba o una de las muchas -en este caso la del primer capítulo- ilustraciones con que está adornado), no lo pensé y lo metí en el carrito, junto con el pollo, los kiwis y el pan Bimbo.

He vuelto por el supermercado a menudo (pues de no haberlo hecho, probablemente a estas horas estaría consumida por la inanición) y he podido comprobar que, con el correr del tiempo, la estantería de cartón ha desaparecido del lugar que ocupaba, cercano a las cajas, de manera que los libros se han visto obligados a invadir unos enormes cajones situados en el pasillo central del supermercado, revueltos, en un irritante (supongo que así lo sentirán ellos, al menos) y humillante batiburrillo de desorden y confusión, junto a los calcetines, las pilas, las tijeras de podar, las camisetas interiores de caballero y las pantuflas de señora, difícilmente aceptable para un espíritu delicado, en lo que a estos asuntos se refiere, como el mío. He cambiado de supermercado, como es natural.

Tales sucesos me acontecen por no ser más selectiva en cuanto a los lugares de abastecimiento que frecuento. Seguro que en BiblioCafé los dulces libros no sufren atentados como éste. ;-)

23 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

Aparte de que el libro sea muy bueno, ¿cómo no va a gustarte con esas ilustraciones?

Bate dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Bate dijo...

Recuerdo hace bien poco un psicópata norteamericano (aquí estamos igualito de bien despachado en gilipollas y material esquizoide) de lo políticamente correcto que trabajaba con el objetivo de eliminar de la citada novela de Mark Twain un vocablo considerado ofensivo para los ciudadanos descendientes de africanos, o eso decía él.

La palabra ofensiva es nigger (un término despectivo para referirse a un ciudadano de raza negra) que, según Gribben, el psicópata, se encuentra 219 veces en Las aventuras de Huckleberry Finn y cuatro en Las aventuras de Tom Sawyer. El vocablo que reemplazará a nigger será esclavo.

A lo que voy, guardemos como oro en paño nuestras novelas, libros, aventuras y juegos infantiles antes de que toda esta tropa de degenerado y relativistas más tocaos que las maracas de Machín nos prohíban por decreto en el futuro explicarle a nuestros niños nuestra visión de la vida.
___________

Perdón por el tostón ;-)

posodo dijo...

Enhorabuena por la edición, y gracias por el enlace. Sí, efectivamente, en BiblioCafé no tienen los libros problemas de este tipo. Cuando quieras, te pasas por él o por aquí.
Y Bate, como dije en el enlace, de momento, tengo la suerte de que la traducción de mis libros mantenga la versión clásica (Hasta que me los expropien, claro).
Un saludo.

Sue dijo...

No puedo opinar porque no he leído la novela, aunque sí recuerdo haber visto una serie o película sobre las aventuras de Tom Sayer.

Bate, tú llámale nigger a un negro en USA a ver qué te contesta. O qué reacción tiene. No sé quien es ese psicópata del que hablas, pero te aseguro que la palabra "nigger" es tremendamente ofensiva y en la actualidad se usa como insulto, porque en efecto "nigger" es el vocablo que se usaba para llamar a los esclavos.

Tampoco creo que sea para retirar la novela, porque entonces tendríamos que retirar, dependiendo de a quién ofenda, miles de textos en todo el mundo. Y, entre otras cosas, porque hay que conocer el pasado, la historia y el nombre de las cosas.

Sue dijo...

A ver, que me sobra un "porque" en el último párrafo, leñe.
Quise decir, que se me entienda, que no hay que retirar la novela porque hay que conocer el pasado, la historia y el nombre de las cosas.

Bate dijo...

Sue "Bate, tú llámale nigger a un negro en USA a ver qué te contesta."

Si me llamas "hijoputa", dependerá mucho el tono, el contexto y la situación personal que tengas conmigo. Si eres una amiga y estamos de cachondeo celebrando, qué se yo..., la salida de Zp del gobierno, pues claro que me puedes decir "hijoputa", ahora bien, si somos novios (lo de pareja lo dejo para los canarios y los pajaritos en general) y hemos tenido una trifulca del 15 de la de quítate de la ventana que no sé lo que hago, cari, pues la cosa cambia. No te lo admito.
Pues con los de los negros, igual. Yo tenía un amigo negro, negro y español, herencia española de la Guinea, al que no le llamaba nunca negro, no porque no se dejase, ni a él le importase (Ojo, hablo de la España en la que era taco de raro ver a un muchacho de color), si no, porque me caía mal y nunca tuve la necesaria confianza para llamarle negro al negro. Le llamaba Javi, y así, siempre manteníamos las distancias.
No sé si me he explicado.

De todas maneras, tú con tu segundo comentario lo dejas muy requetebién claro.

S. Cid dijo...

Miguel: Sí, es una edición muy bonita (y fue barata, además). Por otra parte, me encantó volver a leer la novela. Es un libro tan, tan, tan bonito...

Posodo: Lo de pasarme, pasarme..., creo que no será muy fácil (o al menos no podré hacerlo con demasiada frecuencia), pero espero que algún día sí pueda ir a echar un vistazo. Como espero que, llegado el caso, seas mi cicerone ;-)

Sue y Bate: Me parecería una barbaridad que borraran esa palabra de la novela. No porque crea que es un apelativo adecuado para referirse a los negros (¡claro que no!), sino porque la novela fue escrita así, pertenece a su tiempo y así hay que dejarla. Sí, estoy de acuerdo con vosotros.

Saludos, amigos, y gracias por vuestra visita y comentarios.

PD: veo que mi firme decisión de no divulgar mi edad os ha quitado las ganas de preguntar por ella... ;-)

Sue dijo...

Solo un detalle, no es lo mismo "nigger" que "negro", quiero decir que "negro" aquí no es ofensivo (aunque pueda usarse ofensivamente) y "nigger" allí sí, aunque se diga "cariñosamente". No sé si me explico. Aunque se traduzca una cosa por otra, no es lo mismo.
Somos países distintos con historias distintas y conceptos distintos de las cosas. Aquí no hemos vivido aquella esclavitud y no estamos sensibilizados con el tema, por lo que a muchos les puede parecer una chorrada como la copa de un pino que alguien se ofenda porque le llamen "nigger", pero no lo es, obviamente. Cada uno tiene los motivos que tiene para ofenderse y hay que respetarlos.

¿Novios? jamás uso es palabra. No me ofende, pero no me gusta. Jajaja.

Bate dijo...

Yo no te la he preguntado porque ya sé la edad que tienes, tontita ;-)

Bate dijo...

Sue: "¿Novios? jamás uso es palabra. No me ofende, pero no me gusta. Jajaja. "

¿Sabes por qué? ¿Sabes por qué no te gusta? ¿Aparte de la reminiscencia rancia, carca y retrógrada con la que carga la palabrita? Porque lleva implícita un compromiso, y como todo compromiso, también lleva in situ un sacrificio, y porque, en general, vivimos una época bastante jodida y putrefacta para que la gente se sacrifique por otra gente.
Oh sí... las palabras sí que saben.
Decía Eugenio d´Ors que la razón es también una pasión.

S. Cid dijo...

-O no le gusta porque, simplemente, pasa de novios.
-O no le gusta porque tuvo uno que le tocó las narices y desde entonces borró esa palabra de su diccionario personal.
-O no le gusta porque la prefiere con "b" y cree que la RAE se equivocó al escribirla con "v".
-O no le gusta porque lo que preferiría es un marido, que ya estamos talluditos para lo de los novios.
-O no le gusta porque se le cayó la "s" del plural y a ella lo que le va es tener muchos novios, y no sólo uno.
-O no le gusta porque entonces tiene que comprar dos de todo en el supermercado y cargar con tanto peso es malísimo para la espalda.
-O...

- - - - -

¿Ya sabes mi edad? Quia, para nada. Es tan secreta como la fórmula de la Coca-Cola.

Bate dijo...

Pues el otro día escuché vi o leí en algún lugar que habían desentrañado el secreto de la Coca Cola, en serio.
__

Pues fíjate, yo creo que a Sue no le afecta ningún punto de los que tú expones para no gustarle la palabra novio. Y que van más los tiros por donde yo digo.
Ella no lo va a reconocer. Quizá deba aclarar, que mi contestación a Sue la hacía en plan genérico, S. Cid.

Bate dijo...

Antes que pase más tiempo. Te pido ahorita mismo disculpa, Sue, creo que me he pasado.
Lo reconozco.
No es una cosa personal.
Lo siento.

S. Cid dijo...

Bate: Pues lo de mi edad no lo ha desentrañado nadie, que lo sepas :-P

- - - -

Lo que le afecte a Sue será cosa suya. Yo hice un listado de las primeras chorradas que se me ocurrieron, así que probablemente ella no se encontrará entre ninguno de los puntos. ¿Y yo? No me acuerdo de lo que dije. A ver... (voy a releerlo).

Tampoco, creo que tampoco estoy entre ellos. Aunque el de la espalda tiene su aquel, porque hay que ver cómo van pensando los años (que no los kilos, ¡eh!, que conste). Digo esto porque estoy en plena operación "Superar la prueba del bañador", que luego llega junio, suspendo... y me tengo que ir a septiembre... otro año más.

Ufff, pero qué horror de comentario: edad, peso... ¿No podemos hablar de otra cosa? Mejor me voy a dormir para que no me salgan arrugas, que ya era lo que me faltaba.

Hasta mañana, amigos (o hasta el viernes, que mañana lo tendré crudo).

S. Cid dijo...

A ver, que me he metido entre tu petición de disculpas y la futura respuesta de Sue. Yo te estaba contestando a tu comentario anterior.

Además, venía a subsanar una errata, porque en mi comentario se me ha colado una "n" y he escrito "pensando los años", en lugar de "pesando los años". Anda que...

Nada, que me voy, porque además de salirme arrugas se me van a morir las neuronas si no las pongo en calo toda la noche, como las lentejas. Hala, a descansar, S. Cid.

Sue dijo...

A ver, aclaremos.
Bate, no sé por qué no me gusta la palabra "novio", pero no es porque implique compromiso. Éste no me asusta en absoluto. Comprometerse es algo más que una palabra y un papel. Da igual como lo llames, al final cada uno sabe lo que quiere y lo llama como quiere. No me gusta y punto, tampoco hay que hacer una tesina de ello.
No me he ofendido, pero gracias por las disculpas. Se agradecen.

Jajaja Cid, tus respuestas son muy ingeniosas. Lo de muchos novios me gusta. Antes, cuando me preguntaban en la familia: "Qué ¿tienes novio?" yo contestaba: "sí, tengo muchos novios". Un día uno de mis tios me dijo "pues trae alguno alguna vez para que le conozcamos" y al siguiente evento le llevé un novio. Equilicuá.
Jajaja.
Ahora ya no preguntan y es un alivio. La edad tiene esas ventajas, aunque te duelan cosas que antes no te dolían. Los huesos y eso me refiero.

Cid, no te obsesiones con la operación bikini. Come cinco veces al día sin atiborrarte (de más a menos) y haz algo de deporte. Ya verás qué bien te ves.

José Antonio del Pozo dijo...

Me gusta Tom Sawyer, y la reseña que de él has hecho, y de ese supermercado, y del viaje de los libros pacá y pallá, en el missisippi de la vida.
Es horrible que "censuren" un vocablo por inconveniente. Muy interesante el cruce de Sue,Bate los novios, las edades de los hombres y de las mujeres.
Saludos blogueros

Ana Laura dijo...

Tom Sawyer era uno de mis preferidos de niña, aunque Jane Eyre siempre le llevaba ventaja (como es lógico, siendo que la protagonista era una mujer).

Por años lo seguí releyendo, la parte de la cueva era de mis preferidas, o el beso de Becky, y eso de entrar a tu propio funeral me parecía maravilloso. Y te diré que muchas veces aplico la filosofía de pintada de vallas de Tom también, aunque no con resultados tan óptimos.

Por otro lado, los libros en los supermercados siempre sufren esas humillaciones, lo cual es muy mal indicio de cuántos libros compra la gente... sino estarían bien ubicados, como los fiambres.

Saludos!

Carlos dijo...

Es injusto todo lo que estan diciendo del autor Mark Twain en nuestros días, cuando fue considerado padre de la novela moderna, gracias a esta obra.
Todo un clásico que deberíamos leer y disfrutar.
Gracias S. Cid por traernos a tu blog este gran escritor.
Besos.

S. Cid dijo...

Sue: En eso estoy: 5 comidas al día, un poquito de ejercicio y cositas así, pero os aseguro (a Dios pongo por testigo, y todo eso) que por lo menos sacaré un 6 en el examen de junio ;-)

José Antonio: ¿A que sí? ¿A que es interesante? Si es que este blog es muy suyo. Empieza hablando de filosofía natural y acaba charlando de cómo se hace el calimocho ;-).

Ana Laura: La escena de la valla es genial. Bueno, en realidad es genial todo el libro, pero cómo consigue que le pinten la valla y encima le paguen, con canicas y naranjas, por ello... es absolutamente genial.

Carlos: A mí me encanta Twain. Me ha gustado todo lo que he leído de él. No sé a qué te refieres con eso del trato qeu se le está dando, pero seguro que no estaría de acuerdo con ello (entiendo, por tus palabras, que el trato no está siendo bueno). A mí me encanta.

Saludos, amigos.

ROBER dijo...

Interesante tu entrada S, Cid. Como siempre has dado en el clavo. Que una lectura de un libro de hace tantos años de tanto que hablar me sorprende.Yo lo leía, y es claro,eran otros tiempos. Pero Twain logra a la perfección esa atmósfera del niño travieso en aquellos tiempos en que lo esribió, que es un primor.
Los traviesos de hoy son muy distintos, por desgracia.
Un saludo misteriosa Dama.

S. Cid dijo...

Rober: Efectivamene, los traviesos de hoy en día son otra cosa. No sé qué tipo de novela se podría escribir con ellos. ¿Quizá de terror? ;-)

Saludos y gracias por tu visita.

PD: ¿misteriosa Dama...? ;-)

Belén 2013

Belén 2011