miércoles, 3 de agosto de 2011

Duda viciosa

Duda viciosa

Puede que el título que se apoya sobre estas líneas haya atizado la curiosidad del lector, encendido ciertos interrogantes en su mente e, incluso, lo haya llevado hasta hollar el difuso borde donde comienza la confusión…, pero no, amigos, no es que sean mis dudas de naturaleza lasciva, libertina, libidinosa, licenciosa o pervertida. ¡No! El adjetivo se explica claramente al final de la entrada pero, claro, para alcanzar la razón de su porqué hay que leerla. De modo que, si no tienes nada mejor que hacer y no te importa dedicar un rato de tu tiempo a mis cuitas, sigue leyendo…

Leo en El Mundo de ayer, 2 de agosto, el artículo firmado por Luis María Ansón, Las sandalias del César que llega, en el que dice, entre otras cosas que Rajoy es implacable con los que le rodean. El menor síntoma de deslealtad se castiga en Génova con el ostracismo […]. Carmen Remírez, continúa Ansón, retrata a Mariano Rajoy en este periódico como un killer y repasa la larga lista de los personajes populares a los que escabechó […]: Zaplana, Acebes, María San Gil, Piqué, Pizarro, Gerardo Galeote y Álvarez Cascos. […]. La figura catedraliza de Rajoy se consolida con la lealtad permanente y con el aplauso incondicional.

Frente a esta idea de la lealtad permanente y el aplauso incondicional, aparece en mi memoria la entrevista realizada a Luisa Fernanda Rudi en no sé qué medio escrito y que leí hace unos días. En tal entrevista, ante la pregunta del periodista sobre si ha comenzado el peloteo en torno a ella, Rudi contesta que sabe muy bien distinguir entre la lealtad y la sumisión, y que a su lado quiere gente leal, no sumisa.  Quizá es que, en este mundo rústico e ignorante que nos rodea, vamos dejando tirados por el camino de la vida el verdadero significado de las palabras, pero, afortunadamente, de vez en cuando aparece alguien que retorna con él y nos hace recapacitar sobre ciertas actitudes. Rudi parece tenerlo claro; Rajoy, también, pero en un sentido muy diferente: Rudi quiere gente leal a su lado; Rajoy, sumisa y dispuesta al aplauso incondicional. Lo cual indica que la una es fuerte y el otro, débil y asustadizo, hasta el punto de rechazar de sus cercanías personas capaces…, más capaces que él. Prefiere verse rodeado de un buen coro de actores y actrices que le sigan el rollo, aunque el rollo sea malo de verdad. Ello me lleva a desconfiar grandemente de él. Ello y algunas otras cositas… A saber:

-su actitud durante los últimos cuatro años, en los que no ha tenido ningún empacho a la hora de olvidar ciertos principios que su partido representaba y los cuales él, por ser el líder, se daba por supuesto que compartía. Lo veo, pues, como un hombre dispuesto a pronunciar sin rubor alguno aquella frase famosa de Groucho: Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros

-parece ser, además y como se decía antes, un hombre frágil al que ya no le concedo ni siquiera el beneficio de la duda en cuanto a la capacidad y cantidad de sus redaños para enfrentarse a las duras circunstancias que le esperan. ¿Qué hará cuando los sindicatos –tan calladitos estos últimos 7 años y pico- se le echen a la calle? ¿Qué hará cuando los mansos y cívicos del 15M solivianten los ánimos y enciendan la calle? ¿Qué, cuando los medios pesoísticos se lo coman por arriba y por abajo?

Yo que, entre otras cosas, voto por principios y, sobre todo, por principios, tengo la absoluta certeza de que este señor no los representa; y como soy un ser libre y, ante todo, libre, libre, libre, y no me dejo atar por ningún demagogo que se presente ante mí vendiéndome la burra (pueden engañarme una vez, quizá dos…, pero nunca tres), hace tiempo que decidí que este tipo no volvería a tener mi voto jamás. Por otra parte, yo, que también voto eficacia, valoro grandemente la mucha que suele tener el PP allí donde gobierna frente a la incapacidad manifiesta y la incompetencia del PSOE, cientos de miles de veces demostrada. Sin embargo, tampoco en este caso fío del señor Rajoy. Su debilidad me lleva a pensar en sus redaños que, como apunté ahí arriba, considero demasiado disminuidos para hacer frente a la catastrófica situación que estamos viviendo.

No votarlo, pues, significa un alivio para mi alma, pues con ello no traiciono mis convicciones y me distingo del votante borreguil (tan conocido del PSOE) que vota a los suyos, hagan lo que hagan, digan lo que digan, engañen lo que engañen y roben lo que roben. No votarlo, además, supone para mí la seguridad de que no estoy empeñando mi voto en un tipo inútil cuyo mayor anhelo parece ser llegar ¡por fin! (debe de sentirlo como un abisal complejo, después de dos elecciones perdidas) a la Moncloa. No votarlo, sí, no votarlo…

Sigue Ansón en su artículo diciendo que En estos momentos, el PP gana por mayoría absoluta. El 20 de noviembre veremos qué ocurre. Porque si Rajoy se quedara en 167 o 169 escaños, Rubalcaba maniobraría para formar un pentapartido, burlar la mayoría y hacer lo que el PSOE ya consumó en Baleares […]. Si durante la campaña electoral Rajoy pierde posiciones, se puede encontrar, aunque gane, que la zorrería de Rubalcaba le rubalcabea con la alianza del PSOE, IU y los partidos periféricos, varios de ellos, por cierto, abiertamente secesionistas. La sombra del pentapartido es alargada y puede acabar el rumor de las sandalias del César que llega.

No votarlo..., ¿decía? No votarlo quizá suponga llegar a la situación que Ansón retrata en este último párrafo y entonces… ¿Lo imagináis? ¿Qué puede ser más insoportable: un Rajoy asustadito, escondido en la Moncloa y sin tomar las riendas, no vaya a ser que los del 15M se le aparquen a la entrada del palacio mientras el país sigue la senda del Titanic, o un país desmembrado, destrozado, humillado, abochornado, derrotado por las sanguijuelas nacionalistas y cautivo de la maldad e incompetencia pesoística de Rubalcaba?

Yo no tengo la respuesta y, así, consumo mi tiempo vacacional sumergida en la duda: si no voto a Mariano, puedo contribuir con ello a la aniquilación de España. Si lo voto, traiciono todos mis principios sin la seguridad, además, de que vaya a servir para evitar la evanescencia de mi país. Si apostato de mis convicciones, pero a cambio salimos de este pozo, al menos tendría un "al menos" en el que refugiar la mala conciencia que me causaría la felonía perpetrada contra mis ideas; pero ¿y si ni siquiera sirve para ello y el país se hunde por la cobardía del señor gallego?  En tal caso, la aniquilación que nos espera sin remedio del PSOE vendría de la mano pepera, pero vendría. En cualquier caso…, llegaría, de manera que habríamos vuelto al principio en ese perpetuo círculo vicioso. Y, así, ¿qué hago? ¡Oh, duda cruel; oh, duda circular y viciosa!

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Tengo un consuelo, al menos: no estoy sola. Hay más como yo. Lean Ronin, y encontrarán más dudas viciosas y más llanto en aquella casa. ¡Ay, Alawen, podemos quedar para llorar juntas!

7 comentarios:

Alawen dijo...

Ay, que bien me viene tu entrada para citarla en la mía, porque a mí también me corroe la duda, y aunque juré en plan Scarlet o'Hara, que nunca volvería a darle el voto, el simple y llano hecho de imaginar a RbRc en Moncloa hace que me ponga enferma. ¡Si hasta salí de mi estado latente cuando me llegó la noticia del dedazo de P.punto!
Consuélate con la idea de que no está sola en tu inquietud.
Abrazo

caraguevo dijo...

Sí, lo reconozco, el título me ha atizado, como dices, la curiosidad, y no precisamente la primera de las palabras, ja, ja, ja.
Vamos a ver, vamos a ver, no te hemos enviado de viaje y descanso vacacionales para que le des a la cabecita pensando en si MR12 YEA o MR12 NAI como dice el panel de votaciones del Congreso estadounidense.
Como dijeron Los del Río acerca del referéndum sobre la Constitución Europea: "... eso es cosa de los políticos..."
Tú no tienes que pensar, sólo votar... y botar.
También, y vamos subiendo el nivel intelectual, lo dijo el PSOE en la campaña de la europeas de ¿2009?: "Lo terrible no es lo que piensan, es lo que votan" refiriéndose a representantes de la derechona más intransigente, todo ello según su punto de vista.
Ya no me acuerdo de qué iba todo esto. Ah, sí, que estás de vacaciones y la idea, es volver relajada, toma como ejemplo a MR12.
Por cierto, qué vergüenza son los periódicos este agosto, el folleto del "Carrefú" abulta más.
Y para terminar ¿es Anson o Ansón? en cualquier caso le has hurtado lo de "de la Real Academia", con lo que le gusta.
Un abrazo.

S. Cid dijo...

Alawen: Y a mí qué bien me viene la tuya para citarla en la mía ;-). Yo, como tú, juré y juré que no lo votaría más y ahora me debato en una cruel duda. Si es que este hombre me hace sufrir de una manera cruel e inhumana. Al menos tengo el consuelo de la compañía, como bien dices... ;-)

Caraguevo: Ay, ay, ay..., o sea que no te preocupan mis dudas sino mis vicios, ¿no? ¡¡¡Mmmmmmmm!!! Te mandaré una foto mía para que la publiques en tus "Afoticas", que hace mucho que no sale una nena mona.

Y qué le voy a hacer, Caraguevo, si soy así. Ya, ya sé que me mandasteis a vaguear por estas tierras norteñas para que me relajara y volviera plena de fuerzas, pero no puedo resistirme: ¡mi cerebro no quiere dejar de pensar!

Yo creo que es Ansón, ¿no? Pero si no fuera así, total, ¿qué más da?, si ellos (los académicos) le quitan tildes al idioma porque les da la gana, también yo puedo hacerlo: le he hurtado lo de la Real Academia (y no se merece ser académico), pero verás que he respetado la falta de tilde de su "o" entre cifras (que él, como académico, ha impuesto como nueva norma). Si el texto hubiera sido mío, esa tilde en "167 ó 169 escaños" habría aparecido.

Abrazos a ambos que me reconfortan..., pero no despejan mis dudas. Me voy con ellas a tomar el fresco. Al menos les daré un aire ;-)

Bate dijo...

Hija mía, que bien te está sentando los aires del cantabrico, que manera más clara y fresca de escribir, se te entiendo todo, y además, la mar (cantábrica) de bien. Bueno, después de mi reconocimiento a tu persona y tu valía, iremos al grano, que diría un dermatólogo.

Rajoy es un tipo bastante bastante tibio, pachorro, lento de reflejos (¿qué coño es eso, MR12?). La imperdonable defenestración que hizo de personajes de la talla moral como Pizarro, SanGil o Acebes, más que fortalezerlo lo debilitó, y de qué manera. Los primeros en darse cuenta de su escualidez debilitoria fueron los sociatas, a los que les dejó manos libres parar acometer sus innumerables tropelías.
Mariano Rajoy no merece ganar estas elecciones, ni estas, ni ninguna. Es flojo y gandul (aún recuerdo el desfile de las Fuerzas armadas en el que le pillaron con el microfono abierto vociferando que "era un auténtico coñazo" estar ahí. -¿Y dónde vas a estar mejor ese día que con los compatriotas que dan su vida por nuestra seguridad, PAPAFRITA?, me pregunto!!), y a veces me malicio pensando que es incluso más gandul que el mismísimo ZoPenco o sus nenas las murcielaguitas. Ahora, eso sí, de deportes entiende el tío lo que no está en los escritos. Menudo Ministro de Deporte vamos a tener... Aprende ZP.

En definitiva, acabaremos votándolo, no nos queda otra.

carlos dijo...

Elegir entre PP y PSOE es como elegir entre lentejas con chorizo o lentejas con patatas, es decir lentejas sí o sí, y yo estoy harto de lentejas,,en este sentido me declaro perroflauta o plumaflauta...me recuerdan a los podridos Cánovas y Sagasta amañando las elecciones y alternandose en el poder per secula seculorum...nausea.
Saludos amiga

Natalia Pastor dijo...

Es que eso es el "marianismo" light bajo en calorias y sin azúcar.
Tras la derrota de 2008, Rajoy optó por no manchar, no hacer ruido y no señalarse.

Yo recuerdo que estando aún de tertuliana en EL ANTEOJO en COPE - antes de la defenestración de César y Federico-, un dirigente del PP andaluz me dijo que la clave para ganar a los socialistas "era mimetizarse con ellos, no crear puntos de fractura ni enfrentamiento y esperar a que la crisis y la mala gestión cayeran como fruta madura".

Y así ha sido.
Con todo, el PP es lo único que nos queda.
¿Qué nos gustaría otro tipo de partido, más consecuente, más firme en su discurso y en sus principios?.Pues sí.
Pero es lo que hay.

O eso o socialismo.

posodo dijo...

Yo aún estoy pensándolo.
O no, que diría aquél.

Belén 2013

Belén 2011