domingo, 23 de enero de 2011

Gatos II

Gatos II

En episodios anteriores...: Fernando I había repartido el reino entre todos sus hijos, lo cual había sentado fatal a Sancho, el primogénito, que anduvo a la gresca con Alfonso a ver si le podía sisar León, con quien finalmente se alió, sin embargo, para atacar al pobre García y repartirse Galicia. Luego, aunque firmada una tregua, Sancho y Alfonso vuelve a las manos y éste, vencido, es exiliado a Toledo, desde donde entra en conciliabulos con Urraca para darle su merecido a Sancho. Se hace fuerte en Zamora, ciudad de la que Vellido Dolfos escapa para, al parecer, hacer traición y mostrar a Sancho una puertecilla por la que entrar en la ciudad, sin embargo, aprovechando un descuido del insaciable rey castellano, le asesta un buen golpe con el venablo por la espalda y se lo carga.

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La Jura de Santa Gadea
Sancho ha pasado a mejor vida, pues, y lo hace, además, sin descendencia, de modo que ahora es Alfonso quien se quedará con el oro y el moro (bueno, con el moro se quedará un poco después), quiero decir que recupera su reino de León y, para escarnio del pobre Sancho -putrefacto ya en la tumba- hereda Castilla. Antes de ser coronado, sin embargo, cuentan las crónicas, o la leyenda o quien sea, pero alguien lo cuenta, que el Cid se negó a prestar juramento de lealtad a Alfonso mientras éste, a su vez, no jurara que no había tenido arte ni parte en el turbio negocio del asesinato de su hermano. Es lo que se conoce como la Jura de Santa Gadea, de la cual puede uno muy bien informarse si se enchufa en la tele esta película.

Mientras tanto, García, aprovechando la muerte de Sancho, se hizo de nuevo con el reino de Galicia. La Historia, que es larga (pues es la única que cuenta con siglos y siglos por delante para vivirse como mejor le vengan en gana), continúa porque, claro, como fácilmente podrá adivinarse, Alfonso no estaba dispuesto a quedarse de brazos cruzados. ¿Emprendería el rey una nueva guerra contra su hermano menor a fin de recuperar el reino gallego? ¡Quia!, era mucho más cómodo y barato hacer de nuevo uso de la traición y la alevosía, así que va y lo cita a una reunión, donde el ingenuo García es apresado, tras lo cual sufrirá prisión perpetua en el castillo de Luna

Ya tenemos, pues, a Alfonso rey de León, de Castilla y de Galicia. ¿Tendrá suficiente con ello? Qué va. Él, a lo suyo. Con un quítame allá esas luchas, se hará con Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y La Burela, y luego, mirando al sur, comenzará a tocarle las narices a las taifas musulmanas (aquí es donde comienza a quedarse con el moro, lo cual, por otra parte, no me parece nada mal). ¿Nos acordamos de al-Ma'mum? Sí, hombre, el vasallo toledano que le había acogido con honores ofreciéndole cobijo cuando fue exiliado por Sancho, pues el pobre hombre había muerto en 1074, sucediéndole en el trono su nieto Al-Qádir, quien, en 1084, solició la ayuda de Alfonso para sofocar un levantamiento que le estaba dando problemas. Y hacia allá que se va Alfonso, en lo que parecía una expedición de ayuda y que, sin embargo, el rey castellano aprovechará para sitiar la ciudad de Toledo, que caería en sus  manos el 25 de mayo de 1085.

Y, llegados a este punto, se dirá el paciente lector para su coleto que qué bonita e interesante es la historia de España, llena de traición, pasión, intrigas, turbias alianzas, asesinatos y todo lo que pueda esperarse de una telenovela, pero aún seguirá preguntándose qué demonios tiene todo esto que ver con que a los madrileños los llamen gatos. Aaaayyyy, a ver ese temple, un poco más de aguante y perseverancia en la lectura y lo descubrirá. Pero para ello hay que retroceder unas fechas. 

San Ginés
Nos habíamos quedado en el 25 de mayo de 1085, día glorioso en que Alfonso tomó Toledo. Y es que, Alfonso, que no era tonto, sabía que para hacerse con Toledo, situada en posición casi inexpugnable, primero debía apoderarse de todas las poblaciones cercanas, y da la casualidad de que una de ellas era Madrid, (que por su situación, también privilegiada, cerraba los pasos más frecuentes hacia Toledo: León, Fuenfría y Navacerrada). Por lo tanto, según relatan los cronistas de la época, a Alfonso VI "le pareció empezar la conquista de Madrid, por ser lugar fuerte y muy dispuesto para hacer plaza de armas y frontera contra los moros; executólo poniendo sitio apretado" [...] Los castellanos toman fácilmente el arrabal de San Ginés (¡arrabal!, jajaja, quién lo diría hoy, que cae a paso y medio de Sol), donde habitan los mozárabes, pero encuentran una enconada resistencia de los musulmanes en la fortaleza, que es vencida por los soldados. Éstos trepan como gatos y abren sus puertas. Y he aquí el origen, según la leyenda, del mote con que se conoce a los madrileños, con lo cual nuestra historia toca a su fin.

Hasta la próxima.

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Información extraída de:
- Mi cabeza (pero no voy a enlazárosla).
- Crónica de Madrid.

9 comentarios:

Sue dijo...

Vaya.
El sábado hablaron en la radio de esta jura, la de Sta. Gadea, dos historiadores que acaban de escribir un libro sobre las verdades y mentiras de la historia... eh, no recuerdo el título del libro ni de los autores (ya me vale), así que me callo.
Vaya.
Así que por eso nos llaman gatos...

Sue dijo...

Plas, plas, plas! Cid.
(que se me fue el dedo antes)

Carlos dijo...

Ja, ja, ja, en información extraída: tu propia cabeza, muy bueno S. Cid. me he reído un montón.

S. Cid dijo...

Sue: Rabitos de pasa, Sue, rabitos de pasa para la memoria, jajajaja. Yo tengo que darme también un buen atracónd de ellos, porque hay que ver la memoria de pez que tengo.

En cuanto a lo de las explicaciones sobre el apelativo gatos:, ya llevamos 3: la tuya, la de la guerra napoleónica y ésta. A saber cuál es la verdadera...

Carlos: Jajajaja, sí, algo tengo por ahí dentro, pero poco, poco... porque hace eco... ;-)

Saludos, amigos.

Sue dijo...

¿Rabitos de pasa? Ay madre Cid, ¿qué me has dicho? Como muchas pasas, pero sin rabo... va a ser eso.
Je,je.
Yo más que gato soy pez también.

S. Cid dijo...

Sue: Sí, seguro, ahí está el error. A partir de ahora: rabitos ;-) (por cierto que me sé -es una de mis comidas favoritas, de hecho- una receta de solomillo al queso picón y pasas que está para chuparse los dedos).

Sue dijo...

Cid, pues no sé que estás esperando para pasármela. Tienes mi mail. Apúrate!
(o quieres que muera sin probarla)

Lady Boheme dijo...

Poniéndome al día con tu blog, que tengo temporadas en que no me da la cabeza para leer tamaña muestra de inteligencia y destreza con la pluma (virtual, pero pluma al fin). Conocía el final de la historia, el por qué a los madrileños se les conoce como gatos, pero no todo lo anterior y ha sido una aventura estupenda descubrirla de tu mano y tus palabras.

Besos!

S. Cid dijo...

Lady Boheme: Anda, anda..., exagerá ;-)

Belén 2013

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