martes, 25 de enero de 2011

La dama de las camelias

La dama de las camelias    (Alejandro Dumas)

Hacía mucho tiempo que había leído este libro (allá por mi adolescencia) y prácticamente lo había olvidado, cuando un buen día de navegación por la Red me topé con ella de la mano de Palabras y Mundos. Repentinamente, me dieron ganas de releer la novela de la cual, sin embargo, no tenía ningún ejemplar en mi biblioteca, puesto que aquélla que leí en mis años mozos pertenecía a la de mi madre. Ocurrió, no obstante, que quedé una tarde de aquellos días con una amiga para ir a pecar… al VIPS, lugar elegido para degustar unas exquisitas tortitas, objetivo único en principio que se vio acompañado, sin embargo, por un tropiezo libresco,  pues paso obligado antes de entrar al restaurante es el que atraviesa la librería de VIPS. Allí fue donde, ¡oh, qué casualidad!, encontré esta edición de la famosa novela de Alejandro Dumas, hijo.  La compré, naturalmente, y la leí.

He de confesar que esta vez no me ha gustado tanto, tantísimo, como lo hizo en mi primera lectura. La edad, sin duda, pesa en las emociones. Ahora me parece una novelita, a veces ridícula; otras, insustancial y casi siempre tan, tan poco creíble… Me supo bien, no obstante, la relectura, porque aunque la novela me defraudó, sí logró, no obstante, devolverme durante unos días aquellos aires juveniles que tan lejos quedan ya. Ay, Juventud…, divino tesoro, ¿por qué huiste de mí?

11 comentarios:

Bate dijo...

Míralo por el lado bueno, S.Cid, la inexperiencia, la juventud, esa estúpida y fraudulenta época de nuestras vidas sale huyendo para que podamos ganar en sabiduría (quién pueda) y con ello dar el verdadero valor a las obras de arte.

Miguel Baquero dijo...

Es verdad que eso pasa con muchos libros, que de joven te encantaron y ahora descubres que eran ridículos y piensas: cómo me pudo gustar esto. Supongo que es mejor así. Yo, por si acaso, me acerco con mucho cuidado a lo ya leído

Sue dijo...

Supongo que hay libros que nos gustan siempre y otros que solo marcan una época. A lo mejor es que es verdad que cambiamos con el tiempo...

Bate dijo...

En cambio recuerdo, tal si fuera hoy, que a los diecipocos años cayó en mis manos ávidas de nuevas y apasionantes lecturas ¨LA REBELIÓN DE LAS MASAS ¨ de los prestigiosos filósofos Ortega y Gasset (en mi amada San Lorenzo del Escorial les dedicaron una placa, supongo, que por algo).

No entendí nada, pero que nada de nada.

Me prometí a mi mismo –como hay que prometer las cosas- una fría noche de enero que alcanzamos los 28º centígrados bajo cero en la Estepa sevillana que dejaría pasar al menos tres lustros a ver si era capaz de entender la verdadera naturaleza intrínseca de esta indispensable obra del pensamiento español.

Sigo sin entender nada.

¿Cómo se te ha quedado el cuerpo*, S.Cid?




* Se han pasado ya las ganas de acribillarme con una metralleta rusa, ¿no?

S. Cid dijo...

Bate: Chico, pero podíamos ir creciendo intelectualmente, pero manteniendo siempre el frescor (pero de los limones del Caribe, no, ¡eh!) orgánico ;-)

Miguel: Sí, a mí me pasa como a ti: que me acerco cuidadosa a las relecturas. De hecho, hay ciertos libros que me dejaron tan buen regusto, que no he querido volver a leerlos por si se me amarga el asunto. Prefiero el buen recuerdo.

Sue: No sólo cambiamos, sino que ciertas lecturas son sólo para ciertas edades. Fuera de ellas, no tienen ese encanto que te dejan un poso de placer cuando las lees a su debido tiempo, creo yo.

Bate: Leí "La rebelión de las masas" y subrayé mucho, sin embargo, ahora no podría repetirte ni una sóla idea. Menos mal que queda el subrayado, por si algún día tengo que acudir al libro...

*Sí, ya te he perdonado y he vuelto a guardar el kalasnikov. Posodo también está perdonado. Quien no lo está es Caraguevo. Ése va a tener que sudar sangre para obtener mi perdón. Y eso por lo muchísimo que me hizo rabiar con Sir Tim.

Jajajajaja ;-)

Saludos, amigos.

Sue dijo...

Cierto, pero a mi me siguen gustando mucho "Charlie y la fábrica de chocolate" y "El último vampiro".

ROBER dijo...

Me gustó mucho lo que has escrito S. Cid. Fíjate que leí en mi juventud casi todos los libros de Alejandro Dumas, y sentí la tentación también de renovar ese placer, pero al fin quedó todo ahí...
Es posible que de haberlo hecho hubira sentido lo mismo. Y quedaron ahí en el recuerdo todos esos autores, Julio Verne, Gastón Leroux, Victor Hugo, y tantos otros. Al único que releí es a Victor Hugo. Hubo párrafos que me llenaron de admiración, y otros demasiado extensos.
Pero los tiempos cambian, y uno también...
Un abrazo

S. Cid dijo...

Sue: Bueno, a mí también me siguen gustando mucho algunos libros que leí hace tiempo y que he releído después.

Rober: A mí me ha pasado con éste en concreto, pero creo que no me ocurriría igual con otros de autores que mencionas. Leo y releo con mucho gusto a Julio Verne, a Victor Hugo y otros. Supongo que es cuestión de un título en concreto, y no de un autor (aunque con alguno sí me ha pasado).

Saludos, amigos, y buen fin de semana.

José Antonio del Pozo dijo...

Fantástico, Scid, cómo de una negativa relectura te las apañas para quedarte con lo bueno que la misma te dejó aunque ajena a la obra: el recuerdo fabuloso de aquellos años, es decir, la evocación en segundo grado que una lectura permite. ¿No la hizo la Garbo en cine? ¿O estoy patinando?
Saludos blogeros

Ana Laura dijo...

Ahhh, cuando yo tenía la edad que tú tendrías al leer 'la Dama de las Camelias', yo leí una novela romántica que me apasionó también. Ya sé que no tiene nada que ver, pero tu entrada me remontó a esos tiempos y ese apasionamiento.

La novela se llamaba "Bajo el velo del anónimo" de Courhts-Mahler H. (tuve que googlear, no me acordaba del autor). Era de mi madre también, y se la perdí yo... deberé buscarla ahora para releerla, aunque seguro me pasará lo mismo que a tí y perderá gran parte de su encanto en una nueva lectura, ¡pero no importa!

Un saludo!

S. Cid dijo...

José Antonio: Jajajaja, parece que al fin y al cabo voy a terminar siendo una persona optimista. ;-)

Ana Laura: A veces parece que las cosas saben mejor cuando se es muy joven. O quizá... no... ;-)

Saludos, amigos.

Belén 2013

Belén 2011