Y la petición fue aceptada, así que ahí os dejo con MGae:
Saliendo del laberinto (por MGae)
Aunque la ocurrencia de Urumo del túnel del topillo resulta muy sugerente, me refería a la Topología como la rama de las Matemáticas que estudia las propiedades de los cuerpos que no varían aunque estos se estiren o deformen, siempre que no se corten. De hecho, una de las primeras curiosidades que cuentan los profes como motivación para esta asignatura es que, desde el punto de vista topológico, una rosquilla es "lo mismo" que una taza de café... Pero ésa es otra historia...
El "truco topológico" al que me refería es muy sencillo (tanto que no sé si merece una anotación, pero habéis insistido tanto que negarse parecía hasta feo...): para salir de un laberinto (que cumpla unas ciertas condiciones, debería añadir, pero no me quiero liar con ello) basta con elegir una pared y seguirla siempre. Esto no garantiza, precisamente, salir pronto..., y, en muchos casos, el camino no será el más directo, pero sí sabemos que saldremos del laberinto, o llegaremos a nuestro destino.
Como muestra de esto, en la Imagen 1 se puede observar que si salimos del punto A y tomamos la pared de la derecha el camino hasta el punto B será bastante rápido... Sin embargo, si elegimos la pared de la izquierda, la ruta nos hará recorrer gran parte del laberinto...
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| Imagen 1 |
Eso sí, los lectores más puntillosos se habrán planteado que esto no puede ser tan simple. Y es verdad. Si nuestro laberinto no es "como debe ser" (¡las condiciones a las que me refería antes!) nos podemos encontrar "islas" como la de la Imagen 2.
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| Imagen 2 |
Si salimos de una zona así utilizando la técnica de seguir la pared,
podemos comprobar fácilmente que nos encontraremos en un bucle
infinito... claramente sin salida. De modo que, para evitar estas
posibles "trampas" del constructor, se aconseja vivamente marcar los
cruces al pasar. Así, si damos una vuelta completa y regresamos a un
cruce ya marcado, sabremos que es hora de cambiarnos de pared...



