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domingo, 24 de noviembre de 2013

¡Odio los phrasal verbs!

¡Odio los phrasal verbs!

¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs! ¡Odio los phrasal verbs!

¡¡¡Los odio!!!

viernes, 1 de noviembre de 2013

España invertebrada

España invertebrada

El joven Rebolledo se fue por el pasillo con un libro en la mano gritando que aquello no era justo, que era un abuso, que a ninguno de sus amigos les hacían eso, que qué ganas tenía de que pasaran tres años para cumplir 18 y hacer lo que le diera la gana, que era increíble, que menuda pérdida de tiempo, que había quedado a las ocho en el metro, que iba a llegar tarde por su culpa, que mamáaaaaaa, que por favor, que le hiciera entrar en razón a papá...

El joven Rebolledo entró en su cuarto, dio un portazo [...], tiró el libro contra la pared como si arrojara una tarta a la cara de un payaso, se sentó en la cama y golpeó con el puño cerrado el colchó viscoelástico, que ni se inmutó. El joven, con la almohada en la cara, gritó un millón de palabras prohibidas. Después, se levantó, caminó hasta el fondo de su dormitorio, recogió el libro, se volvió a sentar en la cama y pasó hojas crispado mientras musitaba "No es justo".

Cuarenta y cinco minutos después, el joven Rebolledo salió de su cuarto, atravesó el pasillo, entró en el salón y alzó la voz: "¡Ya!". Su madre le miró con una sonrisa. Su padre levantó los ojos por encima del periódico, dobló el diario, lo dejó apoyado en la mesita de café, miró recto a los ojos de su hijo y dijo: "Segundo apellido".

El joven Rebolledo se mordió el labio inferior, dudó durante un segundo y dijo: "Olabarrieta" y después, sin que le preguntaran: "Nació en Pasajes, en Guipúzcoa". A su padre se le rizó la comisura de la boca y preguntó: "¿Cuántos hombres defendieron Cartagena junto a Blas de Lezo?". El joven contestó de mala gana: "España sólo tenía seis navíos de guerra, alrededor de tres mil soldados y medio centenera de indígenas flecheros contra los 186 barcos de la Armada británica y unos treinta mil soldados ingleses y voluntarios de las colonias de Virginia".

Su padre tomó un vaso de agua, le dio un sorbo pequeño y dijo: "¿Nombre de la nave capitana?". El joven dudó: "¿Ga, ga..., esto... Galicia?" Su padre asintió: "¿Qué gritó el almirante Vernon cuando fue derrotado?" El joven Rebolledo miró derecho a los ojos de su padre y masculló: "¡Que Dios te maldiga, Lezo!".

El padre dejó el vaso sobre la mesita sin decir palabra. El joven Rebolledo desmayó los brazos y preguntó: "¿Ya me puedo ir?". Su madre sonrió y su padre dijo: "Sí, claro". El joven salió corriendo al recibidor y cuando abrió la puerta aún pudo oír a su padre gritar: "El año que viene, si quieres ir a otra fiestecita de Halloween te tendrás que aprender la noche triste de Cortés, ¿estamos?".

Por José Antonio Fúster, en La Gaceta. Viernes, 1-Noviembre-2013

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Desde hace más de un año, en mi casa ya no se escucha ningún otro idioma, en la tele o en la radio, que no sea inglés. Ayer, mientras me aseaba después del desayuno, escuchaba la radio de Vaughan. Sin perderme en pormenores que alargarían el texto, simplemente contaré que, en determinado momento del programa, Vaughan trajo a colación al Gran Capitán. Hizo una pausa tras pronunciar este nombre, durante la cual debió de mirar a los alumnos que le acompañaban en el estudio, y preguntó: Do you know who he is? Uno de los alumnos, doy por supuesto que aquél al que le había dirigido la pregunta, musitó una negativa casi inaudible. And you? Preguntó a otro. La respuesta fue la misma. And you? And you? And you? Lo hizo con los tres o cuatro alumnos con los que comparte mesa de estudio cada mañana. La repetitiva pregunta obtenía siempre la repetitiva y humillante respuesta. Ninguno de ellos lo sabía. Yo, para entonces, tragaba buches de agua con gel y gritaba desde la ducha: Gonzalo Fernández de Córdoba, Gonzalo Fernández de Córdoba, caray -como si pudieran escucharme-, ¡¡Gonzálo Fernández de Córdoba!! cada vez que oía uno de esos humillantes and you?

De repente, Richard Vaughan volvió su atención al que primero había recibido la pregunta y esta vez le lanzó otro tipo de cuestión:
-Have you heard of Washington?
-Yes, I have.
-Have you heard of Lincoln?
-Yes, I have.
-Have you heard of...
Y así continuó con una retahíla de figuras históricas norteamericanas. La respuesta del alumno fue siempre la misma: Yes, I have. Entonces Vaughan se detuvo un instante y resopló. Este es el problema de España, dijo. Tenéis cientos de figuras heróicas, pero no conocéis a ninguna. No las tratáis con orgullo, no construís vuestra historia presente a lomos de la pasada. Por eso España continúa estando invertebrada

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Ay, señor Rebolledo, si hubiera más padres como usted, otro gallo cantaría.

jueves, 15 de agosto de 2013

Blas de Lezo, ¿dónde está?

Blas de Lezo, ¿dónde está?

Hace un par de semanas nos reunimos parte de la familia en casa de mi madre. Entre unas conversaciones y otras, apareció una que comenzaron uno de mis hermanos y uno de mis sobrinos. El tema era: Blas de Lezo. Nos dimos un buen baño patriótico, pero también de decepción. Si el héroe de aquella gesta hubiera sido británico, decía mi hermano, tendrían una estatua de Blas de Lezo en cada esquina de Londres. ¿Y aquí?, se preguntaba, ¿dónde podemos encontrar una?

Parece que hay alguien que ha pensado en ello. Veremos dónde acaba el asunto. Igual que veremos si el subvencionado cine español hace un huequito entre sus prostitutas, homosexuales y drogadictos para dedicarle un ratín a algo diferente. Hummmm, no, seguro que esto no lo veremos.

Me toca las narices el asunto. ¡Qué injustos somos con nuestra historia y nuestro pasado! Yo tengo muy claro que no pienso escribir ninguna carta que vaya a quedar, como siempre, sin respuesta, pero aquella tarde, en casa de mi madre, decidí que le pondría mi particular estatua a Blas de Lezo en Finis Terrae. Y aquí está, para que, el que se sienta español, pueda bañarse de historia, orgullo y honor, y también, ¡qué grande es el olvido!, de frustración.

No deberíamos permitir que nuestra historia se fuera con La brisa del recuerdo.

sábado, 22 de junio de 2013

Hace...

Hace... 


¡Esto es un lío!

Y el hombre del tiempo...

...sigue sin aclarar nada.

viernes, 7 de junio de 2013

¡Ya no odio el zip!

¡Ya no odio el zip!

¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip! ¡Ya no odio el zip!

¡¡¡Gracias, MGae!!!

:-)

martes, 5 de marzo de 2013

¡Odio el zip!

¡Odio el zip!

¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip!  ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip!

¡Y QUIERO PEGAR A ALGUIEN! PERO PEGAR HASTA QUE ME DUELA LA MANO.

domingo, 2 de diciembre de 2012

España es un Estado comunista

España es un Estado comunista

En este asco de país, lo de la propiedad privada es una falacia tan grande como lo de la separación de poderes. Aquí una se compra una casa, paga religiosamente por ella, hasta apoquinar el último céntimo del valor de la casa y de los cienmiles de impuestos con que al Estado le parece bien atracar tu bolsillo, y, cuando te mueres, tus herederos tienen que volver a pagar a ese Vampiro Estatal por heredar una propiedad que, mira tú, resulta no ser propiedad de quien la compró, sino de ese ente fantasmal llamado Estado. 



miércoles, 14 de noviembre de 2012

A / (las) cuenta(s) de la huelga...

A / (las) cuenta(s) de la huelga...

Hace tiempo que ando desconectada del mundo, pero supongo que en las tertulias estos días habrán venido hablando del mucho mal que le hacen este tipo de huelgas al país. 

Mi experiencia (que hoy mismo estoy viviendo de nuevo) dice lo siguiente:

-Grupo 1: cuatro o cinco compañeros han hecho hoy huelga. No trabajan, no cobran.

-Grupo 2: yo veo mis clases modificadas y he de ocuparme, a lo largo del día, de hasta cuatro clases que nada tienen que ver con las mías; y que se ven, a su vez refundidas con otras, modificadas y desperdiciadas. Trabajo extra pero no cobro extra.

-Grupo 3: la Consejería de Educación retendrá a mis 4 ó 5 compañeros la parte del salario correspondiente al día de hoy, pero tendrá el trabajo hecho por otros curritos, como yo. No paga por un trabajo realizado.

No sé vosotros, pero yo, en este grupo de tres, hasta el momento veo lo de siempre: unos son los aprovechaos y de los otros se aprovechan.

lunes, 25 de junio de 2012

Modelo de Estado

Modelo de Estado

La Plataforma Reconversión ha publicado una carta abierta al presidente del gobierno (que se puede leer en DENAES), firmada por gente de renombre y sobrada solvencia intelectual, con la que se pretende plantear la posibilidad de un referéndum acerca del modelo de Estado.

En el programa de debate que estoy viendo ahora mismo, Elvira Rodríguez, política del PP y antigua presidenta del parlamento de la Comunidad de Madrid, se ha puesto de uñas con el asunto. Rajoy también, hace unas semanas, se negó en redondo a admitir la posibilidad de un cambio en el modelo de Estado. Ni quiero imaginar lo que opina el PSOE y resto de politiquillos.

No voy a preguntar por qué se les eriza el vello a los políticos cuando se pronuncia ese sintagma nominal porque la respuesta es cristalina. ¿Tocarles su cortijo? Vamos, hombre, pero en qué estamos pensando los españoles.

Se suben impuestos, se bajan sueldos (el mío, en julio, lo hará de nuevo: esta vez un 3,3, y eso que Esperanza Aguirre dijo hace dos semanas que en esta ocasión no se tocaban los de sanidad ni los de educación), se recortan prestaciones (porque no hay dinero, ciudadanos, y mejor una bajada de sueldo que despidos, mejor un repago que el término del servicio, mejor se queda usted la basura en su casa en mitad de la ola de calor que recogerla todos los días), pero su cortijito..., su cortijito ni tocarlo.

viernes, 4 de mayo de 2012

Trabajar... ¿para el Estado?

Trabajar... ¿para el Estado?

Marzo ventoso y abril aguanoso, hacen a mayo florido y hermoso.

Hoy es 4 de mayo y, según una noticia que he oído por ahí,  éste es el día en que dejo de trabajar para el Estado y comienzo (de aquí a un par de horas) a trabajar para mí. 

Miro atrás, pues, y veo cuatro largos meses de esfuerzo de los que ni un sólo minuto me ha rendido fruto alguno. No es que no sea consciente de lo mucho que vale mantener la sanidad, la educación, las carreteras..., pero me pregunto cuántos de esos días transcurridos desde el 1 de enero podrían haberme sido provechosos de una manera personal, particular e individual si los políticos no siguieran jugando con el dinero público que, como bien sabe todo el mundo, no es de nadie (Carmen Calvo dixit -y Pixie):
-Continúan las subvenciones al cine, y a los sindicatos, y a los partidos y a la patronal (¿esto es Estado?).
-Siguen existiendo las 4.000 empresas públicas (¿esto es Estado?).
-Los cargos de confianza (¿esto es Estado?).
-Los consejeros (¿esto es Estado?).
-Y, por supuesto, mientras tanto, nuestros representantes (¡ja!) continúan a lo suyo... con lo nuestro.

Para esto..., casi preferiría tener un Luis XIV, que también era Estado y al menos sólo era uno.

Pero, alégrate por este 4 de mayo, llena de (des)gracia, el próximo año y, merced a la subida del IVA, de los impuestos especiales, los directos, los indirectos, los que se inventen y todo lo que está por llegar, no podrás hablar aquí de estas cosas quizá hasta la segunda quincena de este mes florido y hermoso... que, por cierto,  acaba de sacarme una bonita bocanada de vaho al salir al patio.

Si es que... nada es como debiera, pero, al menos, ¡a partir de mañana por fin seré mía, sólo mía y completamente mía!

...¿o no?...

domingo, 4 de septiembre de 2011

Sin palabras...

Sin palabras...

..., aunque (suspiro) aún con algo de dinero.

Charlaba el otro día con Bate en estas mismas páginas y le anunciaba que estaba preparando una entrada sobre los sindicatos. En realidad, más que sobre los sindicatos versaba (o al menos así la había iniciado) acerca del viajecito con que el señor Toxo se ha regalado estas pasadas vacaciones. Y es que estaba viendo el programa de El Gato al agua cuando salió a escena el sindicalista y sus nuevas vacaciones (lo de "nuevas" es, naturalmente, porque ya hubo otras...), de manera que me puse muy ufana yo a escribir al respecto, esfuerzo del cual brotaron algunas frases que hoy, sin embargo, no encuentro interesantes, de modo que las he borrado.

He estado bastante liada durante el fin de semana y puede que sea por eso que hoy, que me pongo ante el ordenador a ver si salen unas cuantas palabras bien hiladas, me veo más bien torpe para encontrar ideas. O quizá sea que oyendo algunos datos sobre el viajecito en sí (como que en una semana se ha gastado 3 veces el dinero que una familia española -que pueda permitírselo, tal y como están las cosas- ha dedicado este verano a sus vacaciones), quizá, digo, sea que oyendo esto me he quedado sin palabras.

La verdad es que no soy yo quién para decirle al señor Toxo cuánto dinero puede gastarse y cómo deben ser sus vacaciones.  Cada cual es muy libre de hacer con sus caudales lo que le venga en gana. Yo así lo he hecho con los míos y ¡faltaría más que viniera nadie a decirme cuál es el uso que debo hacer de ellos!

Aunque, bueno, creo que esto tampoco es del todo cierto. Por supuesto que el dinero que hay en mi cuenta corriente lo gasto como me sale de mi santo apéndice nasal, pero no ocurre lo mismo con el que ya no está en mi cuenta. Con él, pago las películas españolas sobre la Guerra Civil, los abortos realizados en la Seguridad Social, las sedaciones del doctor Montes. Con él sufrago también a los cartógrafos que se emplean con pasión en dibujar el mapa del clítoris, subvenciono a los homosexuales de Mozambique (o de donde sea), y le costeo el puesto en la ONU a Bibiana Aído. De mis impuesto sale el pago y mantenimiento de los coches oficiales, las nuevas decoraciones de despachos, el sueldo del adjunto al agregado del asistente auxiliar del secretario suplente del primer edecán del asesor décimo octavo del Presidente, Ministro, Alcalde  o Concejal de turno y, por supuesto, también pago con mi dinero el sueldo (dijeron la cifra que cobra, pero no la recuerdo. Eso sí, eché cuentas rápidamente y me salieron más de cuatro años de trabajo para casi igualar la primera de las cifras de su sueldo) al señor Toxo, de modo que, al fin, bien podría, por tanto, opinar sobre la cantidad de pasta de la mía que se ha gastado en sus vacaciones.

Y, sin embargo, amigos... no puedo. No, no puedo hacerlo... porque no sé cómo he de hacerlo.

Será, como dije por ahí arriba, que me he quedado sin palabras. Confío (ya le he oído decir a las malas lenguas que se avecina una nueva subida de impuestos) en que no suceda lo mismo con mi dinero.

viernes, 19 de agosto de 2011

Sólo tengo dos mejillas

Sólo tengo dos mejillas

Dice Posodo en un comentario de este blog, y dice bien, que con tanto ponernos a disertar sobre las perífrasis y circunloquios preñados de fraudes y patrañas que los del 15M vienen regoldando con respecto a la JMJ acabamos por olvidar lo principal de ella.  Sin embargo, no está mal tampoco hacer de vez en cuando un aparte al espíritu de la JMJ y responder como se debe a estos amargados, a fin de ponerlos en su sitio. Que están muy gallitos y crecidos, con tanto como les jalean desde la prensa cerril de la izquierda y hay que bajarles los humos, obligarles a poner los pies sobre la tierra y enfrentarlos con su propia idiocia. Eso, por una parte...; por otra también está la propia necesidad de expresar un ¡basta!, yo también tengo algo que decir.  Al fin y al cabo, cuenta Rubén Amón (en El Mundo de 18 de agosto) una anécdota de Giulio Andreotti quien, al parecer, afirmaba que Cuando Jesucristo nos pidió que pusiéramos la otra mejilla, sabía perfectamente que sólo tenemos dos. Y yo, que he estado calladita durante estos 3 meses en que las hordas desaseadas y cochambrosas de la izquierda nos han estado dando la vara, considero que ya he puesto durante bastante tiempo mi segunda mejilla y es hora de volver a colocarse de frente.

Los indignados, dice Diego Armario en La Gaceta, 19 de agosto, se están convirtiendo en censores de las libertades de los demás, los que pretenden apartar del camino de su error a los jóvenes cristianos que han venido a Madrid para asistir a la JMJ, y les acosan, insultan y agreden, convencidos de que les hacen un gran favor. Esta gente [...] parece que está de acuerdo con la excelencia de la uniformidad, con la superioridad del gris sobre cualquier otro color. [...] ya no cuela la especie de que la progresía es la tolerante y los que creen en algo son los inmovilistas.

¿Tolerantes? He leído por a hí que para justificar su bestial agresión a los peregrinos en Sol dicen que les provocaron porque se pusieron a rezar. (!) He leído también que les gritaron (e incluso hay pintadas con estas frases) que volverían a quemarnos las iglesias y que acabaríamos como en el 36. ¿Tolerantes? Ayer, tras el acto que tuvo lugar con Su Santidad en Cibeles, oí por la tele cómo la organización de la JMJ advertía a los peregrinos que no fueran a Sol. Porque, claro, Sol es propiedad de los amargados. Así lo han decidido ellos porque les sale de sus santas (?) narices y no hay quien les tosa. Con sus impuestos, no al Papa, dicen; pero con los míos se paga una policía que no mueve un dedo si tales energúmenos  deciden que hay que ir a por mí porque soy católica y decido pasearme por una plaza de Madrid. ¿Tolerantes? Un tipo desnudo simulando dar por donde amargan los pepinos al pobre oso de Sol. Unos maníacos esquizofrénicos arrojando preservativos a los peregrinos y tocándose con unas mitras de cartón en las que se leen consignas a favor del aborto. ¿Tolerantes?

Un tolerante reaccionando ante la amenazadora provocación de besar un crucifijo

¡Sí, tolerantes! La gracia de todo esto es que encima se creen tolerantes. Dice Ana Samboal (mi Ana Samboal, a quien no volveré a tener en mi pantalla hasta el próximo 5 de septiembre) en La Gaceta, 18 de agosto, que se teme que el argumento del dinero no es más que la excusa que esconde no sólo un profundo sentimiento anticlerical y antirreligioso que, faltaría más, tienen todo el derecho del mundo a sentir y a exhibir, sino una intolerancia radical a quien no piensa como ellos. He ahí el quid de la cuestión: no les discuto sus derechos, incluso el derecho a ponerse en ridículo mostrándose desnudo ante el mundo simulando una escena de zoofilia con un pobre oso de bronce o expulsando sandeces por sus bocas. De verdad, de verdad: no les discuto sus derechos. Lo que tampoco pongo en discusión, bajo ningún concepto, es mi derecho, ¡el mío!, a pensar como me dé la real gana y tener las creencias que me apetezca tener, sin que por ello tenga que verme ofendida o vejada. Es mi derecho y no me lo van a arrebatar... con su tolerancia.

Y eso, continúa Ana Samboal, la falta de respeto hacia el pluralismo religioso, político, cultural o racial, lo mismo da, es letal en una democracia.  No lo es, sin embargo, para el tipo de democracia a la que aspiran estos necios mangoneados por las consignas izquierdosas insertadas desde su nacimiento en su ADN: su democracia es aquélla en la que todos tenemos que pensar como ellos decidan que hay que pensar. Si eres diferente, te quedas fuera; y si te niegas a salir, palo al católico, al de derechas, al liberal o al que sea quien dice que no sale.

No. No es así. No va a ser así. Yo ya puse mi segunda mejilla y no tengo más. Yo, como Rosa Parks, no voy a cederle el asiento que me toca a ningún perroflauta de mierd... Que se paguen el billete y, por favor, ya que tenemos que viajar en el mismo autobús, que se duchen, que el trayecto es largo y se hace difícil soportar su hedor.

sábado, 23 de julio de 2011

65 dB

65 dB

Éste es, al parecer, el número máximo de decibelios que nuestros oídos deberían escuchar para mantener una vida saludable y prolongada. Lo leo en la revista Época, del domingo, 10 de julio de 2011.  "El ruido mata y el silencio cura", dice en su portada, lo cual me ha llamado poderosamente la atención, porque hace ya tiempo que vengo pensando sobre este asunto del ruido y sus posibles consecuencias para la salud.

España es un país muy ruidoso. Allá por donde vas encuentras..., sí, encuentras ruido. Mucho, muchísimo y desagradable ruido. Quizá por ello cada vez la evito más, quiero decir, cada día me gusta más estar en casa y olvidarme del mundanal ruido. Sin embargo, hay algo que no puedo evitar: mi trabajo.

El lugar por donde accedo a él tiene primero una puerta, tras la cual, a la derecha, se encuentra la Secretaría. Generalmente, cuando llego, hay siempre una buena fila de personas haciendo cola para que les atiendan. Como puedo, me cuelo entre ellos, atravieso la cola y continúo hacia adelante. Unos pasos más allá, se encuentran dos puertas gigantescas que se abren mediante una célula fotoeléctrica, o como se llame, cuando detecta tu presencia. Hasta ahí todo está bien. Sin embargo, es cuando alcanzas el punto en el que el sensor te detecta y ordena a las puertas que se abran cuando comienza el horror: 500 gargantas de 500 adolescentes (suerte que Infantil y Primaria están en otro edificio) taladran tus oídos. ¿Podéis imaginarlo? Si sí, entonces imaginad esa tortura 5 días a la semana durante treinta y tantas semanas al año. ¿Qué lector, de los que pasa por aquí, se encuentra sometido a esa turbulenta sonoridad cuando accede a su puesto de trabajo? 

Luego están las clases. Ahí, afortunadamente, suele haber sólo unas 30 gargantas, por encima de las cuales se tiene que hacer oír la mía. Pero eso ya no afecta tanto al oído (que también, porque si bien de esas 30 gargantas algunas nunca emiten un sonido, hay otras que no paran en toda la hora), sino más bien al aparato fonador. Pero ésa es otra historia

Dice la revista Época que el sonido más fuerte que se ha oído sobre la Tierra fue el del impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años. No lo pongo en duda, pero estoy segura de que en un sólo año (sumados los días uno a uno) yo acumulo en mis oídos más decibelios que los que pudiera causar el meteorito dinosauriocida.

No quiero imaginar lo que será entrar en el colegio por la puerta de los alumnos, lo que sí me gustaría imaginar es que me suben el sueldo un buen montón de euros por desarrollar una actividad de alta peligrosidad para la salud. ¿A que eso estaría bien?

sábado, 25 de junio de 2011

En la ONU hará fresquito, ¿no?

En la ONU hará fresquito, ¿no?

Y digo yo, si el aire es africano, ¿por qué no se queda en África y deja que nuestro aire español siga soplando sobre la patria tierra? ¡Caramba con la masa de aire africano que nos está cayendo encima este fin de semana! Me tiene frita, como un huevo, sobre el sofá, sin que puedan mis fuerzas mover más allá que el leve pestañeo de los párpados.

Como aún me queda algún tiempo antes de poder disfrutar de las vacaciones, no me hago ilusiones sobre dónde podría irme huyendo de este infierno africano, así que me someto a la inclemencia de los elementos y me digo que no hay otra que aguantarse. Sin embargo, mi mente se rebela y me pide algo de marcha: Déjame soñar, me dice. Permite que viaje a mi bola y me traslade a algún lugar fresquito donde pueda araganear sin que me acose esta laxitud mortal. Y, bueno, ¿por qué no? Pobrecilla, ¿verdad? Hala, te doy permiso. Vete a dar un voltio.

Sin embargo, antes de que salga de mí, aparece en la tele la noticia de que Bibi..., sí, sí, aquélla de los miembros y las miembras..., Bibiana Aído, ésa que aseguraba que el feto es un ser vivo pero que no hay ninguna demostración científica de que sea humano, ésa. Sí, ¡¡¡ÉSA!!! se va a ir a la ONU, al parecer enviada por ZP, que está colocando a sus coleguis antes de que le demos la patada definitiva en el trasero que se merece desde el mismísimo día de su nacimiento (o incluso desde antes, cuando ZP sólo era un ser vivo, pero vaya usted a saber de qué naturaleza -humana, no, según dice su Bibi-). 

Informa la tele de que el puesto de Bibi será el de asesora de la Sra. Bachelet para no sé qué y bla, bla, bla... Añade la información que su dote mensual será al menos de cinco cifras y no se halla sometida a la tiranía del pago de gravámenes. Sí, sí, sueldecito libre de impuestos. Imagino (porque mi mente aún sigue conmigo, escuchando, como yo, la noticia) lo que estarán pensado todos esos jóvenes españoles en paro que están muchísimo mejor preparados que doña Bibi. Bueno, supongo que, en realidad y gracias a las leyes de Educación que han implantado los socialistas, tampoco serán tantos los jóvenes españoles que están mejor preparados que la futura miembra de la ONU, doña Bibi. 

De pronto, mi mente interrumpe mi reflexión y me pregunta:
-Oye..., ¿tú crees que en la ONU hará fresquito?
-Puede, está llena de frescos...
-Jajaja, qué ingeniosa soy.
-¿Tú?
-Sí, yo. Quién sino yo eres tú, ¿eh?
-Bah, no me líes, que no tengo el cuerpo pa pensar mucho.
-Entonces quedamos en que allí no hará este calor abrasador que nos consume aquí, ¿no es eso?
-Supongo. Seguro que tendrán puesto el aire acondicionado a toda pastilla todo el día. Total, a ellos qué les va ni les viene lo del ahorro energético, si los que pagamos somos nosotros.
-Es que...
-¿Qué?
-¿Cuántos años tenemos?
-No pienso decírterlo.
-Bueno, es igual. Así, a simple vista, todavía das el pego.
-¿El pego de qué? -pregunto mosqueada.
-De cierta juventud. Vamos, que todavía estamos a tiempo para trepar.
-¿Trepar adónde?
-En el PSOE, tonta. ¿Qué tal si nos afiliamos y nos buscamos un buen puestecito y en algún lugar cómodo y fresco?
-Pos vas lista, maja. Si les quedan tres telediarios en el poder.
-Pues nos afiliamos al PP. Total, ¿qué más da ser miembra de uno que del otro?

Y en eso estoy, amigos: voy a emplear el resto del fin de semana sopesando la posibilidad de meterme en política. Todo sea por huir de esta maldita masa de aire africano.

jueves, 26 de mayo de 2011

¡Horror!

¡Horror!

No, no puede ser. Seguro que está prohibido por alguna ley. ¡Por Dios, ayer estábamos a 25 de mayo! ¿Cómo es posible que ya hiciera tanto calor? ¡Qué día más horrible! ¡Qué tortura! Estoy convencida de que es cosa de los alemanes, que saben que no les pagaremos la pasta que les debemos y con algún invento demoniaco nos están torturando de esa manera. Señores germanos, por favor, que yo sí trabajo, que pago impuestos y hago frente a mis deudas, no me maltraten así...

Ayer creí morir. Cuando, después de comer, volvía al colegio por la tarde, ya me iba dando el yuyu. Después de una primera hora en la que tuve que hacer una sustitución, me encerré en un aula durante la segunda para meter notas. No pude terminar todos los cursos porque iba a paso de ganso, pero mi cabeza no daba para más, así que esta evaluación no igualaré mi marca, en fin... 

Al salir del cole, fui a la farmacia en busca de un medicamento que el día anterior no tenían y había dejado encargado. Sabía que, o iba directamente desde el colegio, o, si llegaba a casa, me vencería la pereza. Hice bien, creo, pero casi me da un síncope de vuelta a casa. Llegué con un golpe de calor, creo yo, porque me tiré en el sofá con la cabeza explotándome y me quedé frita. Me desperté a las cinco y media (hay que ver lo que es tener un piloto automático cerebral) diciéndome: "Ay, ay, que se me va la tertulia de Luis Herrero". La escuché sólo media hora, a Dios gracias, porque de haber despertado antes probablemente mi cerebro ahora estaría despanzurrado por las paredes de casa. Luego, volví a dormirme, sin darme cuenta, y me desperté..., ¡atención!, a las ocho y media. Desde luego, algo me pasó, porque eso no es normal. Tenía cientos de cosas que hacer y ninguna fue hecha. Voló el tiempo sin percatarme de ello porque estaba en lo más profundo de mis sueños Sin embargo, lo doy por bien empleado. El cuerpo es muy sabio y siempre sabe lo que necesita.

Quedan dos días de clase por la tarde esta semana y dos más la próxima, aunque en realidad serán 3, porque tenemos 3 tardes de junta de evaluación (pa morirse). Espero sobrevivir. Al menos el tiempo dará un respiro.

lunes, 27 de diciembre de 2010

¿Y cómo nos va a ir...?

¿Y cómo nos va a ir...?

Es una pregunta retórica, no os apuréis por encontrarle respuesta, y viene a cuenta de esto: las manos en las que el PSOE ha puesto el futuro de nuestras pensiones pertenecen a una señora que se expresa así.

No os perdáis los comentarios a la entrada.

¿No da vergüenza?

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Minar

Minar

La tercera acepción que da la RAE a este verbo es: consumir, destruir poco a poco. Pensando sobre ello, he llegado a la conclusión de que a los jefes les deben de dar un cursillo de técnicas de mina del espíritu humano, de manera que, con trabajo y tesón, como un topo con las entrañas de la tierra, lleguen a tener la moral de sus empleados totalmente destruida, los hayan convertido en unos guiñapos (4ª acepción) y puedan, así, hacer con ellos lo que mejor les plazca. 

Un ser humano con el alma destruida es el mejor esclavo que hay: no se pregunta, no se plantea, no duda, simplemente actúa, trabaja, se desloma, produce beneficios a cambio de un salario que le dé de comer y le mantenga con vida para continuar laborando en pro de la empresa que le mantiene y los incentivos y productividades que el jefe se gana con ello.

¡Qué asco de mundo es éste que se ve regido no por las grandes mentes, los corazones generosos y la piedad, sino por los mayores HP!

Os dejo. Me vuelvo a mis asesinatos. 

Qué entretenido es matar... sobre el papel, siempre sobre él... ¿A que no me pilláis? ;-)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Juntas de evaluación...

Juntas de evaluación... (15:30)

...(19:02) me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro (20:35), me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro (21:17), me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, (22:04), me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro, me aburro (22:43)... (y siguiendo, oye)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¡No, no y mil veces no!

¡No, no y mil veces no!

Desde luego, hay que admitirlo: estos tiempos convulsos que nos han tocado en gracia son esforzados y laboriosos, y no cejan en su empeño de hacer de nuestra vida un trémulo revoltillo de días difícil de sobrellevar.  Pocas son las cosas que me dan un menguado respiro y escasas, también, aquéllas sobre las que me siento segura, pero alguna hay, para bien y descanso de mi alma fatigada. Una de ellas es la ortografía, de cuyas trampas, aunque sin aspirar a la perfección absoluta, bien es verdad que me defiendo con cierta autoridad, de manera que suelo salir airosa de las trabas y dificultades que esta ladina traidora tiende a nuestras plumas.

Pero ahora, ¡ay, amigos!, ahora me siento temblar las piernas porque no es pequeño el enemigo al que he de enfrentarme. Toda una Real Academia Española de la Lengua... contra un tan minúsculo ser como el mío.  "Cuántos tropezones di -sollozo- cuando la ch y la ll fueron arrojadas a las simas abisales de la nada". "Con lo bien que le ponía yo las tildes a los pronombres demostrativos", me digo, y tuvo que venir ese monstruo a desbaratar mis esfuerzos infantiles, de los que, como el Sancho de la Ínsula Barataria, no mengua el mérito de mi éxito decir: "si buenas tildes ponía, buenos azotes ortográficos me costaba". Pero no, no ha tenido el monstruo alimento suficiente con la sangre que me ha hecho derramar. Tal que un draculilla insaciable, quiere más. Ahora:

-la z se escribirá ceta y no zeta. ¿Alguien la reconoce así escrita? Yo, lo confieso, al leerla siento un vacío que me acogota. Se me queda coja la palabra y viene enseguida mi mente a defenderme del vacío y lo llena con lo que cree que falta: ceos. No, amiga mía, mente querida, no te esfuerces. Ahora ya es ceta. Vete acostumbrando.

-Fuera la tilde de la conjunción disyuntiva o cuando va entre cifras. Justo, justo lo que le había explicado la semana pasada a mis alumnos. -Borrad, chicos, ya no vale. / -¿Y ahora en el examen, qué? / -Poned lo que os dé la gana. Sea lo que sea, seguro que el monstruo lo admite.

-Muerte a las tildes diacríticas en el adverbio "sólo", momento a partir del cual probablemente comenzará a sentirse solo.

-Y, al lorito (sí, sí, mostruo asqueroso, al lorito, expresión coloquial que uso porque me sale de las narices), abominación horrible, aversión plena, odio mortal a sus inventores: ¡¡¡declarada la defunción de nuestra i griega!!!, que a partir de ahora será... ye. ¡Toma, Jeroma, pastillas de goma!

Y díganme, hórridos caballeros, ¿para cuándo el asesinato de la ñ?

¿Pero a qué juegan los señores académicos? ¡Se han vuelto locos estos romanos! Váyanse a freír espárragos los doctos merluzos: no me da la gana, académicos de pacotilla. Seguiré incluyendo la ch y la ll en mi recitado del abecedario, dibujando una tilde sobre el adverbio sólo y sobre la o entre cifras. Y, sobre todo, jamás, jamás, jamás pronunciará mi lengua esa ye hortera. Caiga sobre mí la maldición divina si alguna vez me retractara.

Hala, ya me he desahogado. Me voy.



miércoles, 6 de octubre de 2010

Ni-Ni

Ni-Ni 

Según escuché ayer en la radio, hay en España 750.000 jóvenes que ni estudian ni trabajan (son esos que integran lo que se ha dado en llamar Generación Ni-Ni). 

La noticia, ya por sí sola, asusta: 750.000 jóvenes españoles que cada día hacen... nada de nada, de nada, de nada;  y, sin embargo, lo que verdaderamente pone los pelos de punta es la pregunta que lanzó el locutor una vez dado este dato: ¿le es posible a un país que acopia 750.000 ninis salir de una crisis cómo ésta en la que estamos sumergidos?

¿Cuánto tiempo podremos soportar cifras como esta? ¿Qué futuro nos espera? Ni la Fosa de las Marianas será suficientemente profunda para que encontremos nuestro fondo.

Belén 2013

Belén 2011