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jueves, 9 de diciembre de 2010

Luchadores

Luchadores

Hace un mes, traje hasta estas páginas un largo chiste, que  titulé Franquistas de ayer, progres de hoy, en el que, al amparo de una supuesta resurrección de Franco, se caricaturizaba a la ralea socialista que nos (des)gobierna, para desgracia nuestra.

Era un chiste, sí, pero basado en la realidad: todos los casos a los que se hacía  mención en la historieta son reales: Fernández de la Vega, Pérez Rubalcaba, Juan Luis Cebrián, etc., etc., etc.,  proceden de familias que, de una u otra forma, habitaron al abrigo del cálido brazo franquista, lo cual no entro a valorar, pues me importa un comino las ideologías de los antepasados de unos y otros. Lo que ya sí me importa, por hartazgo, (que se cansa una de tanto oírles en la boca la palabra demócrata, asignada a sí mismos, y el insulto fascita, escupido a los que no piensan como ellos) es que hagan gala de antifranquismo todos esos franquistas o hijos de franquistas que vivieron de la mamandurria franquista y besaron el franquista trasero de Franco. 

Fíjense bien en el guapo joven de la derecha...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Propaganda y maldad II

Propaganda y maldad II

El vídeo es largo, pero si no hay nada bueno que ver en la tele (lo cual no es nada difícil), merece la pena pasar una horita viendo este documental.

martes, 2 de noviembre de 2010

Propaganda y maldad

Propaganda y maldad

Hay que admitirlo, Joseph Goebbels fue un hombre inteligente, con una gran habilidad para la retórica y que supo sacarle el máximo partido a estos dones hasta transformarlos en una máquina de propaganda perfectamente engrasada que realizó un extraordinario trabajo en pro de la Alemania nazi. Pero, obviamente, el éxito de la empresa que acometió no se debió en exclusiva a su inteligencia y capacidad oratoria. Gran parte de ese triunfo vino motivado por el hecho de que, primero, se hizo con el control total de los medios de comunicación y, segundo, logró enaltecer los sentimientos de los alemanes y plantar en ellos la semilla del odio. 

Su fin fue el de un cobarde: se suicidó junto a su mujer, después de haber matado a sus seis hijos. Sin embargo,  ese su fin es una manera de hablar, claro, porque en realidad, Goebbels sigue entre nosotros, al menos a través de sus métodos. Sólo hay que echar un vistazo a España para ver quiénes son los que manejan los medios de comunicación y quiénes son (anda..., los mismos, oye, qué casualidad) los que se pasan el día exaltando el ánimo de los españoles y removiendos tumbas con las palas de una memoria parcial y sesgada. Pero dejemos ese asunto... que me enaltezco. Goebbels sigue vivo... y entre nosotros.

Hace pocos días, por ejemplo, saltó a algún medio de comunicación (que yo sepa, sólo se hicieron eco dos y ocultar noticias también es goebbelsiano) la nueva de que la policía de Marruecos había dado la falsa noticia de que la policía española había asesinado a un jovén marroquí. Ya tenemos, pues, los ánimos marroquíes exaltados a partir de un hecho falso. Hay ciertos asuntos turbios en este planeta que me suelen poner de muy mala uva. Uno de ellos, seguro que al lector asiduo de Finis Terrae no le pilla de sorpresa, es la cara dura con que los países musulmanes se aprovechan de la debilidad de occidente para hacer de su capa un sayo y tratarnos a patadas, a las cuales sólo respondemos con buenismo y más buenismo. Veremos hacia qué obscuro rincón nos lleva esta demencial costumbre de acariciar la mano que te abofetea.

Ya nos va tocando, pues (me refiero a Occidente), pero esta actitud no es nueva en el mundo musulmán. Llevan haciéndolo décadas con el único país democrático que tiene la desgracia de verse rodeado por todas estas teocracias brutales. Sí, claro, me refiero a Israel. El malvado Israel. Ese Estado terrorista que mata niños palestinos y bla, bla, bla. ¿Cuánto hay de verdad en todo ello? Si uno quiere responderse con franqueza, no lo tiene difícil: basta con abrir un poco los ojos y los oídos, y, sobre todo, leer, leer mucho y en muchas partes, de manera que la información no venga siempre del mismo lado. Otra forma de enterarse, claro, es tener espías y fuentes de información muy bien documentadas que te informen al respecto. Y como yo las tengo, puedo adornar hoy mi Finis Terrae con un par de enlaces jugosos que las mentes verdaderamente libres no dejarán pasar por alto. Todas esas otras que obedecen a la corrección política y el pensamiento único marcado desde la ideologización de los sectarios incompetentes que nos gobiernan, que pasen de largo. Total, siempre será ciego quien no quiera ver.



miércoles, 29 de septiembre de 2010

El orden de factores...

El orden de factores...



 

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Finis Terrae no está en huelga.

9:30- Pues de momento, a mí la huelga de estos aprovechaos lo único que me ha proporcionado es... más trabajo. En Secundaria y Bachillerato, de momento y que yo sepa (luego averiguaré si hay más), dos profesores (de los dos a cuál más rojo -como le gusta a ZP ser llamado) han ido a la huelga. Resultado: hay que cubrir sus horas. Los miércoles es mi mejor día: tengo dos horas libres para hacer trabajo personal. Hoy tocaba preparar los PREVINES de las pruebas iniciales, revisar las Programaciones y los Dosieres. De mis dos horas libres, una ya me la han asignado para cubrir a uno de estos profesores huelguistas-socialistas. Ellos votan PSOE, ellos conducen el país al desastre, ellos hacen huelga, el dinero a saber quién se lo queda y yo... trabajo, trabajo, trabajo...
¡Manda webs!

15:00- Quince son ya las horas que llevamos de día y  el que aguarda sentado en espera de heredar, Mariano Rajoy, todavía no ha pronunciado la palabra huelga. En cuanto al oso ese que dirige la UGT, preguntado si consideraba que tras la huelga ZP debería dimitir, contestó: Nosotros lo que consideramos es que el impacto de la huelga lo que debe de tener son consecuencias sociales y consecuencias económicas. Se debe de producir una rectificación en profundidad de la orientación política del gobierno. O sea, ni sí, ni no, ni todo lo contrario, no vaya a ser que se le caliente la lengua y termine haciendo dañito al PSOE, y pierda más votos. Tranki, Candi..., que total, p'a quien va a heredar... Mientras tanto, los diputados que han hecho huelga no verán mermadas sus nóminas, porque, según Pejpe Bojno, que diría Caraguevo, los diputados no tienen nómina, sino una asignación. Ea.

22:00- Mi madre me cuenta que todas las tiendas cercanas a su casa han estado abiertas, menos el kiosko y la tienda de un chino. Faltan dos horas para que acabe esta tremenda tomadura de pelo y el gobierno todavía no ha dado ni una sola cifra... Cualquier cosa con tal de no enemistarse con sus amigos sindicalistas. Ya sabemos que ZP necesita de su cariñito. En cuanto a los servicios mínimos..., se quejan, se quejan: de 24 horas que tiene el día, Telemadrid sólo ha emitido 2. Dos de veinticuatro. Abusivos servicios mínimos.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Al hades todos

Al hades todos

La desvergüenza de nuestros políticos es tan abundante, al menos, como la necedad de los españoles que seguimos acudiendo, cada cuatro años, a votarlos.

Mientras veía, el otro día a la hora de la comida, el programa Dando caña de Intereconomía, escuché a un tipo que se esforzaba, ante las jocosas ironías que el resto de los contertulios le lanzaban, en defender al rumboso Gallardón, para lo cual esgrimió el siguiente argumento: en estos tiempos de crisis, es tal la voluntad de ahorro que domina a nuestro alcalde -dijo más o menos este preclaro paladín gallardoniano-, que ha cambiado su coche oficial por otro con el que (¡atención!) va a ahorrar ¡¡¡TRECIENTOS MIL!!! euros al año.

¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ ?????????????????!!!!!!

¿Pero es consciente este defensor de pacotilla de lo que su argumento sugirió a la inteligencia del pobre telespectador que, como yo, estaba escuchándolo? ¡¡¡Trescientos mil eurazos del ala!!! Más de lo que cuesta mi casa. Eso es lo que va a ahorrar el señor Gallardón en un año merced al cambio de su coche oficial. ¿Pero cuánta pasta gansa gasta al año en trasporte este tipo repelente y detestable, además de despreciable e indigno? ¿Sabe Gallardón cuántos años de mi vida emplearé en pagar mi casa? Repare el lector en la expresión que utilizo: ¡¡¡años de mi vida!!!, de una existencia única que, cuando se vaya, no volverá. Nunca. Jamás. ¿Y él es capaz de, en sólo un año, gastar en un puñetero coche más dinero de lo que cuesta mi casa?

¿Pero de qué van estos tíos? ¿En qué mundo viven? ¿Saben acaso algo de nosotros, los simples mortales? ¿De nuestras vidas? ¿De nuestros problemas? ¿De nuestras necesidades? ¿De los sudores que cuesta pagar una hipoteca? ¿Pero, ¡por Dios!, cómo los soportamos? ¿Es que no vamos a pararles los pies nunca? ¿Pero quiénes se creen que son para vivir como dioses en su Olimpillo personal a base de exprimir hasta la consunción el cada vez más menguado bolsillo del mísero contribuyente?

Son una panda de caraduras insaciables que nos están esquilmando, unos desvergonzados que gastan sin pudicia ninguna el fruto de nuestros esfuerzos. Son unos frescos, unos golfos, unos canallas y unos repugnantes villanos que, con una ruindad que no hay ya imaginación competente para adjetivar, abusan de las pobres gentes de esta desgraciada España.

Al hades... Al hades con todos ellos. Yo me ofrezco para el papel de Caronte.

jueves, 9 de septiembre de 2010

¿Medios informativos?

¿Medios informativos?

¿En serio? ¿Informan? Vale, sí, informan... ¿De qué? De lo que les viene en gana, naturalmente. Por ello, el mundo que conocemos no es real. Dibujan un mundo según sus intereses y borran todo lo demás, de manera que, al final, queda un planeta un tanto desvaído por un lado y llamativo hasta decir basta, por el otro.

¿Quién no ha oído estos días, por ejemplo, que un imbécil en no sé qué ciudad americana quiere quemar el Corán? A ver..., ¿quién?

¿Y quién me dice en qué medio de comunicación se está hablando, de nuevo por ejemplo, de esto?

¡Qué infames son!

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Nota: ningún libro debe quemarse nunca, jamás. Ni siquiera el Corán. Tan sólo sea para conocer todo aquello de lo que hay que abominar.

viernes, 16 de abril de 2010

Lynch o el Estado de derecho

Lynch o el Estado de derecho

La pasada Navidad, uno de los regalos de Reyes que recibí fue un libro que, con el título de Los relatos del padre Brown, recoge todos los misterios, robos y asesinatos que este detective, de naturaleza singular, resolvió bajo la dirección de la batuta con que la preclara mente de Chesterton iba ideando los casos en que se veía envuelto este sacerdote sui géneris. Ando casi desde el día en que recibí el regalo entretenida con su lectura -que camina lenta, sin embargo, pues sólo me solazo con ella a razón de un par de historias cada fin de semana- y alguna vez, cuando lo termine, traeré hasta estas páginas el consabido comentario.

Hoy he entretenido parte de la tarde con la lectura del relato titulado La flecha del cielo, en el que el padre Brown investiga la historia de la copa cóptica (un extraño cáliz con incrustaciones de piedras preciosas) y los dos crímenes (ambos con el resultado de muerte para los millonarios propietarios de la copa) relacionados con ella. Para cuando nuestro sagaz sacerdote se hace cargo del caso, un tercer millonario, de nombre Merton y nuevo propietario del extraño cáliz, se halla recluido en una fortaleza inexpugnable a causa de las amenazas proferidas por un tal Daniel Doom, supuesto autor de los crímenes anteriores y amenaza latente para el pobre Merton, cuya seguridad, además de confiada a la inaccesibilidad de la fortaleza en la que habita, se haya depositada en el buen hacer de un tal Wilton, secretario de Merton muy interesado en conservar la vida de su jefe no sólo porque tal es su trabajo sino porque, según él mismo cuenta al padre Brown, le asisten motivos personales al ser el tal Daniel Doom no sólo quien supuestamente asesinó a los dos propietarios anteriores del caliz y amenaza con matar a Merton, sino que es también quien mató a su propio padre, su tío y, además, arruinó a su madre.

Los sistemas de protección fracasan, sin embargo, y una vez recorridas las páginas necesarias para, una vez asesinado Merton, llegar al punto de la historia en que ésta roza casi su final, se alcanza el momento en el que el padre Brown expone a un grupo de personas, relacionadas de una u otra forma con el caso, sus descubrimientos:
-Caballeros -dijo- ustedes mismos me pidieron que desentrañase la verdad de este misterio; y ahora que la he descubierto tengo que contársela sin tratar de amortiguar el golpe. [...] Escuchen, acabo de tener noticias de Wilton por teléfono, y me ha dado permiso para darles una noticia muy seria. A estas alturas supongo que ya sabrán quién era Wilton y qué era lo que buscaba.
-Sé que buscaba a Daniel Doom y que no descansará hasta encontrarlo, y he oído contar que es el hijo del viejo Horder y que busca venganza. En cualquier caso, no hay duda de que está tras la pista del tal Doom.
-Pues bien -dijo el padre Brown-, ya lo ha encontrado.
-¡El asesino! -gritó-. ¿Está el asesino entre rejas?
-No -dijo el padre Brown con solemnidad-; les he dicho que era una noticia muy seria y es mucho más seria que eso. Me temo que el pobre Wilton ha adquirido una terrible responsabilidad. Me temo que ha arrojado una terrible responsabilidad sobre nosotros. Persiguió al criminal y, cuando por fin consiguió acorralarlo..., se tomó la justicia por su propia mano.
-Insinúa usted que Daniel Doom... -empezó el abogado.
-Lo que digo es que Daniel Doom está muerto -dijo el cura-. Hubo una pelea violenta y Wilton lo mató.
-Se lo tenía bien merecido -gruñó Hickory Crake.
-No puedo culpar a Wilton por acabar con un granuja semejante, sobre todo teniendo en cuenta su crimen -asintió Wain-. Ha sido como pisotear a una víbora.
-No estoy de acuerdo con ustedes -dijo el padre Brown-. Ya sé que todos empleamos argumentos románticos en defensa de los linchamientos y de la justicia al margen de la ley, pero tengo la sospecha de que si perdemos nuestras leyes no tardaremos en lamentarlo. Además, me parece ilógico decir que Wilton tenía sus motivos para cometer un asesinato sin preguntar siquiera si Doom tenía también los suyos [...]
-¡Oh!, no soporto esta cháchara sentimental para excusar a un canalla inútil y asesino -gritó Wain muy acalordo-. Si Wilton ha liquidado a ese criminal, bien hecho está, y no se hable más.
-Cierto, cierto -dijo su tío asintiendo con la cabeza.
El rostro del padre Brown se había puesto todavía más serio mientras escrutaba el semicírculo de caras.
-¿Es eso lo que piensan de verdad?

La lectura de esta historia ha traído hasta mi mente los últimos acontecimientos con los que las fuerzas vivas de esta pobre nación están empujando nuestra inteligencia fuera de los límites admisibles para todo aquel que se precie de no ser estúpido. Muchos son los ejemplos que se podrían traer a colación para corroborar que estoy en lo cierto cuando afirmo que nos tienen por idiotas, pero basta con echar un vistazo a los titulares de los periódicos de estos últimos días y elegir el que ocupa la actualidad de portadas y titulares. Sí, me refiero al follón que, a cuenta de Garzón, están montando aquellos que parecen no tener otra meta en la vida que la de malquistar la sociedad española e indisponer los ánimos, aunque ya amortiguados aún dolientes, de unos y otros.

Sí, hace daño que te tomen por estúpido:

-El País 2010.
-El País 1994.


También hace daño a las mentes libres de rémoras ideologizadas por el odio y el rencor tener que sufrir constantemente los inmoderados juicios, rebosantes de fanatismo intransigente y faltos de toda equidad, de aquellos para quienes rige la ley del embudo, adoptando ellos, naturalmente, la parte ancha y dejando a los demás la estrecha: en el manifiesto de apoyo a Garzón, los sindicatos acusan al Tribunal Supremo de admitir "querellas interpuestas por grupos ultraderechistas, alegando una supuesta prevaricación".

Si es o no prevaricación la que cometió Garzón (que es por lo que se le juzga: querer hacer suyo un caso para el que no tenía competencia, y no porque se pretenda defender el franquismo) lo dirán los tribunales. Pero negar el derecho a presentar queja ante la Justicia porque se sea de ultraderechas es negar la esencia misma del Estado de derecho. Si Falange, que hasta el momento no ha sido declarada ilegal, es desposeída por razón de su ideología de un derecho del que otros partidos y asociaciones sí gozan..., entonces no queda más que decir que la democracia española ha sufrido un proceso de alienación tan brutal que ha transformado su ser hasta hacerlo diametralmente contradictorio con lo que proclama ser. Puede, pues, el lector, comenzar a llamar a las puertas de la embajada que ha de cobijarle, pues la protección que otorga el Estado de derecho, cuyo amparo podía reclamar cualquier ciudadano, se habrá enajenado en favor de una ideología que ha sabido hacerse con la fama, logrando que los que no piensan como ella carden la lana.

Si no se aspira a unas reglas que sean siempre las mismas y a una Justicia equitativa por razón de ideología, apaga y vámonos. La flecha del cielo ilustra con claridad lo que quiero decir:
-En fin -dijo el padre Brown con un suspiro-, supongo que perdonan el crimen, o el acto de justicia privada, o comoquiera que lo llamen ustedes, cometido por ese desdichado. En ese caso, no le perjudicaré si les digo almo más. [...] Su amigo Merton era Daniel Doom, el hombre que Wilton perseguía porque había asesinado a su padre.
Durante un largo rato nadie respondió.
-Pero ¡Dios mío! -estalló Peter Wain-. ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a decir? ¡Eso cambia las cosas! ¿Qué diremos a los periódicos y a los grandes hombres de negocios? Merton era tan importante como el presidente o el Papa de Roma.
-A mí me parece que hay cierta diferencia -empezó Barnard Blake, el abogado, en voz baja-. La diferencia incluye una absoluta...
El padre Brown golpeó la mesa e hizo tintinear los vasos que había encima.
-¡No! -gritó con una voz como un pistoletazo-. No hay diferencia que valga. Antes tuvieron ocasión de compadecerse del pobre diablo cuando pensaban que era un delincuente común. No quisieron escucharme y todos estuvieron de acuerdo en justificar una venganza particular. A todos les pareció bien que lo asesinaran como a una bestia salvaje sin tener derecho a un juicio justo y dijeron que se lo tenía merecido. Y lo que está bien para Doom también lo está para Merton. Quédense con su bárbara justicia o con nuestra obtusa legalidad, pero, en nombre de Dios Todopoderoso, dejen que la legalidad o la ilegalidad sean equitativas.

He ahí la palabra clave: equidad. Márquense, pues, las reglas que nos hayan de dirigir; pero, sean las que sean, rijan igual para todos.

Belén 2013

Belén 2011