jueves, 9 de diciembre de 2010
Luchadores
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Propaganda y maldad II
martes, 2 de noviembre de 2010
Propaganda y maldad
Hay que admitirlo, Joseph Goebbels fue un hombre inteligente, con una gran habilidad para la retórica y que supo sacarle el máximo partido a estos dones hasta transformarlos en una máquina de propaganda perfectamente engrasada que realizó un extraordinario trabajo en pro de la Alemania nazi. Pero, obviamente, el éxito de la empresa que acometió no se debió en exclusiva a su inteligencia y capacidad oratoria. Gran parte de ese triunfo vino motivado por el hecho de que, primero, se hizo con el control total de los medios de comunicación y, segundo, logró enaltecer los sentimientos de los alemanes y plantar en ellos la semilla del odio.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
El orden de factores...
Finis Terrae no está en huelga.
15:00- Quince son ya las horas que llevamos de día y el que aguarda sentado en espera de heredar, Mariano Rajoy, todavía no ha pronunciado la palabra huelga. En cuanto al oso ese que dirige la UGT, preguntado si consideraba que tras la huelga ZP debería dimitir, contestó: Nosotros lo que consideramos es que el impacto de la huelga lo que debe de tener son consecuencias sociales y consecuencias económicas. Se debe de producir una rectificación en profundidad de la orientación política del gobierno. O sea, ni sí, ni no, ni todo lo contrario, no vaya a ser que se le caliente la lengua y termine haciendo dañito al PSOE, y pierda más votos. Tranki, Candi..., que total, p'a quien va a heredar... Mientras tanto, los diputados que han hecho huelga no verán mermadas sus nóminas, porque, según Pejpe Bojno, que diría Caraguevo, los diputados no tienen nómina, sino una asignación. Ea.
22:00- Mi madre me cuenta que todas las tiendas cercanas a su casa han estado abiertas, menos el kiosko y la tienda de un chino. Faltan dos horas para que acabe esta tremenda tomadura de pelo y el gobierno todavía no ha dado ni una sola cifra... Cualquier cosa con tal de no enemistarse con sus amigos sindicalistas. Ya sabemos que ZP necesita de su cariñito. En cuanto a los servicios mínimos..., se quejan, se quejan: de 24 horas que tiene el día, Telemadrid sólo ha emitido 2. Dos de veinticuatro. Abusivos servicios mínimos.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Al hades todos
La desvergüenza de nuestros políticos es tan abundante, al menos, como la necedad de los españoles que seguimos acudiendo, cada cuatro años, a votarlos.
Mientras veía, el otro día a la hora de la comida, el programa Dando caña de Intereconomía, escuché a un tipo que se
esforzaba, ante las jocosas ironías que el resto de los contertulios le lanzaban, en defender al rumboso Gallardón, para lo cual esgrimió el siguiente argumento: en estos tiempos de crisis, es tal la voluntad de ahorro que domina a nuestro alcalde -dijo más o menos este preclaro paladín gallardoniano-, que ha cambiado su coche oficial por otro con el que (¡atención!) va a ahorrar ¡¡¡TRECIENTOS MIL!!! euros al año.¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ ?????????????????!!!!!!
¿Pero es consciente este defensor de pacotilla de lo que su argumento sugirió a la inteligencia del pobre telespectador que, como yo, estaba escuchándolo? ¡¡¡Trescientos mil eurazos del ala!!! Más de lo que cuesta mi casa. Eso es lo que va a ahorrar el señor Gallardón en un año merced al cambio de su coche oficial. ¿Pero cuánta pasta gansa gasta al año en trasporte este tipo repelente y detestable, además de despreciable e indigno? ¿Sabe Gallardón cuántos años de mi vida emplearé en pagar mi casa? Repare el lector en la expresión que utilizo: ¡¡¡años de mi vida!!!, de una existencia única que, cuando se vaya, no volverá. Nunca. Jamás. ¿Y él es capaz de, en sólo un año, gastar en un puñetero coche más dinero de lo que cuesta mi casa?
¿Pero de qué van estos tíos? ¿En qué mundo viven? ¿Saben acaso algo de nosotros, los simples mortales? ¿De nuestras vidas? ¿De nuestros problemas? ¿De nuestras necesidades? ¿De los sudores que cuesta pagar una hipoteca? ¿Pero, ¡por Dios!, cómo los soportamos? ¿Es que no vamos a pararles los pies nunca? ¿Pero quiénes se creen que son para vivir como dioses en su Olimpillo personal a base de exprimir hasta la consunción el cada vez más menguado bolsillo del mísero contribuyente?
Son una panda de caraduras insaciables que nos están esquilmando, unos desvergonzados que gastan sin pudicia ninguna el fruto de nuestros esfuerzos. Son unos frescos, unos golfos, unos canallas y unos repugnantes villanos que, con una ruindad que no hay ya imaginación competente para adjetivar, abusan de las pobres gentes de esta desgraciada España.
Al hades... Al hades con todos ellos. Yo me ofrezco para el papel de Caronte.
jueves, 9 de septiembre de 2010
¿Medios informativos?
¿En serio? ¿Informan? Vale, sí, informan... ¿De qué? De lo que les viene en gana, naturalmente. Por ello, el mundo que conocemos no es real. Dibujan un mundo según sus intereses y borran todo lo demás, de manera que, al final, queda un planeta un tanto desvaído por un lado y llamativo hasta decir basta, por el otro.
¿Quién no ha oído estos días, por ejemplo, que un imbécil en no sé qué ciudad americana quiere quemar el Corán? A ver..., ¿quién?
¿Y quién me dice en qué medio de comunicación se está hablando, de nuevo por ejemplo, de esto?
¡Qué infames son!
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Nota: ningún libro debe quemarse nunca, jamás. Ni siquiera el Corán. Tan sólo sea para conocer todo aquello de lo que hay que abominar.
viernes, 16 de abril de 2010
Lynch o el Estado de derecho
Los relatos del padre Brown, recoge todos los misterios, robos y asesinatos que este detective, de naturaleza singular, resolvió bajo la dirección de la batuta con que la preclara mente de Chesterton iba ideando los casos en que se veía envuelto este sacerdote sui géneris. Ando casi desde el día en que recibí el regalo entretenida con su lectura -que camina lenta, sin embargo, pues sólo me solazo con ella a razón de un par de historias cada fin de semana- y alguna vez, cuando lo termine, traeré hasta estas páginas el consabido comentario.-Caballeros -dijo- ustedes mismos me pidieron que desentrañase la verdad de este misterio; y ahora que la he descubierto tengo que contársela sin tratar de amortiguar el golpe. [...] Escuchen, acabo de tener noticias de Wilton por teléfono, y me ha dado permiso para darles una noticia muy seria. A estas alturas supongo que ya sabrán quién era Wilton y qué era lo que buscaba.
-Sé que buscaba a Daniel Doom y que no descansará hasta encontrarlo, y he oído contar que es el hijo del viejo Horder y que busca venganza. En cualquier caso, no hay duda de que está tras la pista del tal Doom.
-Pues bien -dijo el padre Brown-, ya lo ha encontrado.
-¡El asesino! -gritó-. ¿Está el asesino entre rejas?
-Lo que digo es que Daniel Doom está muerto -dijo el cura-. Hubo una pelea violenta y Wilton lo mató.
-No puedo culpar a Wilton por acabar con un granuja semejante, sobre todo teniendo en cuenta su crimen -asintió Wain-. Ha sido como pisotear a una víbora.
El rostro del padre Brown se había puesto todavía más serio mientras escrutaba el semicírculo de caras.
La lectura de esta historia ha traído hasta mi mente los últimos acontecimientos con los que las fuerzas vivas de esta pobre nación están empujando nuestra inteligencia fuera de los límites admisibles para todo aquel que se precie de no ser estúpido. Muchos son los ejemplos que se podrían traer a colación para corroborar que estoy en lo cierto cuando afirmo que nos tienen por idiotas, pero basta con echar un vistazo a los titulares de los periódicos de estos últimos días y elegir el que ocupa la actualidad de portadas y titulares. Sí, me refiero al follón que, a cuenta de Garzón, están montando aquellos que parecen no tener otra meta en la vida que la de malquistar la sociedad española e indisponer los ánimos, aunque ya amortiguados aún dolientes, de unos y otros.
Sí, hace daño que te tomen por estúpido:-¡No! -gritó con una voz como un pistoletazo-. No hay diferencia que valga. Antes tuvieron ocasión de compadecerse del pobre diablo cuando pensaban que era un delincuente común. No quisieron escucharme y todos estuvieron de acuerdo en justificar una venganza particular. A todos les pareció bien que lo asesinaran como a una bestia salvaje sin tener derecho a un juicio justo y dijeron que se lo tenía merecido. Y lo que está bien para Doom también lo está para Merton. Quédense con su bárbara justicia o con nuestra obtusa legalidad, pero, en nombre de Dios Todopoderoso, dejen que la legalidad o la ilegalidad sean equitativas.




