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sábado, 21 de diciembre de 2013

There we are...

There we are...


"That pale Blue Dot is a photograph of planet Earth taken from a record distance of 3.7 billion miles" by Voyager 1

viernes, 22 de noviembre de 2013

Leaving the Earth

Leaving the Earth 


Así es como se ve la Tierra cuando una nave espacial la deja atrás.

lunes, 7 de octubre de 2013

La Luna se aleja de la Tierra

La Luna  se aleja de la Tierra

Ésta es, sin duda, una de las curiosidades astronómicas que más me sorprendió cuando supe de ella, hace unos años: la Luna se aleja de la Tierra 3 centímetros y pico (3,8, para ser exactos) de la Tierra. A veces he pensado qué consecuencias tendrá ese alejamiento para el Planeta. La sección de ciencia de ABC me da la respuesta:

1. Los días en la Tierra se alargan: cuando la Luna estaba muy cerca de la Tierra, los días duraban apenas 5 horas, pero a medida que se alejaba, los días se alargaron hasta las 24 horas de hoy. Pero seguirán alargándose hasta que duren un mes y más, hasta que se hagan eternos y una cara de la Tierra mire siempre al Sol y la otra resultará estar siempre en tinieblas.

2. Las mareas desaparecerán: con el alejamiento de la Luna, la fuerza de gravedad de nuestro satélite sobre la Tierra cada vez será menor, y las mareas dejarán de existir. Los océanos y los mares se convertirán en piscinas gigantes.

3. El eje terrestre oscilará: el hecho de que la Luna se aleje desestabilizará el eje terrestre, de forma que oscilará 90 grados, provocando que en ocasiones los polos bajen hasta el ecuador y el ecuador ocupe la posición de los polos. La situación actual del eje terrestre es vital, ya que estabiliza el clima.  Cuando el eje comience a oscilar, la vida deberá acomodarse o dejar de existir.

En 2007, durante una noche de observación astronómica en una pequeña casa de campo, en Extremadura (el lugar desde donde se pueden contemplar las más bellas vistas de la Vía Láctea), logré obtener algunas fotos de la Luna a través del telescopio. No tenía el adaptador necesario y hube de sostener la cámara a pulso con su objetivo pegado al ocular del telescopio, de modo que no son nítidas; pero, aun así, me siento bastante satisfecha con ellas. Ésta es una:



Sin embargo, ninguna de ellas puede emular la visión de nuestro satélite a través del telescopio. Mirando por el ocular, pude seguir con nitidez sus valles y hundirme en sus cráteres. Es sencillamente preciosa; pero refleja tanta luz, que nunca pude observarla durante demasiado tiempo porque me hacía daño a la vista.

A veces me siento en un lugar tranquilo por la noche y, de cara a la Luna, calculo la distancia que se ha alejado de nosotros desde el día que nací. Da qué pensar saber que algún día no estará ahí, a un golpe de vista, y que, para las generaciones futuras, fotos como ésta serán una fantasía.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Extrasolar Super-Earth: Gliese 1214b

Extrasolar Super-Earth: Gliese 1214b

Gliese 1214b

De los sistemas planetarios conocidos hasta ahora, éste es el más cercano a nosotros: está a tan sólo 42 años luz de la Tierra. Se le denomina Super-Earth porque el planeta que se muestra en la ilustración superior, imaginada por un artista, es más grande que el nuestro, aunque más pequeño que Neptuno. Su estrella, sin embargo, es un poco más pequeña y fría que nuestro Sol

La gran pregunta acerca de Gliese 1214b es: ¿tiene agua? Los científicos creen que, de tenerla, se encontrará en estado gaseoso porque el planeta orbita demasiado cerca de su estrella. La mayor parte de las formas de vida que hay en la Tierra necesitan agua para sobrevivir, de modo que detectar un planeta que contenga agua es un primer paso para encontrar a ET. ¿Vivirá nuestro simpático amigo en un lugar como Gliese 1214b?

Una de las cosas que tengo en mi bucket list es precisamente ésa: que se descubra vida fuera de aquí. Lástima que ese descubrimiento no dependa de mí. Señores científicos, dense prisa porque no quiero morirme sin saberlo :-)

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De Astronomy picture of the day.

jueves, 11 de julio de 2013

Cerbero y Estigia

Cerbero y Estigia.

Así han llamado a las nuevas lunas de Plutón.


 Más información aquí.

Aprovechamos la entrada para reivindicar: ¡¡¡Plutón es un planeta, Plutón es un planeta, Plutón es un planeta!!!

miércoles, 16 de mayo de 2012

El agua en la Tierra

El agua en la Tierra

Aunque prácticamente el 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua, me entero, gracias a la Foto astronómica del día, de que si tomáramos toda el agua que cubre nuestro planeta e hiciéramos una bolita con ella, transformándola en un nuevo satélite, éste sólo mediría 700 km de diámetro (menos que la mitad del de la Luna) y, fotografiado desde el espacio, mostraría un aspecto más o menos como este:

All the Water on Planet Earth


Illustration Credit & Copyright: Jack Cook, Woods Hole Oceanographic Institution, Howard Perlman, USGS

domingo, 10 de julio de 2011

Observación astronómica

Observación astronómica

Ayer por la noche estuve en una observación astronómica para aficionados dirigida por la Asociación Astronómica de Cuenca y celebrada en el Parque Arqueológico de Carranque (Toledo). Allí, además de las maravillas celestes que pudimos contemplar, aproveché para visitar varias de las edificaciones romanas del parque, de las que tomé algunas fotos. Éstas, en concreto, son de la Casa de Materno:


Casa de Materno


Casa de Materno

Lo disfruté, claro, aunque debo confesar que mi visita fue demasiado rápida para poder leer todos los carteles explicativos y observar detenidamente los mosaicos y distribución de las distintas salas. Lo cierto es que me moría de ganas por salir y volver junto a los telescopios y la pantalla donde fueron proyectándose diapositivas explicadas una a una en lo que se convirtió en una larguísima e interesantísima conferencia. Éstos son los objetos que pudimos contemplar: 














Además, me obsequiaron con algunas fotos increíbles. No las he escaneado todas, pero sí unas cuantas que os muestro a continuación:


 












Éstas muestran las increíbles protuberancias solares. Alucinante la comparación no ya del Sol con la Tierra, sino de las propias protuberancias con nuestro planeta:

Protuberancias solares


Protuberancias solares


Protuberancias solares

Obviamente, no vimos el Sol ni estas protuberancias porque la observación fue nocturna, pero sí nos hablaron de las posibles consecuencias de una terrible tormenta solar, sobre las cuales yo ya había leído hace tiempo, lectura que, por cierto, en su momento me sugirió una idea para una de mis historietas de ciencia ficción que ya, por desgracia, he olvidado.

También me regalaron esta otra foto, que muestra la Vía Láctea vista desde el Sur:

Vía Láctea
No se puede negar que la foto es una preciosidad, sin embargo, jamás he visto la Vía Láctea tan, tan, tan bonita y esplendorosa como se muestra, al natural, en el cielo estrellado de Extremadura.

Pues ésta fue, amigos, la manera en que decidí comenzar mis vacaciones. Lo pasé en grande, disfruté muchísimo y sólo tengo un pero: los niños. Hubo muchos padres que decidieron llevar a sus hijos para que también ellos disfrutaran, el problema es que la observación astronómica no estaba diseñada para infantes, sino para adultos, con lo cual los niños se aburrieron bastante y dieron la lata de un modo insufrible. Perdí muchos datos de la conferencia porque a mi alrededor sólo se oían cosas del tipo: Mamá, tengo sed. Mamá, me hago pis. Mamá, me aburro. Buuuuaaaaaaa. Quiero irme, etc. Y eso no es lo peor. Lo peor, peor fue el grupo de niños que se pusieron a correr, saltar y berrear junto al lugar donde se daba la conferencia (incluso pasaban por donde estaba todo el nudo de cables que conectaba uno de los telescopios con el proyector y los arrancaron un par de veces). A pesar de las advertencias del conferenciante, los padres no parecieron darse por aludidos y no vi a más de uno o dos que llamara la atención a su hijo. El resto, qué a gusto estaba a su santa bola. Ay, cómo me acordé de ti..., Herodes...


miércoles, 11 de mayo de 2011

Terraformar Marte

Terraformar Marte

Si el lector de Finis Terrae se ha fijado alguna vez, habrá observado que en la parte inferior derecha del blog aparece todos los días una fotografía relacionada con la astronomía. Ésta con que acompaño el título de la entrada  de hoy es la del pasado domingo, 8 de mayo, y en ella se puede observar la sombra de uno de los robots que hemos enviado al planeta Marte. A diferencia de lo que ideo la imaginación de H. G. Wells en su novela, La guerra de los mundos (o del pavor que provocó la historia en la famosísima emisión radiofónica de Orson Welles), no fueron los marcianos los que llegaron hasta nuestra casa, sino nosotros los que primero visitamos la suya. 

De momento, nuestras expediciones a Marte no han sido sino simples visitas en las que apenas hemos dejado someros rasguñitos al planeta, pero ¿será siempre así? Hay mentes humanas que desean para Marte lo que H. G. Wells imaginó que los marcianos querían para la Tierra. Claro que allí parece no haber gente y, además, nosotros no queremos conquistar Marte para nada. Queremos colonizar el planeta. Queremos ir a Marte para quedarnos allí. Por eso pulula por ahí la idea de terraformar el planeta rojo. Transformarlo, poco a poco, en una pequeña (exactamente la mitad) Tierra donde podamos vivir tal cual lo hacemos aquí. 

Robert Zubrin tiene una idea de cómo hacerlo... Más o menos sería así:
-Primero habría que enviar misiones tripuladas que trabajaran en el planeta para construir una base habitable, lo cual, al parecer, podría estar terminado para el año 2150.
-Después sería necesario calentar el planeta (al menos 60º), para lo cual propone situar en torno al planeta unos enormes espejos (de al menos 100 km de diámetro) que dirigieran el calor solar hacia la superficie, o bien estrellar sobre ésta varios meteoritos de 2,5 km de diámetro de manera que el polvo que se levantara con tales impactos creara una especie de "efecto invernadero". Otra forma de lograrlo sería optar por una tercera alternativa consistente en "construir plantas alimentadas por energía nuclear que liberen gases con 'efecto invernadero' a la atmósfera". Parece ser que cinco de estas plantas podrían calentar el planeta en tan sólo 30 años. 
-En tercer lugar, sería necesario liberar el anhídrido carbónico retenido en las piedras marcianas, lo cual dotaría al planeta de una atmósfera primitiva que estaría lista para el año 2200.
-El cuarto paso consistiría, obviamente, en plantar árboles que transformaran el CO2 en oxígeno. Parece ser que "en esta etapa, con una presión atmosférica aun baja, los humanos serían capaces de deambular sin traje espacial, pero aun necesitarían llevar su propio oxigeno".
-Finalmente, y tras aguardar mil años (o sea, más o menos para el año 3300), habría ocurrido esto: 


De manera que, y como muy bien dice Ariel Palazessi (de quien he tomado la información) en su Plan para terraformar Marte, el planeta rojo ya no sería rojo... sino azul, como nuestra Tierra.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Choque de planetas

Choque de planetas

Leo en la sección de Ciencia del periódico El Mundo (Miércoles, 12-Agosto-2009) que el telescopio Spitzer localizó los restos de un colosal impacto entre dos cuerpos planetarios de tamaño similar al de Mercurio y al de la Luna. La foto, aunque espectacular, no muestra en realidad el impacto, pues éste tuvo lugar hace miles de años junto a una estrella situada en la constelación del Pavo, a 100 años luz de la Tierra.

El brutal choque entre los dos planetas, que debían de moverse a una velocidad superior a los 36.000 Km. por hora, desintegró el cuerpo de tamaño similar a la Luna, “vaporizó sus rocas y lanzó al espacio enormes estelas de lava”. Algo similar a lo que ocurrió con nuestro propio planeta, tal y como ya se dijo en el artículo Una estrella frustrada, cuando, en su etapa de formación, la Tierra chocó contra un cuerpo del tamaño de Marte que, a decir de los expertos, pudo ser la causa de la formación de nuestro satélite, la Luna.

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Nota: la foto, tomada del periódico El Mundo (Miércoles, 12-Agosto-2009), es una recreación artística realizada por la NASA que simula el choque entre dos planetas.

martes, 27 de octubre de 2009

El eclipse solar más largo del siglo XXI

El eclipse solar total más largo del siglo XXI


Así titula el periódico El Mundo la noticia del eclipse solar que tuvo lugar el 22 de julio de este año. Pudo observarse en gran parte de Asia y su punto álgido duró 6 minutos y 39 segundos, algo que no volverá a ocurrir hasta el 13 de junio del año 2132... Así es el universo predecible de Newton.


Los eclipses han causado asombro y temor al ser humano a lo largo de la historia hasta que la ciencia, al explicarlos, les robó su aureola esotérica. Ahora ya no despiertan la atención científica de casi nadie y han quedado como meros acontecimientos que excitan la simple curiosidad de los profanos. Sin embargo, gracias a uno de ellos, el que tuvo lugar en 1919, se pudo probar la Teoría de la Gravedad que proponía Einstein, según la cual tampoco la luz escapa a la acción de la gravedad y por ello se curva cuando se aproxima a una gran masa, como la de una estrella.


Para estudiar el eclipse que pudimos disfrutar este verano, España envió a un grupo de científicos que pretendía localizar vulcanoides, palabra con la que se conocen supuestos (por nunca demostrados) asteroides que se encuentran en las proximidades de nuestro sol.


Aunque entender el universo, sus leyes y, por tanto, a nosotros mismos es sumamente placentero para la mente humana, con el avance científico se pierde, a cambio, el deleite de saborear lo insondable como una fruta prohibida donde, quizá, quién sabe…, pueden esconderse misterios que han de transportarnos a mundos fabulosos. Es, pues, triste, en cierto modo, que los descubrimientos que explican los secretos ocultos de la Naturaleza destruyan al mismo tiempo el encanto de sentir que el misterio nos rodea. Ahora que no hay incógnita alguna por resolver en los eclipses, ya nadie siente temor ante ellos, y así... me pregunto, entonces, cómo habría hecho Tintin para, revolviendo las leyes que rigen el Universo, salir de este atolladero:



Y..., después…, volverlo todo a su ser:



Nota: foto 1 tomada de El Mundo, Miércoles, 22-Julio-2009

Nota: foto 2 tomada de El Mundo, Jueves, 23-Julio-2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

Una estrella frustrada

Una estrella frustrada


Un objeto cósmico (se cree que probablemente un cometa) impactó contra Júpiter este verano y dejó sobre su densa atmósfera una señal de diámetro similar al de la Tierra. No es, evidentemente, el primero que ocurre (que a saber cuándo ocurrió) ni el primero que se observa (que fue el del cometa Shoemaker-Levy en 1994. Un acontecimiento predicho con la suficiente antelación como para que medio planeta –me refiero al nuestro, naturalmente– estuviera apuntando con sus telescopios al gigante gaseoso y pudiera observarlo).


A pesar de que asusta pensar en el enorme proyectil que ha ido a chocar con el planeta, en realidad para este gigante el brutal impacto que ha sufrido no supone una amenaza a la que deba temer: puede asumir con toda tranquilidad este tipo de colisiones sin que tenga lugar ninguna catástrofe planetaria.


Júpiter, en realidad, no es más que una estrella frustrada que no llegó a alcanzar la masa necesaria para encenderse y, por ello, se apeó en la parada de gigantes gaseosos. Si lo hubiera hecho, si hubiera dado ese pasito de más, ahora nuestro sistema solar sería binario y estaríamos viviendo una extraña existencia en la que quizá pudiera darse una historia semejante, si bien seis son los soles que alumbran al planeta Kalgash, que Isaac Asimov narró en Anochecer, del que dicen, por cierto, que es el mejor cuento de ciencia ficción que se ha escrito, opinión que no me atrevo a respaldar porque no he leído todos los cuentos de ciencia ficción que se han publicado en el planeta, aunque sí animo a la lectura de esta historia porque es verdaderamente curiosa y… da mucho sobre lo que pensar.






No obstante, si trasladáramos el tamaño de ese cometa a un planeta como el nuestro, la catástrofe habría sido total, naturalmente. Se intuye que un asteroide (de proporciones infinitamente menores a las del cometa que ha chocado con Júpiter) fue el causante del invierno nuclear que acabó con los dinosaurios (hecho afortunado, no obstante, para nosotros, los mamíferos) y también se encuentra entre las teorías científicas el choque de un cuerpo planetario del tamaño de Marte contra nuestra Tierra (por suerte aún en formación) que, dicen, pudo dar origen a la Luna, la cual no sería sino la acumulación de la escoria lanzada al espacio por nuestro planeta tras la descomunal colisión.


Afortunadamente para nosotros, este tipo de impactos no son frecuentes, primero porque la medida del tiempo cósmico es mucho más lenta que la del humano y, segundo, precisamente gracias al gigante gaseoso protagonista de esta entrada: Júpiter, que con su enorme masa actúa a modo de gigantesco imán atrayendo para sí todo aquello que pasa por sus cercanías y evitando, con ello, que ese tipo de objetos mortíferos acceda al interior del Sistema Solar.



Nota: foto tomada de El Mundo, Miércoles, 22-Julio-2009

lunes, 20 de julio de 2009

Yo también lo vi

Yo también lo vi


El bebé dormía plácidamente en su cuna cuando los brazos de su madre lo sacaron de allí. Probablemente parpadeó somnoliento. ¿Qué pasa por la cabeza a esa edad? En realidad…, ¿desfila alguna idea que no tenga que ver con un buen biberón? Tal vez el bebé se sorprendió de que lo despertaran en mitad de la noche y lo llevaran al cuarto de estar donde toda la familia y algunos invitados estaban sentados delante del televisor, o tal vez no. El bebé no se acuerda de nada, ni siquiera de si pensó algo, pero su madre dice que fue testigo de la llegada del hombre a la Luna.


Cuarenta años después (¡caray, cómo suena esa cifra!) puedo decir que, aunque no recuerde nada, ¡yo también vi a Armstrong dar un pequeño paso para el hombre, pero enorme para la humanidad! Mi madre dice que así fue.



jueves, 16 de julio de 2009

Hoy toca hablar...

Hoy toca hablar…

…de una gesta que realizaron hombres valerosos y esforzados. Toca alabar la inteligencia humana puesta al servicio del afán aventurero e investigador que nos ha hecho sapiens sapiens y de cómo esa masa de kilo y medio que sostiene nuestro cuello nos llevo tan lejos como nunca antes se había estado. Hoy, hace cuarenta años, comenzó el viaje que llevaría al hombre hasta la Luna. La humanidad disipó la oscuridad del espacio con la genial luz de su intelecto. A veces… hasta somos una especie digna de admiración y respeto.




Estas fotos están tomadas en el verano de 2007 con una cámara digital ¡sujeta manualmente! (obsérvese el mérito que tienen, pues) al visor del telescopio. No son buenas fotos, pero sí producto de una agradabilísimo rato de observación astronómica en buena compañía.


Belén 2013

Belén 2011