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jueves, 4 de octubre de 2012

¿Por qué escribes?

¿Por qué escribes?

Me manda Daniel Hernández Chambers un artículo que ha publicado en el Diario Tiramilla. 

Le he encontrado un encanto tan especial, que lo traigo a Finis Terrae por si alguien desea disfrutarlo también.

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Creo que a mí nadie me ha hecho nunca esa pregunta, excepto yo misma a mí misma, y la respuesta es bien simple. Por si algún amigo de Finis siente curiosidad, se la dejo con una canción:

jueves, 11 de agosto de 2011

Rajoy es un gravitón

Rajoy es un gravitón

Leer el periódico viene siendo, desde hace ya tiempo, una actividad sumamente tediosa (así está el mundo de aburrido, con los mismos personajes representando siempre el mismo papel y diciendo las mismas cosas), pero no siempre… A veces se topa una con alguna cosilla interesante, como la que encontré el pasado 8 de agosto en El Mundo: la contraportada del periódico la ocupa una entrevista que lleva a cabo Pedro Simón en su En camisa de once varas a una tal Sonia Fernández-Vidal, física cuántica, que merece hoy la atención de este blog, porque cuenta cosas interesantes, curiosas y diferentes a las que viene ofreciendo últimamente este loco mundo:

Coincides con la doctora en el ascensor, tú le hablas del tiempo mirando al techo para romper el hielo y ella te salta con que los quarks de la antimateria del 4ºB tienen a los neutrinos del 2ºC hasta la fotónica. O algo así.

Se avería el ascensor 40 minutos y entonces acabas sabiendo que un pelo tiene el mismo grosor que un millón de átomos en fila, y que "es posible" que un día nos acostemos en Carabanchel y que, como onda que somos, aparezcamos en Júpiter al despertar. Con La puerta de los tres cerrojos (Ed. La Galera), Sonia busca preguntas. En esta entrevista responde SuperSoniaca.
Pregunta.- ¿Cuánta gente cree que llegará al final de esta conversación si desde ya les decimos que va de física cuántica?
Respuesta.- Si se atreven a empezar, estoy convencida de que todos la acabarán.
P.- ¿Qué magia grande cabe en un nanomundo?
R.- Verás, para empezar estamos sentados en estos sofás y junto a una mesa que parecen completamente sólidas. Sin embargo, están un 99,9999% vacías… Fíjate, si cogiésemos el núcleo de un átomo del tamaño de una pelota de billar y la colocásemos en el centro de un campo de fútbol, los electrones serían como las puntas de un alfiler dando vueltas alrededor del estadio. O sea, que imagínate si no es mágico que no te hayas caído ya por los huecos del sofá.
P.- Y luego está el lector ahí leyendo, crédulo, tan ingenuo…
R.- Sí, también a él le están pasando cosas… Para empezar y sin que se dé cuenta, al lector le están atravesando en este momento miles de millones de neutrinos, unas partículas muy pequeñas que nos llegan del sol o de los rayos cósmicos.
P.- He leído que, según la física cuántica, si te pasas mil billones de años apoyado en una pared la acabas atravesando… Buah…
R.- Sí, sí… Es así. Existe una posibilidad de que lo lográsemos si, en vez de salir por la puerta de este restaurante, lo intentásemos el tiempo que dure el Universo. No es imposible. Hay que utilizar la palabra imposible con más respeto.
P.- Hablando de la Gran Explosión, ¿puede explicar el fenómeno del Big-len Este-Bang?
R.- No entiendo [frunce el ceño muy seria].
P.- Biglen Estebang…
R.- Ahhh [Sonríe]. Bueno, Belén Esteban es uno de los elementos que debió nacer también en esta Gran Explosión… Me vas a perdonar, no tengo televisión en casa. A veces estoy más conectada al mundo cuántico que al común.
P.- ¿Qué tacto tiene la antimateria?
R.- El mismo que la materia.
P.- Mujer…
R.- A ver. Al comienzo de todo, en la batalla que dio lugar al origen del Universo, la materia luchó contra la antimateria. ¿Por qué ganó la primera? No sabemos. En el CERN [Organización Europea para la Investigación Nuclear] está el LHC, el acelerador de partículas más grande, con 27 kilómetros de circunferencia. Hace poco se logró atrapar allí átomos de antimateria durante 16 minutos… Sólo con un kilo de antimateria seríamos capaces de llevar una nave desde aquí hasta Marte.
P.- Ya. ¿Cómo sé que no nos está vacilando?
R.- Estuve trabajando allí. El acelerador de partículas es una gran máquina del tiempo cuyo objetivo es llevarnos atrás, a ese primer momento, al capítulo 1.1 del Génesis, el nacimiento del Universo. Ahí lo que queremos es resolver bastantes enigmas. Uno: la existencia del bosón de Higgs o la partícula de Dios, el encargado de otorgar masa a las partículas, el repartidor de kilos…
P.- Descartado como orco, ¿Rajoy es más un gravitón o un leptón?
R.- Déjeme reflexionar… [Sorbe del café]. Los gravitones son los policías de la gravedad, los que nos hacen estar atrapados en la tierra. Además, es una partícula que aún está por encontrar. Sí…, Rajoy es un gravitón, un poli de la gravedad.
P.- ¿En cuántas dimensiones vive un banquero?
R.- Según la teoría de cuerdas, en 11. Igual que usted, aunque no sé si en las mismas condiciones…
P.- Aparte de Rubalcaba, ¿hay algún ente más que pueda estar en dos sitios a la vez?
R.- [Risas] En los laboratorios estamos haciendo partículas fundamentales mucho más pequeñas que Rubalcaba. Conseguimos que pasen por dos rendijas simultáneamente… Es una de las propiedades más misteriosas a mi entender de…
P.- …Rubalcaba…
R.- Exacto… [Risas]. Es la paradoja del gato de Schrodinger, uno de los padres de la cuántica: que se puede estar vivo y muerto a la vez…
P.- ¿Todo tiene su anti?
R.- En efecto.
P.- Zapatero también…
R.- Yo lo que le recomendaría es que no choque los cinco con su anti-yo, porque cuando la materia se junta con la antimateria se aniquilan entre sí creando muchísima energía.
P.- Indígnese y cuelgue un cartel en su tienda de campaña.
R.-
P.- ¿Quién es mejor físico: Dios, Hawking o George Clooney?
R.- Me tomaría un café con Clooney y me iría a cenar con Hawking.
P.- ¿Qué sucedería si metiésemos a Jordi Hurtado en un acelerador de partículas?
R.- Pobre… Aceleraríamos a Jordi Hurtado a velocidades cercanas a la luz y lo colisionaríamos con protones. Lo más fascinantes que sucede es que no saldrían sólo las partículas pequeñas que conforman a Jordi sino todo su equipo de producción, maquillaje, iluminación…
P.- ¿Qué tendrá el teletransporte público que no tenga el metro?
R.- Sería lo ideal, podernos ahorrar los empujones en horas punta. La última vez que le preguntaron esto a Zeilinger dijo que el límite era tecnológico y de presupuesto. De momento se ha logrado teleportar partículas fundamentales y cada vez grupos más grandes de átomos.
P.- Insúlteme en términos físico-cuánticos.
R.- Hombreee, ya que estamos, preferiría decirle un piropo…
P.- No se pierda, que me pierdo…
R.- Podría decirle: ¿qué podemos hacer para quedar entrelazados…?
P.- ¿…?
R.- Cuando dos partículas han estado juntas y las separas, aunque una esté en un extremo del Universo y la otra en el contrario, una reacciona instantáneamente al estímulo de la otra. Uno de los piropos de de flirteo cuántico es este: ¿Qué?, ¿nos entrelazamos?

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De la entrevista ya hablaremos..., que hay mucha tela que cortar, pero ahora tiene el turno mi scidada:


Al comienzo de todo, en la batalla que dio lugar al origen del Universo, la materia luchó contra la antimateria… y venció. ¿Venció? No totalmente. En un lugar muy, muy lejano del Universo, la antimateria se hizo fuerte y construyó un reducto que, hasta el momento, ha resultado inexpugnable para la materia. Los dioses así lo quisieron, de manera que ésta hubiera de sentirse en constante quebranto por los ataques de aquélla y, de este modo, no se abandonara la materia al devenir del azar durante eones sin que la vida y la actividad fluyeran por ella.

Hasta el momento, esta guerra fría se ha mantenido en un equilibrio que ha permitido el desarrollo del Universo que nos alberga, sin embargo, cada cierto tiempo, alguna expedición enviada por la antimateria logra forzar las potentes medidas de seguridad que la materia ha construido a su alrededor e infiltrarse dentro del campo material. Llegan entonces los problemas.

El último intento exitoso de la antimateria, en los últimos tiempos, ha consistido en colocar dentro de un pequeño planeta de un diminuto e intrascendente sistema solar  un destructor letal al que se nombró con el abreviado nombre en clave de ZP.

Mientras científicos de todo el mundo se han esforzado sin éxito en fabricar un ZP de materia con el fin de hacerlo chocar con el creado por la antimateria de manera que ambos se destruyeran, el Universo que conocemos ha actuado por su cuenta y con un arma inteligente y sibilina… ha logrado al fin acabar con él.

A partir de ahora, la antimateria probablemente no olvidará los efectos adversos que puede llegar a tener… la Economía del diminuto planeta al que osó atacar.



martes, 19 de julio de 2011

No me gustan los españoles

No me gustan los españoles

Así titula Carlos Dávila su artículo en La Gaceta (domingo, 17 de julio). Lo inicia con un párrafo en el que informa al lector de que las webs más visitadas estos días son las que hacen referencia a Belén Esteban, Jorge Javier Vázquez (hasta escribir su nombre me produce erisipela) y Ortega Cano. Y viene todo ello a colación, algunos párrafos después, cuando Dávila habla del actual páramo intelectual que asola España:

El páramo intelectual

[...] Hace un par de años, tuve la ocasión de impartir una clase ocasional en un aula de Periodismo universitario. Caí en la siguiente provocación efectuada sobre muchachos, alevines de periodistas, colegas próximos: "Decidme -les dije- referentes actuales de la cultura en el arte, en la literatura, en el teatro, en la filosofía, en el pensamiento...". Se quedaron lívidos, pero una muchacha especialmente atrevida me increpó así: "¿Tú lo sabes?". Me reí, con la torpe suficiencia de quien es pillado a trasmano, y para salvar la situación respondí: "Ha sido una trampa; no los hay".

Nuestro Siglo de Oro

Lo peor es que tenía razón: no los hay. Joaquín Costa se empeñó en acumular ideas para regenerar España; Menéndez Pelayo denunció a todos los heterodoxos del país, pero puso de moda el debate intelectual; a Ortega, rectificando y todo, le dio por denunciar a las masas como elementos subversivos incontrolables; Marañón hizo de la Medicina humanista otra especialidad científica; Dalí convirtió la excentricidad en el gran objeto de la pasión artística universal; Gaudí se inventó una arquitectura más retorcida, pero más brillante todavía, que Churriguera; Jardiel Poncela y Mihura llevaron a las tablas el surrealismo puro; Julián Marías, aburrido y todo, hizo discurrir a, por lo menos, tres generaciones; Pemán construyó desde un populismo castizo un magisterio útil para andar dignamente por casa, en fin... El siglo XX español es mejor que el Siglo de Oro. Para quien lo quiera discutir. El XXI es un páramo de la mediocridad que se ha apoderado de nuestras televisiones, como la marabunta más burda y repelente.

La aguerrida España

¿Y la culpa? ¿De quién es la culpa? Pues basta de sandeces y paños calientes: la culpa es absolutamente nuestra, de los españoles de ahora mismo que, en masa, hemos abandonado cualquier lectura, hemos caído en la trampa tendida por nuestros gobernantes de la inanidad y el aborregamiento (así se puede hacer cualquier cosa con nosotros) y hemos convertido a los personajes del principio en iconos de la España dormida (lo de los indignados es una burda broma de okupas), de la España sometida que no protesta, no vaya a ser que..., y que, en resumidas cuentas, tiene de valiente y aguerrida lo que pudo tenerlo en su momento un prófugo del más ridículo y tópico ejército italiano. Ya está bien de pasar la mano por el lomo a un espécimen, el nuestro, que no se moja ni en la ducha y que me hace exclamar, bien que a mi pesar: ¡cada día me gusta más España y me gustan menos los españoles! Lo siento.

Coincido con todo lo que el señor Dávila postula en su artículo, excepto con un punto concreto de la frase final. Si bien es cierto que no me gustan lo españoles, como a él, difiero, no obstante, de la primera parte de su exclamación: a mí, desgraciadamente, ¡cada día me gusta menos esta cretina España!

domingo, 14 de noviembre de 2010

La novela (Francisco Nieva)

La novela   (Francisco Nieva)

Por su interés, en cuanto al contenido, y su deliciosa perfección, en cuanto a la forma, traigo hasta Finis Terrae un extracto del artículo de Francisco Nieva  titulado La novela y publicado el Jueves, 15 de julio de 2010, en La Razón.

Que tanta novela se publique -incluso de más- es señal inapelable de un altísimo porcentaje de "lectores noveleros" (...). Lo que sí es un dato certero es que el lector de novelas es joven. Digamos, relativamente, pues en los países desarrollados, la juventud se prolonga mucho. Una persona, sea hombre o mujer, en plena madurez (...), con menos horas para el ocio a su disposición, deja de leer novela para frecuentar otras distracciones que necesitan menos concentración imaginativa y reflexiva, pues la novela concita nuestra personal imaginación y nuestra capacidad reflexiva. Estimula a soñar sobre la vida, y a meditar sobre lo real y lo fantástico que ésta puede ofrecernos.

La novela, aunque sea pura invención, es siempre una mentira que dice la verdad sobre la condición del ser humano, sus formas de sentir, de soñar, de enfrentarse con la realidad y la tragedia. La novela es una universidad lúdica. Puede ser muchísimo lo que aprendamos, divirtiéndonos, y leyendo tan solo novelas, aunque sean de baja calidad.

La novela del siglo XIX y principios del XX ya no puede llegar a más en profundidad, en complejidad, en sutileza, en refinamiento, y en la que muy altos talentos explicitan su experiencia vital, desde la originalidad de sus formas. Dickens, Balzac, Melville, Manzoni, Dostoievsky, Tolstoi, Proust, Henry James... ¡Y Joyce! Y a cuántos más no me dejaré en el tintero. El que quiera enterarse de lo que es la gran novela, en su extrema decantación -como pilar de la cultura literaria-, no tiene más remedio que tirarse a esa piscina, para lectores de profesión (...).

Novelas hay para todos los gustos y no todas tienen que ser un paradigma de novela. La mala novela también es pedagógica sin pretenderlo. Y además, existen los géneros supuestamente menores, que cuentan con sus correspondientes maestros. El joven lector de todo lo que cae en sus manos también saca una ventaja sideral en concocimientos prácticos al que no lee nada en absoluto. Por esto se recomienda la lectura, porque no todo puede depender de la formación o de la instrucción pedagógica, que las gentes pongan algo de su parte, si saben leer: "Lea usted lo que sea, lo que le dé la gana. Lo que quiera que lea le demostrará algo sobre la vida que lleva entre sus semejantes". Pues bien, dicho esto, no vivimos una etapa de oro para la novela, porque el tiempo de ocio se ha repartido en otros sistemas bien atrayentes, en el deporte, en el cine, en la televisión y, sobre todo, en Internet.

¡Benditos tiempos legendarios, en donde, para distraernos, sólo existía la novela como medio de evasión, con todas las maravillas que la imagniación pueda concebir. La novela griega nació con la intención de ser evasión y recreo para altas damas en su gineceo y su tocador. (...), Es un misterio de la literatura novelesca que nazca pensando en la mujer y no deje de hacerlo, de un modo intermitente y aleatorio. El principal lector -y aun escritor- de "novela gótica" es mujer.

Pero también hay "novela machista", el género policíaco en un elevado porcentaje. La mujer es menos proclive a este género, aunque hay excepciones tan interesantes como Agatha Christie, leída con pasión por "el sexo fuerte". Y con el sexo fuerte se medía ella -con el propio Conan Doyle y compañía- en imaginación y plasmación de personajes fetiches y simbólicos, compitiendo con Sherlock Holmes en caracterización. Yo he leído con sumo placer a la Christie. Me encantaba su tono de "cotilla inglesa", fiel reflejo de la vida británica, de su clase y su tiempo.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Alberto Manguel II

Alberto Manguel II

-Leer es un acto de rebeldía, usted lo ha vaticinado.
-Lo es porque vivimos en una sociedad que fomenta la estupidez. Leer en un sentido verdadero, profundo, es una rebelión contra esa estupidez. Y por lo tanto un acto de rebeldía.
-¿A qué estupidez se refiere?
-A esa trama en la que todos nos convertimos en consumidores. Para ser buen consumidor no hay que pensar, no hay que reflexionar, hay que creer que todo tiene que ser fácil y rápido. La dificultad ya no es un valor en el que creemos, ni la lentitud.
-¿Y son importantes?
-Son valores esenciales para que podamos desarrollar nuestras capacidades intelectuales. No se puede pensar efectiva y rápidamente. No se puede reflexionar superficialmente, se necesita tiempo para eso y se necesitan lugares en nuestra sociedad donde se pueda hacer. No hay ya lugares de silencio, estamos acosados por una tecnología mal utilizada.
-¿A qué se refiere?
-(...) No tenemos lugares para sentarnos a hablar de eso porque ahora incluso en los cafés estamos invadidos de ruido, de música, de imágenes sin sentido, porque se enciende el televisor y se le quita el sonido para que estemos constantemente distraídos con todos los sentidos y no podamos tener una conversación.
-Se le ve preocupado.
-Todo eso me parece grave porque implica que no se utilice el cerebro y si no utilizamos la razón, la imaginación y la reflexión se atrofian. Hay que utilizarlos.
-¿Por qué el libro no goza hoy del prestigio de otros tiempos?
-Porque estamos en una sociedad en la que lo que prima es el beneficio financiero y el libro no da beneficio financiero, da beneficio intelectual.
-¿Cuáles son los principales cambios en el mundo del libro durante las últimas décadas?
-Que era un mundo de creación intelectual, con derivas, por supuesto, o con gente que utilizaba el libro para crear entretenimientos fáciles, y se convirtió e pronto en un mundo de consumo. La función principal de los editores hoy parece ser crear objetos de consumo y los responsables de eso, que son los jefes de las grandes editoriales del libro son, en mi opinión, criminales.
-¿Criminales?
-Son culpables de un crimen contra la humanidad, como si hubiesen cometido un genocidio. A mí me parece igualmente grave el asesinar la cultura como lo han hecho y convertir a un público más o menos inteligente en un público que no cree que puede hacer nada más que consumir best sellers.
-¿Por qué a millones de personas les gusta el mismo libro?
-A través de generaciones, a millones de personas les ha gustado La Odisea. Es un tipo de lectura profunda que refleja en distintas épocas y lugares una misma problemática, que ayuda a la gente a entenderse y a vivir en distintos momentos. Y luego está lo que llamamos lectores, pero que en realidad son consumidores del mismo producto, de El código da Vinci o esa bobada de Ruiz Zafón de La sombra del viento, porque se les ofrece algo que se parece a la lectura y que se parece a un libro, pero que es de consumo fácil, donde el lector no necesita hacer nada. Es como si le hubiesen masticado y digerido la comida. Es el equivalente del McDonald's: hay millones de personas que consumen McDonald's, y eso no quiere decir que una hamburguesa McDonald's sea mejor cocina que una cazuela preparada como se debe por un cocinero que sabe lo que hace.

Si te interesó esta parte de la entrevista, puedes leer la primera parte en: Alberto Manguel I.

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También de interés:
- Para ser profundamente humanos necesitamos ser pensantes y lectores 
- Al rescate de la locura artística
- El amante de las bibliotecas

jueves, 23 de septiembre de 2010

Alberto Manguel I

Alberto Manguel I

Leo en Época (19-Septiembre-2010), el dominical de La Gaceta, una interesantísima entrevista a Alberto Manguel que me tomo la libertad de reproducir casi (porque no copiaré toda la entrevista) entera:

Manguel es un coversador perfecto, porque arropa sus ideas con el conocimiento, y porque si se trata de hablar de libros hay pocos que le ganen: traductor, editor, bibliófilo y dueño de una biblioteca preciosa e impresionante, situada en un antiguo presbiterio y donde viven más de 35.000 volúmenes*.



-¿Ha influido mucho la literatura en la política?
-Sí y no. Ha contribuido a los demás aspectos de la vida humana. Alejandro Magno, por ejemplo, cuyo maestro fue Aristóteles, llevaba consigo La Ilíada cuando iba de campaña militar. La Ilíada le habrá enseñado algo, pero no sé qué, si le enseñó estrategia militar o la piedad por las víctimas. La literatura tiene tantos elementos que siempre podemos encontrar lo que estamos buscando en un gran libro. El Quijote es leído de una cierta manera por Gandhi y de otra manera por Pinochet, que lo prohibió en Chile porque lo veía como una defensa de las libertades civiles. Y tenía razón, por cierto.
-¿Qué libro recomendaría a Cristina Kirchner?
-[Se ríe con ganas]. No sé si me atrevería a recomendar libros a nadie (...).
-Algún título le podría sugerir.
-Tendría que pensarlo un poco... Ciertamente sería un libro que mostrase los peligros de la ambición desmesurada, de la debilidad del egoísmo y del autoritarismo. Quizá Macbeth, de Shakespeare, sería una buena idea.
-A Obama, ¿qué lectura le recomendaría?
-La novela de Dostoievski El príncipe idiota. No como un insulto, de ninguna manera, sino porque el personaje es alguien que tiene que aprender a utilizar una cierta inocencia para manejar el mundo. No es que Obama sea inocente, pero que le permita enfrentarse a las amenazas y los peligros de las fuerzas contrarias en su sociedad.
-¿Y a Zapatero?
-Anatomía de un instante, de Javier Cercas, porque hay allí un ejemplo de ética individual que yo creo que puede servir para fortalecer su posición.

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*Alberto Manguel compró en Francia, cerca de Poitiers, un presbiterio semiderruido del siglo XII. Lo restauró y trasladó allí su fabulosa biblioteca de 35.000 volúmenes.


-¿Sabe cómo encontrar sus libros?
-Sí, y eso que no tengo catálogo. Tengo que reorganizarlos de vez en cuando porque siempre se multiplican y ya me han invadido la casa.
-El libro electrónico ahorra espacio.
-Es otra cosa. El soporte hace que también un libro cambie. Depende de lo que uno quiera: es muy conveniente si uno se va de vacaciones largas y quiere llevarse muchos textos, pero a mí me gusta el objeto libro porque es muy interactivo, puedo escribir en los márgenes, marcar páginas...
-¿Qué títulos son imprescindibles en una biblioteca?
-Para mí serían Alicia en el país de las maravillas, El Quijote y una buena cantidad de novelas policiales. Para otros lectores serán otros, depende siempre de la persona.
-¿Usted presta libros?
-No. Prestar libros es promover el robo. Si yo quiero darle a alguien un libro, se lo regalo o lo compro y se lo doy. Pero de mi biblioteca no sale ningún libro prestado.

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Segunda parte de la entrevista: Alberto Manguel II.

Belén 2013

Belén 2011