Advertencia antes de empezar: al señor Guido, si aún anda por aquí y no se ha ido de vacaciones, no le está permitido participar en el juego. Las razones, si se piden, al final.
Pista 1: No es españ@l, pero escribe en español.
Pista 2: Nació un poco más abajo que la señorita gritona dicha por Bate.
Pista 3: se cambió de camisa más veces que un aseado dandi: pasó por el socialismo, el liberalismo, el conservadurismo y el fascismo.
Pista 4: acabó sus días suicidándose en una ciudad con nombre de felino.
Pista 5: a su hijo le es atribuida la introducción en Argentina de la picana eléctrica como método de tortura...
Solución y explicación al juego propuesto por Bate:Y, efectivamente, Carlos lo acertó: se trata de
Leopoldo Lugones. La razón por la que Guido estaba fuera del juego [esta vez..., que ya habrá otras ocasiones para que la Enciclopedia Humana pueda participar ;-)] se encuentra en los comentarios de
esta entrada.
Ahora llega el momento de pedir disculpas al señor Leopoldo Lugones por los insultos que

contra él proferí en la entrada sobre el
tipo zumbado, y que se deben exclusivamente al último de los relatos que leí en el libro que adquirí de este autor la pasada Feria del libro de Madrid. Se trata de
Las fuerzas extrañas, un libro de relatos en el que el último de ellos,
Ensayo de una cosmogonía en diez lecciones, es, como digo, el culpable de los vituperios que vertí contra el autor en la mencionada entrada. Me trastocó el intelecto, amigos, y eso que comencé a leerlo -me refiero a este relato en concreto- con ganas porque siempre me he sentido muy atraída por estas cosas. Así que, enfadada con Lugones por las diez lecciones demenciales que me había impartido, me vine al ordenador y me dediqué a ponerle verde.
Sin embargo, he sido injusta con él. Puede que estuviera un poco tocado del ala, pero es un magnífico escritor. Me ha encantado su manera de escribir. Tiene ese tipo de redacciones que da gusto leer y de las que, además, se aprede mucho y bien. Por otra parte, a pesar del denostado
Ensayo de una cosmogonía en diez lecciones, el libro, en una edición preciosa cuya portada podéis ver ahí arriba, editado por
Eneida y perteneciente a la colección
CONFABULACIONES, es bastante recomendable. Contiene cuentos buenísimos como
La fuerza omega,
Yzur (cuya frase final es memorable) o
La estatua de sal.
Así pues: mis disculpas, señor Lugones. Es usted, a pesar de todo, buenísimo.