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viernes, 9 de marzo de 2012

Veo, veo...

Veo, veo...

¿Qué ves?

Si quieres jugar..., di qué crees que se esconde tras el dibujito que se propone...

Una pistita...:


Otra pista más, anda... (pero que sepáis que Urumo lo averiguó a la primera).


Con ésta ya sí..., ¿no?

Bueeeenoooo, acabaré el jueguecito y descubriré el pastel:

¿¿¿Te gusta, Pantera Rosa??? ;-)

Además, tenemos modelos varios...




miércoles, 27 de octubre de 2010

Proporción

Proporción

Como ayer os decía, hoy voy a proponer en estas páginas un juego:

12/9  =  8/6

¿Quién empieza...?

Pista 1: esa proporción es el resultado de la primera experiencia científica de la que la historia ha dado cuenta. Se podría decir que con las comprobaciones que llevan a este resultado comienza el método experimental (si bien la historia que lo narra tiene bastantes visos de ser apócrifa).
 
Pista 2:

Pista 3: Jámblico dio a esta proporción un nombre muy armónico.

Pista 4: si el que pesa 12 marca la partida, el de 9  da la cuarta; el de 8, la quinta; y el de 6, la octava.  De manera que 12/9 = 8/6.

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Tomo prestada la explicación del libro Pitágoras, el filósofo del número:

Pitágoras [...] fue el primero en encontrar una correlación entre los sonidos consonantes o armónicos y los números.

Sobre las circunstancias en que debió tener lugar el descubrimiento, han corrido leyendas e historias [...]. Se cuenta que pasó Pitágoras por azar delante de un taller donde unos herreros golpeaban el yunque. Se detuvo a escuchar el sonido candencioso de los martillos, observando que el tono melodioso de tres de ellos era alterado por la disonancia de un cuarto. Sorprendido por el fenómeno, pidió prestados los martillos para realizar una experiencia científica, la primera de la que la historia haya dado cuenta. Pesó cuidadosamente los martillos y los colgó de cuatro cuerdas de modo que al quedar tirantes tuviesen la misma longitud. Haciendo vibrar las cuerdas apreció que los sonidos que emitían se correspondían con los de los martillos al golpear en el yunque. Añadiendo un trozo de arcilla al martillo que producía la disonancia, puso la nota emitida por la cuerda correspondiente en armonía con las otras. Como conocía los pesos de los martillos (que eran proporcionales a 12, 9, 8 y 6) dedujo la ley aritmética que rige los intervalos musicales: el martillo cuyo peso era 12 producía el tono, el de peso 9 la cuarta, el de peso 8 la quinta y el de peso 6 la octava, estableciendo la proporción 12/9 = 8/6, que, según Jámblico, "se llama musical porque contiene las relaciones musicales de los sonidos armónicos". Como buen científico experimental, Pitágoras repitió la experiencia empleando, en vez de cuerdas de igual longitud y pesos distintos, pesos iguales para tensar cuerdas de distinta longitud, y observó que las que daban el tono, la cuarta, la quinta y la octava, tenían longitudes proporcionales a 12, 9, 8 y 6.

jueves, 29 de julio de 2010

Pistas para encontrar al tipo zumbado

Pistas para encontrar al tipo zumbado

Advertencia antes de empezar: al señor Guido, si aún anda por aquí y no se ha ido de vacaciones, no le está permitido participar en el juego. Las razones, si se piden, al final.

Pista 1: No es españ@l, pero escribe en español.
Pista 2: Nació un poco más abajo que la señorita gritona dicha por Bate.
Pista 3: se cambió de camisa más veces que un aseado dandi: pasó por el socialismo, el liberalismo, el conservadurismo y el fascismo.
Pista 4: acabó sus días suicidándose en una ciudad con nombre de felino.
Pista 5: a su hijo le es atribuida la introducción en Argentina de la picana eléctrica como método de tortura...


Solución y explicación al juego propuesto por Bate:

Y, efectivamente, Carlos lo acertó: se trata de Leopoldo Lugones. La razón por la que Guido estaba fuera del juego [esta vez..., que ya habrá otras ocasiones para que la Enciclopedia Humana pueda participar ;-)] se encuentra en los comentarios de esta entrada.

Ahora llega el momento de pedir disculpas al señor Leopoldo Lugones por los insultos que contra él proferí en la entrada sobre el tipo zumbado, y que se deben exclusivamente al último de los relatos que leí en el libro que adquirí de este autor la pasada Feria del libro de Madrid. Se trata de Las fuerzas extrañas, un libro de relatos en el que el último de ellos, Ensayo de una cosmogonía en diez lecciones, es, como digo, el culpable de los vituperios que vertí contra el autor en la mencionada entrada. Me trastocó el intelecto, amigos, y eso que comencé a leerlo -me refiero a este relato en concreto- con ganas porque siempre me he sentido muy atraída por estas cosas. Así que, enfadada con Lugones por las diez lecciones demenciales que me había impartido, me vine al ordenador y me dediqué a ponerle verde.

Sin embargo, he sido injusta con él. Puede que estuviera un poco tocado del ala, pero es un magnífico escritor. Me ha encantado su manera de escribir. Tiene ese tipo de redacciones que da gusto leer y de las que, además, se aprede mucho y bien. Por otra parte, a pesar del denostado Ensayo de una cosmogonía en diez lecciones, el libro, en una edición preciosa cuya portada podéis ver ahí arriba, editado por Eneida y perteneciente a la colección CONFABULACIONES, es bastante recomendable. Contiene cuentos buenísimos como La fuerza omega, Yzur (cuya frase final es memorable) o La estatua de sal.

Así pues: mis disculpas, señor Lugones. Es usted, a pesar de todo, buenísimo.

Belén 2013

Belén 2011