Tintin y la censura I
Hace algunas semanas, apareció la noticia de que un congoleño (creo que era congoleño) iba a llevar a los Tribunales (o si no era exactamente esto, algo parecido) a, supongo que la editorial que publica los tebeos de Tintin, por la forma en que Hergé hacía aparecer a El Congo en su cómic
Tintin en el Congo. Coincidió la noticia con mi lectura de una entretenida obra sobre, precisamente, los tebeos de este personaje (
Tintin y el mundo de Hergé) que tengo desde hace tiempo y alguna vez había hojeado sin profundizar nunca en su lectura.
Este congoleño, sin embargo, llega un poco tarde en lo que parece la tendencia de los tiempos actuales: actuar según dicta lo políticamente adecuado, porque ya Hergé, en la versión en color de 1946, suprimió algunos rasgos caricaturescamente colonialistas:
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| Tintin en el Congo |
Es además interesante, tal y como leemos en Tintin y el mundo de Hergé, observar cómo el mismo Hergé juzga con gran severidad su trabajo en esa época: "Tanto par el Congo como para Tintin en el país de los soviets, yo estaba atiborrado de los prejuicios del medio burgués en el que vivía... Era en 1930. Yo no sabía nada de aquel país más que lo que la gente, en aquella época, contaba: los negros son unos niños grandes... ¡Tienen suerte de que estemos allí!, etc. Y dibujé a esos africanos según estos criterios, imbuidos del más puro espíritu paternalista que era el que se vivía en la época en Bélgica".
La cuestión del "hombre negro" no sólo aparece en este tebeo, que se desarrolla en una antigua colonia belga. Lo vemos también más adelante cuando, en El cangrejo de las pinzas de oro, Hergé se vio obligado a realizar algunas modificacion exigidas por la censura que impusieron los editores americanos:
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| El cangrejo de las pinzas de oro |
Y más adelante, aún, continuó la polémica en Stock de coke, álbum por el cual se acusó agriamente a Hergé de racismo. Estos ataques, leemos en nuestro libro, eran en su mayoría extramadamente injustos, sobre todo teniendo en cuenta que este álbum se había puesto como meta el denunciar la supervivencia de la esclavitud. Sin embargo, Hergé sintió la necesidad de autocriticarse en más de un aspecto y para la reedición del álbum en 1967 reescribió el texto de los diálogos que Haddock mantenía con los negros encerrados en las bodegas:
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| Stock de coke |
En la primera versión, los personajes chapurreaban el francés, al igual que en Tintin en el Congo. Lo que por ejemplo, daba:
-Hablar tú bien, ziñó. ¡Malo árabe muy malo! ¡Pobres negros no querer ser esclavos! ¿Pobres negros querer ir a la Meca!
-De acuerdo, lo sé. Pero os repito que si vais, os harán esclavos. ¿Es eso lo que queréis?+-Nosotros no esclavos, ziñó. Buenos nosotros musulmanes. Querer nosotros ir a la Meca.
En la nueva versión, Hergé los hace expresarse como en las novelas traducidas del americano, simplemente suprimiendo ciertas letras, lo que para el mismo pasaje daba:
-Tú hablar bien, s'ñor. Es muy malo este árabe. No queremos ser esclavos, nosotros simplemente queremos ir a la Meca [...]
Lo más divertido de todo es que las palabras del capitán no se han modificado, por lo que es el único que continúa chapurreando.
Respondiendo a este mismo espíritu, aunque de un modo diferente, Hergé transformó igualmente la carta que el emir Ben Kalish Ezab hace entregar a Tintin confiándole a su hijo. He aquí cómo se expresaba su alteza en la primera versión del mensaje: "Gran amigo y muy querido: Confío usted mi hijo Abdallah para su lenguaje francés perfeccionar. Aquí muchos acontecimientos pasar. Si desgracia caer en mí, yo confiar en vuestra amisticidad para Abdallah cuidar".
Al reeditar el álbum, Hergé hizo expresarse al emir en un estilo maravillosamente florido, seguramente más acorde con su personalidad: "Ésta es para decirte, ¡oh, amigo muy apreciado!, que te confío a Abdallah, mi hijo bien amado. Pues aquí hay muchos acontecimientos. Si la desgracia cayera sobre mí como el halcón sobre la inocente gacela (pues el mundo está hecho de vida y de muerte), estoy seguro de que Abdalla encontraría en tu casa afecto, asilo y reposo. Y tú harías así, ante Alá, una acción perfumada..."