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domingo, 3 de junio de 2012

Feria del libro

Feria del libro

Por fin hoy encontré el ratín que andaba buscando para acercarme a la Feria del libro y hacerme con las compras proyectadas, que eran bien simples:









Estoy contentita con mis adquisiciones, aunque costó un poco encontrarlas: demasiada gente, demasiado calor, pocas ganas de caminar... Pese a todo, tengo algunas cosillas que comentar, por ejemplo, Adeslas me ha regalado una bolsa para frío y calor sólo porque pasaba por allí, además, he visto a Curri Valenzuela firmando libros, y a Pedro J. Ramírez, también he visto a Antonio Resines, aunque con éste me he topado después, cuando estaba tomando algo fresquito en una terraza de Menéndez Pelayo. Estuve por pedirle que me firmara un autógrafo para Caraguevo, que se ha vuelto últimamente nuestro amigo muy aficionado a las firmas, pero Resines no ha escrito un libro y, además, tenía el hombre muy ocupadas las manos con El País.

Sin embargo (ay, Caraguevo, y luego dirás que no te tengo en alta estima), me he pegado con uñas y dientes para conseguirte una foto exclusiva que aún no tienes en tu colección y que anhelas desde hace tanto tiempo que ya empezabas a hundirte en el profundo pozo de la desesperación. Como pago a mi intrépida acción, me he vuelto con algunos rasguños (no puedes llegar a imaginar cuan numerosos sois los adeptos a esta mujer, amigo Caraguevo) y más de un golpe, pero ha merecido la pena. Todo sea por complacerte:

A Caraguevo, con todo su Almu-amor

jueves, 19 de enero de 2012

Tintin y la censura II

Tintin y la censura II

Como ya avancé en su momento en la entrada Tintin y la censura I, aquélla sólo era la primera parte de un todo que se vería completado con la publicación de una segunda entrada al respecto. Entre unas cosas y otras, entretenida como he estado en asuntos varios, se ha hecho esperar la continuación y viene a ver la luz casi un mes y medio después de aquella primera. Pero, ¡albricias!, y espero que esto sea lo importante, viene al fin. Empecemos, pues:

A nadie (quiero decir, a ningún buen tintinólogo) se le oculta que el capitán Haddock es un poquito aficionado a las bebidas espirituosas. Su devoción por el alcohol es especialmente visual y harto frecuente, sobre todo en los primeros álbumes en los que este personaje aparece, y es fácil encontrarlo en postura apropiada para darse con embeleso a su pasatiempo favorito, esto es, empinando el codo sin ningún tipo de rubor o mesura. 

Poco parecía importarle a Hergé que aquello no fuera un modelo ejemplarizante y educativo para la juventud de la época, pues no encontraba reparo alguno el dibujante en presentar a su personaje tragando una botella entera en un par de sorbos:

El cangrejo de las pinzas de oro

Y, sin embargo, no sólo eran suyas las decisiones sobre cómo debía aparecer un álbum de Tintin a los ojos de los lectores, y veíase obligado, por ello, a realizar cambios, como éste exigido por los editores americanos, a los que el dibujante belga hubo de doblegarse:

El cangrejo de las pinzas de oro (versión post-censura)
Las imágenes son muy similares, tanto, que si uno no se detiene un instante y las observa con atención, podría pasar por encima de ellas sin darse cuenta de la diferencia, aunque lo que se ha borrado es evidente: en la segunda, no se niega (o esconde, si se prefiere) el alcoholismo del capitán, pero sí se evita la imagen de Haddock con los labios besando la botella y tragando el combustible que tanto necesita.

Con La estrella misteriosa, Hergé se va a adentrar en un mundo onírico con el que pretende alejarse todo cuanto le sea posible de la Bélgica ocupada del momento y de la censura estricta a la que estaba sometido. Aun así, el álbum, del que existen dos versiones, una de 1942 y otra de 1952, sufre algunos cambios de la primera a la segunda. Por ejemplo, en la de 1942, el malvado es un empresario judío estadounidense que se transforma en la versión de 1952 en un banquero del inventado país de Sao Rico. Visualmente, el cambio se observa con claridad meridiana en la bandera que preside la expedición de la primera versión (la de las barras y estrellas) por la inventada enseña del inventado Sao Rico en la segunda:

La estrella misteriosa

Más cambios, estos debidos a una mala interpretación de la realidad inglesa, se producen en La isla Negra. La principal originalidad de este álbum, leemos en "Tintin y el mundo de Hergé",  reside con seguridad en las muy numerosas transformaciones que esta aventura sufrió. Se trata de hecho del único álbum de toda la historia del cómic que tuvo tres versiones diferentes...

De las dos primeras (1937-1938, 1943) poco hay que decir. [...] No sucede lo mismo con la nueva versión, totalmente redibujada en 1965. El motivo de ello fue, sin embargo, totalmente circunstancial: el álbum no se había traducido jamás al inglés y el editor británico, antes de publicarlo, le planteó a Hergé los dos problemas que se le presentaban. El primero era el gran número de errores de detalle que contenía este volumen desde el punto de vista de la realidad inglesa; el segundo era que este antiguo álbum corría el riesgo de parecerles pasado de moda a los lectores que acababan de descubrir Objetivo: la Luna o El asunto Tornasol.

La versión original sufrió innumerables cambios, siempre en el sentido de ofrecer una mayor autenticidad y modernización. Los trajes se cambiaron según la moda, los vehículos se actualizaron, se modificaron los nombres de algunos lugares. Detalle tras detalle, el álbum se transformó profundamente

La isla Negra
Estas modernizaciones de todo orden que no atañen nunca al guión de origen, no dejan, sin embargo, de incidir en él: llevan en efecto a unos desfases imprevistos que modifican en gran medida nuestra visión del relato.

Es así como el episodio de las llaves extraviadas del garaje de los bomberos, acorde con los antiguos coches manuales de la antigua versión, queda incongruente en la edición redibujada: es como mínimo soprendente que un equipo de bomberos con un vehículo tal no haya pensado en mejorar el sistema de apertura del garaje.

Vosotros diréis que versión os gusta más.

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Por cierto que, si os interesa el mundo de Tintin, alguna otra curiosidad acerca de él y de lo que no es él podéis encontrar en el Ahora se ve, ahora no se ve de Posodo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Tintin y la censura I

Tintin y la censura I

Hace algunas semanas, apareció la noticia de que un congoleño (creo que era congoleño) iba a llevar a los Tribunales (o si no era exactamente esto, algo parecido) a, supongo que la editorial que publica los tebeos de Tintin, por la forma en que Hergé hacía aparecer a El Congo en su cómic Tintin en el Congo. Coincidió la noticia con mi lectura de una entretenida obra sobre, precisamente, los tebeos de este personaje (Tintin y el mundo de Hergé) que tengo desde hace tiempo y alguna vez había hojeado sin profundizar nunca en su lectura.

Este congoleño, sin embargo, llega un poco tarde en lo que parece la tendencia de los tiempos actuales: actuar según dicta lo políticamente adecuado, porque ya Hergé, en la versión en color de 1946, suprimió algunos rasgos caricaturescamente colonialistas:

Tintin en el Congo

Es además interesante, tal y como leemos en Tintin y el mundo de Hergé, observar cómo el mismo Hergé juzga con gran severidad su trabajo en esa época: "Tanto par el Congo como para Tintin en el país de los soviets, yo estaba atiborrado de los prejuicios del medio burgués en el que vivía... Era en 1930. Yo no sabía nada de aquel país más que lo que la gente, en aquella época, contaba: los negros son unos niños grandes... ¡Tienen suerte de que estemos allí!, etc. Y dibujé a esos africanos según estos criterios, imbuidos del más puro espíritu paternalista que era el que se vivía en la época en Bélgica"

La cuestión del "hombre negro" no sólo aparece en este tebeo, que se desarrolla en una antigua colonia belga. Lo vemos también más adelante cuando, en El cangrejo de las pinzas de oro, Hergé se vio obligado a realizar algunas modificacion exigidas por la censura que impusieron los editores americanos:

El cangrejo de las pinzas de oro

Y más adelante, aún, continuó la polémica en Stock de coke, álbum por el cual se acusó agriamente a Hergé de racismo. Estos ataques, leemos en nuestro libro, eran en su mayoría extramadamente injustos, sobre todo teniendo en cuenta que este álbum se había puesto como meta el denunciar la supervivencia de la esclavitud. Sin embargo, Hergé sintió la necesidad de autocriticarse en más de un aspecto y para la reedición del álbum en 1967 reescribió el texto de los diálogos que Haddock mantenía con los negros encerrados en las bodegas:

Stock de coke

En la primera versión, los personajes chapurreaban el francés, al igual que en Tintin en el Congo. Lo que por ejemplo, daba:
-Hablar tú bien, ziñó. ¡Malo árabe muy malo! ¡Pobres negros no querer ser esclavos! ¿Pobres negros querer ir a la Meca!
-De acuerdo, lo sé. Pero os repito que si vais, os harán esclavos. ¿Es eso lo que queréis?+-Nosotros no esclavos, ziñó. Buenos nosotros musulmanes. Querer nosotros ir a la Meca.

En la nueva versión, Hergé los hace expresarse como en las novelas traducidas del americano, simplemente suprimiendo ciertas letras, lo que para el mismo pasaje daba:
-Tú hablar bien, s'ñor. Es muy malo este árabe. No queremos ser esclavos, nosotros simplemente queremos ir a la Meca [...]

Lo más divertido de todo es que las palabras del capitán no se han modificado, por lo que es el único que continúa chapurreando.

Respondiendo a este mismo espíritu, aunque de un modo diferente, Hergé transformó igualmente la carta que el emir Ben Kalish Ezab hace entregar a Tintin confiándole a su hijo. He aquí cómo se expresaba su alteza en la primera versión del mensaje: "Gran amigo y muy querido: Confío usted mi hijo Abdallah para su lenguaje francés perfeccionar. Aquí muchos acontecimientos pasar. Si desgracia caer en mí, yo confiar en vuestra amisticidad para Abdallah cuidar".

Al reeditar el álbum, Hergé hizo expresarse al emir en un estilo maravillosamente florido, seguramente más acorde con su personalidad: "Ésta es para decirte, ¡oh, amigo muy apreciado!, que te confío a Abdallah, mi hijo bien amado. Pues aquí hay muchos acontecimientos. Si la desgracia cayera sobre mí como el halcón sobre la inocente gacela (pues el mundo está hecho de vida y de muerte), estoy seguro de que Abdalla encontraría en tu casa afecto, asilo y reposo. Y tú harías así, ante Alá, una acción perfumada..."


sábado, 4 de junio de 2011

Hergé

Hergé

El 22 de mayo de 1907 nacía, en Etterbeek, un municipio cercano a Bruselas, Georges Remi, conocido, en realidad, como Hergé

Su interés por el dibujo surge a edad muy temprana. De hecho, entre 1914 y 1918, Hergé ya dibujaba en sus cuadernos escolares historietas ilustradas basadas en la guerra, lo cual no es difícil de comprender si uno atiende a las fechas en las que nos encontramos. Más tarde, ya en la adolescencia, sus historietas comenzarán a publicarse en la revista Le Boy-Scout (posteriormente llamada Le Boy-Scout Belge),  donde, por cierto, en 1922 aparece por primera vez el nombre Hergé, con el que será mundialmente conocido.

No obstante, por esas fechas la obra de Hergé es aún bastante reducida y, en muchos casos, se limita a ilustrar la portada o algunos artículos de la revista. Será en 1926, cuando Hergé realice su primera serie de dibujos: Totor, C.P. de los Abejorros, la cual da vida a un extravagante personaje que se ve sumido en una serie de aventuras poco coherentes, pero cuyo personaje ya apunta hacia Tintin, y que se prolongará hasta bien entrado el año 1930.

En 1925, Hergé comienza a trabajar en Le XXe Siècle, si bien no lo hace como dibujante, sino como empleado del servicio de suscripciones, aunque continuará dibujando sus tiras de Totor para Le Boy-Scout Belge.No obstante, las cosas irán cambiando para el creador de Tintin y, así, en 1928 el padre Wallez, director del periódico, deseoso de ampliar las ventas, decide dar vida a un suplemento que irá dirigido a la juventud. Nace de esta forma Le Petit Vingtième, confiándose a Hergé la confección del suplemento. En un principio, Hergé se contenta con ilustar Les aventures de Flup, Nénesse, Poussette et Cochonnet, una serie algo precipitada cuyo texto se debía a un redactor deportivo del periódico. pero en seguida se cansó de este insípido guión y decidió lanzar su propia serie. La labor no parecía demasiado dura: Hergé retoma a Totor, le cambia algunas letras a su nombre y lo dota de un nuevo trabajo más conforme a su nuevo marco de vida. Le añade también un tupé característico ("para estar seguro de que se le reconocería", como dijo más tarde), así como la compañía de un fox-terrier llamado Milú. Y, así, el 10 de enero de 1929, "Tintín" hace su entrada en Le Petit Vingtième.



Belén 2013

Belén 2011