Éste es el último libro que he leído (hace tan sólo dos días que lo acabé) y el traer la reseña hasta estas páginas con tanta premura obliga a que el título en cuestión salte muchos números en la lista de los que aguardan su turno pacientemente. No dudo en hacerlo, sin embargo, aprovechando el día que es hoy y la efeméride que cumple en esta fecha 519 años. Y es que
El cartógrafo de la reina lleva como subtítulo el muy clarificador:
Memorias de Juan de la Cosa, pues no de otra cosa se trata sino de la vida de este cartógrafo y navegante, figura importante en el descubrimiento de América, que narra su vida bajo la forma ficticia de unas memorias dictadas por el
santoñés a su escribano, Lope de Haro, en respuesta a una petición, también ficticia, de Arias Pérez Pinzón, hijo de Martín Alonson Pinzón, quien pretende interponer demanda contra Colón
por ser su familia injustamente preterida en favor de éste.
¿Quién descubrió América? ¿Fue Colón, como las conveniencias de la Historia nos hicieron creer? ¿Por qué los Reyes católicos apoyaron la empresa? ¿Qué oscuros intereses se escondían tras las Capitulaciones de Santa Fe? Juan de la cosa, marino de Santoña afincado en Puerto de Santa María, científico, navegante pionero, hombre de confianza de la Reina Isabel I de Castilla y protagonista de aquellos hechos, tiene las respuestas.

A petición de la familia Pinzón, Juan de la Cosa redacta sus memorias para usarlas como testimonio en un juicio. Quieren que se reconozca a Martín Alonso Pinzón el mérito de haber sido él quien en verdad descubrió las Indias Occidentales. El cartógrafo de la Reina, espía de la Corona, autor del primer mapamundi moderno de la Historia, cumple el encargo y narra la conspiración de los banqueros italianos con don Fernando de Aragón, que se las ingenian para que doña Isabel de Castilla firme unas capitulaciones en las que se conceden extraordinarios poderes al oscuro Cristobal Colón.
Describe también el viaje de 1492 con todos sus incidentes, incluido el motín de a bordo, la búsqueda alocada de Babeque y del oro, el contagio de la sífilis a la marinería, los sabotajes en las Canarias y las penalidades del tornaviaje. El cartógrafo es crítico en extremo con el comportamiento del Almirante, quien resulta, más que un navegante, un conspirador de salón, hábil propagandista de sí mismo, hombre dispuesto a pasar por encima de todos para lograr sus fines. Tras la muerte de Juan de la Cosa, su escribano y amigo Lope de Haro toma la pluma para narrar el fin heroico del gran marino en la selva de Turbaco, el 27 de febrero de 1510.
Una nueva visión del Descubrimiento, basada en las más modernas investigaciones. Todo lo que aquí se cuenta es novedoso: la ruta del Descubrimiento, el lugar del desembarco, el origen de Colón, las intrigas y asesinatos previos al Viaje. Nadie quedará indiferente ante la Historia tras leer esta obra. Conspiraciones políticas y palaciegas, espionaje, el mapa perdido de Al-Idrisi, traición, amor y muerte se dan la mano en esta trepidante novela, que nos acerca a Juan de la Cosa y su época.
Desde luego, la novela, además de estar bien escrita, es tan sorprendente que invita a una lectura continua: poco más de un día he tardado en leerla. Y es sorprendente porque la visión que presenta sobre el Descubrimiento de América demole la narración que sobre este hecho nos han contado desde el colegio. La figura de Colón es vituperada, de forma que prende en el lector un novedoso sentimiento de desden, y depreciada hasta volverla inane en tan magno acontecimiento.