martes, 5 de marzo de 2013

Coca-Colas exóticas

Coca-Colas exóticas

Dos reflexiones:

1. Una de las cosas más divertidas de conocer gente interesante es que te enteras de cosas interesantes y curiosas ¿Coca Cola de cereza y de vainilla? 

2. Por ahí se oye decir de vez en cuando que hay días en los que es mejor no levantarse. Y es verdad. Hoy es uno de ellos. Hoy es un día... ¡negro!

Llueve, el cielo encapotado está que asusta (¡bu!), hace frío, tengo la espalda fastidiada y parezco una fuente con el surtidor escupiendo estrés: no he acabado casi las juntas de evaluación y ya estoy corrigiendo recuperaciones, y el KET, y el PET, y el tipo airoso que se los inventó (no sé dónde vives, tío, pero lo averiguaré). Tengo el ánimo agrio y encima me han mandado archivos comprimidos en zip, que es el programa que más odio del universo universal y seguiré odiando en todas las reencarnaciones de vidas futuras que sufra durante el resto de la eternidad. Estoy a punto de comerme a alguien. Busco algo con que afilarme los caninos, que no tengo el cuerpo para hacer esfuerzos mandibulares, y pienso si no sería buena idea instalarme un segundo surtidor en la coronilla para desaguar el estrés con más facilidad.

Sí, hoy es un día negro. No se puede negar. Y, sin embargo, existe Michelle, ergo, Dios también existe, así que la cosa a lo mejor no es tan oscura como pretende aparentar.

Se oye un hello en la puerta del aula que no soy capaz de procesar. Sólo sé que aquello no cuadra con el momento. ¡Si no hay clase de speaking! Si ni siquiera toca clase de inglés. Ah, pero y qué. ¿Acaso la vida no puede regalarme un descansito de vez en cuando? 

Nuestra profe de conversación ha pasado a verme y me trae dos latas de cocacola, una de cereza y otra de vainilla, de las que me había hablado y cuya existencia desconocía antes de que lo hiciera.















Dios te ha venido a ver, S. Cid, y te concede un pequeño respirín. ¡¡¡Alguien con un cerebro normal está en la puerta de mi clase!!! y encima me trae Coca Colas exóticas. Hey, Michelle, what's up? No, no me lo digas. Nothing, ja,ja (quiero decir: ha, ha) ;-) Carol and Henry send you their regards.

Ya se me ha pasado un poco la negrura de día.

Y ahora: qué llueva lo que quiera ahí fuera. Yo he cerrado la puerta de casa detrás de mí y paso del universo. Me quedo con un hello que me abre la puerta a un mundo paralelo, me quedo con la mantita eléctrica en la espalda y con el ordenador abierto para escribir el resto de la tarde mientras en la nevera se enfrían un par de Coca Colas que pienso degustar a mis anchas. 

Va a ser que la vida tiene también su aquél...

Eh, no sea bobo, hombre: ponga una Michelle en su vida que le alegre el día. Yo tengo una que me trae Coca Colas, es paciente con mi inglés casposo y resuelve mis dudas constantes. Y, además, lo hace todo sonriendo. 

Te invito a comer, Michelle.  ¿Cuándo te viene bien? :-)

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PD: Ah, y para colmo de dicha esta noche ¡¡¡hay Castle!!!

¡Que sí, que sí..., que va a ser que la vida tiene su aquél!

¡Odio el zip!

¡Odio el zip!

¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip!  ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip! ¡Odio el zip!

¡Y QUIERO PEGAR A ALGUIEN! PERO PEGAR HASTA QUE ME DUELA LA MANO.

El escarabajo de Horus, Rocío Rueda

El escarabajo de Horus 
Rocío Rueda
Editorial Oxford

Carla ve cómo su vida da un giro inesperado cuando ella y su hermano penetran en una extraña sala del museo del Louvre. Allí descubren un valioso y mágico amuleto egipcio que lleva siglos oculto. Este enigmático objeto los conduce hacia una peligrosa aventura que los llevará a conocer un maravilloso país, Egipto.

Juntos tendrán que intentar, no sólo regresar de una época que no les pertenece, sino salvar sus vidas, amenazadas por los planes de un faraón que obedece los deseos de la fuerza más siniestra y poderosa que jamás hubieran imaginado.

Éste es el libro que han tenido que leer los alumnos de 1º ESO en la 2ª evaluación. A mí no me entusiasmó cuando lo leí, aunque tampoco elevo una crítica feroz contra él.  A los alumnos les he preguntado y sus respuestas han sido muy diversas:
-ha habido quien me ha dicho que se aburrió al principio y luego se enganchó.
-ha habido quien ha sufrido el proceso inverso: se entusiasmó con el inicio del libro y luego se aburrió.
-ha habido a quien le ha parecido bien todo él.
-ha habido quien ha abandonado la lectura a la mitad.
-y quien ni se lo ha leído (con lo cual va directo a la recuperación).

Mi experiencia responde más a la segunda de las respuestas: excitó mi interés al principio y luego me aburrió. Personalmente no lo volvería a mandar, pero entre este título y algunos otros que estoy oyendo por ahí como propuesta para la 3ª evaluación, casi que me quedo con una relectura de El escarabajo de Horus.

Nota que le doy: un psssssss y va que chuta.

domingo, 3 de marzo de 2013

Sarcasmo

Sarcasmo

Se echa de menos en cierta casa una anotación que deje escrito para la posteridad que el



ha vapuleado al

¿Se están consolando?

dos veces esta semana.

Dejemos, pues, aquí constancia de ello:


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Nota de la administradora de Finis Terrae: este blog se limita a hacerse eco de la información proporcionada por MGae y declina cualquier responsabilidad por el daño que la noticia pueda causar.

Ya vamos en cuarta

Ya vamos en cuarta

¡Mirad ese grácil vehículo azul polar que pasa! ¡Qué delicado parece y, sin embargo, con cuánta soltura se mueve! ¡Observad su línea aerodinámica y escuchad el suave ronroneo del motor! Se desliza tan graciosamente que parece una nube esponjosa. ¡Y eso que sólo va en cuarta y ha pasado una semana secuestrado por las malvadas juntas de evaluación!





Anotación pergeñada, junto con las anteriores, a modo de nueva procrastinación*.

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*Pantera, perdóname por utilizar otra vez el palabro.
 

You win again, Bee Gees

You win again, Bee Gees

Narrador y punto de vista I

Narrador y punto de vista I

Hace mucho tiempo que vengo dándole vueltas a un asunto para el que no acababa de encontrar solución: ¿quién ha de ser el narrador de mis historias detectivescas? 

Como empecé narrándolas en 1ª persona, y supongo que por aquello de seguir a la mula por su rodera, continué con esa voz narrativa. Sin embargo, no acababa de encontrarme a gusto con ella y, sobre todo, veía ciertas dificultades, a la hora de narrar los hechos, que no encontraría con un narrador en 3ª persona y omnisciente.

La verdad es que algo de mula por la rodera hay, porque soy un poco terca, pero no tanto como para no saber dar marcha atrás cuando me doy cuenta de las dificultades. El hecho de continuar con la 1ª persona se debe sobre todo, y más que a la obstinación, a que quiero que en cada historia aparezca el punto de vista de un determinado personaje. 

La cosa funcionó mientras las historias fueron cortas y, sobre todo, giraban en torno a un personaje principal, que era el que la narraba. Así, por ejemplo, en Salto Mortal, el narrador es Charles Carter; en El fuego de Vesta, Kate West; en Una broma americana, de nuevo lo es Carter, y así sucesivamente. No obstante, Quadrivium fue el primero que me planteó un serio problema al respecto, y todo por culpa de Scrivener.

Y es que, al utilizar este encantador programa, las historias ya no son cortas, cortas..., sino que se van alargando sin que una se dé cuenta. En el caso de Quadrivium alcancé las 61.000 palabras, lo cual requiere, entre otras cosas, un mayor número de personajes. Así, en esta historia, que en principio iba a ser narrada por Herbert Rush, el ya jubilado inspector del Yard y exjefe de Carter, un buen día me encontré, repentinamente, con que Charles y Kate tenían que viajar a Londres en busca de cierta información sin la compañía de Rush. ¡¡¡Problema!!! ¿Cómo narrarlo? Es evidente: se imponía la introducción de otro narrador.

Podía haber elegido a cualquiera de ellos dos, pero no lo hice: tenía cierto reparo a mezclar diversos narradores en 1ª persona dentro de la misma historia. Algo que ya he solucionado gracias a P. D. James: todo consiste en cambiar narrador en 1ª persona por punto de vista, y esto ya sí que lo admito siempre y cuando (estoy de acuerdo con ella, pero a eso ya llegaremos, porque en aquel momento todavía no había leído Todo lo que sé sobre novela negra) cada personaje dé su punto de vista en capítulos diferentes. De modo que en aquel momento opté, por primera vez en las historias del Atrápame, por mezclar un narrador en 1ª persona con otro en 3ª y omnisciente. Creo que el experimento no quedó mal (¡aunque aún estoy esperando que alguien me responda al respecto!, ejem, ejem...).

Sin embargo, la solución no acababa de convencerme. No era eso lo que buscaba. No, no, no... 

¿Y entonces?

Bueno, como seguramente ya se habrá intuído al leer uno de los párrafos anteriores, P. D. James vino en mi ayuda. Pero ésa es materia para otra anotación, si es que el lector está interesado en leerla. Yo seguro que la escribiré.

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De hecho, la escribí y sigue aquí.

Belén 2013

Belén 2011