viernes, 16 de marzo de 2012

La naturaleza en números

La naturaleza en números...

...o los números en la naturaleza.

Dice MGae en De paralelas atravesadas que las Mates no parecen inspirar mucho a los lectores de Posodo.  En cuanto a lo de la inspiración, habría bastante de qué chacharear (en concreto..., ¿de qué inspiración hablas, querida MGae?). No sé a los demás, a mí lo que el tal vídeo de las paralelas no me inspiró fue ningún comentario inteligente (lo cual es torpeza mía, no del vídeo), ergo, decidí que, para decir una chorrada, mejor me callaba.

¡No obstante!

Me gustan los vídeos chulos, incluso los de Mates, y por eso me permito traer hasta aquí uno que me envió Urumo, precisamente para que se lo pasase a MGae, pero que yo también vi (porque, insisto, me gustan mucho los vídeos chulos, incluso si son de Mates...) y que creo que merece la pena.


(Instante de silencio para invocar a las Musas...)




martes, 13 de marzo de 2012

Hotel de Dream, Edmund White

Hotel de Dream, Edmund White

Según nos hace saber el autor de Hotel de Dream en los comentarios posteriores a la novela, de acuerdo con la historia que una vez contó James Gibbons Huneker, amigo de Stephen Crane y crítico (supongo que literario), una noche en la primavera de 1894, él y Crane encontraron a un jovencito pintado como una mujer a la puerta del Everett House, donde pensaban cenar. El joven, guapo como un ángel de Rossetti, y dedicado a la prostitución, se acercó a ellos y les pidió ayuda para curar la sífilis que padecía. Siempre según Gibbons, Crane le llevó a ver al doctor Irving Bacheller y le prestó 50 dólares -una suma más que considerable para aquella época- a fin de que siguiera el tratamiento necesario para combatir la enfermedad. Después, según Gibbons, Crane comenzó una novela a la que pensaba titular Flowers of Asphalt.

Edmund White, el autor de Hotel de Dream, observa numerosos errores en esta historia que cuenta James Gibbons y que fue encontrada en una simple cuartilla entre los papeles de Thomas Beer (primer biógrafo de Stephen Crane). Se pregunta, incluso, si Crane llegó a conocer alguna vez a tal joven y a comenzar la novela arriba mencionada. De acuerdo con lo expresado por Edmund White, Thomas Beer no tuvo empacho en fabular y exagerar acerca de Crane e, incluso, falsificar documentos adjudicados a la pluma del escritor que, en realidad, nunca escribió. Pues bien, pese a que Crane es uno de los más importantes escritores americanos del siglo XIX, es también, en palabras del propio Edmund White, uno de los más misteriosos, y es precisamente esta obscuridad la que le ha permitido margen suficiente a la imaginación para dar vida a Hoted de Dream.

La novela narra dos historias: una concierne a los últimos meses de vida de Stephen Crane, cuando su tuberculosis le hace viajar hasta una clínica para enfermos del pulmón donde hallará la muerte, en la que se van salpicando recuerdos a través de los cuales el lector va conociendo detalles de la vida del escritor norteamericano y de otros grandes literatos del momento. La otra historia narra la supuesta novela que Crane escribe a lo largo de esos postreros meses y en la cual compone la vida del jovencito pintado de mujer que supuestamente un día encontró a las puertas del Everett House.  Se trata, pues, de una historia dentro de otra historia o, para ser más exactos, una novela dentro de otra.

Fue Caraguevo quien me impuso el deber de leer Hotel de Dream con el encargo expreso de publicar luego una reseña; deberes que, como se ve, cumplo al pie de la letra. La versión que he leído, merced al préstamo que de ella me hizo Caraguevo, está en inglés, pero es muy fácil de entender. La prosa de White no es enrevesada, su vocabulario no es rebuscado y la historia es bastante curiosa e interesante, de modo que la lectura se hace agradable. Me ha gustado, pues, la novela y me ha parecido muy, muy curiosa.

viernes, 9 de marzo de 2012

Veo, veo...

Veo, veo...

¿Qué ves?

Si quieres jugar..., di qué crees que se esconde tras el dibujito que se propone...

Una pistita...:


Otra pista más, anda... (pero que sepáis que Urumo lo averiguó a la primera).


Con ésta ya sí..., ¿no?

Bueeeenoooo, acabaré el jueguecito y descubriré el pastel:

¿¿¿Te gusta, Pantera Rosa??? ;-)

Además, tenemos modelos varios...




domingo, 4 de marzo de 2012

Vicio por Anne Perry

Vicio por Anne Perry

El primer libro que compré, allá por 2003, de Anne Perry (autora desconocida para mí entonces) fue la primera novela del inspector Pitt, Los crímenes de Cater Street (que, por cierto, acabo de releer hace unos días). Después de leerlo, en aquel 2003, no puedo decir que no me gustara, pero no me entusiasmó lo suficiente como para seguir con la serie (estaba yo entonces, y lo he estado hasta hace poco, muy agathachristizada). Con los años, sin embargo, he ido comprando algunos títulos más del inspector Pitt que me han ido enganchando a esta autora, a su forma de escribir y a la época victoriana, de manera que he ido haciéndome con la serie poco a poco..., hasta toparme con el problema de no poder encontrar en las librerías ciertos títulos que estaban agotados, lo cual he solucionado, a Dios gracias, merced al gran invento que es iberlibro (del que quizá hable por aquí algún día).

Hace algún tiempo, a través de este blog y gracias a Alawen, descubrí que había una segunda serie, en este caso del inspector Monk, que comencé a coleccionar (aunque todavía no a leer) según me he ido encontrando con títulos que contienen las aventuras de este investigador.

Y, finalmente, avisada por una amiga que encontró en el Vips unos tomos muy apañados de precio de la pentalogía que se desarrolla durante la Primera Guerra Mundial, pude hacerme hace unos días con tres de los títulos (el 1º, el 2º y el 4º) a 5,95€ cada uno:









Tengo, pues, un vicio por los libros de esta mujer, de quien, por cierto, escribí una breve reseña biográfica para un blog amigo que me permito traer hoy hasta aquí. Si desconoces la biografía de Anne Perry, te recomiendo que la leas. No es muy larga y te sorprenderás...

Belén 2013

Belén 2011