jueves, 12 de abril de 2012

Yuri Gagarin

Yuri Gagarin

El 12 de abril de 1961, el ser humano contempló por primera vez nuestro planeta desde el espacio. Yuri Gagarin lo describió así: "El cielo es muy oscuro. La Tierra es azulada. Todo se ve con mucha claridad". La foto, que puedes encontrar en Discover the cosmos, fue tomada el pasado 28 de marzo desde la Estación Espacial Internacional a una altitud de 240 millas y muestra la ciudad de Moscú, enmarcada al fondo por la Aurora Boreal (tras el panel solar que aparece en primer término) y el resplandor del Sol, que está a punto de aparecer tras el horizonte.



Y un vídeo de aquel histórico momento:





Añadido posterior: por cierto que no me puedo resistir a compartir con vosotros mi primera relación con el espacio... ¡Acabo de comer el helado que les ponen a los astronautas ahí arriba!

miércoles, 11 de abril de 2012

Cáritas nunca se cansa

Cáritas nunca se cansa de dar, pero los recursos son limitados y las necesidades, cada vez mayores. 




Si aún puedes, esto es, si entre los unos y los otros no te han arruinado, si no te han mandado al paro, si todavía te queda algún extra del que puedas disponer, dáselo a ellos.

Colabora con Cáritas.

lunes, 9 de abril de 2012

Preguntas

Preguntas

La conversación de unos personajes que anuncia un cambio para la especie humana, el fin del mundo o la profanación de una tumba. ¿Qué inicio os resulta más sugerente para una historia? 

Estoy hecha un lío, amigos. Tengo una historia en el horno, pero no doy con el principio adecuado. Cualquiera de esos tres son una posibilidad (el del fin del mundo podría obviarse..., o no, que diría aquel). La cuestión es que no sé cómo ordenar la historia. El inicio, además, obliga a un orden u otro en el resto de capítulos y a hacer la historia lineal o a construirla a base de saltos en el tiempo. El nudo y el desenlace, sin embargo, están clarísimos en mi mente.

Por otra parte..., ¿qué opináis sobre un capítulo de 8 ó 9 páginas (de libro, no de Word) construido enteramente con diálogo para simplemente introducir algunos personajes -uno de ellos, el protagonista- y llevar al lector hacia otro capítulo en el que se va a presentar la cuestión clave de la historia? ¿No es muy largo? Lo cierto es que el diálogo ha quedado bordado. Me gusta mucho, mucho. Es inteligente, ágil, irónico, muy representativo de una clase determinada de la sociedad, con puntos de humor... Pero..., ¿no es quizá pelín largo? Se lee deprisa, eso sí, porque, insisto, es muy ágil.

Ay, amigos, normalmente no me preocupan los momentos de caos mental cuando escribo porque tengo un remedio infalible para solventarlos: escribir. Cuando me atasco, escribo y escribo..., y al final siempre encuentro la luz indicadora de "por aquí". Sin embargo, en este caso, con la cuestión del inicio de la historia, me estoy volviendo loca. No lo veo nada claro...

De momento, y en espera de vuestras interesantes opiniones (sí, sí, ya sé que para dar una buena opinión tendríais que saber de qué va la historia, pero de momento no pienso decir ni mu al respecto), voy a aplicarme mi método y continuar escribiendo. Aún me queda media historia por escribir (la segunda trama) y quizá ahí encuentre la clave. 

Sin embargo..., porfi, porfi..., ¿alguna opinión...?

lunes, 2 de abril de 2012

Mientras escribo, Stephen King

Mientras escribo, Stephen King

No soy yo muy aficionada a las novelas de Stephen King (que no me va nada, nada el terror: lo paso fatal) y, hasta el momento, sólo había leído una de sus obras, La cúpula, precisamente porque no es de miedo.

Ando estos días, sin embargo, entreteniendo parte de la mañana con la lectura de un título de este autor que no pertenece a la narrativa, sino a la extraña mezcla de la autobiografía y el estudio sobre cómo escribir novelas: Mientras escribo (por cierto, qué foto más desafortunada la de la portada).

Estaba anotado en mi lista de libros pendientes desde hace tiempo y, de hecho, tenía previsto encargarlo el próximo mes. Sin embargo, tuve la inmensa fortuna de encontrarlo en préstamo, y ahí ando, dándome a su lectura con fruición y tomando notas que sopesar..., pues no con todo lo que dice estoy de acuerdo.

Tal vez lo traiga más adelante por aquí y comente algunos de sus puntos, tal vez no; pero al menos, de momento, ya me ha proporcionado material para una nueva entrada con la que aburrir nuevamente a las ovejas en este tedioso blog que anda ya de capa caída y que, si aún no ha sido enviado al desguace de los blogs, se debe a que no he encontrado la forma de darle un final... agradecido.

Volveré, creo, y con los verbos de atribución de diálogo -o vaya usted a saber con qué-, probablemente, como interesantísimo material de ataque; que me tienen muy molesta a cuenta de la historia que estoy intentando pergeñar. 

viernes, 30 de marzo de 2012

El final del cuento de hadas, Chojín

El final del cuento de hadas, Chojín

Hay quien cree que se honra a la mujer, se la defiende o se lo que sea con ella cambiando el lenguaje y llamándola miembra, o repitiendo hasta asquear eso de ellos y ellas, ciudadanos y ciudadanas, profesores y profesoras...

Mientras tanto, hay cosas que siguen sin cambiar.




Vídeo que me pidieron hace unos días mis alumnos de 2º ESO para la reflexión de la mañana.

martes, 27 de marzo de 2012

Lenguaje y velocidad cerebral

Lenguaje y velocidad cerebral

El lenguaje constituye en primer lugar un hecho sensorial, que recibimos con el oído o la vista. La primera impresión de lo que escuchamos nos llega con los golpes de voz, y en ese momento el cerebro humano descodifica fonéticamente una clave que le permite adentrarse luego en las ideas. El sonido pone la llave y abre la puerta. Pero lo hace con una celeridad que supera todas las velocidades conocidas. Diversos subprocesos mentales que estructuran la comprensión del lenguaje quedan superados mediante una suerte de conexión ultrarrápida entre nuestras neuronas y nuestros sentidos. Ni siquiera necesitamos que las palabras se completen. Como nos han enseñado los psicolingüistas, analizamos su contenido sobre la marcha, con un desfase de tan sólo dos sílabas entre los fonemas y la aplicación de sus significados. Incluso el sentido parcial que se esconden en los sufijos o las derivaciones queda identificado a una velocidad de ensalmo. A menudo, la mente humana hasta prescinde del código de acceso completo, y le bastan las primeras sílabas, a veces el mero golpe de voz inicial, para comprender la palabra entera. Así, un vocablo común puede quedar descifrado en 150 milisegundos, porque el cerebro humano es sobre todo una inteligencia verbal, que llega incluso a separar el proceso de registro y el de análisis pese a que se producen casi simultáneamente; y casi en las mima fracción elabora la comprensión gramatical y sintáctica.  Esos 150 milisegundos representan muy escaso tiempo, pero la relación entre lo que dura el sonido y lo poco que tardamos en descifrarlo nos lleva a pensar que la onda sonora de esa palabra ha ocupado mucho espacio relativo a nuestra mente durante el reducido margen en que la hemos tenido sobre ella, un momento en el que los fonemas han cumplido un protagonismo brutal.

El cerebro humano analiza el sonido de cada letra con una facilidad irracional. Parece increíble, cuando se analiza racionalmente, que la mente pueda descodificar con tanta celeridad el sonido "be" de la palabra "bato" como disímil del fonema "pe" del término "pato", y distinguirlos como dos seres semánticos muy diferentes cuando en su fonética se muestran casi idénticos. La sutilidad de la maquinaria lingüística resulta asombrosa, y más aún cuando se desmenuza en un laboratorio: tanto "be" como "pe" se pronuncian gracias a la unión de los labios y su posterior apertura explosiva; pero al lanzar el primero de estos sonidos se da una vibración de las cuerdas vocales algo distinta de la que precisa el segundo. La diferencia entre ambos estriba en que las cuerdas comienzan a vibrar antes al pronunciar "be". Contar el tiempo de esa distancia mueve a la perplejidad: en el caso de "pe", los pliegues vocales comienzan a vibrar unos 40 milisegundos después de que se separen los labios; y en la pronunciación de "be", esa vibración se adelanta unos 20 milisegundos. Y el oído lo distingue.

La capacidad sonora de la parte del  cerebro que percibe el sonido del lenguaje parece, por tanto, superior a nosotros mismos.

¡Increíble!

Tomado de La seducción de las palabras, Álex Grijelmo.

domingo, 25 de marzo de 2012

Andalucía..., otra vez

Andalucía..., otra vez.

Si después de 30 años de dictadura socialista;
si después de la corrupción purulenta que pudre aquella tierra;
si después de saberse la comunidad más pobre y con más paro de España;
si después de haberse conocido todo lo que se ha dicho sobre los Chaves, los ERES y demás durante las últimas semanas...

...el PSOE vuelve a gobernarla, como va a ocurrir, ya sólo hay una explicación lógica que me permita entender esta  pertinaz terquedad andaluza y, pese a que a los andaluces no les gustará oírla, no puede ser otra: 

En Andalucía no ha ganado el PP porque ha prometido trabajo (comentario de un espectador enviado por SMS a El gato al agua). 

Belén 2013

Belén 2011