lunes, 8 de junio de 2009

Diálogo con un lector improvisado

Diálogo con un lector improvisado (A Pit)

“¿Piensa en sus lectores cuando escribe?”, le preguntan a una famosa escritora. “No –contesta ella–, y espero que nadie se ofenda”.

Yo también quiero jugar a ser entrevistada. A ver…, pregúnteme:
–¿Piensa en sus lectores cuando escribe?
–…

También mi respuesta sería negativa, aunque sospecho que por motivos muy diferentes a los de la famosa escritora. El mío, mi único motivo, la única razón, simple y llanamente, tan a secas como el desierto de Arizona, es… que no tengo lectores. Ja, ja, ja… Es graciosa la respuesta, ¿eh?, pero es una verdad axiomática. Que nadie dude de ella. Mire el contador de esta página un poco más abajo, a la derecha. ¿Cuántas visitas indica? ¿Ciento y pico? Pues le aseguro que las cien primeras son mías y una gran parte del pico…, también.

"Pero entonces…, ¿por qué escribe?", me preguntará. ¡Caray! ¿Vino usted a caer en estas letras por puro azar? Si sí, le aconsejo que visite las entradas El sempiterno agujero negro y De negros y plagios, que allí hallará las respuestas. No me haga repetirme.
–Pero…, oiga…, si usted no tiene lectores…, ¿qué hace hablando conmigo?
–Charlar, naturalmente.
–Pero si yo no existo…
–¡Ay!, amigo…, qué bajo concepto tiene de usted mismo, ¿no?
–Oiga, no me trate de estúpido. Es usted quien lo ha dicho ahí arriba. Lea, lea…: “El mío, mi único motivo, la única razón, simple y llanamente, tan a secas como el desierto de Arizona es… que no tengo lectores”.
–¿Y qué?
–¿Cómo que “y qué”? Que ha admitido no tener lectores.
–Pues me los invento.
–¿Entonces yo soy su fantasía?
–¡Ah!, ¿pero se pensaba real?
–Hombre…
–Calle, calle, ¡por Dios!, no diga tonterías. Además, me aburre ya su conversación.
–Pues eso será culpa suya.
–¿Se me pone gallito el personaje? Mire que lo borro de un plumazo.
–A su merced estoy…
–¡Bah!, apártese un poco… Sí, ahí… Póngase en ese rincón. Si le preciso, ya le traeré de vuelta.

No tengo lectores, no… Ni siquiera en este cuaderno de bitácora abierto a todo el mundo logro que se me lea, pero ¿y qué? ¿Acaso no puedo vivir sin ellos? Tengo…, bueno, tengo taitantos años y hasta ahora no me ha ido mal la vida, de modo que ¿por qué suspirar por algo prescindible?
–Pero…, escuche…, digo yo que algún leedor sí tendrá, ¿no? Algún amigo, la familia…, en fin…
–¿Y usted qué hace aquí de nuevo?
–Perdone la intromisión, pero… percibí en sus palabras un lánguido decaer de…
–¡Pues no me ha salido cursi el tío! Mire que le doy al delete. Vuélvase a su rincón y déjeme sola.

Pero no…, tampoco atesoro cercanías que me lean… Amigos tengo; familia, también; no obstante, cada vez que lo intenté…, siempre me dio la sensación de que lo hacían con desgana. ¿Y para qué, me digo yo, voy a martirizar a nadie con mis chorradas? ¡Puag…, se le quitan las ganas a una…!
–Ese lánguido decaer…
Delete, delete…, ¿dónde demonios está el delete? ¡Ah…, aquí!
–No, por favor, si sigo en mi rincón…
–Pues mantenga la boca cerrada.
–Vale, pero…, oiga…
–Diga.
–Déjeme ser su amigo lector.
–Ya lo es.
–¿Lo soy? ¿Por qué?
–Porque me ha leído.
–¿Quedo pues establecido?
–Lo queda.
–¿Y cómo me voy a llamar?
Al…, será usted mi Al.
–¿Su Al?
–Mi Amigo Lector… Espere…, dudo… ¿No preferiría Qal?
–¿Qal? ¿Qué nombre es ése?
–Mi Querido Amigo Lector.
–Es bonito…
–¿Verdad que sí?
–Pero raro…
–¿Por qué?
–Esa q seguida de la a… no es una estructura muy española.
–Sí…, habría que mejorarlo. Espere…, se me ocurre… Ahora se lleva mucho la k de kilo. ¿Qué tal si le llamo Kal?
–Bien, aunque…
–¿Qué?
–Fonéticamente…, suena a sustancia alquímica.
–Ya…, es verdad… ¡Eureka!
–¿Lo tiene?
–¡Claro!, le añado una r y asunto concluido: Karl. ¿Le gusta así?
–Me gusta cualquier cosa que hagas conmigo…
–¿Me tutea?
–¿No quieres?
–Claro…, no me importa…, al fin y al cabo, ya somos amigos.
–Algo más que amigos…
–Qué rápido vas, Karl, de momento es mejor dejarlo sólo en eso.
–Recuerda que soy tu lector amigo, Pirandella mía.
–Cierto, cierto…
–A partir de ahora, añádele siempre al ciento y pico un +1.
–Me gustas, Karl. Deja ese rincón y vente conmigo.
–Voy.
–Vamos.

4 comentarios:

seleucus dijo...

Hala, ya tienes un comentario.

S. Cid dijo...

Gracias por él y... yo me he ido hasta tu blog para devolverte la visita :-)

flavia dijo...

HAAAAAAAAAAAAAAAAAALLLLLLLLLLLLLLLLLLAAAAAAAAAAAAAAAAAA PONEEEEEEEEEE A PITTTTTTTTTTTTTTTTT!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!BIENNNNNNNNNNNNN!!!!!!!!!!!!

S. Cid dijo...

Veo a Pit sollozoando por las esquinas mientras suspira por "Kaaaarllll" y con las manitas gatunas intentando engatusarme..., ¿cómo no dedicárselo? ;-)

Belén 2013

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